Lunes, 26 de Septiembre de 2016
02:28 CEST.
Cuba-EEUU

Eliminar el embargo, una responsabilidad compartida

En un artículo publicado en el diario Juventud Rebelde el pasado sábado, la periodista Juana Carrazco plantea que la suspensión del bloqueo no es prerrogativa presidencial, sino del Congreso estadounidense y que aún no hay señales en ese órgano que indiquen la intención de suprimirlo. Más adelante cita las palabras de Raúl Castro —pronunciadas ante dos senadores norteamericanos en 1977— donde expresó: "Nuestras organizaciones son como un puente en tiempo de guerra. No es un puente que se puede construir fácilmente, ni tan rápidamente como fue destruido. Toma tiempo, y si ambos reconstruimos ambas partes del puente, cada cual su propia parte del puente, podremos, darnos la mano, sin ganadores ni perdedores". Y concluye con la siguiente pregunta: "¿Está dispuesto Estados Unidos a llegar a unir las dos partes de este puente, quitando el muro que significa el bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba?"

El artículo da por sentado que el diferendo es responsabilidad única de Estados Unidos, desconociendo incluso el mensaje citado por ella misma, donde el actual mandatario cubano reconoce el carácter bilateral del conflicto. Carrazco parece desconocer que las confrontaciones ocurren cuando la política se sustituye por la fuerza y que cuando las partes involucradas fracasan por esa vía se ven obligadas a negociar, es decir, a regresar a la política. Por tanto, al optarse por la negociación, se elige un camino que implica el reconocimiento del fracaso y la disposición a ceder. Por esas razones, al dirigir su pregunta a una sola de las partes, su artículo pierde objetividad y sentido.

Como consecuencia del conflicto surgido a raíz de la nacionalización de las propiedades norteamericanas en Cuba y de las diferencias políticas entre ambos gobiernos, Estados Unidos decidió romper las relaciones diplomáticas en 1961. Seguidamente apadrinó el desembarco por Bahía de Cochinos, recrudeció el embargo comercial, ordenó el bloqueo naval de la Isla, apoyó los alzamientos contra el Gobierno cubano, dictó las leyes Torricelli y Helms-Burton, hizo público un plan para "acelerar la transición hacia la democracia en Cuba" y anunció la creación de un Fondo para la Libertad. Todo eso es cierto.

También es cierto que el Gobierno de Cuba barrió con la sociedad civil, concentró todos los medios de producción en manos del Estado, proclamó el carácter socialista de la revolución, instaló los misiles nucleares soviéticos en la Isla, promovió las guerrillas en casi toda la región, envió fuerzas militares a combatir a diferentes lugares de África, apoyó el golpe de Estado de Maurice Bishop en Granada y gastó incalculables recursos en propaganda política, actos, movilizaciones y marchas contra Estados Unidos.

Resultado de esas medidas, el Estado cubano asumió un control absoluto sobre la política, la economía y la cultura, a la vez que generó el desinterés de los cubanos por la gestión social en general y por la economía en particular, lo que condujo a la inviabilidad del modelo implantado y a la crisis en que se encuentra el país. En ese estado de indefensión, la política norteamericana hacia Cuba, en lugar de contribuir al fortalecimiento de nuestros espacios, los enrareció; en vez de protegernos frente a la arbitrariedad del Estado, colaboró con ella; en vez de promover climas de confianza para el avance de los derechos humanos, los hizo retroceder.

El escenario resultante de la confrontación comenzó a ceder. Por la parte cubana, a partir del cambio de poder efectuado en julio de 2006, cuando se reconocieron los fracasos en  la agricultura, se inició tardíamente la implementación de reformas tímidas y limitadas,  se reiteró la disposición de normalizar las relaciones con Estados Unidos. Por la parte norteamericana el giro tuvo su punto de partida con las medidas implementadas en marzo de 2009, que permitieron a los cubanoamericanos, con un parentesco de hasta tres generaciones, viajar anualmente a la Isla, gastar hasta 179 dólares diarios y solicitar un permiso adicional, por emergencia familiar; además de autorizarse la venta de alimentos y medicinas al Gobierno de Cuba sin pagos por adelantado.

Esos pasos, de una y otra parte, condujeron a las conversaciones secretas desarrolladas desde el año 2013 y a las declaraciones de ambos gobiernos el 17 de diciembre pasado, dando nacimiento a un nuevo escenario, cuyo primer paso son las negociaciones del 21 y 22 de enero.

Previo al inicio de las negociaciones, Estados Unidos realizó enmiendas en las normas de los Departamentos del Tesoro y del Comercio, y puso en vigor algunas de las medidas anunciadas el 17 de diciembre. Con ellas, poco a poco, desde las prerrogativas presidenciales, se va debilitando la Ley del embargo. A esos pasos se une el mensaje de Barack Obama sobre el Estado de la Nación —ante un congreso mayoritariamente republicano—, pronunciado el 20 de enero, donde planteó enfáticamente que el embargo debe ser eliminado en el presente año.

Esa disposición de Estados Unidos quita todo sentido a la pregunta de Juana Carrazco, acerca de si Estados Unidos está dispuesto a unir las dos partes del puente e indica que el artículo de Juventud Rebelde requiere ser complementado con la siguiente pregunta: ¿También Cuba está dispuesta o a unir las dos partes del puente?

