Lunes, 11 de Diciembre de 2017
12:11 CET.
Sociedad

La ínfima vida de un mosquito montañero

Carlos Caridad Rodríguez son sus generales, pero en Topes de Collantes todos le llaman "El Mosquito". Llegó hace mucho tiempo a la serranía del Escambray, con su mujer, "La Gorda", que padece varias enfermedades; pero es buena como el pan y no se queja.

Al Mosquito lo conocí en un sitio llamado "el Aviario", terreno llano entre pendientes, donde Fulgencio Batista tenía una colección ornitológica. De aquello solo quedan las bases de las jaulas y una casita, donde vive el matrimonio.

El aviario es frecuentado todos los años por estudiantes aventureros. Llegan con sus carpas y siempre cuentan con la ayuda de El Mosquito y La Gorda. Cuidar el lugar, mantenerlo limpio, prestarle el baño y la cocina, es parte de la ayuda que ellos ofrecen.

Pero, ¿quién los ayuda a ellos? El matrimonio vive en una casita que quedó desde tiempos del aviario; un cuadrado minúsculo de tres metros por 2,50, con dos ínfimos espacios más: la cocina y el baño. Ellos no se quejan, pero tampoco pueden hacerlo.

La Corporación Gaviota, brazo turístico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), con estado mayor en la zona, dirige a Carlos; no solo en cuanto a su terreno, también en el trabajo. Hace par de años le asignó un tractor para sus trabajos.

Gaviota se ocupa muy poco de El Mosquito y su esposa enferma. Pero ellos no son los únicos casos. Campesinos con casas más deterioradas han pedido ayuda al delegado y al jefe del complejo turístico, y aún esperan una respuesta sin goteras.

"En Topes hay apartamentos sellados en los edificios", dice un lugareño, "y casas semidestruidas por ciclones y el tiempo que bien pudieran convertirse en viviendas reparadas para algunos que no tenemos donde vivir".

El propio Carlos indagó posibilidades de viviendas desocupadas para que le fuera asignada alguna.  La empresa turística solo le asignó la casita del aviario y un tractor; además de esa ocupación fantasma de cuidar a los campistas sin cobrar nada.

"En el aviario no existen condiciones de camping", dice un estudiante. "No es un camping." El lugar no tiene letrina, excepto el baño del Mosquito. No tiene un sitio para cocinar, excepto el pequeño local donde La Gorda prepara frugales almuerzos.

Cuando llueve, lo cual es frecuente, en su hogar se guardan las pertenencias de todos, desde mochilas, hasta un violonchello. Ellos no quieren pago alguno por el favor. Pero ciertamente viven —tienen que hacerlo— de lo que le regalan, aunque les avergüence.

Según él, antes de ser El Mosquito, cuando se llamaba Carlos, "aprendí mecánica automotriz, desempleé todo tipo de trabajos manuales y estuve en Granada junto al general Tortoló". Aún recuerda a este en retirada frente a la invasión del USAF.

Luego de tanto andar llegó a Topes de Collantes, con su Gorda. Allí se asentó, pasando los mil problemas que conlleva emigrar, aplatanarse, y vivir sin condiciones. Consiguió el cuartico y "forrajea pa sobrevivir". Todo ello sin dejar de atender a los campistas.

"Ellos viven sin un peso", dice un campista, "pero si podemos, le regalamos algo".

Hasta ahora Mosquito está formando un hogar. Un televisor fuera de servicio, un refrigerador antiguo y un mueble en desuso donado por las FAR, lo conforman.

Para colmo, les toca velar porque los campistas paguen sus diez CUP por acampar en el aviario. Y con esa actitud noble, campesina y montañesa, te dicen que es tu deber abonar diez CUP al complejo.

Los campistas lo hacen sin pena ni mala gana, pero muchos conocen el artículo de la Constitución Cubana que reza que "la tierra, los ríos, las playas y los recursos naturales son del pueblo y para el pueblo".

El Mosquito no lo conoce. Él vive en su cuartico que es lo que necesita. Su problema no es de transporte. Tiene "un tractor pa' ir tirando". Tampoco de comida, porque forrajea. El problema es el irrespeto que la propia FAR tiene para con uno de sus veteranos.

Varios jefes han pasado por el complejo desde que El Mosquito se instaló en el aviario. Varias lluvias han pasado. Ya El Mosquito tiene trabajo y un tractor; falta que el nuevo directivo sepa que él y La Gorda no pueden vivir en semejante estrechez.

Su sueldo no da para una casa. Tampoco pueden ser beneficiados con el plan de damnificados, porque a ellos ningún ciclón le destruyó la suya.

"De las muchas casas selladas en Topes de Collantes", asegura un vecino, "una debería ser para El Mosquito".

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

El Mosquito fue muy tontin, cuando la USAF invadio Granada por que no se quedo alli?? Tortolo ahora esta hecho una Tortuga y no se acuerda de el Mosquito y el Fuhrer esta hecha una MoMia, pero viviendo rodeada de lujos y abundancia, hay ese maldito Fuhrer MoMia, kuando le akabara de partir un Rayo en medio de su maldita cabeza!