Domingo, 25 de Septiembre de 2016
19:34 CEST.
Sociedad

Desde 'el tanque'

"La pobreza es la peor forma de violencia".

Mahatma Gandhi

 

La llegada de la revolución al poder trajo transformaciones económicas y sociales en la Isla. Una de ellas fue el fin del racismo institucional. Al declarar que todos los cubanos eran iguales y tendrían las mismas posibilidades de acceso a estudios y empleos sin importar el color de la piel, el nuevo Gobierno suprimió las sociedades de color en busca de la unidad nacional y proclamó la integración del negro y el blanco como un hecho consumado. Entonces asumió que los problemas raciales se solucionarían con una repartición igualitaria de la riqueza.

Hoy, al cabo de 56 años, existe una paradoja que emula con la sociedad republicana: más del 90 por ciento de la población penal es negra o mestiza, mientras que la dirigencia es blanca, casi en igual proporción. Todo ello, en un país con una población mestiza y negra estimada en un 50 por ciento.

Los negros y mulatos siguen siendo los más pobres y marginados, mientras los blancos detentan el poder económico y político. Estas disparidades, ocultadas por la centralización y control de la información del Gobierno comunista, solo son el reflejo de que el racismo es un hecho indiscutible. El problema no fue resuelto solo con dictámenes constitucionales y legislativos, sino que ha sido soslayado y diluido en el manto de la unidad. Y, en aras de la cubanía, está en la cultura eurocéntrica de la dirigencia revolucionaria que se empeña en ocultarlo.

Este artículo está basado en testimonios de reclusos de la Prisión Provisional de Aguadores, ubicada en el kilómetro 2 y medio de la carretera de igual nombre, al sur de Santiago de Cuba y muy cerca del aeropuerto. Cuenta con entrevistas, que se realizaron en las visitas, así como con cuestionarios manuscritos, extraídos clandestinamente, y con llamadas telefónicas y encuentros con familiares y amigos de los reclusos.

Fue imposible hallar datos estadísticos al respecto. Los pocos trabajos investigativos encontrados tratan más sobre las supuestas bondades del sistema penitenciario cubano y el trabajo de reeducación. Solo en una de las investigaciones consultadasse hace una vaga referencia al predominio de los negros y mulatos en las prisiones, cuando dice: "(…) caracterizan a la delincuencia infanto juvenil como un fenómeno con predominio del sexo masculino, prioritariamente urbano y de alta sobre representación de los grupos vulnerables, atendiendo a las desigualdades socioeconómicas, de género, territoriales, raciales, étnicas y las preferencias sexuales. Tendencia que denota la relevancia de los nexos entre la marginación social, la delincuencia y las construcciones simbólicas basadas en las relaciones históricas de poder".[1]

En la misma investigación también se hace referencia a un "ligero blanqueamiento" de la población penal cubana juvenil, sin referencias estadísticas o históricas respecto a la problemática.

Fueron dos meses de trabajo. Nos centramos en la vida en prisión, pero el objetivo final es mostrar la historia de vida de un joven negro marginado. Al final, nada resultó más valioso que la información de primera mano desde dentro de la prisión, contar sus vicisitudes y cómo el entorno social y familiar los lleva hacia la marginalización y la delincuencia. Por ello escogimos la historia de vida, un método de investigación cualitativa, para demostrar la equivalencia entre el racismo, la pobreza y la delincuencia en la Cuba actual.

Desde el barracón

La Prisión Provisional de Aguadores está compuesta de una serie de naves rectangulares de bloques y tejas de fibrocemento. Las ventanas y puertas están cerradas con rejas o barrotes. Tiene la misma estructura de los abandonados campamentos que se usaban como albergues en la Escuela al Campo.

A la entrada se encuentra una sala de requisa, donde se realizan todos los trámites de visita. Sigue un pasillo, alambrado por ambos lados, que conduce a otra nave con mesas y bancos de cemento, llamada salón de visitas. A un costado se encuentran las siete habitaciones destinadas para "pabellón" (visitas conyugales), que están en mal estado, sin enchufes ni bombillas, con cables sin conexión eléctrica ni tuberías de agua. A un lado de la sala de visita está la enfermería, y luego las naves dormitorios. Entre ambas aparece la plaza donde forman a los reclusos para las requisas.

En cada dormitorio, 11 en total, se encuentran las literas. Cada nave tiene un área para patio cercada, que sirve para coger sol. En el interior están los baños, un televisor y el jolonguero, una especie de closet de cemento abierto, donde se colocan las pertenencias de los reclusos en bolsas aseguradas con nudos o tanquetas con tapas.

