Jueves, 14 de Diciembre de 2017
11:03 CET.
Agricultura

La tierra, para quien la trabaja

Una vez que arribó al poder imbuido por un voluntarismo exacerbado, el Gobierno revolucionario ignoró las leyes que rigen la economía y la subordinó a la ideología. Desde ese momento la pérdida de la autonomía que requieren los procesos económicos la convirtió en factor de pobreza.

En 1959, con la Primera Ley de Reforma Agraria, el Gobierno entregó títulos de propiedad a 100.000 campesinos pero concentró en sus manos el 40,2% de las tierras cultivables. En 1963, con la Segunda Ley de Reforma Agraria, las 1.000 fincas que tenían más de cinco caballerías engrosaron el fondo de tierras estatales, que aumentó hasta el 70%. En 1976, con el objetivo de disminuir el número de pequeños propietarios inició un proyecto de "cooperativización", mediante el cual creó las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), elevando así hasta el 75% la propiedad estatal. El resultado fue la ineficiencia, la escasez de productos y los altos precios, lo que obligó en 1993 a convertir una parte de las tierras estatales inutilizadas en Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), pero conservando la propiedad de las mismas.

Catorce años después, el 26 de julio de 2007 en el discurso pronunciado en Camagüey, el general Raúl Castro reconoció las deficiencias, errores y actitudes burocráticas o indolentes reflejadas en los campos infectados de marabú y anunció la decisión de "cambiar todo lo que deba ser cambiado". Y en 2008 se promulgó el Decreto Ley 259, mediante el cual comenzó la entrega de tierras ociosas a particulares. Sin embargo, la medida soslayó la declaración de "cambiar todo lo que deba ser cambiado" y se limitó a traspasar en usufructo una parte de las tierras que el Estado no logró hacer producir. El pobre resultado obtenido no logró lo que se propuso.

En 1989, de las 170.000 hectáreas de tierra en manos de las UBPC existentes, casi el 40% permanecían ociosas; su extensión, aunque abarcaba el 27% de la superficie agrícola del país, solo producían el 12% de los granos, viandas y hortalizas, el 17% de la leche y solo el 27% tenían resultados satisfactorios. En el año 2010 el 15% de las UBPC cerraron con pérdidas y otro 6% ni siquiera presentó balance económico. Para detener el deterioro, en agosto de 2012, el Consejo de Ministros dictó un paquete de 17 medidas y un nuevo Reglamento General para las UBPC, que reconocía lo que antes se  había negado: la "capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones", es decir personalidad jurídica.

En diciembre de 2012, sin alterar la estructura de la propiedad, se sustituyó el Decreto-Ley 259 con el Decreto-Ley 300, el cual alivió algunas restricciones, pero conservó otras e implementó nuevas. En su artículo 11 reza que: los usufructuarios pueden integrarse a una Granja Estatal con personalidad jurídica, a una UBPC o a una CPA, para lo cual "el usufructuario le cede el derecho de usufructo sobre las tierras y las bienhechurías a la entidad a la cual se integra".

En 2013, en la reunión del Consejo de Ministros del mes de mayo, Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Estado, reconoció que "las medidas que durante décadas se han puesto en práctica en la forma de gestionar la tierra, no han conducido al necesario aumento de la producción". Finalmente, en 2014 el Decreto-Ley 300 fue modificado con el  Decreto-Ley 311.

La perdida de la autonomía —que es a la economía lo que el oxígeno a los cuerpos vivos— conjuntamente con el voluntarismo, los métodos de ordeno y mando, la planificación centralizada, la incapacidad de jefes y administradores y la merma del interés de los productores, conformaron la ineficiencia agrícola que caracteriza a la agricultura cubana desde hace varias décadas.

El proceso descrito demuestra la imposibilidad de resolver la crisis en la agricultura con el monopolio de la propiedad estatal y conduce al análisis del usufructo y de las cooperativas en Cuba.

