Domingo, 25 de Septiembre de 2016
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Política

El galeno perjuro y el enfermo cabal

Después de enfermar de ébola en África durante una misión médica y, luego de recuperarse por completo en un hospital de Ginebra, Suiza, el Dr. Félix Báez Sarría ha podido volver a ver a su familia en Cuba. El economista Oscar Espinosa Chepe, cuya enfermedad hepática se agravó durante el presidio político, no pudo retornar a su casa cuando falleció, hacen 15 meses, en el hospital madrileño en donde trataron de salvarlo, tesoneramente pero sin éxito.

Al médico militar y al economista disidente los unió un momento de la historia que, aunque fugaz, revelaría nítidamente la condición humana de cada uno de ellos: el 25 de marzo de 2004 el galeno acudió a una conferencia de prensa organizada por el hoy caído en desgracia Felipe Pérez Roque, entonces ministro de Relaciones Exteriores, en la Cancillería cubana, para suministrar información médica sobre Espinosa Chepe, que en aquel momento se hallaba cumpliendo una condena de 20 años de prisión.

El doctor Báez Sarría conocía perfectamente el estado de salud del opositor, pues lo atendió en la sala para penados del Hospital Militar Carlos J. Finlay, pero decidió cumplir su parte en una farsa para desacreditar las inminentes denuncias de varias organizaciones del exilio cubano ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU —con sede precisamente en Ginebra— sobre el estado de salud de algunos miembros del Grupo de los 75.

En aquel espectáculo televisivo preparado por el régimen, el médico declaró que Oscar Espinosa Chepe no se encontraba grave, y mucho menos padeciendo cáncer de hígado, por la sencilla razón de que ni siquiera estaba enfermo, traicionando así, con la mayor frialdad, el corazón mismo de la práctica médica occidental durante 2.500 años: el juramento hipocrático, considerado como un rito de iniciación después de la graduación y antes del ingreso en la vida profesional médica.

Dice una versión de este juramento adoptada por la Convención de Ginebra, ciudad donde el doctor Báez acaba de recibir una especie de segunda vida: "No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, partido o clase. Tendré absoluto respeto por la vida humana. Aun bajo amenazas, no admitiré utilizar mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad".

Conociendo el invencible poder corruptor del castrismo sobre casi todas las profesiones, resulta difícil hallar una que en algún momento no haya sido envilecida y llevada a colaborar, si no mediante la represión y el crimen abiertos, al menos mediante la mentira, la calumnia y, en fin, el asesinato de reputación. Y la práctica médica no solo nunca ha salido impoluta de las grandes tiranías, sino que con frecuencia ha colaborado activamente con la violencia gubernamental. Recuerdo que el padre de una amiga, médico, había trabajado durante varios años en EEUU como anestesista y, según contaba ella misma, un buen día tuvo que salir huyendo de allí porque se había descubierto su misión como sicario de la contrainteligencia cubana.

Los hombres como el doctor Báez Sarría pueden ir hoy a cumplir una misión aparentemente humanitaria con el mismo entusiasmo con que violan el juramento hipocrático y ayudan a que un hombre inocente muera en injusta prisión. Pues hay que reconocer que de eso se trata en cuanto a los opositores políticos: ya que costaría demasiado caro eliminar a la mayoría de ellos, que sería lo ideal,  y como incluso no es tarea sencilla deshacerse de los más irreductibles, entonces, a los que se pueda hay que asesinarlos de a poco con terribles condiciones de encierro y liberarlos cuando ya estén fulminados. Dentro de esa estrategia general, más allá de las propias mentiras, es donde se encuentra la complicidad profunda del doctor Báez con los verdugos.

Por eso cuando líderes de la oposición como José Daniel Ferrer o Guillermo Fariñas denuncian un nuevo plan del régimen para amedrentar o eliminar a los opositores que mantienen una postura más firme, tenemos que recordar que planes como esos, o la imagen que reciban de esos planes los medios, dependen en buena medida de profesionales como el doctor Félix Báez Sarría, dispuestos a cumplir cabalmente cualquier orden que reciban, siempre a mayor gloria del Máximo Líder.

