Sábado, 16 de Diciembre de 2017
11:55 CET.
Educación

Nuestro (agotado) modelo educativo

Son notorias las carencias e insuficiencias que afronta el sistema educativo cubano en todos los tipos y niveles de enseñanza. Escasean los maestros, es malo el estado constructivo de muchas escuelas, están desactualizados los planes de estudio, y en no pocos territorios es nula la vinculación escuela-comunidad.

Estas y otras anomalías acaban de ser reconocidas por el señor Lizardo García Ramis, director del oficialista Instituto Central de Ciencias Pedagógicas (ICCP), en entrevista concedida al periódico Juventud Rebelde. El funcionario, después de sugerir la actualización del sistema nacional de enseñanza, para que se adecue a la realidad de sus alumnos y maestros, concluye con una crítica a la ya descartada estrategia de paliar el déficit de maestros mediante la formación de los Profesores Generales Integrales (PGI): "Con absoluta sinceridad pienso que estamos pagando las consecuencias de una estrategia equivocada en la formación de los maestros".

Por supuesto, el entrevistado no mencionó la paternidad de Fidel Castro sobre la idea de crear los PGI, a quienes se les exigía la impartición de todas las asignaturas, lo mismo las científicas que las humanísticas.

Creemos que el director del ICCP, además de la omisión anterior, tampoco incursionó en el meollo del problema. Porque nuestro sistema nacional de enseñanza no precisa de una simple actualización; más bien se impone un cambio en el modelo educativo. Como mismo el férreo control estatal obstaculiza la buena marcha de la economía, el monopolio del Estado en materia educativa se interpone en el despegue cualitativo de este sector.

No es que pensemos en la salida total del Estado en esta esfera. La educación pública debe de tener siempre un peso importante, pues garantiza el acceso a la instrucción de aquel segmento poblacional con escasos recursos económicos. Sin embargo, estimamos que la diversidad no debe ser soslayada.

Comenzaríamos por permitir la creación de cooperativas de maestros y profesores, a las que podrían acceder los actuales repasadores (cuentapropistas), así como otros docentes que deseen abandonar la nómina del Ministerio de Educación (MINED). Estas cooperativas —que serían el germen de una incipiente escuela privada— podrían resolver muchos de los problemas que hoy afectan la calidad del proceso docente-educativo.

Como cooperativistas, es muy probable que esos docentes vean incrementar sus ingresos, además de adquirir un mayor sentido de pertenencia, lo que aumentaría el protagonismo de las escuelas a nivel de base. También disminuiría el control burocrático del MINED, que impide el despliegue de la iniciativa creadora del maestro en las aulas. Por último, el presupuesto estatal se liberaría de la carga de atender financieramente a todos los centros educacionales del país.

Bueno, ¿y quiénes serían los alumnos que irían a estas cooperativas escolares? Pues aquellos cuyos padres estén dispuestos a pagar las matrículas con tal de que sus hijos reciban una educación de mayor calidad. Y creo, sinceramente, que no serán pocos.

Los colegios religiosos también tendrían su espacio en el nuevo modelo educativo. Se trata de una vieja reclamación de la Iglesia Católica, a la que el castrismo siempre se ha negado, aun en los tiempos de mayor distensión en las relaciones Iglesia-Estado. Acerca de la calidad de la enseñanza en estos colegios, dos ejemplos bastan: el Seminario San Carlos y San Ambrosio en el alborear de nuestra nacionalidad —en esa época no solo formaba a los futuros sacerdotes—, y el Colegio de Belén que cobijó al propio Fidel Castro.

A los que piensen que el fin del monopolio estatal sobre la enseñanza supondría el final de la educación gratuita en el país, les recordamos que tal gratuidad es hoy un mito. Tanto en las enseñanzas primaria y secundaria, y también en los preuniversitarios, con vistas a los exámenes de ingreso a la educación superior a los educandos no les queda más remedio que pagar por las clases extras que reciben de los repasadores particulares. Es el único modo de contrarrestar el vacío que les dejan los cientos de maestros improvisados con que cuentan las escuelas cubanas.

Claro, el modelo educativo está agotado. Pero la intención de los gobernantes de mantener el control totalitario sobre la sociedad —donde la manipulación de las mentes de niños y jóvenes resulta clave— parece más fuerte que nunca. De todas formas, no está de más suscribir una frase muy recurrente entre nosotros: soñar no cuesta nada.

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Comentarios [ 11 ]

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La revolucion cubana, por el sucio, injusto y nada igualitario comportamiento de sus lideres, se ha convertido en un verdadero contrasentido y un permanente alegato contra el marxismo, socialismo, comunismo, fidelismo o como quieran llamarle, verdadera vergüenza de sistema, pena debiera darles y me asombra que todavía alguien diga que es por los humildes, de los humildes y para los humildes, los privilegios de los “pinchos” y jefes, la desfachatez de los hijos de los dirigentes, son muchos los que han llegado a la conclusión, que tal parece que las revoluciones se hacen para cambiar de manos las riquezas y los privilegios, un quítate tu para ponerme yo, es triste y mucho mas, viendo a muchos pobres y humildes defendiendo esas ideas.

