Viernes, 15 de Diciembre de 2017
14:55 CET.
Opinión

Cloaca cubana

"Debajo de la nariz lo que tiene es una cloaca", me dice Orlando de un primo recién llegado a Miami. Parece que el actual porciento de emigrantes maleducados, de vulgaridad y grosería vomitivas, es más alto que el de aquellos presos embarcados a la fuerza cuando Mariel, en 1980. Parece que se trata de una oleada víctima de un mayor deterioro espiritual, cultural, educacional.

Con varias diferencias: ninguno cree que carece de la más elemental urbanidad, ninguno toma por malas palabras las más fuertes cochinadas. La naturalidad con que las usan indica la cotidianidad de su existencia; tan normales como tener maestros improvisados, oír una canción casi porno o sentarse en el contén a tomarse una botella de lo que aparezca.

Hace unos días oí una discusión en Hialeah entre dos jóvenes acabados de llegar a la segunda ciudad cubana. Las cloacas son laboratorios suizos al lado de las exquisiteces que se regalaban. Confieso que algunas nunca las había oído; y mi vida no ha estado, precisamente, dentro de una probeta aséptica. Me daría pena repetirlas hasta en un congreso mundial de lexicógrafos especialistas en inmundicias verbales.

Pero esa fetidez de palabras viene orlada de bellezas. Que exhiben con la misma naturalidad. Uno de ellos, al que un amigo le dio trabajo antes de recibir el Permiso, vanagloriaba sus testículos —con la otra palabra— porque le sacaba gasolina al tanque de un montacargas para rellenar el de su flamante transportation. Que el montacargas fuera del mismo amigo que le había echado una mano, nunca le pasó por la cabeza a este asere en camiseta negra sin mangas, jean lleno de zippers, gorra ladeada de los Marlins y una palabrita indecente que repetía cada diez.

La lengua de albañal contaminó también el alma del sujeto. Era lógico. No se pueden cultivar esas flores y no poner una florería. Ni piensa en los sacrificios de sus familiares para sacarlo... En el mismo sentido vuelan sus protestas —también floridas— contra la indiferencia de muchos cubanos emigrados hacia los recién llegados. Egoísmo por egoísmo, desgraciadamente, bajo la milenaria máxima de "sálvese quien pueda". Con un gracioso añadido de guapería de barrio —en Hialeah, Miami Springs, La Pequeña Habana y otras zonas— donde parece que al salir de Cuba les nacieron agallas, porque en el caldero castrista no tiraron ni un hollejo de naranja a la dictadura.

La cloaca —porciento alarmante— también se abre para cuentos heroicos, donde el más aguerrido samurai es una paloma rabiche; que se narran —todavía me zumban los oídos— con tal profusión de penes —bajo su nombre chino— que invitan a una manifestación de jineteras.

Lo mismo sucede cuando describen placeres y comodidades, donde uno se pregunta por qué salió de aquel paraíso... Aunque en este aspecto solo se trata de una charlatanería que se remonta a los chistes de Guillermo Álvarez Guedes sobre los que dejaron atrás mansiones que retan la imaginación de Julio Verne; los noveles agregan epítetos excrementales a que en su casa el inodoro descarga y siempre allí, en un clavo, está de guardia el periódico Granma, en pie de lucha; a que consiguen libras de jaboncitos de hotel para cambiar por anfetaminas y hacer el amor, aunque reducen el acto a un solo infinitivo, cuyas vocales estiran con gestos reguetoneros.

Nunca me gustó —citan mal a Martí— lo del vino agrio pero nuestro. Mucho menos las cloacas pueden inspirar el menor chovinismo. Aunque sí lástima y caridad cristiana. Pero suelen ser caldo para hipocresías políticas y religiosas; lamentos televisivos con rápidas solicitudes de fondos federales...

¡Sí, ya sé: Bastante bien están llegando los cubanos de las ruinas! Lo mismo —con lógicos matices— se ha dicho de anteriores arribazones, como si el carácter cíclico del deterioro fuera una maldición eterna... Y es hasta increíble que la chusma aún sea minoría, lo que añade la hipótesis de que va a peor.

El primo de Orlando —contextualizada la cloaca— no tiene la culpa, pero mis oídos tampoco. Ni mis ojos al verlo manotear, destapar la fosa como si fuera a regar un perfume.

