Viernes, 15 de Diciembre de 2017
01:49 CET.
Sociedad

Canibalismo social

Al parecer, esto comenzó en los felices 60, cuando los jóvenes  rockeros empezaron a reciclar los teléfonos públicos para manufacturar sus instrumentos musicales alternativos.

Luego se manifestó de manera pluriforme en el cementerio de Colón, emporio de tesoros del arte necrológico: desde la violación de tumbas para extraer restos óseos con fines religiosos hasta la sustracción de tarjas y lápidas, con fines de lucro, como publica a menudo el diario Granma.

De este vandalismo no escaparon panteones famosos, como el edificado por Juan Pedro Baró para su amada Catalina Lasa ni el del ABC, cuyas sobrias placas de mármol verde fueron desmontadas una tras otra, así como las broncíneas letras de su lema: "El ABC es la esperanza de Cuba". Ni hablar de los esqueletos de sus militantes allí sepultados.

Hoy este canibalismo se ha vuelto cotidiano en La Habana. Las pequeñas ruedas de los depósitos de basura, los teléfonos públicos, por supuesto, incluso los angulares metálicos de las torres de alto voltaje, al parecer muy apropiados para jaulas de pollos, son algunos de los renglones que participan de este peculiar mercado negro, exclusivo de Cuba.

Sin necesidad de rastrear, detrás de cada uno de ellos encontramos siempre una necesidad real desatendida por el tan prepotente como ineficaz totalitarismo estatal, diseñado para controlar y prohibir la actividad comercial, no para satisfacer las demandas de su población.

Hace unos años, para escándalo general, cargaron con la estatua del violinista, donada a Cuba por el Instituto Mozart de Viena, que había sido colocada en el parquecito de Línea y Avenida de los Presidentes, frente al antiguo Colegio Baldor.

Son bien conocidos los reiterados despojos  sufridos por la estatua a tamaño natural del beatle Lennon en otro parque del Vedado.

Se repite con frecuencia que el pueblo cubano acata las imposiciones del régimen sin protestar. Esto no es enteramente cierto. El pueblo no manifiesta su descontento mediante acciones políticas tradicionales, sin embargo nunca ha dejado de tomar parte en actividades económicas ilícitas, tanto activa como pasivamente.

Estas operaciones de pequeño alcance, en las que interviene de buena gana un sector del aparato burocrático, proliferan enmascaradas bajo la aparente docilidad y están minando  los cimientos del régimen totalitario.

La retórica oficial las llama "indisciplinas sociales", y trata de castigarlas mediante multas. Su frecuencia ya es alarmante. Ayer mismo noté desde el ómnibus P3 en que viajaba, que la tarja colocada junto a la acera, en Porvenir entre San Francisco y Concepción, marcando el sitio donde fueron hallados los cuerpos sin vida de dos jóvenes revolucionarios viboreños, ya no está allí.  

Quiero creer que ha sido momentáneamente retirada, para restaurarla, pero…

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Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

La persona que menciona el anónimo de las  3:08 pm es una joya de la corona. No sólo se dedicó a vender salidas del país, sino que ya en Estados Unidos filmó videos pornográficos duros y a robar en las tiendas por departamentos, donde fue sorprendida con las manos en la masa, yendo a la cárcel. Todo un modelo de mujer nueva. Probablemente el "capitalismo salvaje" la reeduque y comprenda que el trabajo y el estudio, en una sociedad libre le permitirán tener aquellas cosas que desea, sin recurrir a la degradación moral o el delito.

Imagen de Anónimo

El mercado negro no tumbará al regimen. En cambio, sí los sabotajes. Tumbar puentes, destruir carreteras, medios de producción en gran escala, quemar cosechas, en fin, que no quede nada en pie. Siempre con el cuidado de no hacer daño a vida humana alguna. Así sí que aquello se cae. Pero ni con el mercado negro, ni con desfiles pacíficos con gladiolos, ni supuestos performance que le dan fama al artista, pero todo sigue igual, con nada de eso se tumba una tiranía férrea y sangrienta. Y no hay que tener miedo. Siempre se puede ser más inteligente que el estado opresor. Mucho cuidado, pues. Y adelante.

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Las señales de tránsito se las roban para hacer palas para la cosecha de arroz

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Pero que puede esperarse si los primeros que ensañaron al pueblo a robárselo todo fueron ellos. ¿A ver, las casonas donde viven todos ellos fueron construidas por ellos para ellos? Naaaaa, así no tiene gracia como dijo el gitano. Lo que tiene mérito es que sea de gratis, robao. Ellos no se fueron a vivir a un apartamentico del barrio obrero, de eso nada monada. 

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Este es la herencia de Fidel Castro,  56 años de sistemática destrucción económica, política, social, moral, cultural y genética.

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No se si se mantiene, pero por alla por los 80 estuve en la oficina de Flora y Fauna de Guillermo Garcia en Managua y frente a la oficina estaban acumuladas unas contra otras preciosas esculturas hechas de marmoles, al parecer sacadas de cementerios, pues casi todas eran angeles, madonnas y cristos. Todo a la interperie, como si fuesen escombros

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Excelente articulo.Vándalos, ladrones y otras bestias del reino las hay en todas partes. Lo que hace trágico el caso cubano son el volumen, prácticamente global, de los delitos y la pérdida generalizada del sentimiento de culpa. Desesperados ante la imposibilidad de comprar honradamente un producto, acuden a los eufemismos, como "resolver" por "robar", y un largo etcétera. No sé si sería exagerado afirmar que se ha creado un dialecto de encubrimiento, viendo los bienes públicos como algo que se puede sustraer a sacos.Este daño moral no reconoce clases (la ex esposa de un hijo de Fidel Castro se dedicaba, según propia confesión, a vender visas) y convierte la legalidad en papel mojado y en delicuentes, a personas que pudieran ser paradigmáticas. Otra tragedia nacional es la inmovilidad de clases, ya que ni los estudios u otras vías al uso para moverse a un mejor poder adquisitivo y prestigio social es claramente permitido constitucionalmente. La reconstrucción de Cuba requiere de una revisión profunda de todas sus leyes, incluidas las fundamentales, más allá de cosméticas reformas económicas. Quiera Dios que los hombres al frente del Estado lo entiendan a tiempo.

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Ruina, cochambre, destrucción e involución de un país avanzado hasta los albores de la era pre-industrial. Tal es el legado de Castro y su banda de forajidos asesinos. ¡Gracias Fidel!

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Se roban las señales de tráfico, en los hospitales los herrajes, tomacorrientes, etc., y ahora arrasan en los hoteles...ese es el hombre nuevo, criado por la revolución, mi padre decía que antes la gente no robaba por muy pobre que fuera y ahora roba todo el mundo, el pobre y el menos pobre.