Domingo, 17 de Diciembre de 2017
21:59 CET.
Sociedad

Papelitos de anuncios en las paredes compiten con el colorete a la calle Reina

En La Habana hay brote creciente de papelitos impresos, pegados en las paredes, columnas, postes y cuanto lugar asequible aparezca a la vista pública. ¿Tumor maligno de un país en crisis?

En la calzada de Reina rasparon las superficies, eliminando hasta el último pegote de propaganda comercial. Comento a un pintor trabajando en su andamio: "Ustedes pintan y al otro día vuelven los papelitos". Responde indiferente: "Yo hago mi trabajo, allá ellos. Si pinto de nuevo, mejor".

Viene un muchachón desde la esquina, frente a la ferretería Feíto y Cabezón, antaño la más popular de La Habana: "Oiga, puro, dice el jefe de sector (de la Policía) que hay multas para el que cojan poniendo un cartelito. El guardia está vigilándolo todo, también inspectores de esos llamados integrales, que se meten donde quiera"

Junto al atrayente edificio modernista de Reina y Campanario quedan los restos de un impreso recién pegado a la pared, la propaganda se repite calle arriba y calle abajo, se trata del próximo concierto de Habana WIP junto a El Chacal y Yakarta. Llegué tarde para la foto del último papelito, estampado ante mis ojos en una columna recién pintada de la calle Manrique, la atrevida muchacha se movió rápido, con la complicidad de los bicitaxeros parqueados en el lugar.

No hizo falta preguntas: "Aquí todos estamos luchando", dice.

Vuelvo al edificio estilo art noveau, el piso de abajo alberga una cafetería mal llamada Casa Cuba, simplemente venden la comida chatarra copiada de otras partes, eso sí, con aire acondicionado, anuncios lumínicos digitales y reggaetón a todo volumen. Asombro, los acrílicos de las ventanas sostienen vistosas cartulinas con la imagen del papa Francisco, "misionero de la misericordia".

Los papelitos con anuncios son sencillos, casi siempre en blanco y negro. Hablan de fiesta, ofrecen servicios a domicilio, venden casas y, por el camino, hasta las mil y una noches. Los promotores no quieren intermediarios, se anuncian como pueden, directamente.

No se detienen los coloretes, por el momento hay que adornar a la "vieja". Hombres y mujeres sudan pintando a cambio de unos pesos; otros luchadores pegan anuncios, invadiendo espacios donde la aspiración de vender, como la flecha del tránsito, indica la dirección de algún sueño.

Sorpresa mayúscula, alguien escogió el tronco de un árbol para fijar un papel con su mensaje. ¿Tabla de salvación?

Tal es el incierto destino de hoy, seguirá el juego y el rejuego, habrá futuros visitantes ilustres y, por tanto, nuevos zafarranchos de pintura, seguirán en su cotidianeidad los luchadores de hoy y de mañana.

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Qué crimen ese hermoso edificio Art Nouveau, descascarado y pintado, una sola parte de él, además en colores que nada tienen que ver con su arquitectura, esto es peor que pegar papelitos!