Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Religión

La santa que se enfrentó a los poderosos

El Año Jubilar en celebración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, que se extendió desde el 11 de octubre de 2014 hasta este 15 de octubre, acaba de ser clausurado con una solemne eucaristía presidida por el nuncio apostólico Bruno Musaró.

La comisión que se formó para llevar adelante el evento organizó, a lo largo de todo el Año Jubilar, conferencias sobre diversos temas relacionados con la santa española; eucaristías presididas por varios obispos del país —e incluso por el cardenal Jaime Ortega—, varias funciones teatrales y danzarias, además de conciertos, una exposición de obras pictóricas antiguas y concursos de poesía, pintura, escultura y cantos inspirados en Santa Teresa.

El emblemático Monasterio de las Madres Carmelitas Descalzas, en la calle 13 entre 20 y 22, El Vedado, fue la sede de todas estas actividades para celebrar el medio siglo de "una de las escritoras más eximias de la Edad de Oro de la lengua española", y para "difundir y dar a conocer de diferentes maneras su vida y obra".

Aunque fue beatificada en 1614, canonizada en 1622 y proclamada Doctora de la Iglesia en 1970, Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada tuvo que lidiar en su propia época con la intransigencia de importantes autoridades eclesiásticas, incluso la Inquisición, pese a lo cual se convirtió en una de las figuras místicas más influyentes de los últimos siglos y su pensamiento y su vida marcaron un hito decisivo en la espiritualidad cristiana.

Nació en Ávila, en 1515, y murió en Alba de Tormes, en 1582. Siempre enfermiza, fue desde muy niña una gran lectora de romanceros y novelas de caballería que soñaba con morir por su fe "en tierra de infieles".

Adolescente aún, Teresa dejó la casa paterna y entró en el convento de la Encarnación, en Ávila, pero luego tuvo una época de vida mundana, pues entonces la clausura no era obligatoria para las monjas, pero la muerte de su padre, las Confesiones de San Agustín y sus primeros éxtasis religiosos, cuando pasaba ya de 43 años, la llevaron a sumergirse del todo en la oración y en la acción devota.

Lejos de dejarse llevar por la contemplación solitaria, la voluntariosa monja se dio a la ardua tarea de reformar su orden —las Carmelitas Descalzas—, decidida a devolverle su espíritu original, el de los ermitaños que, en el siglo XII, inspirados en el profeta Elías, se retiraron a vivir en el Monte Carmelo de Palestina.

A partir de 1560, esa voluntad reformista la llevó a fundar —a veces auxiliada por San Juan de la Cruz, otro gran escritor místico de la época— decenas de monasterios para carmelitas, tanto mujeres como hombres, por todo el territorio español. Si bien un nuncio la calificó de "fémina inquieta y andariega", para otros eclesiásticos era "humana sobre todo por un no sé qué de femenino y de maternal".

Teresa se halla entre aquellos audaces místicos que, en los primeros siglos posteriores a la Edad Media, se enfrentaron a poderes políticos y eclesiásticos aún muy inflexibles, entre los que se encontraban también mujeres como María de la Encarnación y Madame Guyon; pero, aparte de su profundidad espiritual, resultó ser una organizadora muy capaz, dotada de gran sentido común, tacto, inteligencia, coraje y humor.

Gracias al esfuerzo en que consumió, literalmente, su existencia, Santa Teresa ayudó a purificar la vida religiosa española del siglo XVI e insufló vigor a las reformas de la Iglesia Católica desde adentro, en los tiempos inciertos en que el protestantismo iba extendiéndose por toda Europa.

Por otro lado, sus escritos, publicados después de su muerte, son universalmente considerados un aporte inigualable a la literatura mística y devocional, a la vez que ocupan un lugar eminente entre las obras maestras de la prosa española de todas las épocas.

No es gratuita, por tanto, su investidura como patrona de los escritores en lengua castellana, y nadie ha discutido nunca que su nombre figure en el catálogo de autoridades de la lengua que designa la Real Academia Española.

Después de su muerte, la devoción por Santa Teresa de Jesús ha llegado a extremos asombrosos, y hasta macabros, pues su cuerpo, que dicen que se mantuvo incorrupto, ha sido pasto del fanatismo por las reliquias: su pie derecho y parte de la mandíbula superior se hallan en Roma, mientras su mano izquierda yace en Lisboa. El dictador Franco guardó su mano derecha hasta morir. En la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto, en París, se atesora un dedo suyo, y otros restos de su cuerpo se encuentran esparcidos por España y aun por toda la cristiandad.

