Jueves, 29 de Septiembre de 2016
11:32 CEST.
Opinión

La negación del fidelismo

De espalda a la historia de los conflictos, Cuba y Estados Unidos trataron de imponer su política mediante la confrontación, para después del naufragio encallar en la mesa de negociaciones. Optaron por la guerra como continuación de la política para regresar a la política en sustitución de la guerra: los presidentes de ambas naciones han anunciado la disposición de normalizar las relaciones que estuvieron suspendidas desde 1961.

La esperanzadora noticia ha generado una gama de criterios que varía desde los que consideran que se resolvió el problema hasta los que opinan que aquí nada va a cambiar. Unos consideran que los cambios ya están caminando y otros dudan de la intención del Gobierno cubano o de los republicanos estadounidenses. Algunos, entre los que me encuentro, pensamos que la reanudación de relaciones será favorable para la democratización de Cuba que, aunque difícil y prolongada, será posible. Es un optimismo fundamentado en seis argumentos.

Primero. El discurso del presidente estadounidense se aparta de la anterior exigencia de primero democratizar a Cuba para luego suspender el embargo. En su lugar propone un paquete de medidas que coadyuvarían al empoderamiento ciudadano como antesala de una discusión en el Congreso para derogar la Ley. Con ese giro desaparece tanto el "enemigo" como la "plaza sitiada". Por la parte cubana, la tesis del fidelismo, de que Cuba ya cambió en 1959 y por tanto no hay nada que cambiar, ha dado paso a la visión del raulismo, dispuesto a cambiar algunas cosas.

Segundo. El giro de Estados Unidos responde al fracaso de la política dirigida a promover cambios en Cuba y al autoaislamiento "regional e internacional" ocasionado por esa práctica. El de Cuba, presentado como una victoria, revela el fracaso en la gestión económica, los magros resultados de las reformas, el éxodo, la corrupción generalizada y el creciente descontento, en un momento en que la fragilidad de las subvenciones de Venezuela se han puesto a la orden del día y en que no se divisa un nuevo padrino.

Tercero. El paquete de medidas de la Casa Blanca plantea la ampliación de los permisos generales de viaje a Cuba, capacitación comercial a las empresas privadas cubanas y a los pequeños agricultores, aumento del monto de las remesas de donativos para cubanos y para proyectos humanitarios, la expansión de ventas y exportaciones comerciales de bienes y servicios desde Estados Unidos incluyendo al sector privado cubano, el incremento del acceso de Cuba a las comunicaciones y la capacidad para comunicarse de manera libre, y la permisibilidad a los proveedores norteamericanos para proporcionar telecomunicaciones comerciales y servicios de internet con precios más bajos. Esas medidas favorecen al naciente sector privado, mejoran las condiciones en materia de derechos humano e influyen en la implementación de reformas democráticas y de medidas dirigidas a remontar la crisis actual. Constituyen, por tanto, una forma de promover la democracia, el resurgimiento de la sociedad civil y las libertades fundamentales.

Cuarto. La disposición expresada, de un lado, por el mandatario cubano desde que asumió la dirección del Estado en 2006 respecto a normalizar las relaciones con Estados Unidos y algunas medidas internas como la reforma de las medidas migratorias. De otro lado las medidas de flexibilización implementadas por el presidente norteamericano desde 2009, trillaron el camino que condujo a la decisión conjunta anunciada el pasado 17 de diciembre.

Quinto. Las medidas de la Casa Blanca apuntan a cambios ordenados y pacíficos. Esa política constituye una garantía a los que detentan el poder, que son responsables de todo lo bueno y lo malo ocurrido en tan largo período de tiempo. De todas formas, pienso que el Gobierno de Cuba tratará de lentificar el proceso, pero consciente de que no puede evitarlo, pues ante una salida violenta todos serán perdedores. La democratización organizada garantiza la estabilidad y el futuro de la nación cubana.

Sexto. Cuba logró movilizar a personalidades, instituciones y gobiernos para derogar el embargo. Varias figuras latinoamericanas intervinieron o sirvieron de mensajeros, Canadá y el Vaticano desempeñaron un destacado papel. Una vez desaparecido el enemigo y la plaza sitiada, el discurso anterior pierde todo sentido. Esas fuerzas comprometidas esperan, en respuesta al discurso de Obama, cambios al interior de Cuba. Negarse implicaría la pérdida del apoyo hasta ahora logrado.

