Lunes, 18 de Diciembre de 2017
17:59 CET.
Sociedad

Medidas contra 'irregularidades urbanísticas' irritan a cuentapropistas y vecinos

La arremetida reciente por parte del Estado contra negocios ubicados en primera línea de fachada ha levantado miles de comentarios entre los habaneros. El hecho de que la medida se haya implementado en municipios tan poblados como Cerro y Centro Habana ha visibilizado una regulación que no es nueva y ya se aplicaba en otros municipios y provincias del país. Al centrarse esta vez en negocios privados, llama la atención con más fuerza. Excelente

El Gobierno ha ordenado a los cuentapropistas desmantelar todas aquellas instalaciones que hayan hecho a puerta de calle para sus negocios. Pero las acciones consideradas "violaciones a la planificación física" no son exclusivas de los trabajadores privados, sino que competen a todo aquel que haya cambiado su entorno sin "consentimiento".

Mayté, militante del PCC y delegada del Poder Popular en Micro X, Alamar, asegura que en la localidad "se viene aplicando esa regulación desde hace tiempo, sobre todo con las personas que han construido en jardines y patios, que son zonas colectivas".

"Es una violación, porque esos espacios no les pertenecen, son de todos los vecinos. Empezaron por quitar patios y garajes en Micro X, pero hace unos meses que eso está parado, por eso no se oyen comentarios", señala.

"Claro que pararon, si los vecinos salieron a protestar en masa. Se fajaron con el CDR, el Poder Popular y hasta la policía", aclara otra vecina de Micro X.

Alamar, zona urbana construida para aliviar la escasez de viviendas en los años setenta y luego abandonada al deterioro, tiene más "construcciones por cuenta propia" que funcionarios en el Poder Popular.

Elena, jubilada del Ministerio de Cultura residente en esa población opina que "hay que tener la cara muy dura para exigir 'regularidad urbanística' en Alamar. Este lugar nunca ha tenido urbanismo ninguno".

"Lo mismo te encuentras un edificio interrumpiendo una calle que dos bloques de apartamentos de frente y tan cerca que puedes ver la novela en la televisión de tu vecino. A mí para quitarme mi jardín primero hay que enseñarme los planos de urbanización de Alamar previos a la construcción del primer edificio", dice.

La medida está destinada a ser impopular, pues ningún emprendedor que haya invertido tiempo, dinero y trabajo en montar su negocio, mejorar su vivienda o sembrar viandas en un espacio inutilizado mirará con buenos ojos que el Estado venga a desmantelarlo con pretextos tan peregrinos como el "ornato público".

Para hacerla cumplir, las autoridades buscan justificaciones plausibles. La queja de minusválidos que no pueden transitar por la acera sería el argumento para sacar los negocios de primera línea de fachadas. Pero cada lugar tiene sus razones particulares.

En la zona 10 de Alamar los vecinos están viviendo ahora un "bonito" pretexto para perder sus construcciones "por cuenta propia". El Fondo de Bienes Culturales decidió recuperar el espacio de la fábrica de guayaberas, abandonada y en ruinas desde los años noventa, para construir un complejo cultural.

Lo primero que intentaron quitar fueron los aparcamientos que los vecinos improvisaron alrededor del espacio de la fábrica.

"Esos parqueos son ilegales", dice Mayté, "están en terreno de la fábrica, así que en algún momento se los iban a quitar".

Una vecina comenta que "la gente no tiene nada en contra de quitar los parqueos, pero están pidiendo que les habiliten un lugar para guardar los carros".

En uno de los edificios circundantes fue otra la causa del revuelo. "Aquí le dijeron a los vecinos que tenían que quitar las cercas de los jardines, porque ellos van a usar el espacio. La gente protestó y entonces nos mandaron una brigada para pintar el edificio. Pero recogieron 390 pesos por apartamento, no fue un regalo".

Sin embargo, un trabajador de la brigada que pinta el edificio piensa que los vecinos deberían verlo como regalo. "Los arreglos incluyen la reparación del techo y de los patios, no solo la pintura del edificio, y son caros. En otros lugares se recogen más de mil pesos por apartamento", dice.

"Aquí los vecinos deberían estar contentos. Donde yo vivo, en Párraga, los edificios se están cayendo y a nadie le importa", agrega.

Aunque los arreglos de los edificios han aplacado un poco los ánimos, es solo una postergación del enfrentamiento. "Los jardines cercados los van a quitar igual", asegura Mayté. "Algunos están feísimos y, además, son ilegales".

Según esta delegada, en el trabajo del PCC se ha hecho mucho énfasis en los últimos tiempos en eliminar las irregularidades urbanísticas. "El Congreso del Partido está cerca y allí se va a chequear ese trabajo como parte de los lineamientos. Todo el mundo quiere cumplir, así que se seguirán eliminando ilegalidades".

La resolución en la que se amparan estas medidas, aunque tenga carácter municipal, probablemente llegará a todas partes del país.

"¿Municipal?", pregunta con ironía Elena. "La resolución esa la aplicarán las administraciones municipales, pero es nacional. En Cuba lo que se usa es la unanimidad".

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Comentarios [ 2 ]

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Demasiado tarde ya, el daño por su magnitud es irreversible, La Habana que en 1959 era una de las más hermosas capitales de America Latina es hoy una cochiquera.

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Lo Cortez no quita lo valiente. Es cierto que si dejan a cada cual hacer lo que le de la gana sin respetar a los demás el país estaría más cerca se semejarse a  Haití que lo que está  hoy. El pueblo tiene millones de necesidades pero esa no es la manera de resolver el problema. Aprendan a exigir a su "gobierno".Ahí está un ejemplo de vecinos de Arroyo Naranjo que amenazaron con huelga y enseguida les arreglaron un problema de aguas albañales