Las cooperativas y el usufructo

En cuanto a las cooperativas, la Declaración de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), adoptada en 1995, define las cooperativas como "asociaciones autónomas de personas que se unen voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes, por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada".

De acuerdo a esa definición las creadas en Cuba —con excepción de las Cooperativas de Créditos y Servicios, que aunque sin personalidad jurídica, los campesinos conservaron la propiedad de la tierra y los medios de producción— no clasifican como tales.

Las Cooperativas Cañeras, creadas en marzo de 1960 en áreas que antes pertenecían a los ingenios azucareros, casi inmediatamente fueron convertidas en empresas estatales. Las CPA surgidas en 1976 con el propósito de reducir aún más la cantidad de tierras en manos privadas, también fue una decisión estatal. Y las UBPC, organizadas en 1993, no resultaron de una verdadera socialización, sino de la crisis en la agricultura estatal.

Si las cooperativas en Cuba se crean por voluntad del Estado; si su reglamento lo emite el Consejo de Ministros; si el que autoriza su constitución es quien controla, evalúa su funcionamiento y define cuando los "asociados" pueden contratar trabajadores asalariados; si  las actividades y tareas que pueden asumir los "socios", se crean en los lugares que el Estado decide, y "se ocupan de los segmentos del mercado que no resultan competitivos para la empresa estatal"; y encima de lo anterior, el Estado conserva la propiedad sobre los medios fundamentales de producción, entonces no son verdaderas cooperativas, sino cooperativas estatales de usufructuarios.

Una prueba contundente de ese falso cooperativismo fue el reporte publicado en el diario Granma del viernes 25 de enero de 2013, donde se dio a conocer la decisión de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) de sustituir o liberar de sus funciones a 632 presidentes de cooperativas agrícolas.

Por su parte, el usufructo consiste en el disfrute de un bien ajeno. Si se hubiera sido consecuente con el principio de "cambiar todo lo que deba ser cambiado", las tierras ociosas e infectadas de marabú, se hubieran entregados en propiedad a los que trabajan la tierra. Nada justifica que los productores privados, que han demostrado capacidad para producir con eficiencia, sean usufructuarios y el Estado, responsable de la ineficiencia, sea el propietario. La pregunta nos remite a una de las razones declaradas de la revolución de 1959 de entregar la tierra a los campesinos: ¿Por qué ahora la tierra no es de quien la trabaja?

Ni las tierras estatales, ni las cooperativas creadas por el Estado, ni las 17 medidas de 2012, ni los sucesivos decretos que entregaron tierra en usufructo han logrado sacar a la agricultura cubana de la crisis creada por el monopolio estatal de la propiedad, al contrario, la crisis se ha agudizado. Tal resultado, quiérase o no, coloca en el orden del día la necesidad una nueva reforma dirigida a eliminar los latifundios estatales, convertir a los actuales usufructuarios en propietarios y transformar el resto de la propiedad estatal en propiedad privada y en grandes empresas cooperativas.

Por tanto lo que se impone es determinar cuál o cuáles son las formas de propiedad más eficaces en cada momento y lugar para el desarrollo personal y social, que es lo que hace de la institución de la propiedad un fundamento del orden personal y social.

El no reconocimiento de esa necesidad explica que los administradores de cooperativas puedan ser separados no por los socios, sino por una institución paraestatal como es la ANAP, o que el segundo secretario del PCC amenace a los usufructuarios con la enfática declaración: "La tierra es del Estado" y "Se la quitamos sin mucha discusión". La pregunta que cae de su propio peso es: ¿Y qué va a hacer el Estado con una tierra que nunca logró hacerla producir?

La respuesta pasa por la democratización de las relaciones económicas, para que de forma paralela al Estado, los cubanos participen como sujetos con derechos institucionalizados.

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Comentarios [ 9 ]

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Excelente trabajo. Pero es seguro que Raul Castro sabe muy bien que una cosa es lo que prometieron y otra diametralmente opuesta lo que hicieron. Lo que sucede que probaron las mieles del poder por muchos anos y saben perfectamente que se debe (entre otras cosas) a no permitir la creacion de ninguna clase social que se fortalezca y enriquezca asi sean campesinos con instruccion eso seria el fin del poder que ostentan. Ahora a RC le preocupa su descendencia y esta haciendo lo posible para que sigan viviendo del cuento tambien. Y los cubanos...en la cola del pan.

