Martes, 12 de Diciembre de 2017
16:14 CET.
Agricultura

Una obediente periodista oficial

Dicen que el que paga, manda. A los dueños les gusta que sus subalternos digan lo que desean oír, aunque no se corresponda con la realidad. El que haga lo contrario, sabe que pueden ponerlo de patitas en la calle. Eso es  lo que ocurre con los periodistas que trabajan en los medios propiedad del Gobierno, que son todos en Cuba.

El encargado de que se cumplan las órdenes es Rolando Alfonso Borges, jefe del Departamento Ideológico del Partido Comunista. Es el amo y señor de los medios oficiales, el que impone las reglas, el que decide lo que los medios tienen que informar.

Los periodistas que desobedezcan saben que ponen en juego su puesto de trabajo. Y como no tienen vocación de mártires, callan y entran en el juego de la simulación y la doble moral.

Ese es el caso de la periodista del diario Granma, Sheyla Delgado Guerra di Silvestrelli. 

Un artículo suyo, titulado "Del surco al mercado, soluciones integrales" está totalmente alejado de la realidad. Centrado en los problemas que hoy confronta la producción agrícola y su comercialización en Cuba, la periodista reflejó solo lo que sus jefes deseaban.

Al referirse a las tierras cultivadas, pasó por alto el informe sobre el uso de la tierra en 2014 del Comité Nacional de Estadística e Información (ONEI), por tanto, sus valoraciones son puramente especulativas y carecen de credibilidad: no hay referente que pueda sustentar lo que ella afirma.

Como el desarrollo de la economía cubana descansa en la inoperante e ineficiente planificación, las relaciones mercantiles en las diferentes entidades económicas de la agricultura no están sujetas a las leyes del mercado, sino que se establecen entre los diferentes sujetos económicos, que en la mayoría de la ocasiones acuerdan cifras que por lo general no se cumplen. Es por ello que la periodista reconoce que "hay que sacudir los contratos del lastre de las formalidades".

Admite que la contratación es deficiente, lo que provoca que la producción de alimentos no logre satisfacer la creciente demanda de la población. Se muestra alarmada por los altos precios de los productos del agro y no explica a qué se deben, cuáles son las causas de esos precios. Pasa por alto los datos del informe de la ONEI referido al sector agropecuario, indicadores seleccionados, enero-junio 2015.

Dicho informe refleja que la producción de viandas, hortalizas, arroz, frijoles y frutas ascendió a 5.724.900 toneladas. De ese total, las empresas agrícolas y las Unidades Básicas Producción Cooperativas (UBPC), con las mejores tierra cultivables y recursos, solo produjeron el 10%. El resto correspondió a las cooperativas, los campesinos y los usufructuarios.

Resulta incierta la afirmación de la periodista de Granma de que los altos precios de los insumos determinan que los precios en los mercados agropecuarios sean cada días más elevados. La causa  es que la producción alcanzada no responde a la demanda de la población. 

Desde junio el Gobierno acordó rebajar de manera ostensible los insumos que adquieren los agricultores y se está a la espera de que se aplique una política de precios que responda a dichas rebajas, pero todavía no acaba de materializarse.

La eficiente empleada de la prensa oficial está totalmente de espaldas a la situación de la mayoría de los cubanos, que tienen, como se dice popularmente, que inventar para mal comer todos los días, debido a los misérrimos 23 dólares de salario mensual que cobran.

La periodista  se pone del lado del Gobierno, que es contrario a la política de subsidiar a los productores agrícolas, como hacen  en EEUU, la Unión Europea, Australia y Japón. Esta política de subsidio está dirigida a que los precios de los alimentos no estén  sujetos a los vaivenes del mercado y que estén al alcance de la mayoría de las personas:  el Estado les vende los insumos más baratos a los productores, lo que facilita que vendan a precios asequibles.

Sheyla Delgado Guerra di Silvestrelli opina que si el Estado cubano se decidiera aplicar la política de subsidio a los productores, esto "generaría una nueva burguesía agraria que acumularía mucho dinero". Tal  política, de acuerdo a la periodista de Granma, es "incompatible con la abrumadora mayoría del campesinado".

