Jueves, 14 de Diciembre de 2017
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Feminismo

Ana Betancourt: de la petición a la actuación

El 7 de febrero de 1901, falleció en Madrid Ana Betancourt de Mora, una de las cubanas que integran el apretado pelotón de la emancipación femenina en nuestro país. A 115 años de su muerte, la igualdad de la mujer, que solicitó ante el primer gobierno de la República en Armas, constituye un objetivo pendiente.

Salvo las diferencias propias de cada género, los hombres no poseen ningún atributo, divino o natural, que le brinde superioridad social sobre las mujeres. Sin embargo, a través de la historia humana, la mujer ha sido considerada como ser inferior. En la legislación romana carecía de control legal sobre su persona, sus pertenencias y sus hijos; en el feudalismo las propiedades se heredaban por línea masculina; y en las legislaciones modernas, a pesar de los avances alcanzados, esa concepción machista y patriarcal continúa reproduciéndose en y a través de las relaciones sociales.

Aunque las manifestaciones contra ese injustificado estado de desigualdad son remotas, no fue hasta el siglo XVIII que las mismas se estructuraron en Europa como corriente de pensamiento y de acción: en el feminismo.

En el siglo XIX cubano no pocas mujeres, distanciadas del comportamiento tradicional, desafiaron los valores machistas y patriarcales predominantes. Figuras como Mercedes Santa Cruz y Montalvo[1], y Gertrudis Gómez de Avellaneda[2],  precursoras del feminismo moderno, desde sus obras literarias criticaron la desigualdad de la mujer. María Luisa Dolz, considerada la primera feminista moderna de Cuba, formó varias generaciones de jóvenes educadoras imbuidas en las ideas de la independencia nacional y la liberación de la mujer. Otras como Edelmira Guerra de Dauval[3], reclamaron el derecho a ejercer el voto.

En la lucha por la independencia muchas cubanas integraron los clubes del Partido Revolucionario y participaron directamente en la lucha insurreccional. Por sus hazañas, 25 de ellas fueron ascendidas de grado (una Generala, tres Coronelas y más de 20 Capitanas). Entre las mujeres que se incorporaron a las gestas independentistas ocupa un lugar destacado la camagüeyana Ana Betancourt, que marcó una diferencia por lo que dijo y en el lugar que lo hizo, lo que la ubicó entre las pioneras de la emancipación de la mujer cubana.

Proveniente de una familia acaudalada, Ana Betancourt realizó diversas acciones por la independencia. Contrajo matrimonio con Ignacio Mora, uno de los 76 camagüeyanos que se alzaron en armas en 1868 en el paso Las Clavellinas. Hombre de gran cultura e ideas avanzadas, Ignacio le enseñó idiomas, gramática, redacción e historia y la introdujo en las ideas políticas y liberales.

E12 de abril de 1969 el matrimonio Mora-Betancourt participó en el acto de investidura de Carlos Manuel de Céspedes, primer Presidente de la República en Armas. Allí presentó una petición a la Cámara, que fue leída por Ignacio Agramonte, en la que solicitaba que tan pronto estuviese establecida la República se concediese a las mujeres los derechos que en justicia eran acreedoras. El día 14 de abril, en un mitin celebrado por la noche en la Plaza Guáimaro, inflamada de emoción, patriotismo e idealismo, Ana pronunció las palabras siguientes: "La mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora sublime en que una revolución justa rompe su yugo, le desata las alas… Cuando llegue el momento de libertar a la mujer, el cubano que ha echado abajo la esclavitud de la cuna y la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que es hoy en la guerra su hermana de caridad, abnegada, que mañana será, como fue ayer, su compañera ejemplar!"

Según ella, Carlos Manuel de Céspedes, haciendo alusión a sus palabras, dijo que se había ganado un lugar en la Historia, que el historiador cubano tendría que decir: "una mujer adelantándose a su siglo pidió en Cuba la emancipación de la mujer."

En la República, emergida en 1902, la labor de las feministas se multiplicó. Celebraron congresos, hicieron peticiones a políticos, establecieron coaliciones con diversos grupos, se manifestaron en las calles, se  dirigieron al público a través de la prensa escrita y la radio, construyeron clínicas de obstetricia, organizaron escuelas nocturnas para mujeres, desarrollaron programas de salud y establecieron contactos con grupos feministas en el extranjero. Resultado de esas luchas en 1918 se aprobó la Ley del divorcio y en 1919 las cubanas habían alcanzado el mismo nivel de alfabetización que los hombres. Pero la mayor batalla, la del derecho al voto, estaba pendiente.

