Lunes, 18 de Diciembre de 2017
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Sociedad

'Cubaneando' en Varadero

Converso con unos amigos acerca de cuál es la temporada o periodo del año en que prefieren reservar en Varadero. Me dicen: "Aquella en la que no haya tantos cubanos, de preferencia ninguno"”

Excepto ellos, claro. Y en esta misma encuesta hipotética, al recordar vacaciones pasadas, lo que más valoran de un determinado hotel es que “casi no había cubanos”, mientras que el detalle negativo siempre es algo como: “aquello estaba repleto de cubanos”.

Estos comentarios son de lo más comunes. La interrogante obligatoria sería: ¿por qué? ¿Por qué los cubanos prefieren la compañía de los extranjeros para pasar sus vacaciones?

Una respuesta fácil apuntaría que los extranjeros son más cultos o más lindos o más educados, o porque tienen más cosas.… Pero en realidad esto no es cierto. La media de los extranjeros que vienen a la media de nuestros hoteles no tienen una formación profesional ni educativa especialmente notable. Tampoco son ricos ni nada parecido. De hecho, muchos vienen atraídos por ofertas de paquetes turísticos baratos. Los mismos paquetes cuyos precios, para los locales, revisten un sentido muy diferente.

Diría que muchos cubanos rechazan la presencia de sus coterráneos porque les recuerdan su propia cotidianidad fuera del hotel, fuera de las vacaciones: la ruina citadina, la suciedad de la calles, la convivencia descarnada, la agresividad de todos para con todos, la rutina sin perspectiva de futuro, en fin, la amargura con que viven todos los días y la mediocridad de lo que les rodea. El sacrificio de ahorrar durante un año entero, o más, para gastarlo casi todo en unos pocos días, y luego volver a empezar.

Cuando muchos de estos cubanos van a los hoteles quieren, y necesitan, olvidar eso. Quieren vivir tres, cinco, siete días en un cuento de hadas, donde sobran la belleza, la generosidad; donde todo está organizado, pintado, arreglado; donde todo es bello, todos son amables y sonríen junto a una playa feliz; donde muchas caras desconocidas, europeas, civilizadas, los miren y vean reflejados en ellos serenidad, decencia, abundancia, “buen turismo”, sin que se descubra una sola grieta del llamado cubaneo.

“"No les recomiendo esa parte porque hay mucho cubaneo”", les dijo un vigilante (cubano) de la playa a los amigos (cubanos) que me relatan su experiencia. Ellos caminaban por la arena con sus manillas all-inclusive del Meliá cercano y la zona a la que se refería el visitante estaba llena de bañistas sin manilla, una excursión de compatriotas bullangueros que no se alojaban en ningún hotel.

Otras personas cercanas me han dejado sus anécdotas. Episodios de los que han sido testigos durante distintas estancias en hoteles de Varadero. Hay para escoger; todos hacen sus aportes al concepto que esgrimía el vigilante de la playa.

Imagine, por ejemplo, que usted está en una cafetería y ve a dos niñas, de entre siete y nueve años, revoloteando ante las puertas automáticas, las que se abren solas. Una de ellas dice: “"Ábrete, pinga, ábrete…. ¿Mami, por qué esta puerta no se abre?".” Al final, se activa el sensor.

Imagine a un niño de unos tres años que sale de una piscina, se para en el borde, se baja la trusa y se dispone a orinar sobre el agua cuando su abuela, o su tía, portando un vaso desechable repleto de cerveza en la mano, se acerca a él... ¿Para regañarlo? No, se le escucha: "“Échalo ahí papito, que esto está pago”".

Imagine que, en otra piscina, a las once de la mañana sacan a todos del agua y ponen la señal de prohibido bañarse. Informan que van a limpiarla y clorarla de nuevo porque… resulta que alguien se hizo caca en el agua. La gente lo comenta poniendo cara de asco. Y aunque tal vez haya sido un niño, todos, cubanos ellos, coinciden en una cosa: “Tiene que haber sido un cubano”.

