Martes, 12 de Diciembre de 2017
20:40 CET.
Opinión

Unas fiestas recobradas todavía a medias

¡Navidad! Gran fiesta, a medias recobrada. Porque desde la fundación de nuestra nación, los cubanos todos, ricos y pobres, blancos y negros, la celebraban con la familia reunida, y hoy estamos regados por el mundo.

Por siglos, la Navidad fue la gran fiesta de los cubanos. Para unos, fiesta de fe, para otros, sencillamente fiesta. Las vidrieras exhibían el pesebre con el niño Jesús y los Reyes Magos, mientras cientos de emisoras de radio entremezclaban villancicos con mundanas guarachas y sones.

A La Habana llegaban miles de turistas a ver los quioscos de cubanerías de los parques de La Fraternidad, de la Playa de Marianao, de la Avenida del Puerto, las luminarias musicales de las calles Reina, Galiano, San Rafael, con sus cinéticas campanas de acera a acera, que hacían la noche día, y dejaban escuchar tiernas melodías navideñas.

Los turistas no venían por fe religiosa, sino a gozar de las calles engalanadas, de los espectáculos en los lujosos cabarés Tropicana, Montmartre y Sans Souci, de las verbenas de los barrios de Jesús María y Atarés, de los coros de guaguancó en los patios del Cerro, de las contentosas mulatas de rumbo (por qué no), de los treinta kilómetros de clubes con música en vivo de la capital más fiestera de América.

En la gran fiesta, La Habana se desbordaba. Conseguir un cuarto de hotel desde víspera de Nochebuena a pasado Día de Reyes, era un acontecimiento. Los mercados de Carlos III, de la Plaza del Vapor, hervían, los pregones de los dulceros tomaban las calles.

En la mañana víspera de Nochebuena, las mujeres adobaban el puerco que los hombres asaban en la noche a fuego lento, y las abuelas cocinaban guineos y guanajos en fricasé con aceitunas y alcaparras, herencia de antepasados moros. En el campo, el puerco se asaba en puya, haciéndolo girar sobre la candela, sazonándolo con hojas de guayaba.

No faltaban en la comelancia los dátiles y turrones heredados de España, ni los frijoles negros bautizados con miel, herencia de África, o los buñuelos de yuca que nos legaron los taínos. La Nochebuena sincretizaba los sabores de una nación crecida a golpes de látigo, tambores y bandurria.

Casas, solares y bohíos vestían sus mejores galas: el arbolito brillaba sobre el niño Jesús en el pesebre, y a su alrededor, enmarcándolo, María, José, los Reyes Magos, y las carticas de los niños, donde pedían juguetes, que algunos no recibirían.

Los mayores se sentaban en una larga mesa. Los niños aparte, para que mortificaran menos. "En mi casa nos reunimos 12." "Pues en la mía éramos 40." Cada cubano alardeaba del tamaño de su familia, de los que vinieron de lejos.

El fiestón comenzaba el 23 de diciembre, seguía en la Nochebuena del 24, en el almuerzo montería del 25 (con lo que sobraba de la cena), continuaba en la espera del Año Nuevo, donde creyentes y ateos (por si acaso), arrojaban el cubo de agua a la calle para que se llevara lo malo, y culminaba el 6 de enero, con Gaspar, Melchor y Baltasar.

La Nochebuena era la zafra de los vendedores de vinos españoles, de las rojas manzanas venidas del norte (que muchos ofrecerían a Santa Bárbara), de los curas que pasaban el cepillo en las iglesias, de la bullanguera vitrola en la bodega de cada esquina.

Era la fiesta en que regresaba el hijo pródigo, la tía fea, los primos lejanos, donde el abuelo dejaba que los nietos hiciéramos lo que nos diera la gana, y las mujeres, por beatas que fueran, tomaban hasta hacer chistes verdes y sonrojar a sus maridos…

Algunos iban a la Misa del Gallo, a medianoche del 24, para celebrar el nacimiento de Cristo. Pero la noche siguiente, cuando ya el niño Jesús sonreía, los cubanos salían a bailar a las sociedades (Tennis y Liceos, los blancos), al Gran Maceo (los mulatos), a La Bella Unión (los negros), a los cabarés los faranduleros, a los bateyes de los centrales los campesinos.

En las fiestas de 1959, la mayoría de los cubanos celebraron la tradición y la esperanza de un futuro mejor. La Nochebuena, Fidel la pasó con los carboneros de la Ciénaga de Zapata y en la Plaza de la Revolución hubo una cena gigante para los fidelistas, que entonces eran la gran mayoría de los cubanos.

Ya Santa Claus comenzaba a ser popular. La televisión lo usaba en sus comerciales y, almohada por barriga, barba truco, gorrita con pompón, tocaba campanitas en los portales de 23 y L, en el Vedado, la esquina que la sensual del cine italiano Silvana Pampanini, llamó "la más caliente del mundo", después de dormirse al Comandante.

Pero Fidel, empeñado en eliminar al anglosajón Santa, pretendió sustituirlo por Feliciano, un personaje de guayabera, sombrero de guano y barba, que la gente no tragó… Ya el Comandante comenzaba a transgredir nuestras tradiciones, o peor, a creerse nacido en el pesebre.

En las Navidades de 1960, con el título de Jesús del Bohío, en la marquesina de CMQ Televisión, instalaron tres insólitos reyes magos, Fidel, El Che y Juan Almeida, que traían como regalos la Reforma Agraria y la Reforma Urbana.

En 1962, la libreta de abastecimiento no contempló arbolitos de Navidad, ni guirnaldas de colores, ni estrellas de Belén, ni niño Jesús de yeso, ni turrones. Las sociedades donde los cubanos bailaban fueron nacionalizadas. La religión fue considerada contrarrevolución.

