Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
17:23 CET.
Opinión

El Napoléon III de los hermanos Castro

En su poemario Los castigos (Les Châtiments) consagrado a la epopeya napoleónica (que dicho sea de paso tuve la oportunidad de descubrir a la edad de 10 años gracias a mi abuela Atala, hija del poeta dominicano Fabio Fiallo), Victor Hugo describe en un tono satírico el declive de la gloria del emperador francés.

En dicho poemario se alude inicialmente al momento en que Napoleón Bonaparte sufre su primer gran revés: el fracaso de la campaña de Rusia. Consciente de que ese fiasco le infligía un duro golpe a su ambición de dominar el continente europeo, Napoleón llega a pensar que esa derrota podría ser un castigo divino, y dirigiéndose al dios de la guerra, le pregunta: "¿Es éste mi castigo?". Una voz misteriosa le responde "No".

Cuando más tarde es vencido en Waterloo, Napoleón vuelve a formular la misma pregunta y de nuevo escucha la misma voz que le dice "No".

Sobreviene el humillante exilio en la isla de Santa Elena, territorio británico donde el destronado emperador termina sus días custodiado por soldados de la Inglaterra enemiga. Napoleón interpela una vez más al Señor: "Dios, a quien imploro, ¡éste sí que es mi castigo!", obteniendo como respuesta un "¡Todavía no!" de la misteriosa voz.

En el poema de Victor Hugo, el verdadero castigo, Dios se lo inflige a Napoleón después de muerto. Dicho castigo consistirá en el hecho de tener como heredero político a su sobrino Napoleón III, personaje torpe y desprovisto de lustre y de carisma, que instaura a través de mezquinas maquinaciones el llamado Segundo Imperio.

Victor Hugo resultó ser un visionario. Dos décadas después de la publicación de esos versos, Napoleón III condujo a Francia a la derrota en la Guerra Franco-Prusiana de 1871, causando el desvanecimiento definitivo del bonapartismo en el tablero geopolítico europeo.

Un ciclo parecido, de humillaciones y reveses sucesivos, lo podemos encontrar más de un siglo después en la llamada "revolución cubana".

En efecto, la retirada de Napoleón de Moscú encuentra su parangón en el desmantelamiento del bloque soviético y lo que dicho desmantelamiento significó para el régimen castrista: el fin de la ayuda de la URSS y el derrumbe del mito de la superioridad política del modelo comunista.

Llega entonces el llamado Periodo Especial, que en términos comparativos corresponde al primer exilio de Napoleón en la isla de Elba. Al igual que en el caso de Napoleón en aquella isla, las esperanzas de supervivencia política se achican para los Castro. Pero de la misma manera en que Napoleón logra recuperar el poder durante los llamados "Cien Días" después de aquel exilio, el régimen castrista ha logrado sobrevivir varios lustros después del Periodo Especial gracias a la transfusión de petrodólares que le suministra la Venezuela de Hugo Chávez.

El problema es que el socialismo ha llevado a Venezuela a la debacle económica, y ello a pesar de disponer de las mayores reservas de petróleo del mundo. Los hermanos Castro saben que no podrán contar por largo tiempo con la ayuda de aquel país. Y al no ver un nuevo benefactor que apunte al horizonte, no les ha quedado más remedio que apostar, cual último recurso en gracia, por la apertura de la Isla a la economía estadounidense.

A partir de ahora, los inversionistas del imperio, que hasta ayer eran vilipendiados, son llamados al rescate de la exhausta economía cubana. Y los turistas de ese mismo imperio, que otrora eran execrados por haber convertido a Cuba, según la propaganda castrista de la época, en el "burdel de Estados Unidos", pronto podrán disfrutar, esta vez con la anuencia de la "revolución", de los favores de jineteras y jineteros deseosos de multiplicar los míseros salarios que el Estado les paga por actividades más castas pero menos fructuosas.

Ya no se trata de construir el socialismo, ni menos aun de engendrar el "hombre nuevo", sino simplemente de prolongar lo más posible la vida del régimen, o mejor dicho de la claque que gobierna Cuba.

Por más que la presenten como un logro diplomático, la apertura al capital y al turismo de EEUU constituye el Waterloo de los Castro. He ahí, en efecto, un socialismo que pretendía suplantar al capitalismo y que ahora tiene que someterse a las leyes del mercado y resignarse a depender del dinero proveniente del imperio.

A medida que se intensifiquen los nexos económicos de Cuba con EEUU, al régimen le será imposible prescindir de los mismos sin afectar seriamente la economía de la Isla. Esa dependencia les ofrecerá al futuro Presidente y al Congreso de EEUU una poderosa herramienta para exigirle a La Habana avances concretos en materia de respeto de los derechos humanos y de la libre empresa en Cuba.

Así, pues, al igual que Napoleón Bonaparte termina su vida custodiado por tropas enemigas en la isla de Santa Elena, los hermanos Castro y el régimen que han creado viven sus últimos años con la espada de Damocles de las presiones en pos de la democratización política y económica de Cuba que el Presidente y el Congreso del imperio no se privarán de ejercer a cambio de la continuidad de los flujos comerciales y financieros.

Por ello cabe imaginar que los hermanos Castro habrán de preguntarle a Hugo Chávez en el más allá (sobre todo después de que Raúl regresara de su visita al Papa Francisco y declarara que estaba dispuesto a ponerse de nuevo a rezar) si ahí culmina el castigo que el dios de la "revolución" les tenía deparado. En tal caso, un misterioso pajarito podría responderles, a semejanza de la voz que Napoleón oyó en Santa Elena, que "¡Todavía no!"