Irónicamente, uno de los serios problemas de la prisión es el agua, que llega a través de camiones cisternas. Cada recluso debe agenciarse de balitas (botellas plásticas de refrescos), suministradas por los familiares. Reciben entre una y tres balitas de agua para beber y cubrir sus necesidades de aseo. La frecuencia depende del estado de almacenamiento de la cisterna. La prisión está rodeada de una cerca doble, terminada en alambre con púas. Cada ciertos tramos existen garitas con guardias armados.

A la espera de juicio

Los reclusos de la prisión son detenidos a la espera de juicio. Este proceso puede durar hasta tres años. Una vez sentenciados son enviados a la prisiones de Boniato, Mar Verde o Mangos de Baraguá, en dependencia de la gravedad de la condena: con menos de 10 años pueden ir hasta a una granja.

Otros datos de la prisión:

Capacidad: Según las camas disponibles, 554. No es posible contar los que duermen en el suelo. La prisión está sobrepoblada.

Alojamiento: En 11 naves y l enfermería.

Cantidad de reclusos por naves y organización: 11 destacamentos. En todos hay 26 literas de dos camas, que representan un total de 52 reclusos; excepto en el destacamento 10, donde hay 36 literas, que equivalen a 72 personas, y el destacamento 11, donde están los sospechosos de sida, con siete literas para 14 personas.

Las compañías 1, 2 y 3 son para menores (hasta 21 años).

Color de la piel: Una mirada al conjunto deja ver el color que prima entre los reclusos: negro-mulato.

Reclusos blancos: 46

Reclusos negros-mulatos: 508 (sin contar los que duermen en el suelo)

Delitos más comunes de los prisioneros: Robo con fuerza y sacrificio y hurto de ganado mayor.

El Tanque. Historia de vida

Roberquis Garzón tiene 20 años y lleva 10 meses preso. Fue detenido junto a su padre por matar a un hombre. Está ubicado en la compañía número 2 de menores, y su padre en la 8 de la prisión de Aguadores. Él piensa que todo está escrito, que lo que le está pasando hoy estaba en su destino. Su padrino se lo advirtió, ése era su signo: matar a un hombre para defender a su familia. Fue su primer delito y le están pidiendo 15 años.

Dice que era su destino, porque el hombre fue a su casa, sobre la una de la mañana, a matar a su papá. El hombre llegó "volao" (borracho y enmarihuanado). Tuvieron un problema en el barrio, le gritó "maricón de prisión" en medio de la cuadra. Su papá, al ver estado de embriaguez, le dijo que "lo cogería" cuando estuviera sereno; pero al parecer no quiso esperar. Más tarde en la noche fue a su cuarto con un cuchillo.

"Hice lo que tenía que hacer, cogí un cuchillo al igual que él y defendí a mi familia, era él o nosotros". Ésa fue su declaración en el juicio. Él lo ve como "defensa personal", ellos dicen que es "homicidio en defensa propia".

Garzón es un muchacho extremadamente delgado, alto y bien parecido. "Negro moro", según algunos. Su marca sobresaliente es una enorme cicatriz en el brazo izquierdo, una de las heridas hechas por el difunto.

En su familia todos los hombres han estado presos. Incluso su tío se ha pasado la vida entera en la cárcel. Su última condena fue por sacrificio de ganado mayor. Le echaron como 10 años y está en la prisión de Boniato. Al parecer, la cárcel es su ambiente, se siente mal fuera.

Para su abuela, es algo casi natural. No así para su madre, que está dispuesta a apelar a todos los tribunales para sacarlo de allí; pero el "destino" se impone, y más en el barrio donde nació: San Fermín, en Los Hoyos, de fuertes tradiciones santeras y paleras. Dicen que por aquí se crió también el mambí Guillermón Moncada, al que le gustaba mucho la conga.

La cuartería que sobrevivió a Sandy

Vivía en una cuartería con sus padres y su hermano menor. De los nueve cuartos del solar, cinco son de su familia: su abuela, su tía, y sus tíos-abuelos. Allí se vive de la lucha diaria, solo unos pocos trabajan para el Estado y todo el mundo está en negocios.

Los cuartos están cayéndose, pero aguantaron el embate del huracán Sandy. Los han apuntalado ellos mismos. Se mantienen en pie porque están dentro. Las autoridades les prometieron apartamentos nuevos, pero nada. Su papá paró la construcción. Si le hubiera tirado la placa al cuarto, ya estuvieran montando el segundo piso. Ahora la madre está vendiendo las cabillas para sostener los gastos del abogado y las jabas.