Las fiestas navideñas fueron prohibidas por decreto oficial en 1969, con la excusa de ser un estorbo a la Zafra de los 10 millones que no fueron. Los cubanos debían tener las manos libres, no para asar el puerco, sino para cortar caña.

Por décadas, con las ventanas cerradas, algunas familias, con lo que forrajeaban en el mercado negro, pretendieron continuar la tradición navideña, pero con una Nochebuena apagada por los temores al CDR, por el éxodo de padres, hijos, tíos, primos, entristecida por las lágrimas de ausencia.

En la Isla, el niño Jesús y los magos Gaspar, Melchor y Baltazar serían expulsados de la iconografía de la Revolución. El Día de Reyes se sustituiría por El Día de los Niños (1974), cada tercer domingo de julio. Los niños cubanos crecerían con un juguete básico al año, y los harían jurar: "Seremos como el Che". El Año Nuevo dejó de celebrarse para festejar el triunfo de la Revolución.

La caída de la Unión Soviética obligó al régimen a hacer concesiones (1991). Con la visita del Papa Juan Pablo II a la Isla (1998), el Gobierno colgó un enorme Corazón de Jesús en la Plaza de la Revolución y autorizó a celebrar la Navidad. En hoteles y cines volvieron los arbolitos para turistas; en iglesias, como la Catedral de La Habana, sacaron el pesebre con el niño Jesús a la calle.

Hoy, los cubanos retoman a medias la gran fiesta, a medias, porque Nochebuena, Navidad y Año Nuevo son alegría de la familia reunida, y la nación cubana está dividida: los de la Isla y los errantes por el mundo. Solo en el reencuentro habrá verdadera Navidad.

 

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Comentarios [ 9 ]

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Maravilloso !! Recoge en un resumen todo la maldad de estoa HP Castro.... Como lograron acabar con todo en Cuba..

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hermoso ariculo luis lopez y si es la pura realidad en cuba solo celebran las fiestas castro y su familia y algunos perros del amo castro ,el pueblo cubano que navidad tiene, soy unica hija y hui de la isla carcel con un turista gracias a dios hace 14 años y mis padres obvio que no tienen un alinda navidad a mi mama la traje hace 6 años a pasar la navidad en finlandia donde vivo y me dijo hace añares no comia en navidad y en cuba en las fiestas el turron lo vendian en pedacitos el puerco tambien era vendido en partes,las frutas secas,las manzanas habia comida habia esperanza por la vida ahora en cuba la esperanza es que se muera le pajara pinta esa R.C Y las familias de los 6000 oficiales varados mas otros 6000 mas no oficiales,mas los desaparecidos en esa aventura que navidad van  pasar ,le deseo feliz navidad al pueblo de cuba excluidos los castro su familia y perros ...

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Es tan bello que me hizo llorar de emoción. Gracias a Armando López por este regalo.Juana Primita

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Esa era Cuba Mister !!!  Parafraseando a Rodkey, el coreógrafo de Tropicana!!!!Hoy estuve en el Santuario de la Ermita de la Caridad del Cobre en Coconut Grove y le pedi su bendición para todos sus hijos, nosotros, los Cubanos, la nueva  diáspora. Le pido al Santísimo también la misericordia de que se lleve para siempre de Cuba a los dictadoes castro. Dios le de su bendición a todo el pueblo de Cuba en esta Navidad.

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Para el articulista el SR. Armando Lopez, le voy a enviar una felicitacion, porque con una sencillez muy sabia ha acertado en muy pocas palabras con resumir con LA VERDAD lo que se puede resumir como la historia de una isla que a partir del 1959 ha vivido una MENTIRA , y sobre todo lo ajeno a la CULTURA CUBANA y esa fue LA "SOVIETIZACION' y alienacion de un pais y una cultura que despues de 1902 surgio` como la cultura del Caribe y las Americas con mayor ATRACTIVO Y DINAMISMO (aun con sus BAJAS Y SUS CRISIS) de todas las demas naciones, Cuba aun con el gobierno de Batista, guardaba una ESPERANZA, y Cuba la de los CASTROS es la CUBA de la desperanza y el dia de hoy llega la noticia de 6,000 cubanos VARADOS EN COSTA RICA esperando llegar a su tierra "prometida" , que es MIAMI,  U.S.A, esa es la Cuba que entra al 2016. Este articulo me ha llegado al corazon y me trae recuerdos de mi natal Santiago de Cuba y me ha recordado a un artista chileno que vivio en Cuba; Luis Aguile que en una entrevista que vi por television hace an`os en Espan`a dijo lo siguiente; "cuando yo vi al comunismo entronizarse en Cuba, pense` , que esto SERIA PARA SIEMPRE " : sera` que despues de esta "TORMENTA" , nunca mas parara` de LLOVER" ?, este "desastre" NUNCA TENDRA` FINAL ?, saludos SR. Lopez y que DIOS LO BENDIGA a ud y a su familia y felicitaciones por su cubania y sobre todo POR DECIR LA VERDA, esa que ya no se DICE de nuestro pais. Felicidades a todos !. Gracias,..., Rudy 

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Feliz Navidad cubanos! Que el 2016 se lleve a ls tiranos y que a todos los cubanos de bien mi familia y yo les deseamos prosperidad, salud y felicidad. Vendrán tiempos difíciles pero se logrará. 

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Excelente!!! Feliz Navidad para el sr. López y para todos los que hacen este magnífico diario. Feliz Navidad para todos los cubanos de bien.

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Hermoso escrito, gracias. Toda una mravilla para mantener nuestra memoria histórcia latente.

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Muy buen artículo.