Viernes, 30 de Septiembre de 2016
13:00 CEST.
Opinión

Los cinco errores de Obama en su política hacia Cuba

La visita a Cuba el 21 de enero de Roberta Jacobson, subsecretaria del Departamento de Estado de EEUU para asuntos del hemisferio, encaminada a retomar oficialmente el diálogo con la dictadura de los Castro, será problemática. La diplomática, siempre muy preocupada por los temas de derechos humanos, llega a la Isla en una posición muy débil debido a que Obama entregó previamente todos las bazas de negociación con que contaba EEUU. La señora Jacobson tendrá en su contra, por lo menos, los cinco peores errores de Barack Obama en su nueva política cubana.

El primer error de Barack Obama es suponer que le puso fin a una política que no había funcionado.

Eso no es cierto. El propósito de liquidar al régimen comunista no existe desde 1964, cuando Lyndon Johnson terminó de un plumazo las operaciones subversivas contra Castro y puso en marcha una estrategia de "contención", en alguna medida similar a la utilizada frente a la URSS, basada en tres elementos primordiales: propaganda, restricciones a las relaciones económicas y aislamiento diplomático.

Eran medidas de Guerra Fría contra un país que nunca ha dejado de combatir a EEUU. Washington desde entonces no ha tratado seriamente de eliminar al castrismo. En la primera mitad de los 90, cuando había desaparecido la URSS y el castrismo carecía de aliados, hubiera sido muy fácil ponerle fin a la dictadura cubana, pero a Bill Clinton no le interesaba erradicar el régimen vecino.

Pudo hacerlo, con el apoyo o la indiferencia de aquella Rusia de Boris Yeltsin y su canciller Andrei Kozyrev, cuando Castro desató el "balserazo" en 1994. Pudo hacerlo después en 1996, cuando derribó las avionetas de Hermanos al Rescate y autorizó el asesinato de varios norteamericanos en aguas internacionales. Pero Clinton ni siquiera consideraba a Cuba un país enemigo y se limitó a firmar la Ley Helms-Burton.

Cuba le parecía un anacronismo histórico, un fenómeno de Parque Jurásico, pero no estaba interesado en eliminar a ese gobierno de la faz de la tierra. Entonces prevalecía la idea que se trataba de una tiranía decrépita que colapsaría con el tiempo. Era, pensaba, una verruga que se caería sola. No había que extirparla.

Tal vez Obama debió decir que cancelaba unas medidas de Guerra Fría contra un país que había superado ese periodo de la historia, pero, ¿cómo explicar que en julio de 2013 detuvieran en Panamá un barco clandestinamente cargado en Cuba con 250 toneladas de pertrechos de guerra? ¿Cómo reclasificar como "país normal" a una nación calificada como terrorista, aliada de las peores tiranías islamistas —Irán, la Libia de Gadafi— que se confabula con Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua para articular una gran campaña antinorteamericana, como en los peores tiempos de la Guerra Fría? ¿No continúan en Cuba, protegidos por las autoridades, decenas de delincuentes norteamericanos, políticos y comunes?

Cuba no era un exenemigo. Mantenía intacta su virulencia antiamericana.  

El segundo error ha sido cancelar esa política de contención sin tener una visión estratégica que defina con qué sustituirla y cuáles son los objetivos que se persiguen.

Es obvio que lo que debiera interesarle a EEUU es que en esa isla tan cercana a sus fronteras, y que tantos percances le ha causado, haya un gobierno democrático, pacífico y políticamente estable, para que no se produzcan espasmos migratorios como los que ya han trasladado al 20% de la población cubana a territorio norteamericano. Costa Rica es un buen ejemplo de ese modelo de nación tranquila latinoamericana que describo.

Asimismo, lo conveniente para todos, y especialmente para los cubanos, es que en Cuba haya una sociedad próspera, desarrollada y amistosa, con la cual realizar muchas transacciones comerciales, mutuamente satisfactorias. La tonta "teoría de la dependencia", caracterizada y resumida en Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, carece de sentido. Para EEUU lo preferible es una Cuba rica y sosegada, antes que una Cuba tumultuosa y empobrecida.

¿Se consiguen esos objetivos democráticos y estabilizadores potenciando a una dinastía militar empeñada en el colectivismo, el partido único y la falta de derechos humanos? ¿Se logra fomentar una sociedad rica ignorando que Raúl y sus militares se han divido el aparato productivo a la manera mafiosa de Rusia? ¿No es obvio que, al no crear instituciones de derecho capaces de absorber los cambios y transmitir la autoridad ordenada, pacífica y democráticamente, esa isla está abocada a nuevas confrontaciones y conflictos a medio plazo?

