Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
13:57 CET.
Sociedad

El llamado de la selva

Sorprende la turbación de una cubana, adulta y residente en el territorio nacional, debido a un vídeo colgado en internet, de un perro lanzado con violencia, dentro de un carro de Zoonosis, el organismo encargado de la recogida de animales enfermos en las calles para su sacrificio.

El asombro y la crítica ante un hecho, sin dudas reprobable, viene de la doctora Valia Rodríguez Rodríguez, que decidió enviar una carta a la sección "Acuse de recibo", del periódico Granma, con el fin de denunciar un fenómeno que va más allá de la proyección del animal doméstico como si fuera una pelota de trapo contra las paredes metálicas del vehículo.

Sin el ánimo de restarle importancia a la preocupación de la denunciante, creo que es más importante centrarse en otras violencias, más cotidianas y humillantes que desafortunadamente no tienen espacio ni tendrán en la prensa oficial.

Me refiero a las que ocurren a diario en el interior de los ómnibus, en las afueras del agromercado donde la gente se amontona para comprar algunos de los productos deficitarios o en los numerosos vecindarios donde se zanjan los malentendidos a filo de cuchillo, trompadas y cabillazos.

En el rosario de evidencias de la involución que nos corroe como el comején a un piano, habría que destacar el grosero apasionamiento de las "brigadas de respuesta rápida" que el Gobierno azuza contra los activistas prodemocráticos con un guion que incluye el escarmiento verbal, golpes a mano limpia, patadas y escupitajos.

Esas conductas que desdicen de la racionalidad, y que han echado raíces a lo largo y ancho del país, están condicionadas por el enquistamiento de la intransigencia como recurso para mantener los índices de unanimidad en torno a la ideología del poder, con la consecuente quiebra de la escala de valores éticos y morales, entre otros factores que se mantienen estacionarios en hogares, escuelas y centros laborales.

Si absurdo es pedirle peras al olmo, también lo es demandar cordura y decencia en medio de un descalabro socioeconómico sin posibilidades de resarcirse, mientras se conserven las resistencias a un cambio que sustituya las viejas estructuras que facilitan la vigencia del caos, en el más amplio sentido del término.

Resulta dramático que los gemidos de un perro, hayan sido el detonante para llamar la atención sobre la violencia en Cuba.

¿Y el dolor humano, ese que surge con un apuñalamiento por razones que no deberían haber pasado de una simple  discusión o de la retahíla de improperios, expresados a gritos y con energúmenas gesticulaciones, en respuesta a un pisotón involuntario u otras causas sin la menor trascendencia?

¿Y qué de los tormentos que se padecen frente a una turba con licencia para ofender y golpear en defensa del socialismo que se inventaron los Castro para eternizarse en el poder?

La violencia es un fenómeno consustancial al modelo político que se acerca a su 56 aniversario.

Del ejercicio de la brutalidad, en todas sus variantes, depende su existencia.

La peor de la situación no se limita a la naturalidad de estos episodios en los tiempos actuales, sino a las réplicas que ocurrirán en el futuro.

En su pausada metamorfosis, el castrismo se encarga de la conservación a ultranza de la violencia, en casi todas sus manifestaciones.

Es lamentable que miles de ejemplares del hombre paradigmático que saldría de los laboratorios de la revolución, hayan perdido la capacidad de comportarse civilizadamente.

Sin una previa domesticación, no hay democracia que valga. ¿De qué otra manera proceder frente a tantas fieras con envoltura humana?  

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Comentarios [ 5 ]

Imagen de Amadeus

@ Anónimo - 26 Nov 2015 - 7:55 pm.Me ha gustado mucho su posting. Tiene razón, Cada pueblo, para bien o para mal, tiene el gobierno (o la dictadura) que merece.

Imagen de Anónimo

Los hermanos Castro y sus secuaces han esclavizado al pueblo y han convertido el territorio que una vez fue un país en un barracón donde impera el látigo y el plan de machete ya sea físico o verbal. Pasará mucho tiempo para que aquello vuelva a ser un país normal, si es que alguna vez se logra.

Imagen de Anónimo

Triste. Triste la vida de los perros y su destino antes de zoonosis en la calle, la captura salvaje y el final muerto a palos.  Triste la vida de perros de los cubanos.  Es necesario que los castros hace rato no gobiernan el pais, ellos solo reprimen al pueblo y lo tratan peor que animales. Entonces que se puede esperar del trato que esta poblacion marginada le propine a los animales?  Hay honrosas historias de personas de buena voluntad que protegen como pueden con escasos recursos los animales indeseados pero se requiere de un respaldo de la sociedad y una ley de proteccion de fauna y flora pero sobre todo educacional y respeto a la vida en todas sus manifestaciones. Gracias por denunciar, publicar y compartirlo.  

Imagen de Anónimo

Es que no somos país. No somos absolutamente nada, algo. País es Francia, o España, o Alemania. Con idioma propio y una historia que remonta siglos y sistemas y evoluciones y conquistas y errores revisados seguidos de aciertos. Somos el sueño de algún equivocado, el desvarío de un romántico. En esa isla hace falta una autoridad verdadera, el imperio de la madurez, la tutela de un adulto. Y sobre todo, el castigo que educa e infunde respeto cuando se viola algún precepto, una norma simple, cuando se falta a la decencia, a la compasión o al decoro. No libertad, sino disciplina liberadora. No democracia, sino instrumentos que nos enseñen a discernir y elegir con los sesos y no con las tripas o el corazón. Civilización, en fin, es lo que nos falta. Y esa no nos la podemos dar nosotros mismos

Imagen de Anónimo

El próximo aniversario de la roboilusión NO es el 56 sino el 57. Por otro lado, cuando la pandilla se apoderó del gobierno el 1ro de enero de 1959, habían transcurrido solo 56 años y 7 meses desde que se había inaugurrado la República el 20 de mayo de 1902. Se instalaron en el poder para ejercerlo por todo el tiempo que quisieran y lograron sus deseos.