Todo depende de nuestra voluntad como cubanos

Para evaluar el alcance de las medidas basta analizar el estancamiento y retroceso sufrido durante la confrontación: desaparición de la sociedad civil, ausencia de las libertades fundamentales, subordinación de la economía a la política y pérdida de la condición de ciudadano, entre otros males.

Como los conflictos externos desmovilizan los conflictos internos, la confrontación fue utilizada para eludir cualquier compromiso con los derechos humanos. De resultar las negociaciones, al paso que las medidas mencionadas comiencen a surtir efecto, la contradicción exterior será desplazada gradualmente por la contradicción entre pueblo y Gobierno. Lo que ocurra de ahí en lo adelante será responsabilidad única y exclusivamente de los cubanos.

Las dudas acerca de que la normalización de las relaciones recibirá una patada en la mesa de negociaciones carecen de fundamento en las actuales condiciones. Las evasiones anteriores estuvieron respaldadas por las subvenciones de la Unión Soviética y de Venezuela. La primera desaparecida, la segunda en franca bancarrota. A lo que se unen los pocos resultados en la atracción de capital foráneo y la imposibilidad de que aparezca un nuevo padrino.

Se trata de un hecho sin antecedentes en la historia. Un Gobierno que arribó al poder por las armas y a pesar de una ineficiencia sostenida en la gestión económica, después de 55 años, ha encabezado los cambios, sin que ninguna persona, grupo o partido lograra convertirse en fuente alternativa de poder. Bajo una aparente continuidad se trata de la negación del fidelismo en nombre del fidelismo. Una singularidad que requiere de  muchos análisis, debates e investigaciones, que expliquen el por qué un país de matriz occidental, cuya sociedad civil debutó desde la segunda mitad del siglo y a mediados del siglo XX contaba con una de las constituciones más avanzadas para su época, pudo retroceder hasta el deterioro económico y espiritual de la sociedad cubana.

La normalización de las relaciones, aunque importante, no pasa de ser un primer paso. La suspensión del embargo ahora depende más del Gobierno cubano que de Estados Unidos. Se impone transitar de la disposición expresada a la implantación de medidas que complementen el empoderamiento ciudadano y debiliten la oposición a la derogación de la Ley en el Congreso. De no hacerlo se favorecerá a los enemigos de la normalización. Así de sencillo: el levantamiento del embargo está en manos de Cuba, en las medidas internas que se implementen a favor de los cubanos.

Salvado ese difícil escollo, se abrirá un proceso de transformaciones graduales y civilizadas, cuyo resultado dependerán entonces de la disposición de los cubanos; un pueblo que despojado de las libertades y de los espacios que conforman el oxígeno del ciudadano, perdió la noción de responsabilidad cívica, pero que ahora no puede eludirla.

El escenario emergente permitirá ir removiendo las bases que decidieron la suerte del país y de cada uno de sus habitantes. Por esa razón, la trascendencia del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos depende, hasta cierto punto, de la conducta de ambos gobiernos, pero ante todo de la voluntad y conducta de los cubanos, algo que no puede ser asumido por ningún gobierno foráneo o nacional.

Comentarios [ 25 ]

Imagen de Anónimo

¿Acaso somos los cubanos incapaces de resolver nuestros asuntos si no es con la mediación de los Estados Unidos de América?

Durante todos estos años Estados Unidos ha sido un actor de primer orden en nuetras vidas, ya sea para implementar el odio asérrimo del Castrismo contra ellos, como para aceptar su mano y salvaguadar nuestras vidas una vez que escapábamos de los tiburones del Estrecho de La Florida?

¿No será que en definitiva tanto la Dictadura Castrista como la Disidencia y todos los cubanos de afuera y de adentro lo que quieren es la ANEXIÓN y que definitivamente sea norteamérica quién organice nuestras desastrozas vidas?

En verdad yo no me aclaro, estoy perdido y todas las noticias de estos días me parecen como de ciencia ficción; sobretodo cuando me dicen que congresistas norteamericanos se reunen con los disidentes aún con la negativa a esta acción por parte de los Castro.

Igual me dicen que al Maine le devolverán la cabeza del águila imperial americana; .... de verdad que son noticias que me suenan a lo "real maravilloso"  de los cuentos de Carpentier. Pedro Perez Arteaga.