Obama cree que ha resuelto un problema enmendando las relaciones con Raúl Castro. Falso: lo que ha hecho es aplazarlo. En el futuro próximo se presentarán otras crisis que arrastrará a EEUU. Así ha sido desde el siglo XIX. Es lo que ocurre cuando no se curan permanentemente las heridas.

El tercer error es el daño que le ha hecho a la oposición democrática. Tal vez es el más grave de todos. Durante décadas, el mensaje de los disidentes más acreditados a la dictadura fue muy claro: "sentémonos a conversar y entre cubanos busquemos una salida democrática. El problema es entre nosotros, no entre Washington y La Habana".

A ese planteamiento —que, con matices, fue el de Gustavo Arcos, de la Plataforma Democrática Cubana, de Oswaldo Payá— el régimen respondía con represión y acusaciones de que se trataba de una maniobra de la CIA. Pero ese desenlace, como en Europa del Este, como en el Chile de Pinochet, como en la Nicaragua de 1990, era el mejor para todos, incluido EEUU, y era el camino obvio para cualquiera que heredara el poder de los Castro, ambos ya en su etapa final por razones biológicas.

No obstante, para lograrlo, Washington debía mantenerse firme y remitir a la dictadura a la aduana opositora, cada vez que directa o indirectamente se insinuaba la posibilidad de la reconciliación. El problema era entre cubanos y debía solucionarse entre cubanos. Esto lo entendieron muy bien Bill Clinton y George W. Bush, los dos presidentes norteamericanos de la era postsoviética, y es lo que irresponsablemente acaba de invalidar Obama, eliminándole a la oposición toda posibilidad de ser un actor importante en la forja del destino de la Isla.

¿Para qué hacer reformas democráticas, dirán los herederos de Castro, si ya se nos acepta tal y como somos? ¿No declaró, Roberta Jacobson, a nombre del Gobierno estadounidense, que no se hacían ninguna ilusión con respecto a que los Castro permitieran las libertades? A los 13 días exactos de anunciada la reconciliación, el 30 de diciembre de 2014, la policía política cubana detuvo o inmovilizó en sus casas a unas cuantas decenas de intelectuales y artistas que trataban de realizar una performance en la Plaza de la Revolución. ¿Cuál es el incentivo que le queda a Washington para inducir el respeto a los derechos humanos, si ya ha hecho la mayor parte de las concesiones unilateralmente?

Lo dijo con toda claridad el alto oficial de inteligencia Jesús Arboleya, diplomático y experto cubano en las relaciones con EEUU y Canadá, respondiendo a una entrevista que le hicieran en El Nuevo Día de Puerto Rico el 30 de diciembre de 2014. El periódico le preguntó si temía a la nueva política de Obama: "¿Por qué si antes, que tenían todo el poder para imponer sus valores, no les funcionó, les va a funcionar a partir de ahora?".

La dictadura está eufórica. Siente que tiene carta abierta para aplastar a los demócratas sin pagar por ello el menor precio. Obama ha contribuido insensiblemente a debilitar a la oposición.

El cuarto error es de carácter moral. Desde la época de Jimmy Carter, en EEUU se fue generando una doctrina democrática para América Latina. Se planteó la excepcionalidad de la región a los efectos de defender la democracia y la libertad.

EEUU, por razones estratégicas, o por realpolitik, podía no exigirle a China que tuviera un comportamiento democrático, pero, de la misma manera que América Latina podía ser declarada región libre de armas nucleares, era factible declararla libre de dictaduras y de abusos contra los derechos humanos.

Este espíritu culminó en la firma de la Carta Democrática Interamericana, suscrita por todos los países del hemisferio en Lima el 11 de septiembre de 2001, el mismo día del ataque de los islamistas a New York y Washington. En el documento, se describían los rasgos y comportamientos de las naciones aceptables para formar parte de la OEA. Cuba no cumplía con ninguno de esos requisitos. Era una despreciable dictadura calcada del modelo soviético-estalinista.

De alguna manera, el texto de esa Carta, en la que trabajó arduamente EEUU, ponía fin a la tradición vergonzosa de permanente componenda entre Washington y las peores dictaduras latinoamericanas a lo largo del siglo XX: Trujillo, Stroessner, Somoza, Batista, y un largo etcétera. Ya no tendría validez el cínico dictum de "es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".