El cuarto es de mampostería con techo de zinc. El padre hizo el baño dentro, y así no tienen que usar el de afuera, "que está de madre". Duermen todos en la única cama camera de la habitación. Es una de las cosas que más extraña: Roberquis no se acostumbra a dormir solo.

Creció en medio de las congas y de "la lucha" de sus padres. Ellos nunca le trabajaron al Estado. Su papá era un mulo cargando comida, se las arreglaba para traer sacos de alimentos a la casa. Su mamá es una institución en la venta de ropas importadas. Es tan efectiva que ya no tiene que salir de casa y la gente va a el cuarto buscándola. Roberquis siguió sus pasos.

Su madre quería que se graduara. Estudió técnico medio en bibliotecas, porque fue la única opción medianamente buena que encontró, pero al terminar colgó el título en la pared y dijo que hasta allí llegaba. Ahora empezaría su "lucha". Comenzó varios negocios. Primero vendía balitas de cerveza, pero luego se pasó a le venta de alcohol. También estaba metido en peleas de perros, pasatiempo muy popular entre los jóvenes de estos barrios, y junto con su padre criaba ejemplares de Stanford.

La venta de "chispa" le daba la cuenta. A tres pesos la caneca, los borrachitos del barrio hacían su agosto con él. Era y es un negocio productivo, tanto que le dio para "pincharse" (ponerse dientes de oro). Ese fue el primer sueño que se le cumplió. Con los primeros 200 fulas, se puso los casquillos y el filo fue otro, la gente empezó a verlo como un hombre.

Nunca le habían puesto ni una multa. El mayor problema que tuvo fue en noveno grado, durante un matutino. Mientras se cantaba el himno nacional, él lo hizo en forma de reguetón, sin darse cuenta de que detrás estaba una profesora. Lo llevaron a la dirección acusándolo de contrarrevolución, le propusieron la expulsión o el envío a otra escuela por varios meses como castigo. Gracias a una sortija de oro que se le había perdido y que, en medio de la reunión, su padre vio en manos de una profesora, el asunto se diluyó y no pasó nada.

Mulatos, coloraos y negros

En la compañía de menores donde está ubicado, la mayoría de los presos tienen antecedentes penales. Lo que sí está claro es que ninguno tenía un trabajo fijo, eran luchadores como él, de barrios como Chicharrones, Nuevo Vista alegre, Los Hoyos y San Pedrito. A algunos los conocía de la calle.

Se parecen mucho, son todos mulatos, coloraos o negros. Es raro ver a un blanco allí. Tanto es así que, cuando hay uno, se le llama por el color; aunque el color no es problema. Cada cual busca unirse con gente que más o menos conoce. Roberquis anda con Puerto Rico, o más bien se lleva. Es su vecino de debajo de la litera. Cayó en el tanque por tráfico de marihuana y su juicio todavía no llega porque está en investigación. De seguro lo condenan a 10 años o más.

El mayor problema son los ladrones y los viciosos. Con los primeros deben darse a respetar, porque tienen todas las cosas juntas en el jolonguero. Le pueden robar algo, pero "cuando te das a respetar, nadie toca lo tuyo, hay que marcar el territorio para que respeten".

Odia a los viciosos y se mantiene lejos de ellos. Son tipos que se hacen una paja por cualquier cosa, hasta con la enfermera que usa una bata por los tobillos. Se envuelven en una sábana, y dale que dale… Se apartan, pero la gente sabe lo que están haciendo. Por eso no quiere que su mamá forme parte del consejo de familia (familiares de los que vienen a comprobar las condiciones de vida de los reclusos).

La vida en prisión es simple. Están todos en una nave con literas. Se pasan la mayor parte del tiempo acostados o mirando televisión. También hay DVD, pero se pone solo cuando el reeducador da su permiso, y solo las cosas que él permite, casi siempre películas o videos de reguetón, el deporte y las noticias. Al ser una cárcel provisional, no hay posibilidad de trabajar.

Se levantan a las seis de la mañana para el primer recuento. Después, puedes volver a acostarte hasta el desayuno, que es un pan con agua de chorote. Vuelven a la nave hasta el almuerzo. A veces les dan permiso para ir al patio a coger sol y un poco de aire. Roberquis no va mucho. Al final, le resulta aburrido igual, pero en el fondo no sale para evitar problemas, pues siempre hay algún dime que te diré.

