Lunes, 26 de Septiembre de 2016
06:09 CEST.
Santiago de Cuba

Esperando el año nuevo

La vida sigue igual: eso es lo único que puede decir el santiaguero de a pie. El inmovilismo castrista se impone, a pesar de las falacias mediáticas sobre la alegría popular por el regreso de los tres espías. La preocupación del santiaguero de a pie es, nuevamente, con qué dinero comprar los insumos suficientes para una cena de fin de año.

En el programa televisivo En línea contigo, transmitido por el canal local el 24 de diciembre, el primer secretario del Partido en la provincia de Santiago de Cuba, Lázaro Expósito, anunció que ningún santiaguero se quedaría sin cenar, que el Gobierno había dispuesto más de seis ferias agropecuarias a todo lo largo y ancho de la ciudad para cubrir las necesidades de la población.

El programa, que se transmite semanalmente para informar a la ciudadanía de las gestiones gubernamentales, y cuyo objetivo primario era anunciar las nutridas ofertas para el fin de año, se convirtió en otro circo con llamadas de los "héroes" felicitando al pueblo santiaguero, que finalmente, tras dos horas de transmisión, no recibió respuestas a la principal pregunta hecha por la teleaudiencia: ¿Cuáles serían los precios de los tan variados productos a ofertarse?

Las anunciadas ferias funcionan desde el 27 hasta el 30 de diciembre, la gente se alista cada día, como en una carrera, para ser los primeros en llegar y así alcanzar mercancías. Como siempre, nadie creyó la supuesta abundancia anunciada en el programa televisivo, y la mayor preocupación es compaginar los altos precios de los productos, sobre todo los cárnicos, con los míseros sueldos.

En un recorrido por varias de las ferias, constatamos que la mayor parte de la oferta se componía de viandas, con preponderancia del plátano burro. Cientos de personas madrugan cada día para coger un buen puesto en la cola del cerdo. La afluencia de clientes se debe a que en las ferias el cerdo se vende entre 18 y 20 pesos la libra, mientras que los mercados tradicionales se rigen por la oferta y demanda: allí una libra ya ronda los 30 pesos.

Luis, un jubilado de 63 años, llegó a la plaza del estadio Guillermón Moncada a las cinco de la mañana y cogió el número 10 en la cola. Maritza R., junto a su madre, también madrugó por uno de los primeros puestos en la cola de la feria del Distrito. A todos les tocó una espera indefinida. A las nueve de la mañana, los camiones con la carne aún no habían aparecido.

"Todos los años es lo mismo", dice un hombre de mediana edad sentado en el contén de la acera. "Prometen y prometen y al final se forma la matazón", refiere. A pesar de la organización de las colas mediante tickets, la desesperación y la tardanza de los carros crean tumultos que solo pueden ser controlados por la policía.

Y así fue: el infierno se desató en el parqueo del estadio a las 9 y 30 de la mañana con la llegada del carro con los cerdos. Álvaro, que tenía el número cinco en la cola, dice que "hubo hasta fajazón, la policía se metió y detuvo a algunos. Si no, no hubiera podido comprar".

Cerveza, cara y escasa

Son los efectos de la escasez. La experiencia de 56 años nos ha enseñado que comprar primero es ir al seguro, porque en los últimos días ya no queda casi nada. Esto ya forma parte de la psicología popular, donde el revendedor se entroniza como el comerciante por excelencia.

De hecho, otra de las mercancías acaparadas por estos días es la cerveza de las tiendas en divisas. No hay disponibilidad de las marcas mayormente consumidas, a pesar de su precio de 1 cuc (24 pesos). Los revendedores se han apoderado de las cajas para vender cada lata a 30 pesos. Su desvergüenza es tal que se colocan en las puertas o pasillos de las cafeterías a venderle a los desesperados que persiguen el líquido para acompañar su cena.

La experiencia del fin de año pasado, cuando la cerveza "se perdió" de las tiendas en divisas hasta su reapertura el día 2 de enero, ha hecho que en estas fechas tan tempranas su existencia, en alguna que otra tienda, sea motivo de acaparamiento. Para la mayoría, sin embargo, este es un mal menor; la gente se consuela con los múltiples termos de cerveza a granel instalados en varias áreas de la ciudad.

La esperanza del santiaguero de a pie de un próspero año nuevo sigue siendo incierta, y aunque el discurso de Obama creó expectativas de una mejoría, ya el general-presidente aseveró que la subida de sueldos dependerá de una mayor producción de sus ineficientes empresas, retornando al lema de "hacer más con menos".

Así , la vida seguirá igual, ¿o quizás peor?

Comentarios [ 5 ]

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Viva la revolución socialista,viva Fidel y Raúl si no,hay cerdo le metemos a la moringa,agua pan de la cuota y moringa,pobrecitos la cena para los espías y sus familiares,no vieron lo flacos que los mando el Imperio,Raúl y su tropa la van a pasar en Varadero y el cagalitroso en su casita de punto cero,con su joroba de maldad acuesta,viva la revolución.

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“…el primer secretario del Partido en la provincia de Santiago de Cuba, Lázaro Expósito, anunció que ningún santiaguero se quedaría sin cenar”… el 31 de diciembre… los demás días del año, a él no le pregunten…

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"Al pueblo dale pan y circo", un poquito de cerveza agranel y un poquito de 'fongo' y ya son felices, a desfilar el 1 por otro anno mas de revolucion!

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Santiago simplemente tiene lo que se merece y se merece lo que tiene. Y si no les gusta lo que tienen, pues que hagan algo concreto para cambiarlo por algo más a su agrado. De lo contrario, callen, no se quejen en inútilmente, y sigan disfrutando.

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Fidel te lo cumplio. Santiago heroica ayer, hoy?, jajaja, siempre?