Tras la reconciliación entre Obama y Raúl Castro, EEUU vuelve a las andadas. Hace en casa el gran discurso de la libertad, pero lo desmiente en su conducta diplomática. Es verdad que eso es lo que deseaban muchos países latinoamericanos, pero no deja de ser una pena que en las relaciones interamericanas no haya espacio para las consideraciones morales. EEUU ha sacrificado inútilmente su posición de líder ético y ha regresado al peor relativismo moral. Una gran pena.

El quinto error de Obama es de carácter legal. EEUU es una república dirigida por los delegados de la sociedad seleccionados por medio de elecciones democráticas. Entre ellos el presidente es el principal representante de la voluntad popular, pero no el único. Hay un poder legislativo que comparte muchas de las funciones con la Casa Blanca, y existe una Constitución, interpretada por el poder judicial, a la que todos deben atenerse. Como todos sabemos, la esencia de la república es la división de poderes para evitar la dictadura y para obligar a la dirigencia a buscar fórmulas de consenso.

Es posible que las encuestas reflejen que una mayoría de la sociedad norteamericana apoya coyunturalmente la reconciliación con la dictadura cubana —como en 1939 la mayoría apoyaba la neutralidad frente a los nazis—, pero ese dato tiene una importancia relativa. EEUU, insisto, es una república ajustada a derecho y es una democracia representativa. Eso es lo que cuenta y tiene muy poco que ver con las encuestas o con las decisiones asamblearias.

Pues bien: es muy posible que una parte sustancial de los dos años de mandato que le quedan al presidente Obama tendrá que dedicarlos a defender en la Cámara y en el Senado por qué engañó a la opinión pública y por qué engañó a los otros poderes del Estado, diciéndoles, hasta la víspera del anuncio junto a Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014, que no haría concesiones unilaterales, a menos que la dictadura cubana diera pasos hacia la libertad y la apertura. No fue una maniobra diplomática silenciosa. Fue engañosa.

En las dos cámaras hay cinco congresistas y tres senadores cubanoamericanos, republicanos y demócratas que tienen un enorme expertise en el tema. ¿No debió el Presidente conversar previamente con ellos sobre su política cubana en busca de opiniones y consejos? ¿No existe la cordialidad cívica en la Casa Blanca? ¿Ni siquiera le merecía ese tratamiento el senador demócrata Bob Menéndez, chairman del Comité de Relaciones Exteriores del senado?

Es verdad que la política exterior es una prerrogativa de quien ocupe la presidencia, pero los legisladores tienen un claro papel que desempeñar en ese campo y todos sienten que el presidente los ha estafado. Algunos legisladores, además, suponen que el presidente violó la ley y tratarán de demostrarlo.

Lo que Obama piensa que es parte de su legado —tener relaciones plenas y cordiales con una dictadura militar—, tal vez se le convierta en una pesadilla. Por lo pronto, es un terrible error en el que no habían caído ninguno de los 10 presidentes que lo precedieron en el cargo. Por algo sería.

Comentarios [ 70 ]

Imagen de Anónimo

Oye, ni la presa Zaza tiene tantas Clarias como las que hay aquí en este foro convertidas en Ciberclarias.

Montaner tiene que estar muy preocupado pues no cabe dudas que la Castrodictadura lanza sus batallones de "Ciberclarias kamikazes" a despedazarlo; ... ja, ja, eso se llama rencor y lo demás es bobería.

También hay que decir que habrá doble ración de Aceite de Girasol ultra fino y jabón Lux sin espuma. Pollo americano y alguna otra cosa caerá en la jabita; ... ahhh.... y el extipendio en CUC.

Pero Ciberclarias, si los jefes están arreglando el lio con los yanquis; ¿A quienes van a chivatear y a vigilar y a reprimir si se legalizará seguramente a la disidencia?

Yo creo que el final de ustedes serán regresar a las sucias aguas del Almendares; "así paga Roma". Pedro Perez Arteaga.

Imagen de Anónimo

Obama ha hecho algo bien simple le ha quitado el enemigo, el chivo expiatorio de todos los problemas. Y ahora a quien le echarán las culpas. Obama apuesta a el colapso interno a que los ciudadanos cubanos acaben, los pocos que quedan, de darse cuenta que el bloqueo siempre ha sido una excusa, el verdadero bloqueo es el interno. Esto no tiene marcha atrás. Ahhh, Y donde esta el tipo??

Maximo Gomez

Imagen de Anónimo

para Anónimo - 19 Ene 2015 - 2:50 am. Sera muy interesante ver el discurso del Gov. actual de Cuba en la ONU en la acostumbrada votacion anual contra el embargo. Yo apuesto que van a usar la misma retorica de trinchera que siempre les ha funcionado en ese medio carente de honestidad.

