Lunes, 18 de Diciembre de 2017
19:04 CET.
Opinión

Cuba y la crisis de las ideas comunistas

Mientras las instituciones del Estado continúen bajo el control de personas que piensan igual o al menos simulan pensar igual que la dirección del Partido Comunista, no habrá cambios en Cuba. La simulación y la corrupción son dos aptitudes comunes a los dirigentes, tan extendidas que muchos aparentan no verlas o lo que es todavía peor, las justifican e imitan. El propio gobernante actúa como si no pasara nada, no le interesa saber que un país empobrecido requiere de medidas de carácter institucional que aumenten el interés de los inversores y la participación del pueblo.

Dado que el carácter estatal de la economía cubana es la causa fundamental del atraso tecnológico, la baja productividad, la inflación a pesar de los salarios sumamente bajos, y en general de los pésimos resultados económicos del país, es evidente que permitir e incentivar la privatización de los diferentes sectores productivos estimulará la conciencia de autorresponsabilidad de los ciudadanos a la vez que restará poder a los círculos cercanos a la élite política, que constituyen el vórtice de la dañina corrupción administrativa.

La ineficiencia obvia y sostenida de las administraciones estatales se debe entre otras razones, a que como regla general estas administraciones son impuestas desde arriba, dando preferencia a la fidelidad política por encima de los méritos relacionados  con los buenos resultados.

El problema mayor que confronta el régimen no es entonces la disidencia interna o el embargo norteamericano, sino su propia incapacidad para romper con los mitos de carácter ideológico que destrozaron el país con el pretexto de salvarlo.

Ha llegado el momento de librar a Cuba de la improvisación de los iluminados líderes populistas que comenzaron su obra expropiando a nacionales y extranjeros y han terminado por quitarles la piel a los trabajadores como si se tratara de cebollas, capa a capa.

Mientras esto ocurre, proclaman el discurso de una supuesta igualdad donde los de abajo ven cada vez más distantes a los dirigentes, y los magros servicios de educación y salud no son suficientes para convencer a nadie de las bondades del comunismo.

Paralelo al discurso de la igualdad ciudadana nos encontramos con el discurso de la soberanía nacional, igual de falso y demagógico, pues solo sirve para que el Estado (Partido Comunista, Gobierno "revolucionario") lo utilice de escudo y así pueda regir con total impunidad, sin críticas incómodas a su gestión.

Así las cosas, y a pesar de todo, los movimientos de izquierda en América Latina y otros lugares del mundo, muy opacados y disminuidos de un tiempo acá, dedican sus menguadas fuerzas a defender las ideas de Fidel Castro y los logros de la Revolución cubana, lo cual sería digno de risa sino fuera porque las susodichas ideas y los supuestos logros constituyen una de las tragedias más dramáticas en la historia de Cuba, solo comparable a la explotación de los negros esclavos durante la etapa colonial.

Para el comunismo no hay regreso; tuvo suficiente tiempo para demostrar sus virtudes y no es por gusto que en la República Popular China, Vietnam, Rusia y las otras 14 exrepúblicas soviéticas, o Europa del Este, a nadie en sus cabales se le ocurriría volver a la economía estatal planificada, ni siquiera a los más trasnochados bolcheviques que sumidos en el vodka y la nostalgia suspiran por los viejos tiempos, pero solo mientras dura el efecto del alcohol.

Ya quisiera ver a esos jóvenes izquierdistas de visita en La Habana por estos días, sobrevivir con una libreta de racionamiento que les da el derecho a comprar un mínimo pan diario que no cubre la palma de la mano, cinco libras de arroz, un puñado de frijoles, doscientos gramos de aceite y cuatro libras de azúcar como canasta básica para un mes. Lo demás, a buscarlo en el mercado negro o en las tiendas estatales en divisas con sus precios triplicados. Sus hijos perderán el derecho a tomar leche a los siete años y serán educados por maestros y profesores faltos ellos mismos de educación, en tanto que los médicos, magníficos profesionales en su mayor parte, los atenderán pensando en la falta que les hace una misión en el extranjero para terminar de echar la placa del techo o traer una laptop.

Es innegable que en el capitalismo hay ciudadanos ricos, muy ricos, pobres y extremadamente pobres, pero aun los más pobres se levantan cada mañana pensando en un futuro mejor y de hecho muchos lo logran. En el comunismo en cambio, todo el mundo es pobre, muy pobre,  menos la clase dirigente, y nadie tiene la más mínima esperanza de que algo vaya a cambiar jamás, la resignación sustituye al emprendimiento y los jóvenes llamados a ser los líderes futuros se aborregan o prefieren huir que luchar.

El presente de Cuba es el destino de los países que adopten las ideas comunistas, aunque de pronto y a tenor de los tiempos que corren, prefieran llamarse izquierdistas democráticos para enmascararse y sobrevivir a la debacle teórica y práctica a que están condenados.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

El propio Raul Castro dijo que la economia es asignatura suspensa cubano. En cuba no hay socialismo ni comunismo. Es apoderarse de un pais para gobernarlo como una finca privada, aprendido del emigrante Castro que vivio en biran donde nacieron estos bastardos. Cuba ha subsistido estos 56 anos mantenida por el negocio de turno de los castros: exportacion de gueras en latinoamerica, alquiler de ejercitos en Africa, otros graficos menores y mayores aqui o alla y ultimamente el alquiler de personal de salud y otros como las remesas familiares.  Prefieren un pueblo pobre manipulado y reprimido que una economia solida y sostenible.

Imagen de Anónimo

Excelente artículo. El último párrafo ideal para mostrarlo a todos esos burros que siempre te sacan en cara los " logros de la revolución"