Domingo, 25 de Septiembre de 2016
22:35 CEST.
Censura

Periodismo y control

Estudiar Psicología o Historia del Arte, especialidades para las cuales hasta hace pocos años era restringido el número de plazas otorgadas, y que no pertenecían al "programa Batalla de Ideas", resulta más accesible para cualquier joven, sin importar su estrato social, que optar por la carrera de Periodismo.

El acceso a la Facultad de Comunicación, que incluye tres especialidades (Periodismo; Comunicación social y Ciencias de la información), es supervisado a través de "exámenes de aptitud —cultura general integral, redacción y estilo, ortografía— y una entrevista de alto contenido político" que decide en última instancia la "confiabilidad ideológica del aspirante", más allá de su talento y vocación.

Según explica Rubén R. Infante, graduado en la Universidad de Oriente y actualmente profesor titular de la Universidad de Holguín (UHO), "solo en la Universidad de La Habana se sigue llamando 'facultad', y se refieren a la de Comunicación. En el resto de las universidades la carrera de Periodismo está adjunta al departamento de igual nombre o fusionado con la carrera de Comunicación Social".

"En el caso de la UHO, la carrera de Periodismo está dentro de la Facultad de Ciencias Sociales. Se estudia a lo largo de cinco años; pero algunos consideramos que se pudiera reducir a tres, en vista a que el plan de estudios no se corresponde con tanto tiempo. Aunque actualmente, con la aplicación del Plan de Estudios D, se han perfeccionado los contenidos de muchas asignaturas y de la carrera en general", opinó.

Entre las asignaturas más relevantes, a criterio de graduados y profesores, sobresalen Periodismo Impreso, Periodismo de Hipermedia, Periodismo Radiofónico, Periodismo Audiovisual, Comunicación y Sociedad, Teoría de la Comunicación, Comunicación y Sociedad, Ética, Filosofía, Deontología, Composición y análisis de textos. Son impartidas por periodistas, comunicadores sociales, graduados de Estudios Socioculturales, Filología, Lengua Inglesa, Filosofía y Artes, entre otros.

Camino incierto

El futuro laboral de los graduados de periodismo está principalmente vinculado a los medios oficiales de prensa, ya sean municipales, provinciales o nacionales. "Se vislumbra cierta apertura hacia la gestión de la comunicación en empresas e instituciones, pero es camino aún incierto", dijo Heberto A. García Feria, estudiante de cuarto año en la Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya.

"También hay una brecha al magisterio dentro de la misma universidad. Soy del criterio de que sí deberíamos ser, las actuales promociones, quienes tracemos las pautas", añadió.

"Hace poco recibí un email de un amigo periodista de un periódico provincial contándome lo decepcionado que estaba del trabajo que realiza y de la política editorial del medio, de todo lo que no le permiten hacer. Vi mucha decepción en sus palabras. Un periodista graduado hace menos de un año, uno de los mejores graduados de su promoción, y que llegó al periódico con el espíritu en alto y deseos de trabajar… Eso dice mucho y resume el estado de 'salud' de 'nuestro periodismo'", lamentó.

Las universidades de Santiago de Cuba y Villa Clara (Facultad de Humanidades), Holguín (Facultad de Ciencias Sociales), Camagüey, Matanzas, La Habana, han sido las más representativas en la titulación de las nuevas generaciones de periodistas. Sin embargo, el grueso de las matrículas, que incluye a quienes emigran desde las provincias, suele recalar en la sede capitalina.

En los últimos cursos el número de alumnos que aceptan las universidades se ha reducido con la política de limitar capacidades en el área de humanidades.

"Los promedios requeridos cierran bien altos, por lo general. Pueden estar en el rango de 95 a 100 puntos", indicó Eduardo Pérez Otaño, alumno ayudante de investigación y estudios teóricos en la facultad habanera.

La "recompensa" del esfuerzo por entrar en la carrera es para muchos preocupación por el futuro de la profesión.