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Ya. Pude llegar hasta donde empieza a sugerir la privatización. Acá en de entender, amables analistas, que el hecho de que algunos cubanos quieran pagar la universidad de sus hijos, como concepto es rechazado por la mayoría. El sistema educativo cubano se deterioró mucho, se fue abajo, prácticamente, pero las causas fueron otras, no el proyecto en si. Si algo reconoce medio mundo es la excelente formación de al menos dos generaciones. Y eso, como los maestros integrales, no fue un invento de Fidel Castro, fueron muchos los que trabajaron en en su diseño. Ese afán de crear segmentos sociales, que si menos favorecidos, que si más activos y toda esa retrógrada concepción de las sociedades, es lo que no puede regresar. Y mucho menos a través de la educación, el principio de toda formación ciudadana. Dejen ya de inventar que todo está inventado. La educación privada ha dado resultado en sociedades desarrolladas, mas homogéneas en cuanto a ingresos. En los países pobres siempre ha sido un fracaso y el caldo de cultivo para incrementar y perpetuar las desigualdades. Cuando hay dinero y existe verdadera voluntad política como la hubo durante 30 años en Cuba (1959-1989), a la educación no le hace falta ningún colegio privado. Ahora ataquen, pero saben que es verdad.  

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Estoy en total desacuerdo con el autor. La educación debe ser un derecho humano, universal y gratuita, un sistema educativo donde el sector estatal sea el menor sólo contribuirá a establecer diferencias entre clases. Muchos países tienen este problema, sobre todo países en vías de desarrollo(México,Guatemala,etc.,etc.), donde sólo la clase media y élites tienen acceso a educación de calidad. Me parece una tamaña injusticia esta propuesta. Una sugerencia enmarcada en los más neoliberal del espectro. Por demás, los colegios religiosos con su hipocresía y su inculcación de cierta fé no son de lo mejor. Conozco a personas que estudiaron en ellos en la Cuba antes del 59 y no tuvieron las mejores experiencias. Ojalá que los cubanos seamos lo suficientemente inteligentes para mantener la educación pública.

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Así de simple : "Bueno, ¿y quiénes serían los alumnos que irían a estas cooperativas escolares? Pues aquellos cuyos padres estén dispuestos a pagar las matrículas con tal de que sus hijos reciban una educación de mayor calidad. Y creo, sinceramente, que no serán pocos."Enseñanza privada para los que se lo puedan pagar, y la otra para el que no pueda. Y una clase media y alta que no querrá que la enseñanza pública (que no = estatal) les cueste demasiado impuestos. Ese modelo existe: en EE.UU., en Chile, Colombia... Menos mal que en Europa tenemos modelos de enseñanza pública de calidad y para todos.

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En Cuba, educación = adoctrinamiento.Cada vez que veo a algún familiar que llega de la isla, parece que le hubieran lavado el cerebro. A veces, responden de manera automática, de memoria y con miedo, a preguntas básicas del tipo: "Fidel está vivo?" o "Cuándo crees que se acabará aquello"?Aunque parezca mentira, les han prohibido pensar y hasta tener una mínima voluntad de cambiar las cosas. Las casas, las calles, los ambientes laborales, todo parece quedado en el tiempo, como si se hubiera detenido.

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No creo que el autor del articulo proponga la "privatizacion" de la educacion en general, sino la coexistencia de la educacion publica conjuntamente con otras formas, podrian ser escuelas privadas, cooperativas o administradas por instituciones religiosas. En cuanto a la educacion superior, esta debe autosostenerse, y no entiendo porque los sectores mas pudientes no puedan costearle la universidad a sus hijos, la gente humilde debera beneficiarse de un sistema de becas y ayuda financiera amplio y generoso. El sistema de educacion del castrismo esta en bancarrota no solo financiera, ademas no es "educacion publica", es educacion al servicio del partido comunista.

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Una cosa es la crisis en la educación dada más que todo por el capricho de esa momia que le ha hecho mucho daño a Cuba en todo, pero plantear la privatización de la educación como solución es otra. En Europa eso no funciona así, hay escuelas privadas pero se mantienen las públicas, y el nivel de educación es alto, incluso muchos egresados salen con más de un idioma extranjero. Eliminar al régimen, enterrar bien profundamente a la momia donde nadie se acuerde de ella y a su hermano, entonces podemos cambiar muchas cosas y mejorarlas, desde la industria azucarera hasta la misma educación.  

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Yo no estoy de acuerdo con la idea de privatizar la educación, al menos la básica. Pero si de cobrar la educación profesional. Un estado decente debe ofrecer a sus ciudadanos al menos la educación hasta el grado 12. La educación profesional es una inversión personal y como tal, quien invierte, asume los riesgos. Dicha educación por ser paga no debe ser prohibitiva. Los hijos de las familias más con menos recursos pudieran recibir créditos bancarios y otro tipo de ayuda para costearla. También premiar a los buenos alumnos con becas como se hace en muchos países desarrollados.

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Es necesario la creación de organizaciones independientes de maestros que sean acicate del gobierno y sus políticas educativas. La privatización no es la fórmula secreta, es otro mecanismo para perpetuar las ideologías de aquellos sectores emergentes más pudientes de la sociedad. Es, en resumen, una parte de la diversificación pero nunca la solución. 

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Cabe notar que el autor del artículo nunca ha pisado un aula, en ningún país. Hay temas en los que para criticar de manera profesional hay que ser un experto en el tema y no andarse con imaginerías. Es cierto que el modelo y sistema educativo en Cuba debe ser cambiado y actualizado. Debe ser mucho más abierto, desde la tolerancia y la iniciativa a la diversificación. Sin embargo el autor ilusiona el decir que la solución es la privatización del sistema educativo cuando sabemos que esa no ha sido la solución en ningún país, incluyendo el fallido y ampliamente criticado modelo en Estados Unidos. Lamentablemente la educación siempre ha sido un arma o mecanismo de control de las clases dominantes, incluyendo la iglesia. Por ende siempre va a estar manipulada y siempre será objeto de crítica, como debe ser. La crisis de la educación no es más que el reflejo de la sociedad entera en Cuba y la ausencia de proyectos progresistas. La solución a largo plazo es y será parte del proceso de transformación del país, que durará años. El aumento del estímulo, salario, oportunidades y el rigor en la preparación de profesores es clave.