Martes, 12 de Diciembre de 2017
14:18 CET.
Economía

La economía sumergida llega a la Asamblea Nacional

Para nadie es un secreto la enorme presencia de las transacciones ilegales —o por la izquierda, como solemos llamarlas— en la economía cubana. Se trata de un fenómeno que abarca casi todas las esferas de la sociedad, y que en ocasiones transcurre a la vista de las autoridades, sin que ellas puedan hacer mucho por evitarlo.

Según algunos especialistas, y llevada a un ámbito más general, semejante situación denota un resquebrajamiento en el tejido social de cualquier nación. Se dice, por ejemplo, que esa anomalía influyó decisivamente en la destrucción de la Unión Soviética, pues allí la economía sumergida —como también califican a esas transacciones ilegales— casi igualaba el nivel de la economía oficial.

Sin embargo, es preciso consignar que entre nosotros la economía sumergida no admite una evaluación superficial o facilista, como aquellos que ven simplemente en ella una muestra de la tan recurrente pérdida de valores, o quizás una vertiente del choteo insular que señalara Jorge Mañach. Esas transacciones por la izquierda exhiben una multiplicidad de causas, entre las que figuran la excesiva burocracia gubernamental, los bajos salarios que no permiten vivir dignamente a quienes los perciben, las carencias materiales que padece la población, y el centralismo estatal en la formación de precios, casi siempre desestimando la situación del mercado. Y, por supuesto, la economía sumergida ha sido también un medio de defensa de los ciudadanos frente a las imposiciones de los gobernantes.

¿Qué cubano no ha tenido que pagarle "por debajo del telón" a algún funcionario para que le agilice un trámite; o no ha debido desembolsar dinero para pagar los repasos de sus hijos en las escuelas —y no me refiero a los repasadores cuentapropistas que realizan transacciones legales, sino a los propios maestros gubernamentales que cobran las clases "extras"—; o no ha necesitado acudir a la "bolsa negra" para adquirir los artículos que escasean en los comercios estatales? Son realidades con las que convivimos a diario.

Otras dos situaciones, por todos conocidas y de gran impacto social y económico, ameritan un comentario especial. Una de ellas es la revisión técnica (el Somatón) a que se someten los vehículos automotores para poder circular por las carreteras del país. Constituye un secreto a voces que los propietarios de dichos vehículos deben pagar por la izquierda cantidades que pueden llegar hasta los 50 CUC —dos veces el salario medio mensual del país— si desean obtener la aprobación para sus vehículos. Ese soborno sería el que permitiría que algunos autos con más de 50, 60 o 70 años de fabricación —los llamados almendrones—, y con evidentes desperfectos técnicos, continúen transitando por las calles de la Isla.  Tan del dominio público es este trapicheo que ameritó un programa "Cuba dice" de la televisión.

El otro caso se relaciona con el impuesto que pagan las personas involucradas en las operaciones de compra y venta de viviendas. La ley tributaria establece que ese trámite sea gravado con el 4% del importe de la transacción. Sin embargo, es común que ambas partes —comprador y vendedor— se pongan de acuerdo y declaren oficialmente una cifra inferior al valor real de la transacción, con la consiguiente merma para las arcas estatales. Por ejemplo, para una vivienda que por la izquierda se venda en 15.000 CUC (360.000 pesos cubanos o CUP, al tipo de cambio), correspondería pagar un impuesto de 14.400 CUP. Pero si, como siempre sucede, las partes se limitan a informar una transacción de, digamos, 20.000 CUP, el impuesto se reduce a 800 CUP. Evidentemente, aquí vemos una defensa ciudadana ante la política impositiva de las autoridades.

Y el más reciente episodio de la economía sumergida lo conocimos durante las sesiones de las Comisiones Permanentes del Parlamento cubano. La Comisión de Atención a los Servicios, al tratar el tema de la venta de materiales de construcción a la población, constató infinidad de irregularidades, como la reventa ilegal de dichos materiales, así como desvíos de los camiones que los transportan.

Claro, hay reventa y desvío de camiones, donde por la izquierda se pagan precios superiores a los oficiales, porque los vendedores no pueden vivir con los salarios que les paga el Estado, mientras que los compradores, desesperados, no hallan otra manera de resolver sus problemas debido a la escasez de esas producciones.

Según reportó la prensa oficialista (Granma, 13 de julio), el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, presente en la Comisión, abogó por "tiendas de la honradez" con vistas a erradicar tales hechos.

Bueno, ¿y no sería mejor un "Gobierno de la honradez" que se esforzara más por cubrir la demanda de esos renglones tan sensibles para la población?

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Mira quien habla de honradez, el corrupto de Ramiro Valdés que se pasaba la vida persiguiendo a las jóvenes estudiantes de la CUJAE, el muy viejo verde.