Martes, 12 de Diciembre de 2017
01:53 CET.
Opinión

La cobertura mediática neoliberal de la seudoapertura cubana

Cuando se cubre periodísticamente Cuba, el contexto importa. En teoría, eso atañe al periodismo en cualquier sitio, pero el contexto es la primera víctima en las historias sexy. Y el "acercamiento" entre Cuba y EEUU no es nada sino sexy.

El 4 de julio, la BBC reportó que se abrieron 35 nuevos puntos de Wi-Fi en la Isla y, pese a problemillas menores como poca velocidad, todo fue un éxito: hay conexión a internet en ciertas áreas para gente con equipos móviles y cuesta "solo" 2 CUC por hora, lo que implica una rebaja de más de la mitad, ya que costaba 4,50 CUC por hora. CUC es la moneda convertible de la Isla que vale más que el dólar, según la castroeconomía. El salario mensual promedio cubano es, aproximadamente, 23 CUC. Progreso.

El triunfante corresponsal de la BBC logró hasta conectarse, visitó la página de la BBC y leyó los titulares del día. El mundo civilizado se abalanza sobre el paraíso caribeño. Yo esperaba que el periodista intentara abrir el blog de Yoani Sánchez o alguno de los sitios que el Gobierno cubano bloquea, solo para mostrar que los tiempos de supresión política de la información han pasado. ¿Cierto? Pues, no. Me imagino que esa no era la historia que él quería contar. Y, la verdad, tampoco es la que quiero discutir yo.

Mi desacuerdo con la mayoría de la cobertura mediática del nuevo lugar que ocupa Cuba en la economía de mercado y las páginas de los ricos y famosos de las revistas de todo el mundo da por sentado la falta de libertad política y la supresión y represión violenta de todas las libertades individuales —excepto la libertad de gastar tu dinero enriqueciendo al régimen que te oprime. Mi problema es que la cobertura de la cacareada apertura cubana es esencialmente neoliberal. Es tan neoliberal como el presidente estadounidense esperanzado en que la economía de mercado cambie la esencia antidemocrática del régimen cubano; de la misma forma en que no ha cambiado las condiciones estructurales que mantienen la soga no siempre metafórica al cuello de las mayorías negras pobres y de un gran número de blancos en EEUU.

Obama, en su búsqueda de legado a cualquier precio, mira a Cuba y asume que el capitalismo neoliberal se encargará del régimen de 54 años, ¡y al diablo la democracia! Tiene ejemplos a mano como, digamos, China y Rusia, esos dos pilares de libertad y democracia, donde los opresores comunistas se convirtieron en los magnates du jour —dejando a un lado las muchas diferencias entre los dos países y sistemas— pero divago. Yo estoy a favor de cambiar una política exterior inútil que ha mantenido el statu quo por más de 50 años. Pero hay principios que decimos respetar, excepto cuando son demasiado inconvenientes.

El acceso a internet viene de perlas para ilustrar la tendencia neoliberal de la cobertura y la política con respecto a Cuba. ¿Alguien ha escuchado hablar de la brecha digital? ¿Dónde están las preguntas básicas que se les enseña a los periodistas? Por ejemplo: ¿Cuántos cubanos tienen equipos móviles que pueden conectarse a internet? ¿Cuánto cuesta uno de esos equipos en la Isla? ¿Dónde los pueden comprar? ¿Cuántos cubanos pueden pagar 2 CUC por hora por el acceso a internet y con qué frecuencia? Y ya si se quiere ser incisivo, ¿cuántos cubanos negros tienen acceso? ¿Para qué usan internet? ¿Qué porcentaje de su salario mensual representa? Y otras preguntas igualmente aburridas.

Pero a los neoliberales no les importan esas cosas porque la economía de mercado se encargará de todo y si no te lo puedes pagar, bueno, qué pena me da tu caso. Puedo escuchar los gritos ensordecedores: "Eso ocurre en todas partes. Si no tienes dinero no puedes tener lo que quieres y punto".

Y ahí es cuando el contexto importa. Esas respuestas dirigidas por el mercado —crueles en cualquier circunstancia— son absolutamente inaceptables con respecto a Cuba porque ese régimen le quitó todo a algunos para, supuestamente, distribuirlo de forma equitativa. Durante las últimas cinco décadas, cada vez que alguien se enriquecía —por ridícula que fuese la noción— mínimamente, sin pertenecer al o recibir la anuencia del círculo real, se lo quitaron todo y hasta lo metieron preso. Yo, lamentablemente, conozco a más de uno. ¿Las leyes? ¿Cuáles leyes?

