Martes, 12 de Diciembre de 2017
01:53 CET.
Agricultura

¿Campesinos? No, gracias

Los jóvenes cubanos, sobre todo los que habitan en zonas rurales, quieren ver el campo solo en fotos, videoclips o como telón de fondo en las películas protagonizadas por los héroes de Hollywood.

Es un rechazo que afecta a las generaciones nacidas bajo el influjo de la ola revolucionaria que pretendió modernizar al país con enfoques derivados del voluntarismo y la improvisación.

Por décadas se estimuló el estudio en las universidades muy por encima de las necesidades de una economía que reclamaba la participación de miles de trabajadores en los diferentes rubros de la agricultura.

El asunto es que ahora no hay manera de revertir una tendencia que contribuye al desabastecimiento en los agromercados, la baja calidad de los productos y una inflación que crece año tras año.

Las observaciones sobre el problema, provienen del Centro de Estudios de la Juventud, una entidad estatal que se encarga del análisis y la búsqueda de soluciones a los problemas vinculados a este sector de la empobrecida economía nacional.

Doblar el lomo en un surco bajo temperaturas que en el verano promedian los 35 grados centígrados y con una humedad relativa del 90%, o ponerse tras el timón de un tractor salvado milagrosamente de la chatarra o de una junta de bueyes viejos y enclenques, son labores de las cuales los jóvenes huyen como el diablo de la cruz.

Si de trabajar en este rubro se trata, la idea es hacerlo en las tierras cultivables de Iowa o Idaho, por salarios decorosos y medios de producción técnicamente impecables.

En las tierras del Tío Sam no hay marabú ni burócratas que velen por el cumplimiento de los decretos del alto mando que facilitan la explotación del hombre por el Estado y actualicen las estadísticas, donde se legitiman producciones siempre a la zaga de una realidad marcada por la escasez y los meteóricos encarecimientos.

Los esfuerzos por convertir el trabajo agrícola en una opción viable, están condenados al más absoluto fracaso.

Sin una descentralización progresiva y bien articulada que culmine en la institucionalidad de los diversos tipos de propiedad sobre la tierra, es inútil aspirar a que las producciones de alimentos satisfagan la demanda.  

El tiempo y los resultados demuestran que los retoques a las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) y las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), por mencionar dos de las entidades sobre las que se asienta la responsabilidad de que en los agros reine el desconcierto de los clientes ante los precios de infarto y las mediocres ofertas, solo sirven para ocultar un fenómeno sin indicios de solución.

Los multimillonarios desembolsos anuales para la adquisición de víveres en el mercado internacional van a continuar. A mediano plazo resulta insostenible, ante el avance de los números rojos de una economía que depende en gran medida de las entregas de petróleo venezolano.

Si la sostenibilidad del chavismo está en juego, a partir de la espectacular derrota en las elecciones legislativas del 6 de diciembre, la situación económica en la Isla pudiera desembocar en un colapso, de persistir las digresiones y la superficialidad en el proceso de reformas.

Entretanto, los jóvenes no van a dar el paso al frente para convertirse en campesinos. Tienen otras formas de buscarse la vida sin el riesgo de insolaciones, soponcios y honorarios que no compensan ni por asomo los esfuerzos invertidos en cada jornada.

Echándole gas a las fosforeras o como zapatero remendón se puede sobrevivir en las ciudades, mientras se barajan las posibilidades de fugarse hacia EEUU, a trabajar en lo que sea.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

xxx-Por ahí hay una frase célebre¡¡EL CAMPO ES UNA FABRICA DE VIEJOS!!Y mas en las condiciones rudimentaria de Cuba