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con algunas discrepancias,desde luego,creo que este tipo de articulo son los necesarios para la comprension del problema y su posible solucion.Me parece que la restitucion o compensacion de la propiedad expropiada,es un punto que nunca se debe soslayar,pues es inteligente y justa.Inteligente porque sin garantias,no hay inversion a ninguna escala.Dedicar la vida a algo,requiere alguna case de garantia.Justo es acordarse de que esos"latifundistas yanky" y "no yankys" convirtieron a cuba en algo mas avanzado que lo que teniamos.Con mas exito en algunoas areas que en otras.pero crearon bases de progreso.Todo es cambiante y claro que ahora no nos debemos conformar con el status del 1958,pero sin duda Cuba avanzo,avanzaba....si no o creen,miren alrededor...no se dan cuenta???!!! 

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Hay gente que considera mala cosa que la tierra en explotación adquiera grandes dimensiones, les llaman latifundios, o que esté en manos de empresarios extranjeros, mira por donde, Raúl Castro quiere atraer el capital del mundo entero. Los que opinan de ese modo, no tienen ni idea de cómo funciona una agricultura empresarial, eficiente y productiva, como la que había en Cuba antes de 1959. Y ello es precisamente así porque la actividad agrícola tiene que adquirir escalas suficientemente grandes para que la producción sea rentable. El castrismo, al acabar con lo que llaman "latifundios" condeno a la agricultura cubana al desastre. Y miren cómo ahora impiden la concentración de tierras, ni siquiera dejan libertad a las cooperativas, que están penetradas por el partido único. Lo que yo les digo, sin libertad, libre empresa y derechos de propiedad, aquello no va a ningún sitio. Olvídense

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Anónimo 12:35, usted desaprovechó todos esos años en que vivió en la esquina de un agromercado y está desaprovechando la lectura del artículo. Esos campesinos a los que vio botar los productos son los mismos que reciben todas las imposiciones del Estado que este y otros artículos publicados en este diario denuncian. Sí, el Estado les pide que bajen los precios, pero el Estado no baja los precios de los insumos que le vende y monopoliza todas las ventas de insumos (herramientas, abonos, etc). Así que esos campesinos no le están "guapeando" al Estado en contra de la población, sino en reclamación de sus derechos como trabajadores, que son continuamente violados. Pero usted, con su fábula de una dictadura débil que no hace nada contra la guapería de los productores agrícolas, no entiende nada. Ah, y se equivoca en lo de la FAO, antes de la dictadura castrista el 109% de las tierras eran de latifundios y norteamericanos. El 109% no, el 985% de las tierras cubanas.

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La mayoria de las tierras y propiedades confiscadas Eran de cubanos.esa historia de 5to grado de que el pais era de latifundistas americanos es una gran mentira.sino mira las demandas en usa por las confiscaciones.no hay muchos americanos.lo que si hay son muchos cubanos a la epoca que se naturalizaron americanos despues.parale.lo que no ponen en ningun libro de historia es que el padre de los monstrous de biran fue espanol.casquito que fue a matar cubanos en la guerra de 1898.que desgraciadamente no lo mataron y dios en su obscuro plan permitio que engendrara con la hija de su cocinera .la Lina Cruz los bastardos que tuvo.producto de una violacion el primero.y que no los reconocio hasta que su esposa legal murio cuando FC tenia 17 anos.y mucho que les gritaban bastardos los ninos ricos dl colegio de Belen en stgo de cuba.lo que no dicen tampoco es que angel castro si que fue latifundista que explotaba esclavos haitianos.a los que les pagaba con papeles que eran creditos para comprar en la tienda propiedad del mismo angel castro.de ahi me imagino salio la brillante idea d los CUC.se queDan con el dinero real y les dan pedazos de papel a la gente para que compren la mercancia mala y hasta podrida que venden los cerdos.y el dinero real a sus cuentas sabe dios donde.nada mejor me callo.