La pelota está del lado cubano. El Gobierno debería implementar cambios dirigidos a facilitar el efecto de las medidas estadounidenses, para crear un escenario favorable a la derogación de la Ley del embargo. Las medidas en este sentido ayudarían a desbloquear las fuerzas que se oponen a su suspensión. A la vez fortalecerían al sector privado y facilitarían el surgimiento de una clase media. Sería necesario rebajar los aranceles para permitir a los del patio adquirir productos e implementos sin depender del monopolio del comercio estatal, facilitar el uso generalizado de las telecomunicaciones a precios accesibles. Medidas que constituyen una exigencia del desarrollo y de la modernidad. Le corresponde, pues, al Gobierno cubano mover las fichas en esa dirección, no solo para la normalización de las relaciones, sino para lo más importante: devolver a los cubanos los derechos y libertades secuestrados durante la confrontación, sin lo cual no habrá resultados positivos.

Con ese paso, junto a las relaciones con Estados Unidos, Cuba podría iniciar un proceso dirigido a mejorar la economía del país, con los cubanos reconvertidos en ciudadanos, una condición ineludible para sacar al país del empantanamiento en que se encuentra. En este sentido Cuba posee ventajas para implementar las medidas necesarias, pues la inexistencia de la división de poderes, le permite al Presidente implementar cambios sin correr el riesgo de que el parlamento unicameral cubano lo rechace, como podría ocurrir en Estados Unidos.

Comentarios [ 11 ]

Imagen de Anónimo

De todas maneras de cuba casi todo el mundobemigra a usa.cuando tanta gente emigra es porque algo no marcha bien en el pais.no nos sabemos governar comovdecia mi abuelo espanol canario.mejor que otrobse ocupe

Imagen de Anónimo

Totalmente de acuerdo.anexion.

Imagen de Anónimo

Este artículo de Juanita Carrasco fue encargado y redactado en buena medida por el Departamento Ideológico del CC del PCC, y tiene el proposito de endurecer la posicion de la dictadura con vistas a las negociaciones.

No se crean que la Carrasco (con S)  redactó eso por su cuenta. Eso fue planeado, cocinado y en buena medida redactado por la máxima direccion del  PCC.

Aníbal

Imagen de Anónimo

Yo comparto la opinión de los comentaristas aquí, ANEXION TOTAL Y COMPLETA, LA ESTRELLA # 51 DE LA UNIÓN. Muerto el perro se acabó la rabia. Desde 1868 hasta ahora, "Independencia" sólo desde 1898 hasta 1959, y desde entonces hasta ahora, 56 años que hemos echado para atrás en situación peor que la de 1898; ¿qué ha ganado el Pueblo Cubano?, hambre, división entre familias, cárcel, palos, fusilamientos, éxodo constante, total destrucción de valores humanos, cívicos, éticos, idiosincracia; empobrecimiento en todos los órdenes. ¡¡¡¡¡Qué coño Independencia!!!! ¡¡¡¡ANEXION !!!! A ver si algún día el pueblo sale de la cloaca a que nos han empujado.

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

Nadie ha hecho tanto por la anexion de Cuba a los Estados Unidos como Fidel Castro. Se la ha servido en bandeja de plata. 

Imagen de Anónimo

ANEXION A LOS EEUU, ESO TRAERA PARA EL PUEBLO DE CUBA, COMIDA!!!!

ESA DEBE SER LA HOJA DE RUTA, PARA QUE EL CUBANO SE SUME!!!

Esa es la via correcta, hay impulsar esa via ya!!!!

Arribablos lideres de la disidencia, concenso ya!!!!

ANEXION!!!!!

Imagen de Anónimo

Raúl Castro tiene que aplicarse el cuento que le dirigió a Obama en su discurso del 17/dic. "tenemos que aprender a convivir dentro de las diferencias", tiene que aplicárselo y realizarlo con el pueblo cubano y con la oposición. Terminar de reconocer a la oposición y sentarse juntos a negociar una salida democratica para resolver los problemas del pueblo.

*cabuya*

Imagen de Anónimo

EL ÚNICO EMBARGO QUE EXISTE EN CUBA ES EL DEL DESGOBIERNO CASTRISTA CONTRA NUESTRO PUEBLO. EE.UU. NO NOS EMBARGA, SIMPLEMENTE NO PRESTA DINERO A QUIEN NO SE LO VA A DEVOLVER DESPUÉS DE HABERLE ROBADO EN 1959-1962 TODOS SUS BIENES "NACIONALIZADOS". 

Imagen de Anónimo

El gobierno se agarra de una constitución obsoleta y antidemocrática para no hacer cambios, para hacerse los sordos con las demandas del pueblo, o para hacer el grosero referendum que organizó el FC cuando el proyecto Varela le caía encima. Gobernados por un par de fascinerosos y cobardones, es poco lo que se puede esperar, pero las circunstancias los obligan o lo obliga, pues si FC no está muerto, tiene ya demencia senil y publicamente no puede hablar ni salir. El gobierno de Venezuela se tambalea y eso significa que se tambaleen los "proyectos" inventados en el ALBA. El petróleo vale menos y ya no hay la ganancia de revender el combustible logrado casi de gratis. El mambo se pone difícil y ahora la dictadura quiere que los EEUU hagan el papel del CAME. Así son de originales este par de  bestias paridos en Birán. 

Imagen de Anónimo

Sin una mesa o organizacion capaz de dar  credibilidad a nuestras reclamaciones democraticas que trasmita seriedad, y sepa defender nuestro futuro independiente, con ciudadanos competentes, espiritu de sacrificio y  buena voluntad, estamos haciendo el ridiculo exponiendo toda clase de tontas ideas y  protestas infantiles.

Alberto Junco