Martes, 27 de Septiembre de 2016
19:54 CEST.
Opinión

Las vacas y los fundamentos ideológicos del castrismo

Cuando uno compara los elementos del castrismo desmontados por Raúl Castro con aquellos que se mantienen, percibe su mayor o menor importancia en el sistema creado durante el ejercicio político de su hermano Fidel Castro.

Está por ver si lo que se está produciendo bajo el control de Raúl Castro, con un peligroso traspaso hacia los militares de las prerrogativas de jefe que su hermano había acumulado, es el desmonte del castrismo o tan solo una reorganización que lo haga más operativo para un grupo de poder menos concentrado y de origen castrense.

De lo que no cabe dudas, es que en los últimos años hemos asistido, con más glorias que pena, a la eliminación de prohibiciones que pesaban sobre nuestra vida cotidiana implementadas por Fidel Castro y que, si en algún momentos parecieron imprescindibles para sus mecanismos de control, su desaparición sin que cambie la esencia del sistema evidencian que no lo eran.

Ello reviste a tales prácticas de una crueldad añadida, la de no haber sido fruto de una necesidad sino de alguna complacencia macabra en su realización.

La Revolución cubana, por ejemplo, se opuso a la discriminación racial y la segregación resultante de su ejercicio. Fidel Castro, el principal de los líderes revolucionarios, manifestó esa oposición y militó en pos de superarla.

Pero al castrismo, a diferencia de la revolución y la opinión que sus líderes pudieran transmitir, la discriminación no le era en absoluto repudiable.

Cuando en la década del 60 quedó establecido un sistema que alternaba la capacidad adquisitiva del dólar para los extranjeros y un pequeño grupo de beneficiados, con la ilegalidad de la tenencia de la  moneda norteamericana por el pueblo cubano, comenzó un sistema de exclusión que manifestaría su aviesa capacidad discriminatoria con el paso de los años, cuando los servicios dirigidos a la economía de dólares crecieron simultáneamente al deterioro de las posibilidades del capital basado en pesos cubanos.

Si bien la discriminación racial no desapareció y el castrismo la consagra al dificultar su visibilidad social, la distinción favorable a los extranjeros, entre sus espacios y bienes, y aquellos que corresponden a cubanos, es la principal novedad que en materia de discriminación introdujo Fidel Castro durante su ejercicio político.

Todavía en 1995, cuando se legalizó nuevamente la tenencia de dólares por los cubanos y se abrieron las puertas a numerosos servicios ofrecidos en esta moneda, los hoteles y todo un sistema de recreación acompañante, puesto en función del desarrollo turístico, permanecieron prohibidos para los nacionales.

El levantamiento de esta prohibición por Raúl Castro sin que el castrismo sufriera una conmoción sustancial evidencia que para el sistema la segregación descrita era accesoria.

La confrontación con EEUU

Otra práctica que parecía central en el ejercicio de control político de Fidel Castro era la prohibición para los cubanos de viajar y movernos libremente desde y hacia Cuba.

Por más de 50 años viajar al extranjero tenía dos tipos fundamentales, la salida por motivos de trabajo y la salida definitiva. Los niños no formaban parte de esa comitiva laboral y su partida solo podía ser para siempre. Los bienes de los que se iban de modo definitivo eran confiscados y en más de una ocasión quedaban atrás familiares sin hogar en tanto la vivienda de un hermano, padre o hijo, pasaba al imperio del Estado.

Para salir de su país, los cubanos y las cubanas necesitaban el Permiso de Salida, un documento que era asignado de manera aleatoria y en cuya entrega no dejaban de mediar las consideraciones ideológicas.

Aunque no normaliza completamente la situación descrita, la Ley migratoria del 2012, eliminó el Permiso de Salida y permite al cubano viajar sin límite de edad. 

Para el castrismo, por tanto, no era esencial una práctica que para el ciudadano significó la separación familiar y la salida ilegal, en ocasiones en balsas que muchas veces no llegaban a su destino y conforman una de las mayores tragedias humanitarias sufridas por nuestro país.

