Lunes, 18 de Diciembre de 2017
21:24 CET.
Economía

El Estado es el responsable del alza de los precios de los productos agrícolas

El 30 de diciembre, el presidente Raúl Castro, después de siete años de estar al frente de los destinos del país y alarmado como si acabara de enterarse de los altos precios de los productos del agro, dijo a los dóciles diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular que "son problemas a los que hay que buscarle una solución provisional, aunque sea transitoria".

Histriónicamente, presentándose como el defensor de los indefensos consumidores, aseguró: "No podemos permitir que un país como Cuba no pueda enfrentarse a un grupo de pillos que se enriquecen todos los días, debido a que cada vez crecen más los precios de los alimentos. Se tomarán medidas sobre esto y en la próxima reunión se analizará este problema para buscarle solución, pero esto no puede continuar".

Luego de esas palabras suyas ante el parlamento, funcionarios del Gobierno, del Partido Comunista y sus organizaciones satélites, y la amaestrada prensa oficial, han iniciado una campaña contras los altos precios de los productos agrícolas, de los que culpan a intermediarios y revendedores.

Todos saben que el principal responsable de los altos precios no es otro que el Estado, pero para mantener sus privilegios lo silencian y apuntan el dedo acusador hacia los que han sabido sacarle buenas tajadas de dinero durante años a las estructuras de comercialización estatal existente, en total conexión y complicidad con una burocracia corrupta y envilecida que ha logrado acumular grandes fortunas.

Resulta vergonzoso que el Presidente cubano no haya tenido el pudor de reconocer, ante los diputados y el pueblo, la responsabilidad del Estado por el problema. 

De acuerdo al Anuario Estadístico 2014, emitido por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), existen en Cuba, entre empresas agrícolas y diferentes tipos de cooperativas agropecuarias, 5.608 entidades, y miles de campesinos y usufructuarios que explotan centenares de miles de hectáreas de tierra.

De acuerdo al informe Panorama de la Tierra, edición de marzo 2014, de la ONEI, las empresas agrícolas, las diversas cooperativas, los campesinos y los usufructuarios, en su conjunto, disponen de 6.342.400 hectáreas, pero solo tienen en  explotación 2.645.800 hectáreas.

Las empresas agrícolas estatales son las que hacen peor uso de la tierra, a pesar de tener asegurados los insumos, las maquinarias, la trasportación, el regadío y el traslado de las cosechas al mercado. Estas empresas, de 1.851.600 hectáreas aptas para el cultivo, solo reportaron en explotación 471.700 hectáreas, es decir, el 17 % del total de sus tierras.

Las cooperativas, los campesinos y usufructuarios, de las 4.490.900 hectáreas que poseen, al terminar 2014 reportaban 2.174.100  cultivadas, lo que representa el 82,2%.

Estas cifras indican claramente que la producción agrícola en Cuba descansa en las diferentes formas de explotación no estatal.

De estas cifras y resultados no habló Raúl Castro y tampoco los diputados y la prensa oficial.

Al cierre de 2015 de los 6 millones de hectáreas aptas para el cultivo, solo se cultivó el 26%. He ahí el origen de la indetenible subida de los precios de los de los productos agrícolas.

Resulta un absurdo económico, que el Gobierno y los diputados planteen que, como solución para detener el alza de los precios de los productos del agro, haya que toparlos. Tal medida, en vez de resolver el asunto, lo empeorará más.

Los precios aumentan por la falta de oferta de mercancía. En vez de aplicar el absurdo económico de topar los precios, lo que el Estado tiene que hacer es  controlarlos.

Producto del descontrol existente, han sido los intermediarios y revendedores los que han fijado los precios en los mercados agropecuarios. Es por eso que la competencia entre vendedores no existe. Los consumidores están obligados a pagar los mismos altos precios, nunca menos, por el mismo producto en cualquier mercado al que vayan. Prefieren que los productos se pudran ante que rebajarles el precio.

Topar los precios sin que los productores coloquen mayor cantidad de productos en el mercado, lo que origina es algo que hace tiempo había desaparecido: el deplorable espectáculo de las tarimas vacías en los mercados. Eso se debe a que las mercancías son desviadas hacia el mercado negro, donde se pagan a mejor precio.

Para que bajen los precios de los productos del agro, el Estado no tiene que toparlos ni imponer arbitrariamente un control de precios: la solución es producir más. 