"Luego del congreso de la Unión de Periodista de Cuba (UPEC) pareciera que el debate sobre el papel de la prensa, su función y su responsabilidad social se había avivado. Pero a ciencia cierta, aunque se notan discretos avances, aún están pendientes transformaciones que desaten los verdaderos potenciales de un periodismo de vanguardia y acorde a las necesidades de la gente", dijo Eduardo Pérez Otaño.

"Para el futuro quisiera creer que el periodismo y quienes se dedican a hacerlo vamos a poder trasformar desde dentro una maquinaria que muchas veces no funciona y que en esencia es bastante obsoleta", añadió.

"Esta cuestión tiene mucha tela por donde cortar", consideró Glenis G. Aliaga, estudiante de cuarto año. "Cometemos el error de que, al llegar a los medios, nos convertimos en lo que siempre criticamos en la universidad, e incluso tendemos a volvernos esquemáticos y reproductivos".

"Haría falta más críticas y autocriticas (…) revisar verdaderamente qué es noticia y sobre todo, al darla, en qué favorece o no al pueblo o al público al que esté dirigida dicha información", señaló Aliaga, quien cuando se gradúe espera quedarse en la facultad como profesora Comunicación y Sociedad.

En crisis

"El periodismo cubano está en crisis debido a la desmotivación de estudiantes y profesionales del sector, quienes buscan otras ofertas laborales. Solo en la capital existe una buena salud para hacer periodismo y generalmente en los medios nacionales", advirtió Karlen R. Cruzata, estudiante pinareño vinculado a numerosos proyectos y medios como el periódico Tribuna de La Habana, Radio Sandino y Sandino Visión.

El resto de los medios "no responden a las expectativas de cinco años de estudio. Quedarse como profesor después de graduado es una opción laboral bastante demandada, pero solo se otorga a los mejores graduados, entre uno y tres estudiantes por graduación en el mejor de los casos", añadió Cruzata.

Para Luis Ángel Díaz, que en septiembre pasado comenzó sus estudios de Periodismo, la "fiscalización político-ideológica mediante la entrevista de rigor" para entrar en la carrera da una idea de qué tipo de estudiante busca la facultad.

Su entrevista, según Díaz, incluyó "desde qué publicó ayer el Granma en la página 4 (así de específico), lo que comentaron en la Mesa Redonda la semana pasada, hasta quién fue el arquitecto que proyectó la Casa Milá en Barcelona. De todo, pero también todas las preguntas bastante enfocadas al consumo de la prensa nacional".

"Lo otro es que yo fui uno de los poquísimos aspirantes que no era 'hijo de papá' o de periodistas conocidos. Al comité de profesores de la entrevista les llamó la atención mi caso porque provengo de un barrio periférico, Alamar, de familia humilde y, sin embargo, estaba muy bien preparado. Eso para ellos es rarísimo. Además de que no es secreto que la gente que tiene más instrucción es casi siempre la que tiene familia que puede, por ejemplo, pagar clases particulares" para ayudarles a superar el preuniversitario, declaró. "O hijos de periodistas oficiales que de antemano saben lo que va a salir en los exámenes de ingreso".

Ninguna otra especialidad universitaria, ni siquiera aquellas que el Gobierno ha utilizado para exhibir "logros de la Revolución" —ciencias médicas, magisterio, informática— ha experimentado más la fiscalización en su acceso que la de Periodismo.

Díaz dijo dudar sobre el porvenir del periodismo cubano mientras el Gobierno mantenga "un férreo control político e ideológico sobre toda manifestación de prensa".

Con amargura, consideró que la advertencia de Mario Vargas Llosa en su ensayo La civilización del espectáculo es igualmente aplicable a la disyuntiva del periodismo dentro de la Isla: "En nuestros días, en que lo que se espera de los artistas no es el talento, ni la destreza, sino la pose y el escándalo, sus atrevimientos no son más que las máscaras de un nuevo conformismo".

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