El pasado 17 de diciembre, cuando conocimos del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre el Gobierno cubano y Estados Unidos, el tema de qué es fundamental para el castrismo tomó un giro inesperado.

Por cinco décadas, la confrontación con Estados Unidos pareció esencial en el aparato de control político de Fidel Castro, de hecho lo fue, pero he ahí que su hermano ha demostrado que también sin este elemento el castrismo puede continuar.

Con una coherencia pasmosa dentro de la escueta estructura ideológica del castrismo, el antagonismo con Estados Unidos definió siempre el límite que en la evaluación de cualquier episodio nacional o extranjero hacía Fidel Castro y por medio de él todo el país.

Los cubanos aplaudimos, instados por el discurso oficial y todos sus elementos de coerción, las invasiones soviéticas, lo mismo a Checoslovaquia que a Afganistán, el gobierno de Muamar el Gadafi, Sadam Husein y Mengistu Hayle Marian, los exterminios de Tiananmen y todavía meses atrás hacíamos silencio en favor de la agresión rusa de Ucrania, por no hablar del alijo de armas que sin ningún pudor trató de enviar el castrismo a Corea del Norte a través del canal de Panamá.

De pronto, las relaciones diplomáticas van camino de restablecerse y aunque aún es muy temprano para afirmar nada, al menos no coincidió ese acercamiento con el fin del castrismo ni aporte democratizador alguno.

Sin embargo, como decía al principio de este artículo, el gobierno de Raúl Castro lo que ha conseguido es despejar la noción del castrismo de aquellos elementos que no le eran esenciales. Lo que permanece o se ha acentuado bajo su mandato, muestra la mayor estima que al castrismo le han merecido.

Los obstáculos que quedan

La eliminación de la segregación que prohibía el acceso de los cubanos a los hoteles y los centros de recreación, no eliminó no obstante la que seguimos padeciendo en materia económica.

Nuestra Ley de Inversión Extranjera, aprobada en 2014 y que es la actualización de su similar de 1995, no es la ley que regula la inversión del extranjero en un ambiente de asistencia libre junto a su semejante cubano, sino que es la ley que dispone el único tipo de inversión independiente del estatal que existe en nuestro territorio.

La Ley Migratoria, con la que Raúl Castro puso fin a dolorosos obstáculos que mantuvo el castrismo por cinco décadas, no elimina la prohibición que tiene el exilio cubano para regresar a residir en su país.

Estos cubanos, despreciados y explotados ideológicamente por su hermano Fidel Castro, siguen discriminados por el régimen de su hermano. Situación que conserva en nuestras familias la distancia y el dolor.

Del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y el Gobierno de Cuba es aún muy temprano para hablar. Aunque la minimización del hecho y la exaltación del canje de prisioneros de que estuvo acompañado, evidencia que el régimen busca desmotivar la esperanza resultante de este acercamiento.

Sin embargo dentro del castrismo sigue habiendo instituciones que permanecen intactas, prácticas que no se atenúan, personajes que siguen vigentes más allá del recomendable alejamiento que su estulticia mental y decrepitud física sugieren.

Dentro de esas prácticas conservadas por Raúl Castro está la prohibición, establecida desde bien temprano por su hermano, de criar vacas, sacrificarlas y comerciar su carne.

El origen de la prohibición estuvo en el afán monopolista del castrismo y una rara debilidad que Fidel Castro tuvo por estos animales. La insistencia en estas prácticas prohibitivas cuando según Raúl Castro es urgente producir alimentos, hace pensar en alguna limitación atávica, propia de una tara infantil, más que de un producto del juicio y la razón.  

Pero hay otras explicaciones para una política tan desatinada. La vaca es un animal relacionado de manera muy estrecha a la civilización. Su aprovechamiento es absoluto y por todo alimento lo que necesita es pasto. Huesos, cueros, carne, leche, todos han tenido su función en cada periodo de la historia humana sin exceptuar el presente.

La substracción de semejantes animales de nuestra capacidad productiva, se suma a la destrucción de nuestra industria azucarera, a la desmotivación de la iniciativa privada y a la proscripción del derecho a participar de la explotación de las riquezas de la nación actualizada recientemente para los capitales foráneos.

