Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
00:34 CET.
Economía

Feria de productos alimenticios: mucho despliegue para solo un día de ofertas

Semejante a la isla magnética Laputa, que ascendía o descendía a voluntad de sus gobernantes, la calzada de Zanja, entre Belascoaín y San Francisco, volvió a convertirse en feria ocasional de un sábado al mes, con especial destaque para los productos agrícolas, el dolor de cabeza diario de los cubanos.

Los habaneros se concentraron por miles, como era de esperar ante una oferta poco frecuente en la ciudad, tanto en variedad como en precios: frijoles frescos, directo del saco a la jaba, entre 10-11 pesos la libra cuando el resto del tiempo deben sumársele 5 pesos.

"Menos mal que no hay colas", dijo una señora que llevaba de un carrito donde iba echando sus compras, en tanto otra, con jabas de nylon, en ambas manos replicó: "No hay colas para los boniatos, la yuca y las malangas; total, un peso menos si se compara con el mercado de todos los días, ¡váyase a la carne de puerco y me dirá!".

Allá fue el periodista, efectivamente, una sola tarima y la fila interminable porque el lomo y la pierna están a 21 pesos, mientras el abuso habitual es de hasta 45 por una libra de bistec. Indagar implica no descubrirse como reportero, para evitar las respuestas complacientes que los entrevistados suelen darle a la prensa oficial.

"Fíjese usted mismo y dirá, aquí todos sabemos más o menos lo mismo. Lo que ganas por una parte lo pierdes por la otra. No es lo mismo carne al trozo que bien cortada", dijo un cliente que se confesó responsable de la cocina en su casa.

"Ciertamente 20 o 21 no es igual a 40 ó 45, pero tienes que separar el pellejo de la carne, no todo es masa limpia y te pesan los huesos; al final terminas mejor comprando las piezas previamente cortadas", explicó.

¿Y por qué no brindan el servicio aquí? Un carnicero miró al periodista como si fuera un alienígena: "Esto es del Estado, mire la cola. Si me pongo a elaborar no terminamos nunca y seguro la gente empieza a protestar".

Al lado, un improvisado mostrador con un camión refrigerado detrás, ofertaba la novedad de pescado, algo no visto en ferias anteriores: filete de Claria a 32 pesos por kilo; tronchos de tenca a 15 por similar peso, y 16 pesos cada kilogramo de masa de almejas.

Un vendedor intentaba llamar la atención con un singular pregón: "¡Brasil aquí, vamos, no te lo pierdas, olímpico y mundial!". Se trataba del arroz brasileño, blanco, largo y limpio, similar al de los mercados en divisas, esta vez a 5 pesos la libra.

La gastronomía y el comercio minorista de ropa reciclada no tuvieron mucho éxito, porque no pueden ofrecer ventajas al consumidor, dado que son entidades estatales.

La explicación es sencilla: Tendrían que hacer inventarios previos, vigilar a los dependientes, movilizar inspectores y policía especializada; tal vez, hasta pedir apoyo a la contra inteligencia militar, dados los inevitables desfalcos si deciden cambiar precios fijos durante unas horas.

Cerca "El Rey de la Salsa" promocionaba sus latas de pasta de tomate, variante de la muy codiciada Vita Nouva, lo máximo en Cuba si de espaguetis se trata: "Venga amigo, pruebe sin pena, si tiene dudas lea en la etiqueta, mire bien, no contiene calabaza, ni ningún otro extensor, solo tomates frescos, sal y especias naturales. Para cualquier reclamación, nuestra empresa le ofrece teléfonos de contacto directo". Se trata de la cooperativa Guido López, de la finca Ojo de Agua en el Cotorro.

Otros gestores no estatales emulaban con sus conservas, bien envasadas, permitiendo probar una muestra antes de la compra.

Llegando a uno de los extremos de la feria aparecían nuevas colas, las de decenas de personas esperan su turno frente a los cajeros automáticos del Banco Metropolitano: "Hay que aprovechar la oportunidad —dijo una mujer mientras su esposo contaba el dinero— aquí nunca se sabe si volverá otra feria".

Al día siguiente, el periodista alistó sus ahorros en busca de algunas ventajas; pero, al doblar Belascoaín, cero feria. Tanto esfuerzo de camiones, carpas, mostradores, dependientes para solo un día de venta.

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Comentarios [ 5 ]

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Perdón, quise decir Fernando Dámaso. 

Imagen de Anónimo

Dejenme decirles que encuentro bien esto aunque halla solo sido por un dia.cuando se acabe la asquerosa dctadura  y en condiciones normales de mercado sera muy dificil para el cubano no comprar solo lo que necesita sino desenfrenarse a comprar todo lo comprable por el trauma de la escases vivida por anos y el miedo de que todo se acabe.las companias que hagan negocios en cuba se volveran megaricas en un ano.espero la anexion ocurra como se dice se esta tramando ya en usa.con encuestas etc.para que todos seamod felices y en paz.

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Leyendo este artículo no puedo menos que acordarme de los artículos que escribe Dámaso Alonso donde en uno de ellos narraba el ir y venir en el mercado de abastos de La Habana en la época de "los malos". Cuba nunca volverás a ser la que fuiste.

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El nivel de pobreza que hay en Cuba es alarmante.Esperemos contar en breve con estadísticas reales, porque ni la prensa oficial ni la extranjera ni las ONG's informan con el menor atisbo de objetividad.

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Estas notas de colorido cotidiano deberían transmitirlas de manera regular la prensa oficial. Aún existe el miedo entre los periodistas, mientras los que antes eran enemigos ahora amenazan con invadir la isla... pero con billetes.Eso, de una manera u otra, cambiará la forma de pensar del cubano de la isla. Por lo visto, hay mucha gente que se quedó (y quedará) en la Guerra Fría.Será interesante ver la metamorfosis de unos cuantos engendros mediáticos - hoy furiosos comunistas - travestirse políticamente, para adaptarse a los tiempos que vendrán.Por caso, pienso en un Randy Alonso disfrazado de ratón Mickey para algún evento público infantil o a Arleen Rodríguez, enfundada en botas y sombrero tejano.Es que la capacidad de transmutar de estos individuos acostumbrados a vivir a expensas del poder de turno, es enorme. Y el comunismo, en Cuba, es el poder actual pero con fecha de vencimiento.