Ella no dice que son la ineficiencia y el mal trabajo de las empresas agrícolas y las UBPC las que han ocasionado la caída de la producción agrícola y que los precios de los productos del agro estén por lo cielos.

Resulta descabellado afirmar que "las dificultades en la comercialización de los productos del agro" se deba  a la diversidad de formas de venta de estos productos: mercados agropecuarios estatales, mercados agropecuarios convertidos en cooperativas no agropecuarias, mercados agropecuarios de oferta y demanda,  puntos de ventas y carretilleros.

En estas formas de venta, los precios son de naturaleza oligopólica, y la competencia no existe. Los suministradores de las mercancías son los intermediarios y revendedores, que imponen leoninamente los precios, que pueden ser el doble o el triple  de lo que les costó cuando las compraron a los productores. Los dueños de tarimas, para no perder dinero, a su vez,  duplican y triplican el precio de la mercancía. Un círculo vicioso. El cuento de nunca acabar.

Sobre el asunto de los altos precios de los productos del agro, la periodista de Granma se limita a señalar que tal problema se origina en la cadena producción-acopio-venta minorista, y los atribuye a "la negligencia, a la falta de control, al oportunismo de aquellos que hoy lucran con este anormal estado de cosas".

Pero la periodista no dice que la responsabilidad de que esto ocurra recae en los directivos de las diferentes instancias del Ministerio de la Agricultura, de las empresas  de Comercio Interior y la direcciones de comercio del Poder Popular de provincias y municipios. Funcionarios corruptos de estos organismos se han enriquecido por las sustanciosas coimas que reciben de los intermediarios y revendedores con el fin de que les permitan mantener de manera impune el control que hoy tienen de las ventas de productos del agro en los mercados. Como están las cosas, parece que lo han logrado con creces.

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Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

Anonimo.Que estupidesz, en Cuba nasie puede hacer lo que quiere, el periodico edita lo que el gobierno desea, aunque el periodista sea capaz de decir la verdad, no se la publican, es igual que la tv, tienen quien revise y dirija lo que se escibe y se dice, verdad que no acaban de darse cuenta, en Cuba todo lo tienen controlado ,en cada punto especial hay quien esta para atajar esas cosas, los esbirros que siempre tienen los Castros donde quiera, y de una vez y por toda, en Cuba, no hay campesinos, oiganlo bien , NO HAY CAMPESINOS, todo lo tiene el estado y es el estado uien manda a sembrar lo poco que se cosecha, algun pequeno agricultor que lo hace se lo quieren comprar a la canona sino no lo puede vender, que tristeza tan grande aun el mundo ignora como los Castros han llegado a tomarse el Pais, hasta la forma que utilizan la taza sanitaria de cada uno de los habitantes ,la saben ellos, lo que compras , lo que llevas a tu casa en bolsas del mercado, lo recibes de tu familia, LO QUE SUENAS, oye es un cerco cerrado,, asi ha vivido el cubano durante 56 anos, pero ya no aguanta mas y como sea abandonan el pais, como sea.

Imagen de Anónimo

Siceramente, los periodistas cubanos son preparadísimos, pero dan verguenza, no son capaces de llamar las cosas por su nombre y cuando critican algo, lo hacen hasta el nivel que le tienen permitido, para ellos, o mejor, para sus jefes, la alta dirección del país es infalible, los que son unos ineptos son los del ministerio en cuestión para abajo que no interpretaron bien o se alejaron de las orientaciones bien intencionadas y perfectas de la alta dirección del país. Siempre me ha llamado la atención que personas preparadas e inteligentes tengan la opinión sincera que criticar al gobierno es hacer contrarrevolución o es darles armas al enemigo. En toda latinoamérica se critica a los gobiernos desde la prensa (en algunos países acaban con ellos, hasta injustos llegan a ser), pero los gobiernos no se caen por eso y uno ve que terminan sus mandatos. Por qué en Cuba tiene que ser distinto? Para la periodista hay mil problemas con la producción agrícola y los precios de los productos, pero la alta dirección del país no tiene ninguna responsabilidad.

Imagen de Anónimo

Ecxelente articulo!!! Hacemos bien con quitarle la máscara a tanta doble moral y tanto engaño sistémico. Bravo por el autor.