El acceso a internet es, tal vez, un ejemplo perfecto de la "libertad" de la economía de mercado en Cuba. A principios de año, ETECSA, el monopolio de telecomunicaciones de la Isla, dio su venia al artista Kcho —famoso hoy por pararse heroicamente frente a la Casa Blanca con una bandera del 26 de julio, para pagar sus prebendas y demostrar una vez más la libertad de expresión…de EEUU— para abrir el primer espacio público de internet sin cable en su centro cultural. Huelga decir que Kcho tiene lazos muy estrechos con el Gobierno cubano y opera su centro usando su propia, conexión a internet, aprobada por el Gobierno, por la que paga 900 dólares al mes.

Es una ironía dolorosa que quienes reprimieron y robaron durante años —y su descendencia— veraneen en el exterior, se tiren fotos con los ricos y famosos y se llenen los bolsillos. De modo que, al final y como lo prometió la revolución de 1959 —o el accidente— todos somos iguales… pero algunos son muchísimo más iguales que otros.

¿Y los pobres? Bueno, ahí están. Donde han estado siempre. Están esperando que los rocíe el goteo de la prosperidad económica. Nada de esto es noticia, si no fuera porque estamos hablando de Cuba. Quienes sufrieron expropiaciones porque necesitábamos compartir más, ahora se enteran de que el restaurante La Guarida cobra 25 dólares el plato. Sí, seguro también venden helados de fresa y chocolate. El resto nos enteramos de que no se ve una camarera negra en ninguno de los restaurants y cafés de moda en la nueva Cuba. Todo lo viejo renace y tenemos una nueva elite blanca y rica que compra su estatus con silencio y complicidad con la opresión y desinterés por el resto.

Me pregunto cuántos sitios de Wi-Fi van a poner en Los Pocitos, Jesús María, Guanabacoa y las áreas rurales de Pinar del Río y Baracoa. Me pregunto qué se hará para abrir la puerta de la nueva economía digital a, por ejemplo, los negros cubanos cuyo estatus económico sigue deteriorándose y no tienen familia en el exterior que los mantenga.

Para mí esto es personal. Yo era una cubana negra, pobre y sin conexión y eso se hizo muy evidente en la comparación con mis compañeros de universidad, mucho más blancos, más "ricos" y las personas más decentes y adorables que he conocido. Sin embargo, pese a todo lo demás, yo no carecía de lo que me permitiría estar a la par de ellos en lo esencial. Otra de las crueles ironías es que era una sociedad mucho más igualitaria pero era criticada muchísimo más. Me pregunto cómo les va ahora a muchachas como yo.  ¿Cómo me iría a mí si me hubiera quedado, dada mi testaruda falta de aquiescencia con la política del ilustre liderazgo cubano? Me pregunto cómo le va a la gente de mi barrio en La Habana Vieja. Seguro esto es lo próximo que van a reportar los periodistas neoliberales.

A mí no se me olvidan las imágenes de la Primavera Árabe, cuando gente bajo dictaduras brutales —algunas de las cuales nosotros hemos apoyado alegremente mientras nos convenía, pero nuevamente divago— reportaban la rebelión por Twitter. Seguro que a los Castros tampoco se les borran esas imágenes.

Para mí todo esto suena a cuando quitaron el permiso de salida. No hay de qué preocuparse, porque casi nadie le va a dar visas a los cubanos, de modo que más allá de perder una gallinita de huevos de oro, el permiso de salida solo daba testimonio al mundo de los manierismos dictatoriales de la bella isla. Antes, el acceso a internet estaba restringido y limitado a una elite privilegiada y aprobada por el Gobierno. Ahora, el acceso a internet está restringido y limitado a una elite privilegiada, aprobada por el Gobierno… y con dinero. Progreso.  

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Comentarios [ 27 ]

Imagen de Anónimo

Decepcionante el artículo, por muchas de las cosas que ya se han expuesto antes. No hace falta exagerar (ni tener que verle la cara al fanático OLPL en la apertura de la embajada cubana en Washington DC, que se atrevió a decir públicamente que la patria, el pueblo....y "nosotros los que vivimos en Cuba", jeje, momento en el cual apague el TV aqui en Miami) para demostrar que hay un sistema totalitario en el cayo. Obviamente. De ahí a "el legado de Obama y el neoliberalismo cruel " blah blah blah...va un largo trecho. Pregúntome por qué la escritora no menciona además de China y Rusia -es un ejemplo- a Arabia Saudita (donde las mujeres son lapidadas y degolladas en plena calle) y otros ejemplos conocidos. Fácil la respuesta que hemos conversado entre amigos: Los EEUU (mi país de adopción y al que amo) se pasan por el "forro" en la práctica los derechos humanos todos de todos los paises extranjeros (incluyendo a la totalidad de la población cubana: da igual que sean negros, chinos, jabaos capirros, mulatas blanconazas, etc) sí y sólo sí, los intereses nacionales lo ameritan. No es Barack 'Hussein' Obama, han sido todos los gobiernos desde el 1959 que les importa un pito (como debe ser además) la causa de Cuba. Esta pataleta es solo para consumo de Cuba North and Cuba South, del tipo "nosotros los pobrecitos negritos no nos merecemos que el negrito de la Casa Blanca nos traicione, ayy que dolor que dolor que pena".

