Domingo, 25 de Septiembre de 2016
19:34 CEST.
Política

El último 'percance'

El lenguaje ofrece fórmulas curiosas que diluyen el significado real de un problema. Al genocidio cometido por los japoneses en la ciudad de Nankín, algunos lo llaman el "incidente" de Nankín. El conflicto entre Cuba y EEUU es suavemente denominado por otros como "diferendo bilateral". Ahora hay quienes prefieren describir el plantón dispensado por Raúl Castro esta semana al ministro de Relaciones Exteriores de España como "percance". 

Persuadido de que el General Presidente de La Habana es alguien pragmático, el gobierno del Partido Popular —antes látigo del PSOE por su acercamiento a Cuba— decidió asumir una política de continuidad en su relación con la Isla. Madrid, antes con el PSOE y ahora con el PP, ha sido un factor influyente para que la Unión Europea (UE) flexibilice su posición y abriese el diálogo actualmente en marcha entre ese bloque de países y el Gobierno de La Habana. Y no hay nada que sea más tentador en el mundo diplomático que la ilusión de pasar a la historia por haber gestionado la superación de un conflicto de larga data. Bastaba para ello un guiño sugerente, y las nuevas campañas de marketing político de La Habana los dispensan generosamente.  

El problema que quizás han confrontado de manera recurrente varios presidentes de EEUU y España pudiera deberse a su excesiva fe en que existe una sola manera de definir el pensamiento racional y pragmático.  Sin embargo, Fidel Castro les habría ofrecido ya suficientes ejemplos extremos de que ese no es el caso. Uno fue cuando en 1962 —temiendo que la URSS retirara sus cohetes nucleares y EEUU aprovechase la coyuntura para invadir la Isla— invitó a Nikita Jruschov  a iniciar una guerra atómica. Otro cuando en 1996 después de caer la Unión Soviética —y en medio de la mayor crisis económica y social que haya sufrido el pueblo cubano— se permitió sabotear los pasos que venía dando el presidente Clinton para impulsar la normalización de las relaciones después de su reelección a fines de ese año.

Pero ahora, según cierta lógica optimista, está Raúl Castro al frente del Estado y él es "diferente". Vale. Ciertamente lo es. Pero no necesariamente en su disposición a cambiar la prioridad máxima de esa elite gobernante: mantenerse en el poder. Y eso cohíbe al General de dar cualquier paso "imprudente" que pueda facilitar que el control sobre la sociedad cubana escape de sus manos.  En política exterior su visión de Occidente sigue siendo la de Stalin: son gente a quienes se puede eventualmente manipular y en las que nunca se puede confiar.

Un escrutinio más cercano de la actitud de La Habana permite corroborar el nivel estratégico que otorgan al desarrollo de sus relaciones con países como Rusia, Venezuela, Corea del Norte y China —cuyas delegaciones reciben tratamiento protocolar de primer nivel— en comparación con el trato dispensado hasta ahora a los representantes de la UE. Por esa impresentable coalición están dispuestos incluso a correr riesgos de seguridad nacional, ofreciéndoles establecer con ellos alianzas militares y de inteligencia, mientras que no dan un solo paso para ratificar los Pactos Internacionales de Naciones Unidas que ya han firmado y que, amigablemente, le sugieren suscribir los miembros de la UE.

Tampoco tiene La Habana interés en reincorporarse a la OEA o a cualquier institución de comercio multilateral que suponga someterse realmente a alguna cláusula de monitoreo de la situación de derechos humanos en la Isla. Ni tampoco está claro siquiera que realmente estén interesados esta vez en mejorar sus relaciones con Washington, cuando todavía mantienen al contratista estadounidense Alan Gross en prisión. La Habana lleva décadas proclamando adherirse a una política exterior de paz y distensión con su vecino del norte mientras implementa otra paralela de confrontación permanente que obstaculiza —a veces en el último minuto— cualquier entendimiento estable.

No hay que echarle la culpa por el plantón del General Presidente al tono, ya de por sí moderado y cuidadoso, de la presentación que hiciera el ministro Margallo sobre la transición española a los estudiantes de la carrera diplomática. Esa versión, si los funcionarios cubanos la han echado a correr, es un melodrama ridículo. Aquí no hay "percance" ni genuino disgusto por una disertación histórica, sino un nuevo ejemplo del calculado menosprecio por las ofertas occidentales para facilitar nuevos anclajes a la desvencijada economía cubana, a cambio de que el régimen inicie un proceso significativo e irreversible de reformas económicas y políticas. Ni siquiera muestran intención de avanzar hacia el modelo chino o vietnamita, como apenas se aspira en algunas capitales occidentales. Ese camino, sospechan, los conduciría a perder el control de la situación interna.  