Pues a la manera del bonapartismo del siglo XIX, el socialismo tropical ha engendrado su propio Napoleón III, torpe e incapaz. El mismo no es otro que Nicolás Maduro, hechura de los hermanos Castro: no solamente porque fue entrenado en las escuelas de agitación y propaganda de La Habana, sino también, y sobre todo, porque fue ungido presidente de Venezuela a instancias de los hermanos Castro por un Chávez moribundo que tenía mermadas, a causa de la enfermedad, sus facultades de discernimiento propio.

La responsabilidad que tiene el régimen cubano en la designación de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela cristaliza la ineptitud intrínseca de los hermanos Castro en el campo de la economía.

Heredan en 1959 la tercera economía del continente en términos de PIB per cápita, y la destruyen a golpe de aberraciones en unos cuantos años. Adquieren una influencia decisiva en Venezuela con la ascensión de Hugo Chávez al poder, y en vez de velar por que la economía de ese país prospere gracias a una gestión conforme a las leyes de la economía, única forma de garantizar indefinidamente la ayuda de Venezuela a Cuba, permiten que Chávez reproduzca los mismos errores que provocaron el descalabro de la economía cubana.

Y cuando tuvieron la oportunidad de enmendar la plana y aconsejar a un Chávez moribundo escoger como sucesor a alguien que comprendiese el manejo de la economía de un país, lo que hacen es abogar por un lacayo que confunde gobernar con insultar, hacer anuncios estrambóticos y conculcar el respeto de los derechos humanos, en particular de la libertad de expresión.

Napoleón Bonaparte muere en 1821, antes pues de que su legado político sea hecho jirones por su sobrino Napoleón III. Los hermanos Castro no han tenido la misma suerte: les ha tocado vivir lo suficiente para constatar por sí mismos los estragos causados por el elegido Nicolás Maduro a la imagen y viabilidad del socialismo tropical. Es ése, y no otro, el peor castigo que los Castro hayan podido recibir.

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Comentarios [ 44 ]

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Al Anónimo de las 10:57 am. ¡Qué casualidad, viejo! Tengo un primo que dice que tiene un diploma de la misma universidad que tú y no sabe aún que el comunismo se desplomó junto al Muro de Berlín. Desde los año 70, desde la época de la estanflación, pues, ha pasado el tiempo anunciando que el capitalismo ha llegado a su crisis final. Y cada vez que el sistema capitalista se repone de una de sus crisis, dice que la próxima vez será la última. El rigor intelectual o científico brilla por su ausencia por los predios vuestros.

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Al anónimo afrancesado de las 9:30 pm, deja de corregirle la ortografía a los demás. Hablamos español y lo escribimos como nos parezca -o como podamos. Yo tengo un Bachelor of Arts in Spanish de la Florida International University y no me dedico a corregir a nadie fuera del aula donde doy clases y mucho menos ahora que estoy de vacaciones. Auf Wiedersehen!

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en la europa del este los partidos comunistas decidieron de dejar el poder para no disparar  a la gente.En china no.

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A Anónimo de las 5:45pm. Salvo cuando el pueblo se lo arrebata. Ejemplo: los países de Europa del Este que se liberaron del yugo comunista.

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A Anónimo de las 6.33pm: no es porque uno sea meticuloso en el uso de un idioma que uno no tiene nada que decir en política. Por otra parte, hay quienes ni dominan un idioma ni tienen nada que decir (como se dice en francés: "suivez mon regard").Entre paréntesis, "arrivederci" se escribe con doble rr (tres r en total) y "au revoir" en dos palabras. 

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a mi el espanol me gusta. Por eso acepto las correciònes. Aprender hace siempre bién. Dicho esto, tengo que decir que quién no tiene nada que decir se siente profesor.....en este caso.... de espanol. Aurevoir, arivederci, hasta la vista, goodbye.

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acaso no es claro que quién vence una guerra revolucionaria, después el poder no lo abandona, nunca.

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Al Anónimo de las 2.50pm. El franquismo fue derrotado, Pinochet fue derrotado, los generales brasileños fueron derrotados, Somoza lo fue también, sin haber entrado en guerra abierta con otro país. Los regímenes dictatoriales están condenados a desaparecer incluso si se quedan "tranquilos" oprimiendo a sus propios pueblos. Así que deja de hablar sandeces y ponte a aprender español. Que muy mal lo escribes. Ni se te endiende!

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Muy atinados, los comentarios del Anónimo de la 1:09pm y 1:15pm. Lo único que le faltó fue precisar que los mismos iban dirigidos al Anónimo de las 9.16am.En lo que respecta a este último (el de las 9.16am), sus conocimientos de español son tan pobres como los de historia. Escribe "e a la Namibia" en vez de "y a Namibia". Escribe "Napoleon y la france han sido derrotados en waterloo" en vez de "Napoleón y Francia fueron derrotados en Waterloo". Escribe "el general ha sido hecho preso" en vez de "fue hecho preso".Como se dice en francés: "C'est du n'importe quoi". 

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fiallo dice que maduro es heredero de fidel castro. Ma esta afirmaciòn es evidente que no es verdadera porquè maduro es heredero di chavez,  no de fidel castro.Los herederos de fidel castro son raul castro y el partido comunista cubano, que no son pacifistas, pero nunca han agredido con las fuerza armadas revolucianarias a nadie y nunca lo haràn, por eso no saràn derrotados, como napoleon tercero. Si despuès algùn piensa que puedan ser derrotados, siendo tranquilos en la isla, es un verdadero loco.Los republicanos espanoles no tenìan ejercito regular, que estaba con los golpistas, el gobierno cubano lo tiene el ejercito y con este puede eliminar cualquier golpe interno y externo. La guerra de angola ademàs no ha sido vencida por ochoa, que tomaba ordenes por fidel castro.En lugar de relatar fabulas analogicas y hacer los maestros de nada, mejor los hechos.