Imagen de Anónimo

Ahí estea el problema, en Cuba muchos  quieren ser extranjeros.

Imagen de Anónimo

Excelente el análisis de Dimas Castellanos, coincido plenamente.

Felicidades al autor.

Imagen de Anónimo

Cuba fue, es y será un paisito de m... Sólo los cubanos creen que es la gran cosa.

Imagen de Anónimo

Creo que el castigo de Fidel Castro es ver que todo el mundo, desde los niños, jovenes y viejos del pueblo hasta sus propios familiares, aunque no lo digan y lo nieguen hasta caerse al piso, lo han tirado a la mierda que es; lo que equivale a estar muerto politica, moral y socialmente. No hace falta su muerte fisica, es mejor que saboree su fracaso como egolatra y tirano. 

Imagen de Anónimo

Coincido con todo el artículo, el punto principal está en que ya no hay enemigo externo, la solución está en nuestras manos, debemos ponernos a trabajar y no mal lograr la ingeniosa ayuda que nos ha dado el presidente Obama. Muchos debemos cambiar nuestro discurso, pues el ambiente es otro. Y Qué Viva Cuba libre! 

Imagen de Anónimo

Dimas, usted no sabe de qué está hablando. No hay derogación del embargo y la guerra la ganó Cuba desde 1962, o si quiere desde 1965, al limpiar por completo El Escambray. Y no hay fidelismo y raulismo, sino castrismo adaptándose a las circunstancias. Como dijo Raúl, toda decisión importante, sobre todo de política exterior, se consulta con Fidel, quien tenía previsto, hasta en discursos, qué debía hacerse en el momento en que llegara el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y USA, como también previó, hasta en discursos, qué hacer si desaparecía la Unión Soviética. 

Imagen de Anónimo

Déjense de tanto cuento de China y los países del sudeste asiático, porque todavía no se ha realizado la primera reunión Cuba\USA y ya oposición en el interior de Cuba y los demócratas cubanos de todo el mundo, estamos previendo como luchar en el nuevo escenario, ustedes repiten como unos  loros que dice CAM y los congresistas cubanoamericanos. Ustedes no saben que el único exiliado del sudeste asiático fue Ho Chi Minh, cuando le preguntaron porque se hizo comunista contestó que cuando estaba exiliado o desterrado en Francia le pidió apoyo a varios partidos franceses para la descolonización de Vietnam y el único que le dio apoyo fue el PCF, pregunto cuántos Ho Chi Minh al revés hay en Miami y cuantos Ho Chi Mimihnes  están regado en el interior de Cuba y de la diáspora luchando por la democratización de Cuba, déjense de tanto desaliento que  las víctimas no son victoriosas, como dijo José Daniel Ferrer de UNPACU al periodista de NYT, “nadie apuesta en un caballo perdedor”, COMENTARIO de Esopo 2.

Imagen de Anónimo

Las cubanos no somos ni chinos, ni vietnamitas, ni si quiera singapurense (de Singapur) que según CAM es el país más neoliberal de mundo, de mayor bienestar y mayor índice de bienestar social, pero lo que CAM no dice es que en ese país existe una oposición leal, que existe un primer ministro vitalicio porque su partido fue el que lideró la descolonización de ese pequeño país del sudeste asiático y tiene por ley  el mayor número  escaño en el parlamento, es el país que tiene mayor cámaras perca pitas para vigilar a la población si una persona comete una indisciplina social como echar un papel en la calle es condenado a recibir varios latigazos y por ahí en adelante, hace algunos años era prohibido masticar chicle para no escupirlo en la vía publica, como los habitantes son muy occidentalizados hace algunos años autorizaron a masticar chicle en la vía publica solo que el que se atreva a escupirlo   lo azotan con un numero casi infinito de latigazos, existen plazas para determinados fines, entre ellas una para el que quiera protestar por determinada razón, en  el tiempo que existe para esos fines no se sabe de nadie que fue a protestar, COMENTARIO de Esopo 1.

Imagen de Anónimo

 los disidentes deben lograr una cuenta especial pos-socialismo en USA con...todo el quiera aportar y con el ....3%...de las remesas que manden a Cuba y lo que declaren gastar los turistas en la isla. CENTRO DERECHA CUBANA