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Comentarios [ 72 ]

Imagen de Anónimo

Señoras y señores.....siento mucho decir que nosotros los Cubanos (por lo general) somos unos egocentricos y unos chusmas.  Para que tapar el sol con un dedo.  No nos gusta el articulo pero hay que reconocer que es la verdad.  Por ejemplo:  Una niña de 16 años tuvo un problema en la escuela.  La madre (Cubana) fue ala escuela con la chancleta en el dedo gordo del pies a dar tremendo escandalo.  Es vergonsozo ver como nostros los Cubanos lidiamos con problemas cotidianos y sobre todo con personas de otros paises.  Nos creemos superiores!  Que bola con eso?

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Que cantidad de anonimos jajajaja

Imagen de Anónimo

Gente chucher y mal educada hubo, hay y habrá en Cuba, pero sí es cierto que en una época sabían dónde y con quién utilizarla. Hoy en día esos límites se perdieron. Cada vez q veo en FB un est┴pido diciendo como lo maás grande q viene de un país que te dicen asere y otras bellezas, me averguenzo de ser cubano y conste que nací en 1964 y emnigré en el 2011, es decir q pasé por la generación del Mariel y toda la q ha degenerado hasta hoy.Es asunto de elección y no de obligación. Nunca permití lo de asere, ni tío, ni puro ni ninguna de esas gracias. Mis hijos conocen el idioma callejero pero no lo usan por principios, así q no es obligado. 

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Estoy muy de acuerdo con Anónimo 6:22am. quien hizo el viaje a través de Centroamérica, en que este artículo es "cloacamente" generalizador y que en estas oleadas migratorias hay de todo, como en la viña de Señor, y que no todos los jóvenes cubanos de hoy son así, no importa si son universitarios o no, los hay mucho y muy buenos, educados, formales, y que no malpalabrean... Siempre ha sido peligroso, muy peligroso, generalizar, y el autor debiera saberlo mejor que nadie...

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Concuerdo totalmente. La culpa es de Fidel, sin duda alguna. Ellos llamaron, al inicio de la debacle, rezagos burgueses a la buena educación formal, a la aristocracia de los modales que entonces tenían hasta los campesinos cubanos, que saludaban, daban las gracias, no decían palabras obscenas y no andaban sin camisa. Pero llego el comandante y mando a parar. Había que decir compañero, nada de señor o señora, no dar las gracias, había que ser rudo, y esos modales eran de maricones. Ya vemos el resultado. Esa putrefacción, ese solar, esa chismería es creación fidelísima.

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"Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros." Socrates, hace unos siglitos......El argumento siempre ha sido usado por dos grupos, los viejos por un lado y los retrogrados inadaptados.

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Pero si es que la Florida (y el mundo entero"menos Rusia")  esta lleno de cubanos y cubanas enviados por el G2  (que es que da los titulos universitarios)  Yo les puedo hacer una lista de mas de 100  que eran compañeras y compañeros de trabajo míos  que muchos ni al Pre-universitarion llegaron  y los ves  en Faceburro (perdon facebook)  como Universidad de Habana, Oriente; etc . . . .  La mierda ya está aquí afuera . . . .!!!!!!!!!!

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Creo quees verdad que hay mucha vulgaridad en muchos de los jovenes que llegan pero pienso que es un problema generacional mas que de su lugar de procedencia y no comulgo con las personas que tratan de discriminar por su pais de origen. He tenido la oportunidad de observar esa misma forma de expresarse en jovenes de diferentes paises.

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Es natural que los primeros en salir de Cuba hayan sido de la clase mas adinerada y por ende mas educada (en promedio). A la medida que ha pasado el tiempo ha ido saliendo gente de menor educacion (en promedio). Ya estamos a nivel de la "raspita". Claro esta' que los promedios esconden muchas veces a gente de mucha calidad, asi que no hay que pintar con una brocha tan gorda. Pero las generalidades aplican (en general). 

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Bueno, tendrán que comérselos con pan.  Vi unas entrevistas con cubanos varados el Costa Rica, y no sé qué van a hacer en USA: si todavía no saben hablar español, cómo van a aprender inglés?