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Comentarios [ 73 ]

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Tengo una anécdota de segunda mano sobre el particular. No de primera, porque hace veinte años que no voy a Cuba, ni pienso hacerlo en un buen tiempo. Una amiga  vino de Cuba muy niña y siempre le había quedado el  aquello de regresar. Se crió en Carolina del Norte. Pues llegó ella directamente a Varadero y su conclusión fue que, en cuanto a chusmería, ombliguismo, irrespeto a la propiedad pública y alto volumen al hablar, no hay nada más parecido a un redneck que un cubano.

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 La primera leccion civica, obligatoria en la escuela, que deben aprender todos los cubanos es respetar en todas las casas, fincas y edificios los anuncios que digan: NO CRUZAR , PROPIEDAD PRIVADA...o HAY PERROS...

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Ano  1002, y esa envidia?, porque ofendes al dolar? Que te ha hecho?

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A Cuba solo voy si tengo algun problema familiar que resolver (por suerte no han sido muchos) yo veraneo en el Egeo igualito que el bitongo de Tony Castro y ma sale mas barato.

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Considero muy superficial y falso este articulo, la realidad por la que algunos cubanos prefieren temporadas u hoteles que no haya tantos coterraneos se debe a que los servicios de los hoteles cuando es temporada de mayor turismo nacional, es pesimo, porque los cubanos no dejan propinas suficientes, o porque tienen que trabajar mas, la razon no la se pero lo cierto es que la calidad de la oferta merma y el servicio es peor. este articulo en resumen dice que lso cubanos somos cochinos y no sabemos estar en un hotel y eso es FALSO. he visto a un europeisimo aleman super borracho romper a patadas la puerta de una habitacion en un hotel. asi que sea mas serio Sr periodista y respetuoso con los cubanos. por dios!!!

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NO HAY PEOR CUÑA QUE LA DEL MISMO PALO.

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Anónimo - 8 Ago 2015 - 5:21 am. Gracias por su opinión pero no es mi caso. Soy bastante mayor y obtengo ningún placer morboso al compartir con personas que viven en situaciones económicas difíciles en lugares intrincados debido al nefasto gobierno de la isla. He trabajado con algunas ONG en lugares más complicados y en sitauaciones de crisis. Al contrario, ir al Oriente de Cuba me hace sentir que aún puedo ser útil a esos que no tienen acceso a un puto dólar mandado desde los EEUU,  ni a los que no reciben recompensas del gobierno por chivatones o lamabotas del sistema y que, finalemnte, ni creen en él porque todo es una farsa. Mientras yo, soy un guajiro más alli, que no busca la gloria ni placeres, menos una terapia para mi ego. En Cuba hay gente muy buena que se merece una vida mejor. Y mientras pueda, compartiré con ellos lejos de los hoteles todo incluido, del burdel habanero, de los Cayos convertidos en burdeles... Saludos

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Anónimo - 7 Ago 2015 - 8:36 pm: Lei tu comentario cuando estaba de visita en Casa del Mongo y nos emocionamos muchisimo. Toda esa parte que sales a pasear por los parques Mongoles con tu esposa Mongolica y tus hijos mongolitos.........al Mongo se le aguaron los ojos.el bobo alipio *'+

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como hablamos jiña ese q escribio sera q ha ido a grandescentros turisticos eb este mundo donde personas muchos paises se las pasan borrachos,meandose y gritando el dia todo,q guanajera la dehablar mal de Cuba

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digamos que es bueno el articulo, pero la verdad es que yo viviendo en europa.. muchas de mis amistades europeas quieren pasar sus vacaciones en cuba rodeados de cubanos que de europeos.. y no me malinterpreten las palabras.  pienso que es por la misma razon que el periodista describe aqui.. para verse alejado de la vida cotidiana.muchos prefieren ir a una casa particular que para un hotel porque quieren ver la realidad cubana al 100%