Lunes, 18 de Diciembre de 2017
00:36 CET.
Internet

Cuba, el WiFi, las redes sociales y el fin de una era

El fallecimiento reciente en México del periodista Jacobo Zabludovsky, quien fuera el zar de las noticias en México durante 27 años, viene a significar la muerte de uno de los símbolos emblemáticos de una época en que la televisión era el vehículo informativo más importante. A Jacobo lo desecharon cuando Emilio Azcárraga Jean lo consideró demasiado viejo para los nuevos tiempos televisivos. Un productor cubano fue el encargado de borrar las huellas de su popular noticiario 24 horas, bautizando la nueva emisión noticiosa con el nombre que llevaba la de la Televisión Cubana: El Noticiero. Toda una simbología. El nombre del noticiero televisivo de la dictadura cubana, impuesto al noticiero que aceptaba las reglas de, a decir de Mario Vargas Llosa, la "dictadura perfecta" del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Hoy, con la irrupción de internet y las redes sociales, todo parece indicar que el consumo de la televisión, de la forma como la conocieron Jacobo y el castrismo, ha comenzado su declive inevitable.

La televisión sigue siendo un medio de comunicación de influencia, por el consumo de determinados contenidos con buenas audiencias, como pueden ser los reality shows, las series (para algunos el verdadero cine de estos tiempos), los deportes, los sitcoms, o las telenovelas latinoamericanas. Sin embargo los noticieros televisivos, como antes los periódicos, se han visto seriamente perjudicados por internet y las redes sociales.

Los noticieros, como los periódicos, se han convertido en medios de reacción que parecen estar dando noticias viejas, difundiendo información de la que mucha gente ya se enteró. Están literalmente detrás de la noticia. Y eso, a pesar de que la televisión puede hacer breaking news en real time, para trasmitir ciertos eventos: un tiroteo, una persecución, el izamiento de una bandera, o un accidente dramático. Pero esa opción ya la ofrecen también un par de aplicaciones para teléfonos inteligentes. La mayoría de las noticias que vemos en televisión, ya circularon por internet desde varias horas antes.

Los menores de 30 años han cambiado de forma radical el negocio. Consumen la información a través de internet y sus redes sociales. Desde hace mucho un número creciente de personas dejó de necesitar sentarse frente al televisor, comprar un periódico o escuchar la radio, para enterarse de lo que está pasando. Ha ocurrido una masiva migración de audiencia, debido, fundamentalmente, a la llegada de los teléfonos inteligentes y las tabletas, que han convertido a las computadoras de escritorio casi en fósiles.

La televisión, que hasta hace muy poco ejercía el rol de cuarto poder heredado de los periódicos, ha cedido ese protagonismo a las redes sociales. Porque si bien todavía posee la capacidad de fabricar figuras políticas como Pablo Iglesias, líder de la formación neocomunista Podemos, en España, o de darle un protagonismo desmedido a un excéntrico personaje como Donald Trump, en Estados Unidos, son las redes sociales, las que, como "potros salvajes" que cabalgan a toda velocidad y en todas las latitudes, las que representan, hoy por hoy, el verdadero cuarto poder.

Facebook y Twitter han cambiado el valor de la opinión y su nivel de penetración, con un valor agregado que no tienen ni la prensa escrita ni la televisión: son verdaderas movilizadoras sociales; agitadoras profesionales poco costosas, con la capacidad de crear inmediatos estados de opinión, debido a la temeridad, rapidez, creatividad e interacción con que se transmite el mensaje. Ningún medio pudo antes provocar revoluciones como lo ha hecho Twitter. Ningún medio ha tenido la capacidad para promover opiniones y contenidos como Facebook. Es el poder del tweet y del share. Es la capacidad de encender la polémica, que ejerce con entera libertad el intercambio de comentarios. Es la empatía del like.

Las redes sociales tienen tres cosas que no poseen ni la prensa ni la televisión: una radical democracia en la exposición de los contenidos, una infinita expansión de las opiniones, y una absoluta falta de corrección política. No se mueven por otros intereses que no sean los de cada individuo. Y es justo a todo esto a lo que le temen los regímenes que tratan de controlar a la opinión pública. Desde el fascismo chino al chavismo venezolano, pasando por el autoritarismo de Putin en Rusia o de Correa en Ecuador.

A esto se enfrentará ahora el castrismo, con la habilitación en Cuba de varios puntos de conexión a internet, a través de redes wifi, que facilitarán el acceso de más cubanos a las redes sociales. Una simple mirada a los posibles amigos que ofrece Facebook, demuestra la creación de nuevos perfiles de cubanos jóvenes que viven en Cuba, y que tienen la posibilidad de pagar el todavía caro servicio de conexión (2 CUC la hora).

El castrismo está experimentando con la posibilidad de facilitar un mayor y más rápido acceso a internet, sabedor de que es imposible tratar de sobrevivir a la debacle económica y social en que está inmerso, en un mundo interconectado, sin hacer concesiones. Por eso ha comenzado a liberalizar, poco a poco, el internet, a la misma vez que diseña la metodología para mantener el control sobre el acceso y la difusión de ciertos contenidos, al mejor estilo chino.