Cuando haya más productos en el mercado, a los intermediarios y revendedores no les quedará más remedio que bajar los precios. Pero antes, para que haya más producción, tienen que ser cambiadas  las abusivas relaciones de producción y las trabas en la comercialización prevalecientes hoy en la agricultura cubana.

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Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

Deberia dedicarme a la lombricultura ,asi podria lidiar con los gusanos , que es verdad , ya no son lo que eran , ahora van a Cuba y todo , pero siguen criticando a la revolucion que les dio una educacion , una cultura , una ...ahi lo dejo . La culpa es del gobierno , repiten como papagayos el equipo de ciber trolls de los Everglades . Oye , por si cuela . Pero para cualquiera que sepa fisica cuantica o recitar los versos sencillos de Marti en hindi esta claro como el agua del Almendares que la culpa es del bloqueo . Si , del bloqueo . El bloqueo es un agujero negro que absorbe todo ,  Muerto el bloqueo , se acabo la rabia . En los paises del III mundo ( donde se vota cada 4 anos ) hay millones de personas que apenas pueden comer . No tienen ni agua . Comida hay , el problema es que no hay dinero . Y este fenomeno pasa incluso hasta en Reino Unido donde los bancos de alimentos estan al limite . En Espana los comedores de caritas estan desbordados . Comida hay , pero no hay dinero para comprarla . Y por que no hay dinero ? Preguntenle a los yankis que multan a los que hacen negocios con Cuba . Es cierto que hay un cartel , un oligopolio que dicta los precios del barril de Brent , digo ...del precio de la calabaza . Es un descaro . Hay que bajar los precios y el que no los baje : expropiese . Y sino , larguese . La alimentacion es un derecho sagrado . Y por ahi no . Ahora que Raul no tiene que preocuparse de una invasion yanki toca ocuparse del agro . brillante .

Imagen de Anónimo

El problema de la escases e prodductos agricolas en Cuba y de los altos precios se debe a la baja producción y de que el estado que es dueño del 80 por cientto de las tierras las tiene llena de marabú y las cooperativas estatales son improductivas pero no quieren privatizar las tierras y que nadie sea rico, lo demás es el cuento de la buena pipa que hacen por televisión para desvirtuar la realidad y la verdadera causa, y manopularle la mente ya atrofiada  pueblo hambriento

Imagen de Anónimo

Yo creo que cuando RC se refiere a "los pillos que se enriquecen día a día" se refiere a la mismísima familia Castro.Que llame a Ulises Rosales del Toro y a Machado Ventura, para que vaya a arengar a los agricultores (jijijiji).

Imagen de Anónimo

ESTIMADO LECTORES, ESTOS SEÑORES TIENEN TODO EN SU CASA, ELLOS NO SALEN A COMPRAR EN EL MERCADITO Y MENOS AÚN SUS SUCIAS VIEJAS CON LAS CUALES SE ACUESTAN CADA DÍA, LA MARIELA, LA ESPOSA DEL ESBIRRO DE BIRAN, ELLAS NO CONOCEN LO QUE ES NECESIDAD, DESCARADAS Y TAMBIEN DESCARADOS Y SINVERGUENZAS LOS QUE SE PRESTAN PARA HACER DE FORMA DOCIL LO QUE DICE EL BISEXUAL DE BIRAN, DE VERDAD ES TENER POCA MADRE, QUE DESPUES DE 57 AÑOS, TODAVÍA ESTEN PENSANDO COMO SEGUIR DESTRUYENDO EL TEJIDO SOCIAL Y LA PATRIA DONDE NACIERON ESTOS SEUDO MESIAS CRIMINALES. MUERTE A LOS CASTROS Y SU PANDILLA. VIVA LA LEY DE AJUSTE CUBANO, VIVA LA ANEXIÓN A ESTADOS UNIDOS. SALUDOS

Imagen de Anónimo

Tiene razón el autor. La política de topar los precios es contraria a las necesidades de la gente y suele provocar lo que ya conocemos en Cuba, carestías y racionamiento. La alternativa, flexibilizar la oferta y la distribución, daría mejores resultados y permitiría que todos los cubanos pudieran elegir libremente lo que desean consumir a precios razonables. Pero como dice el autor, eso es muy difícil de entender para los Castro y sus comecandelas