Domingo, 17 de Diciembre de 2017
15:08 CET.
Opinión

Cuba cambiará en la medida que los cubanos cambiemos

Los mandatarios de Cuba y Estados Unidos acaban de anunciar el primer y más importante resultado del proceso de normalización de las relaciones entre los dos países: la reapertura de sus embajadas en Washington y La Habana.

Los 196 días transcurridos entre el 17 de diciembre de 2014 y el 1 de julio de 2015 es un período cien veces menor al que transcurrió desde aquel 3 de enero de 1961, cuando el presidente Dwight D. Eisenhower decidió romper las relaciones diplomáticas con el gobierno de Cuba. Por su significación, ese breve tiempo quedará grabado en la historia de las dos naciones, pero especialmente en la de Cuba, al crearse un escenario favorable para los cambios que la Isla necesita con urgencia.

El paso del tiempo dirá cuánto durará recuperar lo que se destruyó en más de medios siglo. En ese sentido la apertura de las embajadas es solo el primer paso de un largo y complejo camino, pues la magnitud del daño antropológico sufrido llevará mucho tiempo, esfuerzo y voluntad para su recuperación. Pero, sin dudas, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas tendrá un impacto inevitable a mediano-largo plazo en las libertades fundamentales y la reconformación del ciudadano, que constituyen las dos mayores carencias del pueblo cubano.

Enero de 1959 irrumpió en la historia de Cuba pletórico de esperanzas, pero el giro hacia el totalitarismo, sufrido por el proceso revolucionario en materia de libertades ciudadanas, retrotrajo a Cuba a una época tan alejada como 1878[1]. Ese retroceso, que constituye la causa primera del estado deplorable de la sociedad cubana, desde la economía hasta la vida espiritual, es un ejemplo paradigmático de lo que nunca debió ser, cuyo lado positivo está en que nos indica lo que no debe y no puede repetirse en nuestra historia.

Por eso más útil que señalar culpables —aunque los hay—, en la visión de presente y futuro es destacar la cuota de responsabilidad de todos o de casi todos los cubanos. De igual forma que el desconocimiento de las leyes no exime de responsabilidad al violador; todos los que de una u otra forma, por causas que van desde la ignorancia hasta la perversidad que encierran algunos egos, en mayor o menor medida, somos corresponsales de lo ocurrido. Quiero pues, en escasas líneas, destacar uno de nuestros males ancestrales, la responsabilidad personal devenida indiferencia social.

A la pregunta acerca del significado del restablecimiento de las relaciones diplomáticas, las respuestas conforman un espectro que abarca desde las que consideran que se resolvió el problema hasta las que opinan que aquí nada va a cambiar; pero la más generalizado en las respuestas es la ausencia del papel del cubano como ente activo en ese proceso, un dato importantísimo que no puede ignorarse si se quiere entender y transformar nuestra realidad.

Los cubanos, despojado de las libertades y los espacios que conforman el oxígeno del ciudadano, perdieron la noción de responsabilidad cívica. Su participación durante más de medio siglo quedó reducida a apoyar o rechazar lo inducido por el poder. Los que hoy cuentan con 70 años de edad tenían solo 14 en aquel 1959: lo único que han conocido hasta hoy ha sido la subordinación a un poder totalitario. Por tanto resulta lógica la indiferencia generalizada ante los actuales sucesos.

En el evangelio de Marcos (1.14-15), se narra una de las experiencias cristianas que hoy tiene tanta validez como la tuvo hace dos mil años. Según Marcos, cuando Jesús regresó a Galilea empezó a anunciar las buenas noticias de Dios, decía: "Ya ha llegado el momento, el reino de Dios está cerca. Cambien su manera de pensar y de vivir, crean en las buenas noticias."

Desde esa óptica, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos puede ser un factor importante para la recuperación de las libertades perdidas y de la condición de ciudadano. Pero ese factor resultará nulo sin el cambio en la manera de pensar y de vivir de los cubanos. Parafraseando a Jesús, "ya ha llegado el momento", el cual tiene que ser acompañado, como él lo hizo, con acciones dirigidas, en primer lugar, al cambio de conducta, que incluye asumir una responsabilidad en el cambio.

Por tanto, la trascendencia histórica del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos depende de la medida en que seamos capaces de cambiar para recuperar la condición de ciudadano, que a su vez, es una necesidad insoslayable para salir del estancamiento en que vivimos.

