Lunes, 18 de Diciembre de 2017
15:51 CET.
Opinión

El último Congreso y el próximo Partido

A pocas semanas del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba es bien poco lo que se conoce, y mucho lo que se supone. Han comenzado los profetas de ambas orillas a dar vaticinios cuando, es más que evidente, y lo ha dicho con claridad Raúl Castro, este Congreso será el último de la generación llamada histórica, y el Partido, en consecuencia, estará constituido y dirigido mayormente por individuos nacidos después de la Revolución de 1959. No es por voluntad de los abuelos y los bisabuelos castristas. Es la naturaleza, es el tiempo. Hay varios hechos interesantes externos e internos que pudieran alertar sobre qué cambios deben esperarse y cuáles no del congreso partidista.

En lo internacional, el Gobierno cubano está logrando su reinserción en las finanzas mundiales, y aunque los resultados son pobres, los bancos y las instituciones solo aguardaban una señal para volver a hacer préstamos y tratar de cobrar, pues ese es su trabajo. Aunque los primeros disparos de arrancada ya se habían hecho en Moscú, el fogonazo de París ha dejado sordos a los capitales norteamericanos, quienes esperan por las próximas elecciones, casi seguros de que con el nuevo presidente, sea republicano o demócrata, el embargo habrá llegado a su fin.

También la diplomacia castrista ha cosechado triunfos importantes. La perla de la corona sería firmar los acuerdos de paz de Colombia unos días antes de iniciarse el congreso comunista. La apertura de embajadas en La Habana y Washington más de un año atrás fue un cheque diplomático —blanco— al portador —Cuba. Cheque al fin, ha abierto las puertas para que la Posición Común europea se debilite aún más y se vean transitar por la Isla otros presidentes y primeros ministros del Viejo Continente.

Todo parece ir rápido, "como entierro de pobre". Pero la cúpula del Partido, aviesos y octogenarios conspiradores, saben que no es suficiente. La situación política de Venezuela amenaza con ser un castillo de naipes que se desmorona, y solo Cuba puede buscar una solución intermedia, en la cual el desgobierno actual de pasos hacia el entendimiento —o la abdicación— y evite la confrontación. Ese arbitraje probablemente ya esté en marcha —frenado por los ineptos y antipáticos líderes del PSUV. No dudemos de las palabras de Díaz-Canel en la reciente Cumbre del CELAC cuando dijo que Cuba creía en la cooperación, la solidaridad y la necesidad de la acción colectiva "sin egoísmos ni intransigencias".

Pero para lograr todo esto, o sea, completar el traspaso del batón político de los "históricos" a las generaciones de las becas, los Camilitos, la Lenin y otros tantos experimentos sociales revolucionarios, harán falta cambios de segundo orden, es decir estructurales, pues sin apertura real al mercado y a la libre empresa no hay economía, no hay país; sin democratizar el Partido y abrir las opciones políticas no habrá libertad, sinónimo de prosperidad. Y lo que pudiera ser peor para el futuro Gobierno: no podrían cumplir con las deudas renegociadas ahora.

La frustración de la población cubana es elevada; no espera casi nada de este ni de ningún otro congreso integrado por personas en edad de jubilación. La sabiduría popular intuye que Raúl Castro u otro añoso del politburó nunca admitirá públicamente que ellos mismos sepultaron los acuerdos del Primer y Segundo congresos del PCC. Pero, y contrario a lo que debía esperarse para levantar los ánimos, el XIII Pleno, preámbulo del VII Congreso, se ha pronunciado en frases rocambolescas: "definir las bases teóricas del modelo", "modelo dinámico y no estático", "visión estratégica y consensuada", "Programa Económico y Social hasta el 2030" (sic), "actualización del modelo" y "socialismo sustentable".

El próximo Congreso pudiera anunciarse como el final de la primera parte de una novela con héroes salvadores. Los históricos podrían decir: "nosotros hicimos lo que pudimos y ahora, en la próxima entrega, le toca a los otros". Esos "otros" ya están sentados en el Comité Central, en los ministerios y las jefaturas del Ejército. Esos "otros" son lo que llamaríamos "Generación Imposible", y a la cual siempre le faltará el entrenamiento de la Sierra y el Llano y la experiencia de sobrevivir haciendo piruetas frente al acoso cierto del país más poderoso de la Tierra. Por desgracia, todo parece indicar que con la "Generación Imposible" habrá que empezar a negociar pronto o será la guerra y el caos.