El castrismo no le teme tanto a la información en sí, como a la rápida difusión que propician las redes sociales, a los amplios engranajes de interconexión que posibilitan y al poder de convocatoria que pueden tener. Sabe que mientras más cubanos estén interconectados a internet, mayor acceso a la verdad y a la posibilidad de movilización de grandes masas, como ocurrió en Túnez o Egipto. Pero no tiene más remedio que correr el riesgo y adaptar su aparato represivo a esta nueva realidad. Tratará por todos los medios que la oposición activa —con acceso a ciertos recursos y financiamiento— se mantenga desconectada de la masa joven y apolítica, que vive descontenta con el sistema político que le ha quitado sus libertades y secuestrado su presente y su futuro. Por eso ha arreciado la represión contra las Damas de Blanco o la UNPACU. Que lo puedan lograr o no, depende de que la oposición sea capaz de articular nuevas estrategias de confrontación, mayores desafíos y una movilización social que alcance a los sectores populares más afectados por el fracaso socioeconómico del régimen.

Los jóvenes cubanos viven ajenos a la realidad inventada por el castrismo en sus noticieros de televisión y en sus periódicos. Cada vez están entrando más en una nueva era donde la mayoría de las personas usa las redes sociales para buscar noticias, a través de los celulares inteligentes. El castrismo seguirá intentando retrasar la entrada de los cubanos a la era digital, pero no lo logrará por mucho tiempo. La nueva economía, empujada por un capitalismo digital  arrasador, del que nadie puede escapar, mueve el dinero en el ciberespacio: desde la hegemonía de Google, hasta las transacciones bancarias por celulares, pasando por las ventas de Amazon o Alí Babá, y el surgimiento de ese deslumbrante universo que se abre de la mágica mano de las impresoras 3D.

Para el castrismo mantener el statu quo ya no es factible, tras verse obligado al restablecimiento de relaciones con EEUU. Sin embargo, tratará de sostenerse con una combinación de ceder y golpear. Pero me atrevo a decir, que la sobrevivencia del régimen depende de lo que haga el próximo presidente estadounidense con la Ley de Ajuste Cubano, que desde 1994 viene funcionando como válvula de escape a la tensión social en Cuba. Y es que, aunque los hermanos Castro la tachan de "ley asesina", en realidad saben que no les conviene su derogación. Saben que cada cubano que quiera huir y no pueda, es un enemigo potencial. Por primera vez, en más de medio siglo, los cubanos de la Isla empiezan a tener una verdadera oportunidad de sacudirse los grilletes, en vez de escapar, como hemos hecho más de 2 millones, desde que en 1959 el castrismo decidió lucrar con el destino de la nación.

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Comentarios [ 7 ]

Imagen de Anónimo

Lo mejor del artículo es la opinión del Anónimo 11:51pm.Los Castros han hecho, hacen y harán lo que sea con tal de mantener el poder hasta el día que no estén. Las relaciones con USA y la WiFi, lo hacen porque quieren, que más da seguir unos años más igual. Son medidas de válvula de escape que muy bien han sabido aplicar en 50 años.Todo se resume en ganar tiempo y mantener el poderCarlos

Imagen de Anónimo

Aun los saurios de la isla tienen controlado el poder de convocatoria y reunion con el control y  la inexistencia de medios de transporte popular.  Municipios incomunicados completamente y caro el precio del transporte en los viejos almendrones. No es un experimento, es la aplicacion de viejas tecnicas de dominio y control de masas en el escenario ideal por tratarse de una isla y para colmo bloqueada...alejada del mundo real en tiempo y espacio. Hemos sido demasiada ingenuos los cubanos tratando de apenas sobrevivir sin darnos cuenta de la monstruosidad de engendro nazi de que somos objeto. 

Imagen de Anónimo

La larga pesadilla está por terminar pero no por todas esas maravillas tecnológicas que enumera el autor sino porque los dos viejucos asquerosos están prontos a estirar la pata. No hay más.

Imagen de AdelaCuba

Buenísimo el artículo, capaz de recorrer la historia de la mediática en unos cuantos párrafos. Para muchos cubanos en la isla que nunca han tenido el placer de conocer  cibernética será como una ventana al futuro. Claro para entender y disfrutar 100% la internet se necesita cierta educación; algo que el motor castrista ha venido destruyendo por algunos años y ahora me doy cuenta que aparte de no tener las divisas necesarias para mantener el sistema. El tener a los cubanos embrutecidos es otro de esos “experimentos” que los alcornoques dirigentes han hecho con los cubanos por todos estos años. Finalmente la luz al final del largo y oscuro túnel.  

Imagen de Anónimo

Por WiFi en Cuba le dicen WhyFidel hehe

Imagen de Anónimo

Este autor está trocao. La base de la televisión actualmente son las noticias, tal es así que en muchos paises para no decir todos, hay canales dedicados solo a noticias (y no estoy hablando de la CNN, BBC, etc). "Las series (para algunos el verdadero cine de estos tiempos)...", etc, a pesar de que tienen su audiencia, no es lo que sostiene la television, porque cuando un canal de TV está transmitiendo el capitulo 3 de la temporada 1 de una serie dada, ya "Pepito" o "Pánfilo" están bajado el capitulo 10 de esa temporada o el de la siguiente si existe.

Imagen de Anónimo

Excelente artículo,  sin duda alguna hoy por hoy las redes sociales están mejor posicionadas que los medios de comunicación tradicionales.