Para esta reflexión, la prohibición que pesa sobre la cría del ganado vacuno aparece como una coherente medida contra la capacidad de los cubanos de procurarnos nuestro sustento con nuestro trabajo y por su medio considerarnos dignos de la libertad que hoy se nos niega.

La observación del ejercicio político de Raúl Castro puede ayudarnos a percibir con mayor claridad los fundamentos del castrismo, y la persistencia de la sujeción del ciudadano cubano a través de su depauperación material y física, aparecen aún hoy como un objetivo crucial.

Comentarios [ 13 ]

Imagen de Anónimo

Leyendo este articulo me recuerda la anecdota de Stalin como controlaria al pueblo ruso, quitandole todas las plumas a la gallina, asi con el hambre controlariamos al poder. En Cuba no puede haber nadie que le haga competencia al poder absoluto, el que pueda producir un peso por si mismo ya es enemigo del poder, y eso es lo que los comunista  quieren que todos dependamos del estado. Fidel y Raul saben como funciona esa herramienta y hasta el dia que no se cambie todo sera igual, nosotro no tenemos un Den cubano que dijo ser rico no es un pecado y si el gato  caza  ratones que importa si es blanco o negro.

Imagen de Anónimo

¿No se dan cuenta que los hindúes son más felices porque no comen vacas?

Imagen de Anónimo

Magnifico articulo....El NAZI-CASTRISMO es producto de la mentalidad enferma, esquizofrenica, del Caga-andante, que si no esta muerto, se esta pudriendo en vida repleto de peste a mierda y babeandose como un animal que siempre fue...La cupula militar que ostenta el poder economico y politico, como subproducto del Castrismo mas asesino, es tan hijo de puta como sus creadores. la solucion es tan radical como inmensa la maldad de los Castro: NI UN DOLAR Para Cuba mientras la dictadura comunista siga en pie...Porque significa financiar a esa camarilla de hijos de su puta madre, asi de sencillo...

Imagen de azayas48

Magnífico artículo, Boris. Te felicito.

Imagen de AdelaCuba

Magnifico artículo. Demuestra la incapacidad de personas sin experiencia diplomática tratando de dirigir un país, con el triste resultado de un desastre casi imposible de resolver. Caprichos de un viejo loco que experimento con un pueblo que era próspero y le ha pasado el resultado a su hermano que es otro alcornoque.

Imagen de Anónimo

Excelente artículo muy bien escrito. Para muestra: “Sin embargo dentro del castrismo sigue habiendo instituciones que permanecen intactas, prácticas que no se atenúan, personajes que siguen vigentes más allá del recomendable alejamiento que su estulticia mental y decrepitud física sugieren.”

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Anonimo 10:54 Totalmente de acuerdo con usted pero estimo que es interes del autor en recalcar que RC tiene el mismo proposito de continuar  la "depauperacion material y fisica" del ciudadano cubano siempre que ello le mantenga en el poder, los cambios lo han considerado un "mal necesario" de adaptacion a las circunstancias con el mismo proposito.

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¿No recuerdan las "vacas en minuatura" de las que habló Fifo que se podían criar en un apartamento? ¿Y del triste y aburrido Rosafé? ¿Y de "La Vaquita Pijirigüa? Cuba -bueno, eso que llamamos "Cuba"- es el único país del mundo tan surrealista que tiene un monumento a UNA VACA: Ubre Blanca. Ni en Holanda ni en Suiza... ¡Qué disparate de país!

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Que falta de profundidad. Lo que no ha cambiado es la dictadura de partido 'unico, con la ideolog'ia oficial que imponga seg'un la epoca (marxismo-leninismo, mart'i con marx y engels, o la que sea) y represi'on politica, que junto con el monopolio sobre los medios fundamentales de producci'on, los medios de comunicaci'on masiva y las armas forman el tinglado del Estado totalitario castrista. Lo dem'as son meros ajustes a las circunstancias para preservar ese Estado.

Imagen de Anónimo

interesante forma de darse cuenta de lo que pasa en cuba. me encanta el debate asi.