Lunes, 11 de Diciembre de 2017
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Ciencias

Poey, otra forma de hacer patria

El siglo XIX cubano se caracterizó por la violencia. Entre las conspiraciones separatistas de las primeras décadas y la guerra hispano-cubana-norteamericana que cerró la centuria, se sucedieron las sublevaciones de esclavos, las expediciones anexionistas y las guerras independentistas. En esos episodios miles y miles de cubanos hicieron patria mediante las armas. De forma paralela, como dos caras de una moneda, otros muchos cubanos hicieron patria mediante la educación, la ciencia, las construcciones y la cultura, sin cuya obra Cuba sería impensable.

Un día como hoy, el 28 de enero de 1891, a los 92 años de edad falleció en La Habana uno esos héroes de la paz, el insigne investigador y profesor de Ciencias Naturales, Felipe Poey Aloy, padre de los naturalistas cubanos, iniciador de la era científica de la historia natural en Cuba y junto a Félix Varela, José Antonio Saco, José de la Luz y Caballero y Domingo Delmonte, considerado integrante de "la pentarquía creadora".

Nacido en Francia, renunció a su ciudadanía para asumir la cubana. Estudió Leyes en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, donde fue alumno de los presbíteros Félix Varela y Justo Vélez. En 1821 obtuvo el grado de Bachiller en Leyes y se trasladó a Madrid, donde se graduó de abogado.

En 1826 viajó a París, donde conoció al creador de la anatomía comparada y la paleontología, a Georges Cuvier, quien lo introdujo en los principios básicos de la ictiología. Las observaciones acerca de la flora y la fauna de Cuba (85 dibujos sobre peces cubanos y 35 conservados en brandy) que Poey había realizado como naturalista innato, fueron utilizadas por Cuvier en la Historia general de los peces. Durante su estancia participó en la fundación de la Sociedad Entomológica de París y publicó sus primeros estudios sobre los insectos, entre ellos la Centuria de Lepidópteros de la Isla de Cuba. Además, estudió el bórer de la caña de azúcar y las plagas de los aguacateros y fue autor del primer libro de geografía de Cuba.

En 1835 ejerció como profesor de Geografía de Cuba, Geografía Moderna, y Lengua Francesa y Latina en el Colegio San Cristóbal de Carraguao, cuya dirección fue asumida en 1834 por José de la Luz y Caballero, donde introdujo el método explicativo, contrario al uso y abuso de la memoria.

En 1837, la Real Sociedad Económica de Amigos del Paísle encomendó participar en el reconocimiento geológico de la Isla. En 1838 presentó un proyecto para establecer el Gabinete de Historia Natural, el cual pasó a formar parte de la Universidad de La Habana. En reconocimiento a su labor, fue nombrado Miembro de Mérito de dicha Sociedad.

Desde 1842, en la Real y Literaria Universidad de La Habana, impartió las asignaturas de Zoología y Anatomía Comparada y las de Botánica y Mineralogía, ejerció la Cátedra de Geografía de Vertebrados y fue decano de las facultades de Ciencias y de Filosofía y Letras.

En 1839 editó en La Habana el libro de texto Cartilla Geográfica y publicó el Compendio de Geografía de la Isla de Cuba —primera obra de su tipo escrita e impresa en el país—, y en 1840 el Compendio de Geografía Moderna.

En 1861 fue uno de los 30 miembros fundadores de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, en la que formó parte de la Comisión de Ciencias Naturales, distinguido como académico de mérito, propuesto como miembro de número de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba y elegido su presidente.

En 1883 envió una versión manuscrita de su Ictiología Cubana a la Exposición Colonial de Ámsterdam, la que fue premiada con Medalla de Oro y Diploma de Honor.