El famoso voto del gran médico griego termina diciendo: "Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria". Tal vez, durante sus días de enfermedad, en el portal de la muerte, el médico mendaz temió que por fin la maldición hipocrática le estaba haciendo pagar caro su sacrilegio de 10 años atrás. Tal vez no, porque de seguro nunca aceptaría que, al revés de lo que Maquiavelo le enseñó a su Comandante, que el fin justifica los medios, en realidad, como dejó claro Albert Camus, son los medios los que justifican el fin.

Si Espinosa Chepe hubiera escogido a tiempo el exilio, posiblemente hubiera salvado su vida, pero prefirió permanecer aquí diciendo la verdad sobre la economía cubana por el bien de su país y finalmente murió, pero en paz consigo mismo. Siendo adolescente, había caído preso por luchar contra la dictadura de Batista, cuando aún no había nacido Félix Báez, que luego, ya médico militar, escogería mentir y traicionar el juramento hipocrático por la satisfacción de servir a otra dictadura.

Ojalá que esta "segunda vida" le sirva al galeno para enmendar la primera, o al menos para no volver a avergonzar la memoria de Hipócrates.

Médico cubano contagiado de ébola testificó contra Oscar Espinosa Chepe

El disidente murió en 2013 en España de un padecimiento hepático. El galeno Félix Báez será atendido en Suiza.

Comentarios [ 45 ]

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Los dos de la foto tienen un tipo de chivato muy grande, me parece que Jorge Perez fue especificamente chivato en el Pre Carlos Marx en los 60

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Anónimo - 9 Dic 2014 - 4:01 pm.

Caballero, no dudo de su humanidad pero cómprese un libro de ortografía.

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Hasta dónde llega la degradación moral de ustedes que utilizan cualquier pretesto para atacar a un cubano, de Cuba, que preste su colaboración a otros pueblos del mundo. Su papel es tratar de desmoralizarlos y minimizar la gran obra humana que realizan, incluso con peligro para sus vidas. Déjenses de estupideses que todo hombre es responsable por las decisiones que tome en la vida y no como dice el redactor de este artículo "al menos mediante la mentira, la calumnia y, en fin, el asesinato de reputación".

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¿ Y de donde saco la leva esa el viejo director del IPKacuana? Parece que fue la ultima que se compro antes de la libreta, o se la regalo el Comandante cuando hizo la ultima limpieza de su closet;  al menos que la mande a coger un poco y a lavar y a planchar. 

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Candela!!!!! ... Como están los comentaristas!...aquí todo el mundo sabe de cibernética y de medicina.... y yo comiéndome un cable aquí en Hialeah por no estudiar.

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Hasta echo panzita el muy cabron comiendose la comida de los suizos.

El Mongo *+'

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El sujeto peligroso es el de la derecha…, el Dr. Jorge Pérez, ahora director del IPK. Talibán desde los años 60’s en el Plan de Becas donde se desempeñó como instructor militar. En la Escuela de Medicina represor y dirigente, comunista sarampionoso. En el 1971 orquestó un Acto de Repudio contra mi persona por ser “religioso” en el anfiteatro del Hospital de Maternidad “América Arias” junto al otro represor ya fallecido, Ángel Guerra.

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Muy interesante.  Si Chepe tenia cancer del higado en el 2004, una enfermedad fulminante de la que menos del 7% de los pacientes sobreviven 5 años, como se las arreglo para vivir 9 años, hasta el 2013?

Y por que sera que su esposa, Miriam Leyva, afirmo que murio en Septiembre de una "enfermedad hepatica cronica" que la venian tratando en Cuba desde Marzo?  Se le habria olvidado que en realidad tenia cancer? O sera que nunca se entero? Muchos interrogantes en este asunto.

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Como colega y cubano me alegra que le hayan salvado la vida. Ahora en Cuba lo tratarán como héroe hasta que se acuerden y hasta que les convenga; Raúl Castro -si es que no le da un ataque de finura o de asco- hasta a lo mejor le da la mano, o quizá hasta un abrazo. El tipo se va a dar golpes en el pecho, y como ya dijo, pretenderá regresar a continuar con su misión como buen comecandela que es, para seguir ayudando a perpetuarse en el poder al régimen que lo sodomiza........No me canso de decirlo señores: "el socialismo jode la mente".

Imagen de Joshua Ramir