El 12 de agosto de 1933, cuando Carlos Manuel de Céspedes (hijo), asumió interinamente la presidencia de Cuba, la Alianza Nacional Feminista, retomando la petición realizada por Ana Betancourt en la Asamblea de Guáimaro, exigió el derecho al voto. El 9 de septiembre de ese año, el Gobierno conocido por la Pentarquía concedió el voto a la mujer mediante un decreto presidencial. En 1934 se aprobó una Constitución provisional que extendió formalmente el voto a la mujer. En 1939, el Tercer Congreso Nacional de Mujeres, exigió "una garantía constitucional para la igualdad de derechos de la mujer". Y finalmente, la Asamblea Constituyente de 1939, en la que participaron dos feministas, refrendó "el sufragio universal, igualitario y secreto".

La revolución de 1959

La revolución de 1959 —desde la etapa insurreccional— repitió los esquemas tradicionales. En el alegato La Historia me Absolverá, en 1953, no se mencionó a las mujeres ni al definir el concepto de pueblo, ni en las primeras cinco leyes que se proclamarían al triunfo, ni en los seis problemas que se planteaba resolver. A diferencia de lo ocurrido en la Guerra de Independencia, donde al menos una mujer alcanzó el grado de General, ninguna fémina bajó de la Sierra Maestra con el grado de Comandante.

Durante el desmontaje de la sociedad civil en 1959, las organizaciones femeninas fueron disueltas para conformar la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), creada y subordinada al Gobierno, lo que explica que cada uno de sus congresos haya sido presidido por las más altas autoridades del Partido y del Estado. Esa subordinación fue confirmada por el Segundo Secretario del Partido Comunista, quien presidió el IX Congreso, al decir: "Si genial, oportuna y verdaderamente reivindicadora fue la idea de Fidel, líder histórico de nuestra revolución, al crear el 23 de agosto de 1960 la FMC, también lo fue su acertada decisión de poner al frente de la naciente organización femenina a la compañera Vilma Espín Guillois."

Al no gozar de autonomía el feminismo en Cuba se encuentra en el mismo punto en que lo dejó Ana Betancourt: en la petición de derechos. La diferencia es que ahora ni se pide, sino que la única asociación permitida recibe las orientaciones de una estructura que no se ha sacudido la mentalidad machista y patriarcal, como lo demuestra la presencia de un hombre dirigiendo cuando evento femenino se realiza.

Las razones por las que las mujeres venían luchando de forma autónoma, en las que Ana Betancourt marcó un punto de inflexión, continúan pendientes. El derecho al trabajo o a la educación es parte, pero no el todo. Ello demuestra que el momento de pedir, debe ceder el paso al momento de exigir y actuar.Se requiere deasociaciones femeninas autónomas que permitan a las mujeres cubanas definir por sí solas sus prioridades, objetivos y formas de lograrlo, lo cual continúa pendiente de realización.




[1] Mercedes Santa Cruz y Montalvo (Condesa de Merlín) (1789-1852),  reflejó en su obra literaria los sentimientos femeninos, su raíz nacional y las perspectivas de la mujer.

[2] Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873),  la mayor escritora cubana del siglo, XIX, editó el Álbum cubano de lo bueno y de lo bello, en el que alentaba a las mujeres a cuestionarse el dominio masculino.

[3]Edelmira, fundadora y presidenta del club Esperanza del Valle, ayudó a formular el manifiesto revolucionario del 19 de marzo de 1897, cuyo artículo 4 rezaba: "Queremos que las mujeres puedan ejercer sus derechos naturales a través del voto a la mujer soltera o viuda mayor de veinticinco años, divorciada por causa justa".

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Comentarios [ 4 ]

Imagen de Anónimo

Excelente análisis histórico y contemporaneo de Dimas Castellanos sobre los derechos de la mujer en Cuba. Hoy las mujeres son consideradas "asistentas" de la dirección del país.La FMC  es incapaz de defender los derechos de la mujer.No nos garantiza ni las almohadillas sanitarias.Estamos representadas en el parlamento y en los ministerios para defender el discurso oficial, pero no para incluir las demandas de la mitad del país. Los falocéntricos gobernantes cubanos no permiten más.

Imagen de Anónimo

La ultima parte del articulo queda en un vacio inexplicable, como si en Cuba actual los hombres tuvieran derechos y las mujeres no, donde no hay democracia gobiernan las mafias, si alguna mujer cubana es capaz de armar una guerrilla e implantar una nueva dictadura feminista, adelante.  

Imagen de Anónimo

Pero hijo si desde que se creo la FMC hay feminazis.una organizacion dl gobierno que solo representa a los que estan con ellos.el resto de las mujeres son perros pa ellos.es una organizacion nazi.y represiva .en cuba las mujeres siempre han estado eiscriminadas.y despues dl 59 es peor.no solo tienen que trabajar en la calle ademas son las esclavas de sus familias.en todos los puestos claves siempre son hombres y blancos.porque ademas esta dictadura es racista.y aclaro que no soy negra pero no soy ciega.

Imagen de Anónimo

Ok. Pero noo, no por favor! Feminazis en Cuba no, por favor! Eso sí que no.