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señor anonimo 12:06, no se si sabe que este tipo de foros son para que los interesados plasmen sus opiniones, donde debe primar en primer lugar el respeto, en mi comentario anterior expongo que el 86 % de las tierras cultivables de Cuba antes de 1959 estaban en propiedad de latifundios y empresas norteamericanas y no lo digo yo, lo señala el informe de la FAO publicado en 1960. Cuando digo que los campesinos le guapean al gobierno es asi, viví en la esquina de uno de los agromercados mas grandes de la Habana y he visto muchas veces a los vendedores y campesinos que traen mercancia, simplemente botarla ante el reclamo del estado de bajar o topar los precios, saben que son ellos y no el estado los que tienen los productos y cuando les da la gana se retiran y no venden o simplemente los botan, digame si eso no es hecharle un pulso al estado que les dio las tierras, en detrimento del pueblo que es el verdadero afectado de esos abusos de ambas partes. 

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Anónimo 11.59, es falsa esa cifra del 86% de la tierra en manos de grandes terratenientes y empresas norteamericanas. Y es risible su idea de que una dictadura tan represora no ha sabido poner a los campesinos en su lugar frente a unos campesinos que le guapean al gobierno. Vaya a hacerle esos cuentos a quienes no conozcan Cuba. Y por último, excelente el artículo del sr. Dimas Castellanos.

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El tema es claro, se quizo pasar de un extremo a otro, de un pais que era un enorme latifundio, donde el 86 % de las tierras eran de grandes terratenientes y de empresas norteamericanas, se pasó en el año 1959 a darle las tierras a esos campesinos que eran quienes la trabajaban, pasaron a ser sus dueños ya sea de forma personal o en cooperativas, pero paralelamente comenzó un proceso social donde se llegó al colmo que no era necesario trabajar para comer y asi todo fue al desastre, se enseñó a leer y escribir al campesino y a sus hijos y determinaron que podian ganarse la vida de otra forma que no fuera amaneciendo y anocheciendo en un surco, y los campesinos prefirieron que sus hijos estudiaran en las universidades que son gratis y se buscaran la vida de otra forma. Ahora casi 60 años vistas esos campesinos y sus descendientes saben que se forran en dinero abusando de la mayoria de un pueblo que tiene que hacer malabares para poder comer y pagarles la libra de tomate a 10 pesos o un aguacate a 17, ya se les olvidó de donde vienen y se sienten en el derecho de guapearle a un gobierno inutil y corrupto que no ha sabido poner a cada uno en su justo lugar. Aunque la realidad es que si no fuera por la revolucion esos campesinos seguirian  siendo los mismos ignorantes y explotados de siempre.

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La intervención comunista en el régimen de derechos de propiedad de la tierra de la República ha sido una de las causas más evidentes del desastre producido en la agricultura y ganadería. Unas actividades quie generaban renta y riqueza, empleo y producción suficiente para la demanda antes de 1959, y que habían convertido a Cuba en potencia exportadora mundial de azúcar y de otros artículos, y que ahora, 57 años después, son un páramo infesto de marabú, de desidia, de control e intervención estatal, de corrupción y miseria. El responsable directo de todo esto es Fidel Castro y su ideología absurda. Sus ideas demenciales de una cosecha de 10 millones o de una "vaca chiquita que daría mucha leche" y que los guajiros le indicaron que ya existía y que era la chiva. Fidel Castro es el único responsable de este desastre y debe pasar a la historia con este cargo en su conciencia. Por culpa de él, muchos de nuestros antepasados murieron de infartos al comprobar que sus tierras eran robadas sin compensación. Yo le maldigo por ello, y le digo que no olvido ni perdono, y que me alegro del desastre en que ha convertido a Cuba, porque no existe castigo suficiente para toda su maldad. Como decimos los cubanos, que se j....