Además de la ciencia y la enseñanza, Poey fue promotor de la cultura literaria y ejerció el periodismo. Entre otras obras tradujo y compendió la Historia de los Imperios de Asiria; presidió la Sección de Literatura del Liceo de la Habana; en el Liceo de Guanabacoa, del cual fue socio de honor, presentó el discurso Unidad de la especia humana; integró la Sección de Ciencias Naturales del Nuevo Liceo de La Habana; y participó en las tertulias que encabezaba Domingo Delmonte, en las que se reunía lo más prometedor de la juventud intelectual de la época.

Fue colaborador de La Aurora, que encabezaba el dirigente obrero Saturnino Martínez. Colaboró en periódicos y revistas como La Honesta Cubana, El Faro Industrial de La Habana y La Piragua, en varios números de El Artista. En la Revista Zoológica de la Isla de Cuba publicó el primer estudio científico dedicado a los peces cubanos. Entre 1865 y 1866 publicó el primer tomo del Repertorio físico-natural de la Isla de Cuba, referido a los descubrimientos de las principales especies zoológicas del país.

Otros artículos aparecieron en los Anales de la Sociedad de Historia Natural de Madrid y en publicaciones seriadas de Estados Unidos, como el Boletín de la Comisión de Pesca, o los Anales del Museo de Historia Natural de Nueva York.

Entre 1851 y 1858 preparó la edición en dos volúmenes de las Memorias sobre la Historia Natural de la Isla de Cuba, con los resultados de sus estudios zoológicos, acompañados por láminas ilustrativas. Entre 1865 y 1868 publicó los dos números del Repertorio físico-natural de la Isla de Cuba. Su obra monumental, Ictiología Cubana se imprimió en 1955 con una parte del texto del manuscrito ictiológico sin los dibujos de su "Atlas"; en 1962 con parte del texto y varias láminas de su "Atlas"; y en el año 2000 de forma íntegra, en dos tomos de texto y un "Atlas".

Por sus investigaciones Poey gozó de gran reconocimiento internacional. Fue corresponsal del liceo de Historia Natural de Nueva York; miembro de honor de la Sociedad de Ciencias de Búffalo, de la Sociedad de Amigos de la Historia Natural de Berlín, de la Sociedad Española de Historia Natural y de la Real Sociedad Científica de Londres; miembro de la Sociedad Entomológica de Filadelfia; corresponsal de la Sociedad de Historia Natural de Boston y de la Sociedad de Historia Natural y Horticultura de Massachusetts; miembro corresponsal de la Academia de Ciencias de Filadelfia.

El 26 de mayo de 1913, aniversario de su nacimiento, se fundó la Sociedad de Historia Natural de Cuba, con su nombre. Su funeral se efectuó en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, fue enterrado en la Necrópolis de Colón y posteriormente exhumado y trasladado a la Facultad de Ciencias del recinto universitario, donde reposa actualmente.

A 125 años de su fallecimiento, los cubanos tenemos una enorme deuda con este héroe de la paz, que hizo patria desde la ciencia y la cultura y que nos legó un valioso conocimiento de los peces. A pesar de ello, en Cuba, un país rodeado de mar, el pescado, no solo se limita a 11 onzas mensuales por persona, sino que casi siempre la Empresa de Comercio del Estado distribuye pollo por pescado, cuando el pescado más que producirlo, comprarlo o investigarlo, lo único que requiere es pescarlo.

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Aquí no veo ningún artículo, ninguna referencia, lo cual es absolutamente lamentable, al 28 de enero, el Natalicio de, al menos, Mi Apóstol de la libertad de Cuba, que no tiene nada que ver con la dictadura castrista, José Martí y Pérez. No me extraña que las nuevas generaciones de Cubanos libres y con ello me refiero a los Exiliados, no sepan ni les interese un carajo la Historia de Cuba, porque ya esta ha sido suficientemente ultrajada por los asesinos castro y sus esbirros, y nosotros no creo que estemos haciendo lo suficiente para contrarrestar el sacrilegio castrofascista de nuestros símbolos Patrios.