Aunque los problemas llueven solos, por ello está aquí. Por "darse a respetar" ya tuvo uno. Casi se faja con Yasiel, uno de su barrio que está preso por arrebatar cadenas. Le dio envidia y le dijo al guardia que él tenía marihuana. Le dijeron que fue él porque lo vieron chivateándose. Esas cosas hay que cortarlas de raíz, sino "lo cogen pa' eso". Se preparó con una lata de mierda para tirársela, pero lo atraparon en el lance y le dieron 15 días en la celda de castigo. Cuando lo revisaron, no tenía ninguna marihuana.

No quiere volver a una celda de castigo, pues es lo más terrible que ha pasado. Solo tiene una ventana pequeña, con barrotes en lo alto, y una puerta de hierro. Hay una cama de cemento y un huequito para las necesidades. "Te dejan allí en calzoncillos, solo ves al guardia que viene con la comida y el cubo de agua para bañarte. Te dan una colchoneta de seis de la tarde a seis de la mañana". Para no volverse loco, cantaba; cantó todo el repertorio de reguetón y hasta romántico. Sentir su propia voz era su compañía. No lo iban a rendir.

Desde ese día, casi no sale del albergue. Quiere evitar le compliquen su causa. Se dedica a leer. Su madre le trajo una Biblia, y ya casi se la termina. La relee una y otra vez, y cuando se ven en las visitas, discuten sobre versículos. Ella es cristiana, y, la verdad, se aprenden cosas de la vida.

Los cigarros, el agua, la mierda…

Este es un mundo con sus propias leyes. Es como una pequeña ciudad donde se compra y se vende. La moneda son las cajas de cigarros. Cada producto o servicio tiene su precio: coser una ropa cuesta una caja. Un paquete de galletas, un paquete de leche o una libra de aceite te sale por 4. Y hay muchas cosas. Hasta la marihuana, que le acusaban de tener, no sabe cómo la entran. Cree que los guardias son cómplices, porque los controles son muchos.

Allí puedes hasta jugar. Durante la Serie Nacional de pelota le apostó al equipo de Santiago y perdió 50 cajas de cigarros Aromas. Desde ese día, su papá se las raciona. Fumar es el vicio de todos. Las cajas más codiciadas son las Hollywood rojas. Una equivale a seis de Aroma popular. Estos cigarros suaves escasean, incluso en la calle, así que estuvo de acuerdo con el racionamiento. No volvería a jugar.

Aquí los derechos humanos están a años luz, pues las condiciones de vida son una mierda. Si no fuera por las jabas, serían parias. El agua y las medicinas son un problema: hay un doctor y punto. Si te sientes mal, tienes que pedirle el medicamento a tu familia y esperar a que el médico lo revise.

Cuando no hay agua, es apoteósico. Tienes que sobrevivir con una balita y "es de pinga". Algunos tienen tanquetas y van acumulando agua, sobre todo para cuando tienen "pabellón", porque las cabañas no tienen conexión de agua ni de corriente, o para bañarse los días de visita.

Hay dos tanques por cada nave, pero el agua corriente solo dura una semana. Cuando se acaba, comienza la porquería por todas partes. El mayor problema para él no es bañarse. Con saltarse dos o más días no pasa nada, eso es algo común allí. El problema es cagar con los servicios "a full". Se ha pasado varios días sin ir, una vez estuvo 24 días. No es fácil hacerlo con tanta mierda rebosando la taza, así que espera a que llegue el agua. Es una de las cosas que más preocupan a su madre.

El baño hiede tanto que se alegra de que su litera esté lejos. Muchas veces se pregunta cómo no ha surgido un foco epidémico, con toda la materia fecal desperdigada en paredes y pisos. Gracias a los benéficos (reclusos que no tienen quienes los visiten), los baños se limpian. Ellos cobran dos cajas de cigarros por reclusos para hacerlo, siempre y cuando haya agua.

Por eso, cuando no quieren que el guardia los toque, se tiran la mierda encima. Como no hay agua, se vuelven intocables, hasta que los militares buscan cubos para tirárselos y limpiarlos. Eso ocurre cuando hay traslados, o cuando hay una pelea como la que tuvo con Yasiel. "Es una forma de desprestigio, te quedas embarra'o de por vida, incluso cuando estás libre, la gente te lo saca en cara, todo se sabe allá afuera".

La verdadera héroe en todo esto es su mamá. Ella está manteniendo la casa. Él la adora. Vendiendo ropa importada lleva un saco de cosas para ambos, cada 15 días. Se gasta entre 500 y 800 pesos cada vuelta. Sin ella, la cárcel hubiera sido el doble de dura, pues las condiciones de vida y la mala alimentación los destruyen moral y físicamente. Solo hay que ver a los benéficos, son los tipos más desolados del mundo, a la mayoría les falta un tornillo.

