Jueves, 14 de Diciembre de 2017
01:56 CET.
Visita papal

De un cubano a Francisco

Santo Padre:

Hace 17 años, San Juan Pablo II visitó Cuba. Para todos los cubanos de buena voluntad y, en particular, los católicos, fue una fiesta de apertura espiritual y renovación de la esperanza. El Papa polaco, testigo inmediato y doliente de los horrores del nazismo y el comunismo, clamó desde la Plaza de la Revolución: "¡No tengáis miedo!"

Ya Fidel Castro estaba a punto de cumplir 40 años en el poder. Nadie, desde 1959, había podido decir, de cara a nuestra nación, una frase tan simple: "¡No tengáis miedo!" Por un instante, más de un millón de cubanos reunidos en la plaza guardaron un sobrecogido silencio. Como si cada uno tuviera que pensar dos veces si el Papa había dicho lo dicho en el centro simbólico y político de la más larga, represiva y anticristiana dictadura de las Américas. Luego, la plaza estalló en un arrasador rugido. Bajo el manto de la autoridad moral del Vicario de Cristo, el pueblo aflojaba el brutal nudo que todavía estrangula su alma. Provocadora, se levantó la brisa. El Espíritu Santo, dijo el Papa, soplaba en La Habana.

No era un clamor de júbilo. Era un grito donde la voz quería hacerse piedra, fuego, tempestad. El grito de los crucificados. El grito de la perplejidad en el abandono. Entonces, cuando ya parecía que no quedaba aliento en los pechos, cuando ya los policías, los agentes de la Seguridad del Estado, los funcionarios, las turbas de matones gubernamentales apostadas para sofocar cualquier protesta y hasta los mismos obispos comenzaban a sentirse fuera de lugar, la gente empezó a gritar: "¡Libertad, libertad!"

Miedo. Libertad. Santo Padre, en estos días se habla mucho de Cuba. Se habla de apertura, reencuentro, reconciliación, sociedad civil, capitalismo. (¡Qué fácil es hablar hoy en Cuba de capitalismo!) Sin embargo, muy pocos hablan del miedo y la libertad. Los trágicos polos de la realidad cubana. La tensión entre el miedo y la libertad ha separado a los hermanos, ha expulsado del país a muchas de sus mejores inteligencias (también diría de sus mejores almas), ha destruido la obra de un pueblo emprendedor y alegre, y ha convertido a la Iglesia cubana en valedora de la última gran jugada castrista: la transmisión dinástica del poder político y económico bajo un nuevo modelo de opresión.

Santo Padre, ¿vendrá usted a hablarnos del miedo y la libertad? Probablemente no. Algunos dirán que eso sería darle a su visita una connotación política. Por el bien de Cuba, piensan algunos, la Iglesia debe sostener el diálogo con la dictadura. A toda costa. Ahora bien, ¿cómo podría tener su visita una profunda connotación pastoral sin hablar del miedo y la libertad? Ese es el nudo que ata cualquier diálogo con los Castro. Ellos eligen las palabras con que deben hablarle sus interlocutores. De manera que si alguien quiere dialogar con ellos no puede mencionar el miedo y la libertad. Ha de convertirse en un interlocutor de cartón piedra, que ofrezca la legitimidad del diálogo a un monólogo a dos voces.

¿De qué, pues, vendrá usted a hablarnos? ¿Vendrá a decirnos que el ejemplo de Cristo obliga a vencer el miedo? ¿Vendrá a decirnos que Cristo obliga a buscar la libertad? Santo Padre, Cuba no necesita una pastoral del acomodo con la dictadura sino una pastoral de la resurrección. La Iglesia cubana no puede actuar en el extranjero como una rama del Ministerio de Relaciones Exteriores y en la Isla como una rama del Ministerio de Interior. Si la Iglesia no enseña a perder el miedo, si la Iglesia no habla de libertad, si el cardenal Ortega, los obispos, los curas, los intelectuales católicos y vuestra misma Santidad no expresan un abierto y sufriente compromiso con los oprimidos, ¿cómo podrá ese pueblo volver a vivir en la verdad y la razón de Cristo?

Santo Padre, no le hable a los cubanos con las palabras elegidas por la dictadura. Las palabras del cardenal Ortega y sus obispos de cartón piedra. Hable del miedo y la libertad. Desate de una vez por todas el nudo que ata a nuestra Iglesia al oprobioso carruaje de los Castro. Hable con la palabra en llamas del Espíritu Santo. Sea usted, como Cristo, escándalo de los opresores. Tal como están las cosas en Cuba, es imposible que su visita sea sustancialmente católica sin ser subversivamente política.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 29 ]

Imagen de Anónimo

Excelente articulo el del talentoso Andres, a quien conoci en la Cuba de los '80, cuando merecio el Premio David de Poesia. 

Imagen de Anónimo

Magnífica carta.

Imagen de César Rodríguez

Los Castro hicieron de los cubanos un pueblo de mendigos, hasta la libertad la esperan de un papa por falta de valor para luchar por ella, hasta el cardenal que no corre riesgos es un cobarde vendido.

Imagen de César Rodríguez

En Cuba una visita del papa tiene el mismo significado que tendria en una perrera, mejor seria para  los cubanos que llegaran las papas, lo agradecerian mas.

Imagen de Anónimo

grandioso, genial, tremendo artículo!!!!!!!!!!!!!!

Imagen de Anónimo

La visita del Papa sera Una buena ocacion para que el pueblo Cubano diga, NO MAS.

Imagen de Anónimo

Solo vea el programa del Papa en la visita a Cuba y a Estados Unidos. En Cuba va a visitar a Raul Castro, los Obispos, los seminaristas, y despues misas donde no habra un intercambio directo. en Estados Unidos a a visitar presos, homeless y niños en una escuela de un barrio pobre. Si es una visita pastoral debia hacer lo mismo en Cuba, para que hable con el pueblo que sufre, no los de arriba

Imagen de Anónimo

Excelente Pero este Papa y todos sus curas en Cuba son unos miserables. Él por demagogo y ser simplemente un tipo corriente imbuido por la demagogia que minó toda Latinoamérica y de la cual él es también un producto. Lo de Cuba por pedófilos y deseosos de poder y dinero. Cuba no tiene nada que esperar de la iglesia que siempre ha sido en general corrupta y servil a poder y a sus propios intereses y creada de fanáticos. Triste sería que la única esperanza de Cuba después de todos estos años oscuros de miseria e inmoralidad sea caer en manos de otros iguales. Con perdón de los buenos seres humanos que por alguna u otra razón escogieron esa profesión, y por el autor de esta excelente carta que claramente también es cristiano. Este Papa, como el Dalai Lama, es una puta que se mueve perfectamente entre la demagogia y el dinero. No es casual que todos los ex comunistas hijos del poder se declaren ahora yogas, espirituales y budistas en Miami. 

Imagen de Amadeus

@ Anónimo - 17 Sep 2015 - 2:32 pm.Por una cuestión de orden y en honor a la verdad, ¿a qué parroquia usted pertenece?  Es para enviarle algo.

Imagen de Amadeus

Me parece muy bien que este artículo de Reynaldo se conviertiera en una petición al Papa firmada por los cubanos. Mire a ver, Chersburg…