Imagen de Anónimo

Todos esos análisis son errados, se adaptan mas bien al pensamiento mundial, Cuba es distinto, Cuba es una dictadura nepotica, con un aparato perfectamente represivo, un tipo de Stasi tropical, pero mas perfeccionado y adaptado a la idiosincrasia latinoamericana, que en el plano internacional solo lo que intenta es crear expectativas económicas que no existen, para que unos cuantos tontos útiles inviertan y ponerle un parche a la maltrecha economía cubana en su modelo " un día más" y una deuda que va a volver a crecer y luego que la pague otro, nada de lo que siquiera pase cerca de poner el riesgo del grupúsculo de poder va a ser permitido y como decía Luis XV "después de mi el diluvio"

Imagen de Anónimo

2do artículo de la autora que leo y que me hace exclamar: wow! Al fin alguien que piensa como yo. Y encima, escribe con inteligencia, elegancia y pasión. Muchas gracias.

Imagen de Anónimo

2do articulo que leo de la autora y que me hace decir: wow. Al fin alguien que piensa como yo. Gracias.

Imagen de Anónimo

Es un privilegio de DDC y sus lectores poder contar con las opiniones de mi admirada colega Isabel M. Estrada Portales. Sus piezas se mueven entre el ensayo y el artículo de opinión de manera ejemplar.Agradezco que, junto a certeros puntos de vistas sobre la prensa internacional en Cuba, nos ofrezca una perspectiva perspicaz sobre la prensa y el liberalismo y una inusual  historia personal que muchos compartimos: la falsa igualdad que se mostraba en público en el castrismo clásico; imagino que la sensación era parecida al falso catolicismo mostrado en público durante el franquismo.Soren TriffBristol, Rhode Island

Imagen de Juan

 Que risa lo de el cubano. Hay uno por ahí que se ha repetido como tres veces diciendo que "no entiende el articulo". Jajaja! Que pasa no entiendes la verdad de este artiuclo?

Imagen de Anónimo

No comparto en que sea la "cobertura mediática neoliberal" la que informa al mundo del estado de cosas entre EEUU y Cuba.A mi modesto entender, habría que bucear en las diferentes agencias de prensa internacionales y sus corresponsales, y su evolución especialmente en los últimos 15 años.La prensa extranjera, sea del color ideológico que sea, se ha "aplatanado" y no ha dejado espacio para que las voces disidentes tuvieran sus espacios en sus escritos. Muchos ejemplos demuestran el esfuerzo de esos agentes por adular al régimen, a tal punto que se pueden encontrar reportajes a Mariela Castro, pero no a Yoani Sánchez. Lo mismo BBC o ANSA, DPA o Telesur.Los corresponsales fueron - en su mayoría y poco a poco - entendiendo que era mejor estar en Cuba, con dólares y en año/s sabático/s, que en otros destinos de información. Simplemente tuvieron que acordar con el gobierno cubano que FC o RC eran intocables y que la pobreza, los hechos policiales o los balseros (por contar sólo algunas cosas) no existían. Por supuesto, todo vigilado por el G2 y el CPI (Centro de Prensa Internacional). No es casual que la mayoría se haya "empatado" con cubanos y que estén hace varios años trabajando en La Habana.Algún día la involución de los corresponsales extranjeros será un tema de periodismo de investigación.

Imagen de Anónimo

De verdad no entendi nada.

Imagen de Anónimo

Interesante artículo, pero coincido en que tiene algunas incongruencias, por ejemplo, en el tema de las élites: ¿no existe una élite negra en Cuba? ¿Y Kcho, Nancy Morejón y Pablo Milanés? Es cierto que la brecha racial afecta la brecha económica y por ende la digital, pero en Cuba hay negros con dinero y no son pocos. Otra cosa es que esos negros compartan la consciencia racial de la autora y hagan algo concreto por dismunir esa brecha. Sugeriría cautela en la racialización del tema cubano...

Imagen de Anónimo

Meridiano!