Imagen de Anónimo

Anónimo - 19 Ene 2015 - 6:22 am.Olvidate de los errores de Obama o los de CAM; dime, es el gov de los hnos Castro una dictadura? si o no? Quienes o que es el principal responsable del desastre que es la nacion cubana actual?Porque, al menos reconoces que es un desastre verdad?no creo que ningun cubano medianamente inteligente niegue que la Cuba de los Castro es un desastre.Dime, un par de vacunas y unas cuantas medallas de oro olimpicas justifican tanto desastre? economico, social, espiritual? Todavia sirve la salud y educacion gratis?

Imagen de Anónimo

para Anónimo - 19 Ene 2015 - 6:22 am.

Imagen de Anónimo

Paolo Titolo, pero más aún su concuñado, el Grl Luis Alberto Rodríguez López - Callejas, quien maneja el conglomerado de empresas militares GAESA a su antojo (y para sus bolsillos).

Imagen de Anónimo

Pienso que detrás de este acuerdo Obama - Raúl Castro se encuentra algún pacto de impunidad para la familia de este último, extenxivo a su entorno gubernamental.

A no olvidar que la mayoría de los contratos con el Estado cubano lo hacen unos pocos empresarios ligados al Poder, y que desde hace años vienen tendiendo complejos sistemas de aseguramiento de la provisión de bienes, insumos y alimentos.

Si con la presencia de FC hubo algunos intocables, con RC esto trocó a algo más familiar por definirlo de alguna manera. Sin ir más lejos el esposo de Mariela Castro, el italiano Paolo Titolo, es uno de los operadores más importantes del establishment cubano.

Imagen de Plutarco Cuero

Hambrear a los dictadores no ha funcionado, mejor vamos a engordarlos ...

Imagen de Anónimo

Los 5 errores de CAM:

1. Su incapacidad para comprender la alta política que lo hace creerse juez de un político como Obama.

2. Su oportunismo: nadie cree q CAM sea ingenuo por tanto es un oportunista q se vale de defender a una oposición desprestigiada que no es actor político en ningún lado. 

3. Su inmoralidad: como representante del mas vacuo, primario y agresivo liberalismo, CAM se da el gusto de exigir moralidad a quien a perdió hace décadas y, por si fuera poco, insiste en la aberrante idea de que el estrangulamiento sí ha dado resultado, lo que lo hace caer en su cuarto error:

4. Su incoherencia zafia: mientras califica al embargo como único muro de contención al régimen,  propala con una ligereza que asusta que tal estrangulamiento lo desactivó Johnson en el 64 ????? Para colmo esgrime la tontería de que a EEUU  nunca le interesó acabar con Castro. Ademas de regañar al Ejecutivo mientras que solventa sin ascos la necesidad de que Clinton hubiese barrido xin la isla al precio que fuese. Ya sabemos que a CAM jamás le ha importado el cubano común,  el q iba a coger los bombazos. 

5. Su suempre bien disimulada envidia por los verdaderos intelectuales latinoamericanos. Si Galeano es un tonto,  CAM es una cucaracha. O sea, que sobrevivirá la extinción nuclear, pero nunca dejará de ser una cucaracha.

Firma: Sensemaya.

Imagen de Anónimo

Obama debe de tener algo negociado  con Raul Castro que no ha salido  a relucir, de otra manera, se ha equivocado totalmente Pues los Castros nunca han cedido ni cederán a las buenas.

Ahora bien, si CastrosCuba no cumple  con la Ley Helms-Burton no se levantara' el  embargo. Y sin embargo levantado  el pueblo se le va a rebelar a Raul Castro. Pues le estaría quitando el bocado que pretendian recibir y ya salivaba con la apertura diplomática con USA.

Fíjense ese pueblo venezolano antes chavista ahora  como rechaza al gobierno actual en Venezuela. Por que ? Por que Chavez les dio' lo que no tenían antes y ahora Maduro se los niega.

Asi mismo resultara' si Raúl Castro desengaña las esperanzas del pueblo cubano de mejorar su standard de vida con  la restauración de las relaciones diplomáticas.

De ahí la lucha interna dentro del ejército y la nomenclatura al interior del regimen:soltar todos los presos, dejar de encarcelar a la oposición y abrir el sistema al pluralismo político o buscarse un lio muy muy grande con USA y con el resto del mundo occidental que esta vez desmontaria de cuajo el sistema actual de partido único pues ya no serian aceptadas la coartada de que el gringo me ahoga y el hambre y otras escaceces del pueblo seria cosa seria. Reventaría la olla.