Los discursos del mandatario estadounidense, desde el 17 de diciembre hasta hoy, no exigen las libertades ciudadanas como condición para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Contienen una renuncia explícita a mantener una política fracasada y el reconocimiento de que "si algo no funciona podemos cambiarlo y lo cambiaremos". Con ese giro, sin renunciar al compromiso con los derechos humanos, se despoja al Gobierno cubano de los argumentos de "plaza sitiada" y de "enemigo", que le permitió anular toda manifestación contraria dentro de Cuba. Ahora, en el nuevo escenario, los cambios que realmente Cuba necesita, dependen del cambio de conducta, similar a la contenida en las palabras de Jesús en Galilea.

Si el paquete de medidas anunciadas por la Casa Blanca abre un proceso de transformaciones favorables al renacimiento y fortalecimiento de la sociedad civil, el resultado depende de la disposición, capacidad e inteligencia de los cubanos para aprovechar un escenario que a mediano-largo plazo removerá las bases que permitieron al Gobierno decidir la suerte del país y de cada uno de sus habitantes.

Lo anterior le brinda a la reanudación de relaciones diplomáticas —aunque sea sólo el primer paso de un largo y difícil camino— una dimensión que la ubica como el hecho de mayor trascendencia política en Cuba después del primero de enero de 1959.

Sin desconocer los grandes obstáculos a superar, el restablecimiento aleja una salida que amenazaba con la violencia y con una emigración masiva hacia Estados Unidos, a la vez que removerá las bases que permitieron al modelo totalitario decidir la suerte del país y de cada uno de sus habitantes. Por eso la decisión es útil a los intereses estadounidenses; útil al Gobierno de la Isla y útil al pueblo cubano, siempre y cuando seamos capaces de cambiar y saber aprovechar ese escenario favorable para el empoderamiento.

Por tanto, el éxito de las medidas anunciadas por la Casa Blanca y de la reanudación de las relaciones diplomáticas, no dependen tanto de la voluntad del régimen como del pueblo cubano; algo que no puede suplir Obama ni ninguna fuerza externa: Cuba cambiará en la medida que los cubanos cambiemos.


[1] Con la firma del Pacto del Zanjón, con el que finalizó la Guerra de los Diez Años, se instituyeron un conjunto de libertades cívicas y políticas que dieron nacimiento a la sociedad civil cubana, refrendada legalmente.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 29 ]

Imagen de Anónimo

Dimas, y en China y Vietnam que bases removieron, ninguna

Imagen de Anónimo

Demasiado lento ese ritmo de cambio, Dimas.

Imagen de Anónimo

"En el evangelio de Marcos (1.14-15), se narra una de las experiencias cristianas que hoy tiene tanta validez como la tuvo hace dos mil años. Según Marcos, cuando Jesús regresó a Galilea empezó a anunciar las buenas noticias de Dios, decía: "Ya ha llegado el momento, el reino de Dios está cerca. Cambien su manera de pensar y de vivir, crean en las buenas noticias."xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa comparacion es reconfortante, 2000 anios despues sigue esperando Marcos al Reino de Dios que "ya viene llegando"y con las buenas noticias del matrimonio casa blanca- punto cero, va a ser mas o menos ese mismo tiempo el que tendra que esperar Liborio para no ver llegar todavia la democracia.....los chinitos esperan desde el 74 y los vietnamitas desde el 95...bueno, desde el 88 mas bien, cuando el gobierno empezo el capitalismo decidiendo quienes podian ser ricos y quienes no...como en Cuba hoy.

Imagen de Anónimo

El pueblo de Cuba sabe perfectamente que los que los gobiernan son unos delincuentes, y que esos delincuentes son los que tienen armas para matar, y que no les temblaran las manos para apretar el gatillo sin misericordia. El problema es que son muy pocos los que están dispuestos a  poner el muerto. Al pueblo el miedo los paraliza.

