Sábado, 16 de Diciembre de 2017
07:08 CET.
Crisis migratoria

Migrantes cubanos cumplen un mes en Costa Rica, a la sombra de la incertidumbre

Este martes se cumple un mes desde que Costa Rica se convirtió inesperadamente en el hogar de miles de emigrantes cubanos.

Fue el domingo 15 de noviembre anterior cuando cientos de isleños sufrieron agresiones por parte de las fuerzas nicaragüenses, pocos kilómetros después de haber ingresado a su territorio.

Con gases lacrimógenos y golpizas a niños, mujeres y hombres, los cubanos vieron como sus intenciones por continuar su camino se vieron truncadas y, contrario a sus planes, debieron volver a suelo costarricense.

A partir de ese momento, comenzarían una historia que aún hoy desconocen cómo concluirá.

El cemento fue la cama esa primera noche, y su techo, el gimnasio del Colegio Nocturno del cantón de La Cruz, el primer albergue que recibió al grupo inicial, conformado por cerca de 400 cubanos.

Hoy, esa cifra se quintuplicó y son más de 2.000, únicamente en este cantón fronterizo, y más de 6.000, distribuidos en 27 albergues a lo largo y ancho de este país.

Costa Rica, declarado abiertamente como un primerizo en una situación de esta naturaleza, comenzó las labores de emergencia para atender a una población que requería de alimentación, aseo y salud, esta última principalmente por los hechos ocurridos en tierra nicaragüense.

Poco a poco, la ayuda comenzó –y sigue llegando- a una población que se vio obligada a adaptarse a la cultura y reglas costarricenses; a sus comidas y sus dichos; a su clima y a su gente. Muchos hoy ya saludan de "mae" y "pura vida", y despertaron un cariño por el país que los ha recibido en momentos donde otros les dan la espalda.

Esperan, aun así, que la suerte les sonría y la comunidad internacional fije su mirada hacia ellos porque "la espera ya es mucha y la paciencia se acaba; es un mes en donde no tenemos respuesta de nada", según comenta el albergado Alberto Medina.

El panorama se vislumbra borroso: los esfuerzos de Costa Rica por conseguir aliados para crear un corredor humanitario no ha dado los frutos esperados.

Primero fue la reunión del Sistema de Integración Centroamérica (SICA) en El Salvador, el 24 de noviembre. Ahí Nicaragua mantuvo su férrea posición de no permitir el ingreso de los cubanos por su territorio, en lo que catalogó como "un golpe a su soberanía"; mientras que naciones como Honduras, El Salvador y Guatemala estudiarían la situación, sin embargo nunca concretaron su respuesta.

El último infortunio se presentó el pasado 7 de diciembre, cuando Belice se negó a recibir a los emigrantes, hasta tanto no se atienda esta crisis de manera regional.

Durante este mes, el tema repercutió en países directamente involucrados como Ecuador, el cual comenzó a solicitar visas a los cubanos que desean llegar a su territorio, esto como una medida para mermar la entrada masiva de isleños, quienes se aprovechaban de la falta de requisitos del país sudamericano para poder iniciar su viaje ilegal en busca de su sueño americano.

Aun con la atención mediática con la que ha contado esta crisis humanitaria, el silencio por parte de Cuba y Estados Unidos hace sentir a muchos emigrantes que el tema poco les interesa a ambas naciones, y la solución no esté pronto a encontrarse.

A un mes de escribir su historia en suelo tico, la paciencia se les acaba a los cubanos, cuyo mayor temor es quedar marcados en las hojas del olvido.

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Por favor cuando vayan a mencionar a Nicaragua, mejor deben sustituir por  "el títere que cumplió la orden de Puerco 1 y Puerco 2". Eso no fue iniciativa del pederasta mayor, lo de él es estar buscando menores de edad para el manoseo.