Lunes, 11 de Diciembre de 2017
19:42 CET.
Opinión

Los bueyes delante de la carreta

Cómo dudarlo, existen razones para el optimismo entre los demócratas cubanos. La elección de Mauricio Macri como nuevo presidente de Argentina y, muy en particular, la reciente victoria de la oposición en las legislativas de Venezuela, han caído como agua para Mayeya en nuestros áridos arenales. Si allá fue posible —nos repetimos, con más embullo que certidumbre—, por qué no podría ocurrir también en Cuba, siempre que nos ayuden el tiempo y un ganchito.

Bajo los efectos de tan grata inspiración, no son pocos los que han empezado a revalidar —se supone que desde un nuevo enfoque— la posibilidad de que los opositores cubanos participen más activamente como candidatos en las elecciones para delegados del Poder Popular. Se sabe que han venido haciéndolo desde hace algunos años, pero solo como variante de opción aislada, por lo general resueltas a nivel de individuos y no como estrategias de grupo; además, diríamos que tales decisiones suelen ser fundamentadas mucho más con principios éticos que con planes políticos concretos y bien diseñados.

Es una alternativa a la que yo personalmente no le apuesto ni un centavo, en las actuales circunstancias, claro. Pero ello no significa que la crea inútil. Nunca va a estar de más, ni representará esfuerzo vano, lo que se haga de buena fe para combatir a la dictadura castrista. Pero más nos convendría que ese esfuerzo sea bien encaminado, mediante estrategias sólidas, dirigidas a demostrarle al régimen que en Cuba no solo hay personas valientes dispuestas a desafiar sus estructuras totalitaristas, sino también capaces de hacerlo con eficiencia.

Ante el hatajo de monigotes que presenta y apadrina el Partido Comunista como candidatos para delegados del Poder Popular, ¿cómo podría nuestra gente de a pie elegir como su candidato preferido a un miembro de la oposición al que no conoce, o reconoce como ciudadano honrado, pero sin otro respaldo de representación que el de su propia persona y sin un programa político viable y alternativo?

Tal vez sea inteligente no lanzar la carreta delante de los bueyes, lo que en este caso aconseja que antes de postularse como disyuntiva de Gobierno, aun a nivel de barrio, al candidato opositor le haría falta darse a conocer debidamente, pero, sobre todo, dar a conocer en qué consistiría su labor si fuera electo delegado, con la misión de ejercer dentro de una coyuntura tan adversa. 

No sé hasta qué punto sea verdaderamente factible hacer las cosas de esa manera. Pero lo cierto es que ahora mismo no se vislumbra otra mejor. Los bueyes deben ir delante de la carreta, no por capricho de nadie, sino por ley de la naturaleza.

Y conste que no sobra el tiempo para pensarlo mucho. En este minuto, con los truenos que les están cayendo arriba, los caciques de Cuba deben tener diseñado ya el muñeco de una "fuerza opositora" que actúe aparentemente ajena a su estructura de dominio y que, a la vez, pueda mostrarse, mediante estrategias mañosas, como representación alternativa de los intereses de la ciudadanía.

No es que les guste la idea, es que necesitan casi desesperadamente aumentar su crédito ante las instituciones, los gobiernos y el empresariado internacionales.  

Y a diferencia del movimiento opositor (porque sí existe en la Isla un movimiento opositor, articulado como Dios manda), el régimen cuenta con algo más que tiempo a su favor para consumar la cosecha de una nueva generación de políticos "alternativos", la de los socialistas cubanos del siglo XXI, entre los que no todos tendrían que proceder de las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), organización que ha llegado a ser tan obsoleta e inútil como el Partido. 

En este mismo minuto, se mueve en nuestras calles toda una legión de jóvenes que constituyen materia prima casi idónea para ese nuevo proyecto de ingeniería política. Son sujetos que en rigor ni siquiera podrían ser llamados disidentes, puesto que la mayoría de ellos nunca estuvo ligada al régimen por compromisos afectivos ni de ningún otro tipo. Tampoco profesan ideas políticas definidas.

Aun cuando abominan del sistema de partido único, o no aprueban la violenta represión de la policía contra la real disidencia, y aun cuando no ven con simpatía el poder absoluto y la absoluta corrupción que las fuerzas armadas imponen hoy a la vida económica y a las instituciones del país, es obvio que estos jóvenes no están interesados en el ejercicio de la oposición combativa contra el régimen.

Salvo excepciones —entre las que se cuentan jóvenes de los estratos pobres, pero, por lo mismo, ansiosos por ascender en la escala económico-social—, gran parte de estos prospectos procede de la alta y media clase acomodada de nuevo cuño, una suerte de burbuja zootécnica que exhibe lo más rancio, hipócrita y trepador de la cosecha patria, dentro de una gama idiosincrática que va desde el hedonismo más indolente, pasando por el trotskismo, hasta el progresismo más frívolo y cínico, sin dejar a un lado el misticismo guevarista, el fidelismo de intolerancia y trinchera, o la variante chavista de democracia adocenada.

Nadie debe dudar que llegada la ocasión, el régimen estaría dispuesto incluso a poner en función de esa nueva claque política los financiamientos, el intercambio de influencias y los espacios de promoción pública que requerirá para hacerse sentir entre la población cubana, pero sobre todo hacia el exterior de la Isla.

No en balde algunos líderes de la oposición interna han comprendido ya que la más viable e importante tarea que les queda por delante radica en la potenciación de una sociedad civil emergente, ampliando y enriqueciendo sus filas entre los sectores más pobres, los cuales no solo son mayoritarios entre la población cubana, también son políticamente los menos corrompidos y los más escépticos.

La demanda social como prioridad, poniendo a un lado ideologías, pasiones y aun partidos políticos. Quizá sea hoy el mejor modo de llevar los bueyes por delante de la carreta.

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Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

No es mala idea, trabajar en los barrios sin confrontacion politica dara mas dividendo para encauzar mejor las aspiraciones de las necesidades basicas y demandas de la comunidad donde vive, le permite denunciar los demanes y desdenes de las administraciones locales y de a poco ser reconocidos por todos como un autentico lider en su barriada, premisa indispensable para futuros objetivos politicos. Sin base de apoyo comunal no habra proyecto politico que prospere. Son tantas los problemas y necesidades en todas las comunidades de que hablar sin descalificar explicitamente al gobierno que abrir la boca en tal sentido puede unir muchas voces y el regimen aun con recelos le resulta mas comprometido reprimirlo porque los abucheos y repulsa a los esbirro son inmediatas.La prioridad en la lucha de estar en captar el apoyo de las poblaciones locales, trabajar en ellas y tener el reconocimiento de sus pobladores. Enfrascarse en proyectos politicos, partidos y ONG es correcto, pero el trabajo de sus militantes en las bases es impresindible  

Imagen de Anónimo

Señores, para qué pedir democracia, para terminar en la misma porquería otra vez?http://www.thenewamerican.com/culture/history/item/15370-republics-and-d... 

Imagen de Anónimo

Los bueyes por delante de la carreta  es un dicho sobre algo imposible para plasmar algo ilogico, jeje, pero el autor se lo creyo, jejeje, tontileria util al castrismo, Paya llego mas lejos con el Proyecto Varela y el resultado fue que vino una represion feroz. Estos articulos se repiten sin aportar nada en la praxis y aburren Zzzzzzzzzz