Él le dijo a su mamá que siguiera con el negocio de la venta de alcohol. Sus amigos se encargarían de llevarle la materia prima. Es la única manera de dar un apoyo económico para la costosa jaba, saco en su caso, pues es para dos; pero la madre está negada a lidiar con los borrachos, que molestan a cualquier hora y se roban la mínima cosa que encuentren fuera de lugar.

Ahora quiere aprovechar y leer. Cuando estudió para bibliotecario le motivó, pero llegaba a casa y tenía que ayudar en la "lucha". Había que buscar la comida del macho [puerco, en jerga santiaguera]. Compraba el pienso o el maíz, y también estaban los perros. Pudo leer 100 horas con Fidel. Le gustan las biografías, quiere leer la vida de Napoleón, Fuché o algún mafioso famoso. Ya le hizo el encargo a su novia. Le gustan porque son hombres que triunfan, a los que hay que seguir. Tiene fe en la vida, lo que le ocurrió "le puede pasar a cualquiera". No se siente culpable y cumplirá su condena. Es un primario y espera tener la oportunidad de vivir su vida en libertad.

En la prisión, Roberquis se tatuó una estrofa de un reggaetón de Tego Calderón, que da una visión de su credo: "Lo maté, pero no fue mala fe, hice lo que tenía que hacer…".




[1] Dra. Rosa Campoalegre Septien. Nueva fisonomía de la delincuencia juvenil en Cuba frente a sus estigmas, en Casa de África, Santiago de Cuba.

Tego Calderón: 'Los maté'

Comentarios [ 12 ]

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Para los que esten interesados en saber, desde cuando Falta el agua en la Prisiones, yo estube en La Cabana desde 1963 hasta 1967, cumpli 4 anos, y daban 7 Jarritos de agua Pequenos, por cada Preso, de un Tanque de Fibrocemento, que habia a la Entrada de Cada Galera, de esa cantidad tenias que tomar, labarte la boca y guardar, para banarte cada dos o tres dias!!! MALDITO SEA El COMUNISMO Y TODOS LOS COMUNISTAS DEL UNIVERSO ENTERO !!!!!

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buen articulo, una realidad, no de las carceles cubanas si no de cualquir carcel del mundo (segun lo que he leido y visto por la TV, este articulo aplicaría a Panamá, Me´xico, Peru, Brasil, Colombia, y largo etc....... no se como sera en paises del primer mundo como USA), pero sin considerar diferencias entre blancos y negros....... por supuesto que ese es el pocentaje de negros en la carcel, pues también es el porcentaje de negros en Santiago, hay poco cuenta que sacar, es totalmente proporcional..... se lo dice un santiaguero, que conoce muy bien de esa historia.........

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Sera en el Régimen de EEUU ahi si negros y latinos tienen Garantizado un espacio en una Carcel

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No me gusta el hecho de que analizan el 90% de la poblacion prnal es negra rn esa carcel, pero es que el 90% o mas de la poblacion de Santiago de Cuba es negra, asi que no jodan y manipulen con esa estadística. Eso fuera el caso en provincias como Holguin donde su poblacion es mayormente blanca. Lo otro es que a este asesino, con o sin inyenciones lo pintan como un héroe, no jodan cojone. No se que es mas malo si la manipulacion de los tiranos castristas o de artículos como este.

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Vinieron a hablar de donde mas racismo hay...pero del negro para el blanco. Santiago de Cuba es uno de los lugares donde más racismo existe pero del negro para el negro y de ahí para abajo. Siempre digo que la autodiscriminacion es la peor. Hay en el Callejon de Los Perros una familia donde todos son o proxenetas o prostitutas excepto una....que vendia aguacates los fines de semana y estudiaba para profesora en el Superior Pedagogico....entonces....tienen o no las mismas oportunidades? Por favor! Soy blanco, santiaguero y discriminado por los negros de aquel lugar. No jodan con que ellos son las victimas!

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Alguien se ha preguntado, por que si desde el mismo 1959 todos tenemos los mismos derechos (educacion,salud,empleo,deportes) ,la poblacion penal es tan negras?

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Muy buen articulo. Gracias.

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que se puede esperar de un pais donde a golpistas terroristas les llaman "presidentes" y "lideres revolucionarios".

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Eso de "blanqueamiento de la población penal" qué significa? Será que michael jackson les mandó cremita pa la piel a los chardos del tanque?

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....en cualquier lugar del mundo un vulgar delincuente que se convirtio en asesino....en cuba es un "luchador" casi "digno" de admiracion...y asi que solo el 50% de la poblacion cubana es negra o mestiza...el otro 50% que son...blancos???....