Imagen de Anónimo

Totalmente de acuerdo con Dimas, los cubanos quieren que "las cosas mejoren" esperando que Obama "resuelva' sus problemas, se debe cambiar de mentalidad  para percatarse que  SOLO los cubanos deben resolver sus dificultades. Obama como buen presidente se percata que la crisis en Cuba puede llevar (de hecho esta sucediendo) a una masiva emigracion, provocando conflictos en EEUU como sucedio cuando el Mariel ydecide darle oportunidad a los cubanos a tomar conciencia como ciudadanos. Dimas no pide una sublevasion o em9gracion masiva que provoque una invasion de EEUU como suenan algunos desde la comodidad de su casa en Miami, comiendose un bisteck, pide conciencia de ciudadania, eliminar esa mentalidad sumisa y  eliminar la idea que la solucion de sus problemas viene de EEUU. A Antonio Castro y mucho menos a su familia le importan un bledo que el mundo sepa que el esta gozando con el dinero  de los cubanos, si esos cubanos no cambian de mentalidad y exijan, de manera pacifica TODOS sus derechos y reclamen de donde ese descarado saca el dinero. Los pueblos tienen el gobierno que merecen. Miren al prepotente anciano, hablando de queso cuando se necesita divisas para poder comerlo y el gobierno paga salarios miserables en moneda nacional. Cuba seguira igual si su poblacion continua actuando igual. O se cambia de mentalidad o sucedera los que otros ya dan por sentado sera una segunda Haiti, que despues de su revolucion jamas levanto cabeza.

Imagen de Anónimo

Carlos Delgado. Miami USA.Cuantas opiniones de masca trancas en An0-nimato!. Mire ud, Dimas, China y EEUU reanudaron relaciones en 1971-72 con el intercambio de juegos de ping pong.Se murio Mao y despues Deng Sia Ping, amplio el comercio. Punto y aparte.En China existe un monopolio total del poder politico y economico por en Partido Comunista, pero con mercado capitalista. Se han repartido los negocios y sigue todo igual. La disidencia esta escondida.Las relaciones de EEUU y Cuba comenzaron cuando se abrio una Seccion de Interes en La Habana y en Guasinton en los 80's?  El comercio se amplio. Pero no hay cambio politico ni lo habra. Dejemonos de masturbaciones mentales. hablemos menos sandeces y hagamos la guerra al castrismo. O callemos para siempre

Imagen de Anónimo

Como han cambiado las generaciones chinas a quienes no les molesta vivir en el Barrio Chino de San Francisco y postrarse ante el retrato del asesino Mao cuando viajan a Beijing.

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

Muy bueno este articulo. Realista y honesto.

Imagen de Anónimo

El artículo es muy realista y objetivo. Somos nosotros los que tenemos que cambiar aquello. Fueron muchos los ingenuos que creyeron en el experimento alocado de FC, es cierto, y no sabían que a FC se le estaba apuntalando en el poder, el cual conserva tranquilamente produciendo tomates en invernadero y viendo como la gente pasa inmensas necesidades. No es Obama el encargado de cambiar las cosas, pero si puede que su política, tan criticada, sea a la larga la que le pongan el mambo difícil a los Castros. Vivir para ver, hasta ahora nada de lo hecho ha funcionado realmente, eso si la mentira fabricada en la Plaza está a la orden del día, hablan del embargo cuando el autoembargo es lo que más fastidia al cubano, hablan de sacrificios y el bitongo de Antonio Castro se va de vacaciones a Grecia y a Turquía, hablan de modelo económico, cuando el desastre en el economía es evidente en todo. Ya es hora que la población cubana se quite el velo y sepa que quienes les gobiernan son los delincuentes más grandes que ha dado América Latina. 

Imagen de Anónimo

Las bases y futuro del totalitarismo estan echados desde hace años a conciencia,nadie piense que habrá cambios sustanciales,Obama en su afan de mejorar al cubano,no está haciendo mas que legalizar a la siniestra dictadura e institucionalizandola como gobierno democratico.Nadie piense que la dinastia no va a seguir manejando a su antojo los recursos humanos y financieros al mas puro espiritu de que Cuba es su finca particular,¿vendran empresas extranjeras?,Si vendran,pero la fuerza de trabajo se la dispondrá,ofertará y contrataran los "dueños de la finca".le cobraran como lo estan haciendo hasta ahora a las empresas y luego le seguiran pagando a los trabajadores una miseria como lo estan haciendo hasta ahora,fijemonos que para el cubano del exterior no hay planes de que puedan hacer inversiones ni levantar empresas dentro de la "finca"porque esos cubanos pedirian otras condiciones que los llevaría a competir con la dinastia y eso es prohibitivo para el que huela a cubano,se le ofertara como hasta ahora al foraneo una fuerza de trabajo esclava,sin sindicatos que velen por ella,sin seguros y sin derecho a huelga o protesta,sin un contrato que recoja sus derechos.bajo el pretexto de que tienes garantizada salud y educación gratuita y una libreta de racionamiento que te garantiza la alimentación familiar,esa cantaleta que tanto ha engañado a millones de incautos por el mundo,seguira siendo la piedra angular del esclavismo sostenible del siglo XXI/b.alipio