Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
23:38 CET.
Opinión

Rescatemos al prócer

Pepe Martí (1853-1895) estaba marcado para morir. Hay hombres demasiado grandes para ser interpretados en vida. Sus dotes de orador y político estaban a un siglo de distancia de aquellos recios y anárquicos mambises.

Probablemente nunca lo comprendieron. Aunque la historia oficial intenta barrer el hollín debajo de la alfombra, Martí fue un extranjero en su propia patria.

Gigantes como Máximo Gómez y Antonio Maceo desconfiaron de aquel alfeñique vestido de negro que cuando se inspiraba hablaba como Dios, pero nunca había participado en una carga al machete.

El Apóstol fue más útil muerto que vivo. Algo de eso debió intuir Martí aquella mañana aciaga del 19 de mayo, cuando en un arrebato de heroísmo, espoleó a su caballo Baconao directo al fuego enemigo.

Su muerte en una escaramuza absurda, 120 años después, aún duele. De su caída en Dos Ríos se ha especulado lo suficiente. Las hipótesis son diversas. Que van desde el suicidio político, sustentada por Guillermo Cabrera Infante, a inmolarse por la sencilla razón que solo muerto era capaz de unir a los cubanos.

Nadie puede saber qué premonición dantesca pasó por la cabeza de Pepe cuando, vestido como para una boda, recibió un disparo mortal. Nunca fue el típico héroe americano. El espadón y el máuser no eran su fuerte.   

Sus dotes de guerrero no eran comparables con las del Libertador Simón Bolívar, Antonio José de Sucre o San Martín. Tampoco tuvo la habilidad militar de un George Washington o la agudeza jurídica de los Padres Fundadores, que plasmaron en un salón de Filadelfia una breve y fabulosa Carta Magna.

Nos quedamos con su loable visión política, su amor a prueba de bombas por Cuba y la capacidad de unir a los ególatras guerreros de nuestra independencia.

Sus crónicas americanas, poesía modernista y su programa político son una cátedra de estudio que un siglo después transciende. Despojar a Martí y manipular su narrativa es casi una ciencia exacta para el régimen. Fidel Castro ha transformado al Apóstol en un autentico marketing político. Una marca registrada de la casa.

También algunos opositores lo monopolizan a placer. Las referencias martianas, sacadas al bulto, son de uso obligado. Disidentes y seguidores del Gobierno lo emplean como pie forzado para sustentar su ideario político. Es el héroe de los dos bandos.

Lo mismo lo pueden citar en una lid de boxeo, la apertura de un festival de cine, que en un simposio sobre flora y fauna. Si algo sobra en Cuba son citas martianas.

Tanta letanía aburre a la generación del iphone y los videojuegos. Los maestros emergentes no se han ocupado de bajar del pedestal a José Martí. La imagen que tienen muchos adolescentes cubanos es la de un tipo grave que nunca sonreía y vestía como funerario. Un prócer sin gancho. 

Los jóvenes quieren conocer a un José Martí de carne y hueso. Como si fuese su vecino del barrio. Un hombre adúltero en sus relaciones amorosas y que bebía más ginebra del recomendable lo hace un héroe más cercano.

Pero los medios del Gobierno siguen apostando por vendernos a un Martí de atrezo. Infalible, antimperialista y perfecto. Cosa que no era. Percibió las apetencias imperiales del naciente y pujante EEUU. Pero también admiró sus raíces liberales y el juego democrático.

La falta más grave del régimen de Fidel Castro, intentando demostrar que su revolución es la continuidad de la obra martiana, es alistarlo coqueteando con la ideología marxista.

Lo manejan a conveniencia. Pero José Martí vislumbró el peligro que engendraba la ideología del alemán Carlos Marx.

Me quedo con una cita: "Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos de poder, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados."

Traernos de vuelta a un José Martí creíble es la tarea de los que velan por su obra. Sobre todo para convencer a la nueva generación que aquel hombre formidable fue mucho más que un poeta o político vestido de luto y mirada triste. Debemos rescatar al prócer.

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Comentarios [ 13 ]

Imagen de Anónimo

Bastante antes que Marti; en 1862, ya Agramonte, su disertacion de la tesis de abogado en la Universidad de La Habana, la habia dedicado a denunciar el comunismo. Solo a catorce años de publicarse El Manifiesto Comunista Por Marx y Engels en 1848. Los patriotas cubanos no eran ningunos pata de puerco. 

Imagen de Amadeus

La contemporaneidad de Martí ya no lo es el haber muerto de cuello y corbata a las 12 del día sobre un caballo que encima era blanco (el blanco perfecto para los españoles), sino las cuatro cosas que dijo sobre Marx y el marxismo. Resulta interesante sus observaciones y su visión para entrever el engendro que no imaginaba que terminaría instalándose en su propia nación. Ironías de la historia.

Imagen de F.Hebra

¿Hasta cuándo la cantaleta sobre José Martí? Estamos en el siglo XXI. 

Imagen de Anónimo

Pepe Martí le llama Iván García al héroe-suicida de Dos Ríos. ¿Debo inferir que Ivancito se crió en el mismo barrio o fue a la escuela con Pepito?

Imagen de Anónimo

La primera vez que vi un Ford Mustang en "persona", fue en un viaje que hice a Cinfuegos en 1973. Estaba bajando por Prado, casi frente al malecon, era azulito y con el capo amarrado con un cable electrico. Tremenda impresion para un guajiro villare~o que vivia el hermetismo de la epoca, poder mirar casi "clandestinamente" aquel aparato hecho por el enemigo(?). Llego un loco con un cabo de cigarro enganchado en una oreja, y casi al instante pasa un camion con un letrero que decia que Marti era el autor intelectual del Moncada; apuntandolo con el dedo dijo el loco(?): ese Marti me acerca mas a Hatuey!!! y poniendose el cabo en la boca gritaba DENME CANDELA, CANDELA!!!!!!. Ahi mismo se jodio la cosa, tuvimos que salir como el perro que tumbo la lata; pero convencidos que el loco estaba mas claro que un viejo con cara de chivato, que nos miraba con amargura a tres o cuatro pasos.   Chicho Cagatrillo     

Imagen de Anónimo

A los cubanos debiera bastarnos el con todos y para el bien de todos, para venerar la figura de este hombre. Malo es idealizarlo, malo llevarlo a una humanidad rampante. Si cada cubano se inventa su Martí, eso solo denota la grandeza de su breve existencia.

Imagen de Anónimo

Marti fue un hombre universal y por supuesto que es marioneta de uso por compañeros y rivales. Cristo, Dios hombre, pese a su poder sobrenatural, tampoco ha podido resolver el problemas de los que le echan manos para su uso y beneficion personal: hay tantas denominaciones religiosas cristianas como abejas en un enjambre.La muerte de Marti un dia como hoy fue una crucificcion a tiros. Marti muere cada vez mas a diario. La muerte de Marti de cada dia representa un asesinato cometido por sanguijuelas.

Imagen de Anónimo

Y  Martí se murió?.

Imagen de Anónimo

Al tal Martí lo han trajinado más que a los transexuales de Pinar del Río.

Imagen de Anónimo

Estoy de la apropiación d ela figura de José Martí hasta los mismos coj... Déjense de simbolismo excesivo, sean más pragmáticos y a la calle, si no toman la calle, nada cambiará...