Jueves, 14 de Diciembre de 2017
11:37 CET.
Visita papal

El júbilo y su reverso

La próxima visita del Papa a Cuba estará matizada por residuos de esperanzas y lotes de fingimientos.

Exigirle más al proletariado local que participará en el recibimiento y en los oficios religiosos, sería pecar por exceso. Apenas hay voluntad para salirse de esos círculos que han establecido las circunstancias forjadas, hace casi seis décadas, con la hoz y el martillo.

Una parte de los católicos dudan de que el periplo del Pontífice sirva como acicate para un cambio de mentalidad en la jerarquía del partido único.

Sus expectativas se limitan a algunos dividendos espirituales, siempre con el riesgo de que se esfumen poco después del adiós en la escalerilla del avión que lo llevará a Estados Unidos.

A pocos días de la presencia del Santo Padre en la Isla, la certeza de que no habrá una aceleración de las transformaciones económicas que produzcan una mejoría en el nivel de vida, sigue manifestándose con la misma fuerza, en todos los estratos sociales.

A estas alturas de una sucesión donde se acuñaron los estatutos dictatoriales con la venia de Occidente y del Vaticano, es iluso pensar que abunde entre la población la idea de una apertura que contribuya a espantar los fantasmas de la miseria y el miedo a expresarse libremente.

En el reverso de los preparativos para la bienvenida al ilustre visitante se organizan por estos días nuevos comandos parapoliciales con el propósito de darle su merecido a los que se atrevan a criticar al régimen en la vía pública.

Aparte de los habituales en las nóminas de los que gritan y golpean a nombre de una revolución doctrinalmente vacía y en ruinas, ahora el poder apela al reclutamiento forzoso en fábricas, escuelas y oficinas.

El procedimiento demuestra una vez más la voluntad de aplicar la fuerza con tal de que el Papa Francisco no se entere de la quiebra de la unanimidad en torno al sistema político que encabeza el general Raúl Castro desde 2006.

Es muy probable que las detenciones comiencen antes del arribo. Al igual que la recogida de mendigos, en las zonas más céntricas de las ciudades que aparecen en el itinerario.

Los verdugos de alquiler están listos para entrar en funciones. Deben demostrar, en caso de que sea necesario, su lealtad a los poderes establecidos.

Insultar con arrojo y golpear sin medias tintas, son parte de sus obligaciones ante cualquier evento "contrarrevolucionario".

El pago por su tarea incluye almuerzo, merienda y un mérito a incluir en su expediente laboral.

En la década del 80 de la centuria pasada quizás esa participación hubiese servido para optar por un radio portátil VEF o un Televisior Krim, en blanco y negro.

En el siglo XXI, escasean las recompensas materiales por repartir patadas, empujones y realizar gestos obscenos delante de la víctima, sea hombre o mujer.

De todas formas los convocados asisten sin chistar. Negarse podría significar la pérdida del empleo, una amonestación pública o la ubicación en un puesto de menor categoría con las correspondientes afectaciones en el salario.

El Vicario de Cristo debería conocer estos detalles de la maquinaria represiva de su anfitrión.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

El tercer viaje no es de papa, es de calabaza. Where's the beef ???.Alla por Las Villas anteslos camioneros con guasales decian "de calabaza"a viajes no resultante$muchos esperan diamantescon la visita papaly yo para no caer malen medio de tanto embulloles digo que a ese tayuyofalta carne pa' tamal.   El Pitirre de Guaracabuya 

Imagen de Anónimo

Los chivatos tendrán una recompensa este mes... puede que les den una botella de ron o una noche en algún hotel que los venezolanos que van a curarse, hayan dejado apenas en pie, todo desbaratado.