En esta mujer única, a quien el cuerpo tan poco importaba y que nunca intentó siquiera "escribir bien", se unieron la contemplación y la acción de modo irrepetible, igual que se aliaron su coraje y su sentido práctico. Pero acaso su esencia la reveló Santa Teresa misma en las tres palabras del último verso de un poema suyo: "Solo Dios basta".

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Comentarios [ 19 ]

Imagen de Anónimo

A ver si aprendemos a leer, Adela, que el autor lo dice bien claro: "Teresa se halla entre aquellos audaces místicos que, en los primeros siglos posteriores a la Edad Media, se enfrentaron a poderes políticos y eclesiásticos aún muy inflexibles, entre los que se encontraban también mujeres como María de la Encarnación y Madame Guyon..."En los primeros siglos posteriores a la Edad Media, ¿entendiste?

Imagen de Anónimo

Teresa de Ahumada y Cepeda nació en 1515, por eso acabamos de celebrar el Año Jubilar por sus 500.

Imagen de AdelaCuba

La señora Madame Guyon nació en el siglo XV así que es imposible que formara parte de un grupo donde se encontrara Santa Teresa o María Encarnación ambas del siglo XIV.

Imagen de Anónimo

De dónde saca usted el apellido Sánchez, el nombre completo de Teresa lo escribe correctamente el articulista. Usted mezcla su judaísmo a ultranza, con su poco talento. Honrar honra.

Imagen de Anónimo

Que se encomienden a Santa Teresa los viejos carcamales que dirigen los destinos de Cuba porque van a tener que rendir cuentas a poco tardar.De la muerte nadie se escapa.

Imagen de Anónimo

Tanto que persiguieron a todo tipo de religiones.la gente se disfrazaba pa entrar a las iglesias.bautizaban a los ninos escondidos.mi caso personal.mi mama me tuvo que bautizar escondida de mi muy revolucionario papa militar.hasta decir la expresion hay dios mio.estaba prohibido.la de gente que para darle la ultima misa al familiar muerto en la capilla dl cementerio de colon tenian que pedirle permiso a la secretaria general dl nucleo dl partido.etc.para que los castrosaurios al final de su vida terminen FC recibiendo los santos oleos de francisco y RC termine llendo a misa.tienen miedo en el fondo tienen miedo de la muerte y de lo que les espera.

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#jesus cristo libera a cuba

Imagen de Anónimo

7:49, reconozco en usted, en su forma de expresarse, de llamar tronco de histérica a Teresa y de dirigirse a mí en femenino, a un gran catedrático de la Universidad de Palo Cagao. Así que no es psiquiatra y diagnostica a través de los siglo... Y así que no hay santos... Dele mis saludos a sus colegas de Cagao Stick University.

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7:31 pm. No se lo tome tan a pecho, precisamente su reacción es bastante histérica. Y se ve, por lo que usted dice de la poesía de San Juan, que sabe de poética lo que yo de mandarín, que no lo hablo. En otras palabras, no sea tan ignorante. Yo no creo ni en santos ni en Jesús ni en la madre de los tomates. Tampoco soy psiquiatra.  Mi libro se basa en análisis literarios. Leo mucho, eso sí. Y aunque ahora estoy jubilado, estudié un poco y enseñé, mire usted, literatura y misticismo en prestigiosas universidades del mundo, tanto europeas, como norteamericanas. Y como lo cortés no quita lo valiente, y disfruto en expresarme, a mi edad, del modo que mejor le viene a mi revoltoso espíritu, pues le digo, no sea tan bruta. Cultívese. Y le repito: Teresa Sánchez, que no santa (los santos no existen, son cuentos pueriles para mentes débiles), era tronco de histérica.

Imagen de Anónimo

Al histérico autor del libro en imprenta sobre la histeria de la Santa, tan histérico que tiene que lanzar carajos para defender sus opiniones: serán ignorantes Harold Bloom, Pietro Citati o Auerbach y tantos más que consideran a Shakespeare y Dante y Homero como más grandes poetas que al muy gran poeta San Juan... Mira, psiquiatra discutidor de quién dio más jonrones, cultivate más o vete a la Esquina Caliente a discutir de pelota...