Viernes, 15 de Diciembre de 2017
22:48 CET.
Relaciones Cuba-EEUU

El americano bueno

Después de haber enseñado sus músculos, la batalla real entre el Legislativo y el Tribunal Supremo de Justicia venezolanos es cuestión de días o semanas. Al negarle al Ejecutivo el decreto de emergencia económica —que tal vez nada iba a resolver sino complicar más el ambiente socio-político—, la oposición debe esperar del chavismo una nueva maniobra leguleya para descalificarla. Solo que el telón de fondo en el coliseo-asamblea nacional no es nada estimulante: con el barril de petróleo a menos de 30 dólares, y bajando, la catástrofe puede arrastrar a todos los actores políticos en caída libre al abismo.

Al escribir la palabra abismo se recuerda aquel discurso del presidente Raúl Castro cuando, para describir la necesidad de alternativas al inmovilismo cubano, dijo que hacía años estaban bordeando peligrosamente el precipicio, y que de no rectificar ciertas políticas, caerían perdiendo todo por lo que habían luchado generaciones. Se refería, sin duda, al deterioro de toda la industria y el campo cubanos, y a la imposibilidad de sobrevivir sin el petróleo venezolano, pues ni las remesas, ni los servicios al exterior o el turismo serian paliativos a una economía en bancarrota.

Por aquellos días ya la situación económica y política de Venezuela se deterioraba, con el presumible acortamiento de la dádiva petrolera. Los especialistas y la inteligencia cubana, para nada torpes o desinformados, manejaban también otros datos: la probable entrada al mercado petrolero de los norteamericanos; la buena marcha del acuerdo con Irán, otro peso pesado en la producción de crudo; las próximas negociaciones de la deuda cubana con el Club de París.

El acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, que de forma subrepticia, casi como un complot, desestimó a congresistas y a cientos de opositores de ambos bandos… ¿fue una operación de inteligencia triangulada con el mejor y más antiguo servicio de inteligencia, el Vaticano? ¿Fue un acuerdo al más alto nivel que hace sospechar, una vez más, que los enemigos nunca han sido tan hostiles tras bambalinas? ¿Fue un nuevo pacto entre vecinos, a 53 años de la Crisis de los Misiles, que ahora pudiera llamarse del Oro Negro?

Todo parece indicar que una vez más el castrismo ha confiado en el americano "bueno" para sobrevivir y mantenerse en el poder. Hablo del norteamericano medio, persona esencialmente confiada, bondadosa y en esa misma medida, al principio parece fácil de confundir y persuadir. El americano que de niño ha sido educado en una burbuja donde al amor al país, a la bandera y la reverencia a los padres fundadores está más allá de toda duda. El norteamericano entrenado desde pequeñito en base al premio y al castigo sin excusas, y al pragmatismo, como su idioma, simple, directo, sin adornos. El americanito para quien la luz roja es sencillamente detenerse y esperar, aunque no vengan automóviles.

El joven americano medio de hoy ha crecido viendo a sus padres partirse el lomo en dos y tres trabajos, y vivir en una casa decente, con la posibilidad de tener automóvil propio; que nadie impida su libertad de movimiento, de asociación, reunión y religión. Es el joven quien a temprana edad puede trabajar, y con su dinero, darse gustos sin rendirle cuentas a nadie, ni siquiera a los propios padres para los cuales hay un tiempo en el cual los hijos deben abandonar el hogar para siempre.

El americano adulto es casi siempre sanote. Su domingo transcurre entre la iglesia y el fútbol, y a veces, solo a veces, con un asado en el patio, compartido con pocos amigos y casi ningún vecino. Es un hombre simple, diríase con cultura primaria, muy local. Todo el mundo es para él su entorno a pocas millas alrededor, y eso no le quita el sueño. Para él, las grandes cadenas de televisión siempre dicen verdades como las enseñadas en las escuelas, y siempre hay esperanza de mejorar pues salen afortunados en la lotería, miserables premiados con viajes y desconocidos, tocados por la fama en concursos pedestres.

