Lunes, 26 de Septiembre de 2016
02:28 CEST.
Opinión

Una paz duradera en Navidad

Desde hace varias semanas un comercial está dando mucho de qué hablar en Londres.  El corto publicitario es de Sainsbury's, la tercera cadena más grande de supermercados en Reino Unido. En menos de 4 minutos, nos presenta una historia ubicada en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial, durante la Navidad de 1914.

Las trincheras de los alemanes y los británicos estaban lo suficientemente cerca entonces como para ver las decoraciones de Navidad que colgaba cada ejército. Comenzaron a cantar villancicos, específicamente "Noche de paz". Los alemanes lo cantaban en alemán y los británicos lo seguían en inglés. Ambos lados comenzaron a gritar saludos de Navidad. Esa noche la artillería permaneció silenciosa.

A la mañana siguiente, algunos soldados comenzaron a salir de sus trincheras de forma cautelosa. En lugar de sus armas de combate llevaban pequeños regalos (whisky, cigarrillos, chocolate) que comenzaron a intercambiarse. Jugaron al fútbol con pelotas improvisadas, se abrazaron y estrecharon sus manos. Las imágenes de publicidad de Sainsbury’s termina con la frase "La Navidad es para compartir".

Lo más interesante de este bien diseñado mensaje publicitario es que se basa en un hecho real que los historiadores llaman "la tregua de Navidad". Según cuentan, esa tregua se expandió a varias áreas de combate y, aunque en algunos lugares duró solamente una noche, en otros duró hasta el Año Nuevo, e incluso hasta el mes de febrero. La euforia de paz se diseminó por todas partes y algunos soldados llegaron a creer que el cese el fuego era permanente, dando gritos de alegría y paz.

Pero la guerra continuaría 4 años más y los gritos de esperanza de paz resultaron ser infundados porque las bases del conflicto seguía intactas.

Hace unos días, cuando escuché las campanas de La Habana redoblar por el fin del conflicto cubano–estadounidense, no pude evitar el paralelismo con "la tregua de Navidad".

Raúl Castro llegó a decir que "hemos ganado la guerra" y un viejo amigo escritor que solía ser parte del círculo más íntimo de Fidel y Raúl Castro, me dijo muy alegre: "Clive, la guerra ha terminado".

Todo este regocijo me parece, desafortunadamente, muy prematuro, desproporcionado. No quiero que se me malinterprete: a mí me gustaría ver unas relaciones bilaterales entre Cuba y EEUU estrechas, saludables y prósperas. Sin embargo, no creo que los intercambios de prisioneros anunciados la semana pasada y las medidas unilaterales de relajamiento del embargo conduzcan a una paz duradera.

Para que se logre paz duradera tiene que existir respeto muto y desarrollo de gestos de buena voluntad con el objetivo de que todas las partes progresen.

Obama y una parte importante del equipo bipartidista que diseñó el cambio de política hacia Cuba sabe y entiende que el Gobierno de Cuba es una dictadura y han diseñado las nuevas medidas (aunque de forma muy ingenua) no para que el Gobierno de Cuba crezca y se desarrolle de forma saludable, sino con la esperanza de que surjan cambios democráticos que den al traste con el régimen de La Habana. Como han dicho, intentan un truco nuevo para obtener un viejo sueño: el fin de la dictadura en Cuba.

Después de la tregua de Navidad de diciembre de 1914 se produjeron otros episodios de armisticio informal, pero ninguno resultó en una paz duradera. Solo la firma de los acuerdos de Paz de París (1919-1920) puso fin al conflicto bélico.

El conflicto entre la política exterior de EEUU y la de Cuba tiene bases morales, políticas, económicas y sobre todo estratégicas. Estos diferendos no se resuelven con el cambio de política actual de Washington para con la Habana. No nos olvidemos de que fue el gobierno comunista de Cuba el que estuvo a punto de eliminar millones de estadounidenses con el emplazamiento de varias cabezas nucleares durante la Crisis de los Misiles de octubre de 1962.

¿Cree realmente la Casa Blanca que el Gobierno de Cuba dejará de ser una amenaza para sus intereses domésticos o externos? Con frecuencia se cita a Vietnam y a China como ejemplos de dictaduras comunistas con las cuales EEUU ha logrado buenas relaciones diplomáticas y comerciales. De esto se deduce que con Cuba se puede aplicar la misma metodología.

Tengo la firme convicción de que los cubanos demócratas dentro y fuera de Cuba no aceptaremos "el cuento chino", de la misma forma que no creo que los norteamericanos demócratas permitirán por mucho tiempo una relación diplomática con una dictadura (en su patio trasero) que golpea sistemáticamente a nuestras hermanas y madres vestidas de blanco.

A todos los que ahora festejan este primer "armisticio" les recomiendo que no se hagan muchas ilusiones. Hasta que el gobierno dictatorial que rige Cuba no nos devuelva nuestros derechos fundamentales, no habrá paz duradera.

Les deseo una Feliz Navidad a todos.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Cliive. Cito “Hasta que el gobierno dictatorial que rige Cuba no nos devuelva nuestros derechos fundamentales, no habrá paz duradera”. En eso estoy totalmente de acuerdo contigo, sigo citando “han diseñado las nuevas medidas (aunque de forma muy ingenua)” en eso no estoy de acuerdo contigo porque sería pensar que el equipo bipartidista que negocio con el castrismo son una partida de imbéciles. Lo que de una cosa si estoy seguro es que la problemática cubana del inmovilismo ha pasado a una dinámica diferente. Si por hipótesis esa aseveración tuya fuera cierta lo que no podemos ser ingenios y\o imbéciles somos los demócratas cubanos para no saber crear tácticas y estrategias, para en esta mueva dinámica,  acelerar la democratización de Cuba que a mi modo de ver son mucho más favorables que las existentes antes del 17\12\14 día de San Lázaro y cumpleaños de Papa Francisco, COMENTARIO de Esopo