Domingo, 25 de Septiembre de 2016
20:32 CEST.
36 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano

Desde la música y el break dance

La música como posibilidad de tomar conciencia de quiénes somos, y la danza como expresión contracultural en las nuevas generaciones, prefiguran la tesis de los documentales Me dicen Cuba, de Pablo Massip Ginertá, y Donde algunos bailan, de Oscar Ernesto Ortega. Las presentaciones, de lamentable concurrencia, ocuparon una sala del multicine Infanta en la sexta jornada del 36 Festival de Cine Latinoamericano.

Ambos documentales —que utilizan el making off como liturgia y soporte narrativo— suponen una suerte de manifiesto, donde danza y música ensayan un espacio de trascendencia, más allá de arte o representación. La identidad o pertenencia, sin importar origen ni destino, resultan casi en escarceos políticas, si entendemos que la apoliticidad no pasa de ser una ingenua utopía.

Donde algunos bailan no toma como punto de partida las historias personales de los Bboys que llegaron a las finales de la última edición del BC One. Evento que junto a La batalla de gallos –para los MCs– y el Big Tanke –para los Djs– conforman la tríada que organiza Red Bull para conectar el talento hiphopero cubano con el circuito internacional.

El Peque, Ganicus, 90 y el crew Kamikase representan la tenacidad que implica bailar break dance; la imprescindible disciplina ante el entrenamiento diario como único camino hacia la prestancia. Representan la resistencia ante la incredulidad de sus propios familiares y de su entorno social; ante el cerco de silencio que las instituciones y los medios de difusión trenzan sobre una cultura y una actitud que ha dejado de ser alternativa para conformarse en lógica de vida.

El descuido de la edición, durante los 25 minutos que dura el metraje, es la única incomodidad en Donde algunos bailan. Aun así, no se descuida su propósito de no perder de vista a los protagonistas.

En un intento de imbricar la sensibilidad artística con el tejido de la política exterior, Me dicen Cuba registra el proceso de grabación y producción del disco homenaje a los cinco espías del Gobierno cubano que cumplieron o cumplen condena en EEUU. El documental supone historiar un arco de criterios que une a casi tres generaciones de músicos. A ratos se trasluce —según el tema— pluralidad en los exponentes. Otras veces divagación. La música, que debía ser protagonista, apenas sobresale como tema; salvada solo en los destellos de José María Vitier.

Patria, libertad, familia, héroes, terrorismo, justicia, amor, amistad, paz. Sobre cada uno de estos conceptos está suscrita, a lo largo de casi una hora, la fábula de Me dicen Cuba; que quiso legitimar un conceso sobre identidad y nación a través de los criterios de Digna Guerra, Frank Fernández, Juan Formell, Amaury Pérez, Vicente Feliú, Pablo FG; Habana de Primera, Raúl Paz, Buena Fe, Baby Lores y Tammy.

Con impecable edición y sonido —menos no podría ser, lógico— el documental falla en una fotografía de exteriores que pudo tener un final casi feliz, si acaso la cultura, el arte y la música hubiesen sido medio y fin en virtud de todo lo demás.

El Pabellón Cuba, subsede de los Festivales de Cine Latinoamericano, además del programa en su sala de cine, organiza un conjunto de conciertos con talentos de la Asociación Hermanos Saíz.

En esta ocasión, para cerrar la jornada, el rapero Vladimir González Cobas "Continuo", presentaba su última producción: Lucidez. Un disco que demuestra, con creces, que mercado y arte no son necesariamente, ni en todos los tiempos, caminos desencontrados.

Continuo halla estas claves —desde el A & B y con un formato de banda rockanrolero— y regresa con una producción que se inscribe como material de estudio.

Lucidez es, a su criterio, "resultado de un trabajo minucioso y a la vez ambicioso, lleno de sencillez y vivencias propias, donde cada track conduce a un sentimiento y cada sentimiento hacia un camino".

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

?Break dance? Eso no era algo de los 80´s. Yo creo que hay que actualizar un poco los conceptos artísticos. El Lapón Libre.