Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Opinión

Una historia de cimarrones

Según el diario Granma, el canciller de la República del Salvador se ha pronunciado con elocuencia sobre la crisis migratoria que afecta Centroamérica a partir de los impedimentos presentados por el Gobierno nicaragüense al tránsito de cubanos migrantes procedentes de Costa Rica.

Para el Canciller salvadoreño, al igual que para otros de los asistentes a la Reunión del Sistema de Integración Centroamericana + Cuba, Ecuador, Colombia y México (SICA+4) que se celebró en la capital de ese país, los derechos de los migrantes centroamericanos que pretenden llegar a Estados Unidos deben ser también respetados. Quiere decir que Estados Unidos deben abrir sus fronteras; sin embargo, la representación nicaragüense señala por su parte "que se debe respetar el principio de autodeterminación de cada nación, que tiene la potestad de reservarse el derecho de admitir o no a estas personas en su territorio". Donald Trump o cualquiera de los políticos norteamericanos que se oponen a la entrada de mexicanos y sirios a Estados Unidos no lo habrían dicho mejor.

¿Somos o no somos? Cuando Nicaragua y los demás países centroamericanos reclaman como un derecho el que sus nacionales, al igual que los mexicanos, puedan acceder de manera ilegal a territorio de Estados Unidos, no toman en cuenta que el Gobierno norteamericano tiene igual potestad soberana de reservarse el derecho de admitir o no a cualquier persona en su territorio. En este caso el uso de esta potestad favorece a los cubanos que huyen no de una situación económica precaria, que lo es, sino de una falta absoluta de libertad que ya dura casi seis décadas y es la única razón de la improductividad en el campo y la industria así como la baja calidad de los servicios, la corrupción administrativa y el descontrol que son analizados por enésima vez en las reuniones del Partido Comunista sin esperanza de solución.

Por ello se van los cubanos hasta para Haití, porque aunque no haya una guerra, el país se asemeja a uno ocupado militarmente y las palabras del día son "exigencia", "disciplina" y "control", como si en vez de ciudadanos se tratara de esclavos amenazados permanentemente con el látigo del mayoral.

Lo que provoca el sálvese quien pueda no es la Ley de Ajuste Cubano o el principio de Pies Secos-Pies Mojados, o el Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, los cubanos están sedientos de libertad y los médicos están cansados de que el Gobierno de su país los explote.

Aunque soy de los que prefiere que las decenas de miles de compatriotas jóvenes que cada año escapan del país se queden a formar parte de la masa crítica necesaria para provocar los cambios, soy realista y consciente de que esta estampida no se va a detener ni siquiera con la derogación de las mencionadas disposiciones, ni aunque Ecuador implante el visado. Los cubanos siempre encontrarán cómo salir y el lugar que escojan no es lo importante, lo mismo les da Miami que Tombuctú.

La llamada situación de los migrantes cubanos no se va a resolver hasta que La Habana tenga un gobierno democrático que propicie verdaderas oportunidades para todos en una economía de mercado.

En cuanto a la oferta que hace el Gobierno cubano a los migrantes de que quien así lo desee puede regresar, es tan sospechosa como la que podría haber hecho un hacendado esclavista a los cimarrones apalencados en las montañas. Los cubanos varados en Costa Rica son cimarrones que buscan su libertad y el regreso al barracón no parece estar en sus planes.

Como si se tratara de cumplir con algún ciclo maltusiano, Cuba periódicamente se ve abocada a emigraciones multitudinarias generalmente asociadas con crisis internas; en este momento además se han unido la crisis económica y la de valores, así que el desespero cunde entre las masas y también en la dirección del país. A las masas se les ve y escucha en las calles, mercados y medios de transporte público, a los dirigentes se les puede seguir en las asambleas provinciales del Partido Comunista, las que según publica el propio órgano oficial, derrochan frustración, amenazas, búsqueda de culpables a quienes sacrificar, justificaciones e incompetencia.

Y de quién es la culpa si no del propio Partido gobernante que hace y deshace planes, organiza, administra y controla cada aspecto de la vida de los cubanos. Cultura, economía, deporte, orden interior, salud y educación, todo está subordinado a un sistema político disfuncional que corroe el país y provoca todos los demás males, incluyendo la emigración.

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Comentarios [ 9 ]

Imagen de Cubanón Regusanón

Interesante artículo. Esos países lo que tienen es envidia de que sus nacionales no sean tratados  igual que los cubanos aquí, pero también los cubanos tienen culpa, porque en vez de culpar al régimen por su huída de la isla hablan solo de su interés en mejorar económicamente y, al final, eso es lo que quieen todos esos centroamericanos al venir a este áís.

Imagen de Anónimo

Y el autor llama cimarrones a todos estos descaraos que a los 366 dias estan de vuelta en Cuba, especulando y gozando como si fueran los nuevos ricos?

Imagen de Anónimo

Y por que los castro y secuaces no acaban de irse y dejan la isla en anexion a eeuu?  

Imagen de Anónimo

Excelente análisis.Gracias al autor.

Imagen de Anónimo

Una historia de pendejos! Ese es el verdadero nombre, pendejos y descaraos.

Imagen de Anónimo

Mas claro ni el agua...el culpable de todo el desastre es el socialismo,..osea... Un gobierno comunista(Centro Derecha Cubana)

Imagen de Anónimo

aguanta que se estan escapando to lo eclavo y quien va a trabaja la plantacio de su merce nino Fidel, hereda de papaito eplotador?

Imagen de Anónimo

Como quiten la Ley de Ajuste Cubano... revienta la olla

Imagen de Anónimo

Cuba tiene un quiste maligno llamado famiglia Castro que ya hizo metastasis generalizada en la isla, Venezuela y en muchos cerebros del exilio en Miami. De los propios cubanos en la isla dependera si continua o no el proceso degenerativo nacional extirpandose el elemento causante del mal.