Es a ese americano bueno a quien dos millones de cubanos debemos, como diría el poeta, la sobrevida. Pero es también el americano a quien el castrismo lleva manipulando medio siglo. Y no cabe decir que el Gobierno y el pueblo son cosas distintas pues el pueblo sí vota por sus representantes. Es a ese pueblo a quien le colaron Camarioca, Mariel, Guantánamo y esta nueva "cosa" que nadie aún atina a definir. Es el mismo americano a quien se pretendió convencer de que las Avispas eran inocentes perros guardianes. El americano de las universidades, los centros de investigaciones y las organizaciones gremiales donde se dice bloqueo —acción de guerra— y no embargo —castigo menor. El norteño que está comprando la idea de que el cubano es un emigrante económico como cualquier hijo de vecino, y no un refugiado político. Y también le han hecho creer a algunos congresistas y hombres de negocio, personas serias, que el Gobierno cubano está cambiando, y que va a dar garantías de inversión y pagar las deudas contraídas.

Ojalá sean muy serios —y buenos— los cubanos de la Isla que pretendan esta vez hacer negocios con los americanos. No deben olvidar que lo único que no se le puede tocar al norteño, por muy bueno que sea, es el bolsillo. Lo podrán engañar —expropiar— una vez, pero no dos veces. No podrán pedirle y no resarcirle pues aprende muy rápido; y no vuelve al mismo error porque no lo han enseñado a perder.

Cuando a un norteamericano le tocas el billete, la cara se le agria, se ven las monstruosas entrañas de que hablaba el Apóstol. Pero de cuan malos pueden hacerse los americanos buenos cuando se les engaña o traiciona no trata este artículo. De eso hemos leído bastante en la prensa cubana hace medio siglo.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

Anonimo 4:30 Los cubanos somos los que establecemos nuestra amistad anteponiendo la ideologia (que si castrismo , que si anticastrismo) el norteamericano ante todo son muy apegados a la ley, es lo que se les ensena desde pequeno y el respeto a la religion y manera de pensar es fundamental, estoy por supuesto hablando de los millones de norteamericanos trabajadores al igual que yo. Eso de crear mitines de repudio solo fue aplicado durante el fascismo, cualquier coincidencia con el regimen cubano, no es pura coincidencia.

Imagen de Anónimo

Yo tambien tengo la misma impresion de los americanos. En Cuba trabaje varios años y recuerdo la chivateria y el chisme constante. Ahora prefiero trabajar con americanos que con cubanos. Estando aqui trabaje con uno y no fue una buena experiencia; tratando todo el tiempo de congraciarse con el dueño y de crear una amistad que no tiene por que existir; a pesar de ser tan perron lo botaron por incapaz, aqui lo que importa es el talento y no la guataqueria.

Imagen de Anónimo

No, qué va, el castrismo en lo que siempre ha confiado es en que el anticastrismo de los cubanos, especialmente de los llamados opositores, es tan inefectivo que hasta permite entenderse con los americanos, puesto que hasta los americanos se dan cuenta de la inefectividad.

Imagen de Anónimo

Cuando llegue a este pais venia 'erizao' porque desde que naci en cuba me lavaron el cerebro con aquello del capitalismo salvaje y que EEUU era un pais de 'salvece quien pueda'...... Me quede sorprendido con la generosidad que he encontrado en la mayoria de los americanos, de hecho, prefiero trabajar con americanos que con cubanos -sera por aquello de no hay peor astilla que la del propio palo-, no quiero renegar de mi origen y me siento muy orgulloso de ser cubano; pero siertamente la llamada 'revolucion' de los cagastros ha provocado siertos trastornos psicologicos en los cubanos!Por otra parte es verdad, de que el dinero no es la vida; pero como resuelve problemas!... asi que no trates de estafar a un americano!

Imagen de Anónimo

Ciertamente el norteamericano por lo general es noble,  donde vivo son muy amables y educados y sobre todo muy apegados a las leyes, siempre hay su excepcion, pero esta hace la regla. No me gusta vivir en Miami, solo ir de vacaciones. De los comentarios de los cubanos asegurando tener siempre la VERDAD estoy cansada, me gusta ver como los norteamericnos escuchan y rebaten sin ofensas. Me gusto mucho la oracion:" El americanito para quien la luz roja es sencillamente detenerse y esperar, aunque no vengan automóviles". Al menos los que yo conozco y eso me hace sentir segura y tranquila. Hay que leer los comentarios de muchos cubanos que no han viajado tan siquiera a otras provinicias, quienes aseguran que todos los norteamericano son drogadictos, violadores y asesinos. Esas "opiniones" son de los que no se pierden una pelicula del sabado, leen Granma y son reclutados para hacer "actos de repudio". Cuando los leo no se si reirme o sentir lastima.