Para que no termine la narrativa revolucionaria, para que este no sea el último congreso comunista, los "otros" deberán tomar suficiente distancia de la aventura de terror y misterio escrita durante más de 50 años. Si quieren salvar la zaga, el Congreso deberá motivar a un público aburrido: reformar las leyes electorales y autorizar algo de pluripartidismo; priorizar las inversiones de los cubanos en el exterior; hacer que los nacionales participen en las mediana y grande empresas; dar acceso a todas las iglesias y otras instituciones no gubernamentales a los medios de comunicación. Ese sería el tiro de gracia al embargo norteamericano.

Publicitar en el XIII Pleno del Partido que apenas se han cumplido el 21% de los Lineamientos en cinco años no ha sido un error ni una asunción de culpas sin más. Puede haber sido una jugada política genial; una sonda de ensayo para aquilatar las reservas; el anuncio de que los esfuerzos por reformar o mejorar el "socialismo real" cubano han fracasado, y toca ahora a las nuevas generaciones, al relevo, "definir las bases teóricas de un modelo dinámico y no estático cuya visión estratégica y consensuada permita actualizar el modelo y hacer del socialismo una sociedad sustentable hasta el 2030".

Parafraseando al Apóstol: en silencio lo han tenido que hacer pues todo cuanto han dicho y hecho es para eso, porque hay cosas que han de andar ocultas, y de convertirse en lo que son, seguramente fracasaran.

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Comentarios [ 7 ]

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Wishful thinking.

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Por su caca los conoceréis. Esopo, usted no es ex. Usted sigue siéndolo. Un comunista que, para semejarse a sus conjéneres en otros países, fue tan hipócrita que se fue de Cuba y ahora, con las mismas ideas, come y bebe bien, no sé si caviar y champaña.

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Almagro: Yo como Colaborador de Ejército Rebelde, como exmilitante de la UJC y del PCC, como exoficial de la Reserva Militar de las FAR y como cubano: le sigo proponiendo al PCC incluya en los lineamientos del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, Cuatros Pasos Programáticos para una Transición Ordenada a la Democracia de Cuba que a continuación relaciono: 1) Legalización de los Partidos Políticos de Oposición, 2) Convocatoria a una Asamblea Constituyente Multipartidista, 3) Instauración de un Estado de Derecho con sus poderes independientes (ejecutivo, legislativo y judicial), 4) Elecciones Multipartidistas Municipales, Provinciales y Nacionales, COMENTARIO de Esopo. 

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Los cambios que exige el señor Almagro tienen como base inoperante que ni él va al Congreso ni los ñángaras que sí van comparten su opinión. El Congreso hará ya solo aquellos cambios que perfeccionen su estructura, que tienen como función preservar el poder y acumula ya casi sesenta años de efectividad.

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Esto me parece muy optimista y sin fundamentos:"harán falta cambios de segundo orden, es decir estructurales, pues sin apertura real al mercado y a la libre empresa no hay economía, no hay país; sin democratizar el Partido y abrir las opciones políticas no habrá libertad, sinónimo de prosperidad. Y lo que pudiera ser peor para el futuro Gobierno: no podrían cumplir con las deudas renegociadas ahora".

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Me he reído mucho de la política exterior, corriendo como "entierro de pobre", también con lo de la generación Imposible" y por último coincido en que el anuncio del incumplimiento del 79% de los Lineamientos en Granma es más una "activa" para ver las reacciones y ningún interés en informar.En lo que no estoy de cuerdo es en que sea una jugada genial y un distanciamiento del período anterior. Es ver como pueden embarajar el desastre como una nueva "victoria".No le otorguemos inteligencia a quien todo el tiempo tiene afuera y sin taparse "la oreja peluda".

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Ay, Almagro, estás comiendo cuentos.