La depauperación progresiva de la sociedad cubana no es tema de preocupación mientras logren inculcar a todos —dentro y fuera—  la percepción de que su poder no tiene alternativas. Son "los otros" quienes deben abandonar unilateralmente su política. Según la óptica de la elite de poder en la Isla el mundo debe adaptarse a ellos y no a la inversa. La racionalidad en La Habana se define por parámetros diferentes a los de Bruselas, Madrid o Washington.

Comentarios [ 40 ]

Imagen de Anónimo

Magnifico articulo y Margallo y Rajoy se merece este planton por querer hacerle la gracia al castrismo -- como bien dice Blanco cuando eran oposicion criticaban PSOE por lo mismo que ahora ellos hacen, con el agravante de que lo que criticaban lo han llevado a un "estadío superior" --; bien merecido se tienen el desprecio con el que los tratan "sus amigos".

Imagen de Anónimo

Para el de las 6:11 pm

Felicitaciones! Nunca antes mejor dicho.

Para el de las 5:14 pm

Parece que algunas personas como Ud. no se dan cuenta de algunas cosas:

1) Muchos de los cubanos que estamos afuera, tenemos nuestras vidas hechas aquí (en muchos casos una muy buena vida, y en la mayoría una mejor que la que llevaban en la isla), nos retiraremos y cobraremos nuestras pensión y ahorros de jubilados por aquí. A muchos no nos interesa una vejez en Cuba, como tampoco nos afecta la debacle económica que tiene el país; si nos interesa el Tema Cubanos es sólo por eso, por que somos cubanos y nos desagradan los abusos de los Castro contra el pueblo de dónde provenimos. 

2) Los Castro llevan no sólo 55 años (des)gobernando aquel sitio, sino que han estado abusando y estafando a su pueblo por el mismo tiempo, incluyéndolo a Ud. Y 3) Mientras más tiempo dure el "patiñero" cubano, pues PEOR PARA Uds.

Imagen de Anónimo

Lástima me da que haya personas que por una jabita con algo de aseo personal estén escribiendo boberías aquí y en cualquier sitio de Internet, se arrastran por cuatro porquerías que en cualquier país libre se pueden comprar en cualquier tienda.

Imagen de Anónimo

Excelente y muy esclarecedor artículo y si no lo creen, solamente miren la ‘atención’ que el mismo ha tenido en los comentarios por los testaferros castristas.

Imagen de Anónimo

Los principios de los Castro son irrenunciables,capitalismo para los Castro y socialismo para el pueblo,que nadie se meta a querer cambiar esa receta.

Imagen de javier monzon velazques

Ah, ja, ja, ja,.... Que risa me da lo que le paso a Margallito. Bien merecido se lo tienen el y el que lo mando. Solo falto que le pusieran la escoba detras de la puerta.

Imagen de Anónimo

Anónimo 5:14 pm  los que dan lástima son los que piden al presidente gringo, y no directamente si no a través de terceros como ahora por medio del NYT que levanten el embargo y al reyecito de España que  invierta en Cuba porque los cubanos que eran capaces de producir bienes  fueron expulsados y los que quedan nada mas tienen cerebro para vigilar, reprimir,vivir del invento para "resolver" y lamentarse,solo eso saben hacer incluyendo la cúpula que desgobierna tambien,con gente como tu los cubanos van  vivir por siempre en un miserable pais de esclavos.

Imagen de Anónimo

Eso estaba cantado desde el principio. A Margallo le dieron el "gusto" de dictar su charla, que es su forma de decir que fue a "cantarles las 40 al suave" a los Cs. Evidentemente,  no tendrá trascendencia alguna salvo para la propaganda y quedar "limpio" ante la manoseada opinión"pública" de Occidente. Revisando al vuelo la prensa en línea: El País NO dice nada, luego de haber sacado varios artículos especulativos sobre la visita. El ABC da como "triunfo" esa conferencia., que de eso no tiene nada. El entusiasmo sobre el éxito de la misión se esfumó. Fue un error darle tanto bombo a lo que pudoser y no fue. Quizás así el régimen no hubiese actuado como lo hizo. Son especialistas en desinflar espectativas. En realidad,  les interesa únicamente lo que puedan sacar en la cuestión económica y para el resto, como dijo -más o menos- una vez el monstrete "les oimos con paciencia y deferencia, y nos reímos para los adentros..." 

Imagen de Anónimo

El equipo de gobierno en Cuba es realmente un equipo.  Esto significa un conjunto de personas encargadas de poner rumbo al futuro. Nadie puede creer que los innumerables y acertados cambios de los ultimos años han salido de la voluntad y el cerebro de  una sola persona de avanzada edad(RC) seguramente con multiples patologias fisicas y psiquicas, ajena por logica al complicado y cada dia mas cambiante mundo actual. Cuando falten los Hnos Castros todo se renovara, probablemente con violencia. Muchos se creeran con meritos de "salvar el pais" porque los "cambios" de adentro han sido ocultos, emborronados, y aparentemente inexistentes. 

Imagen de Anónimo

Excelente artículo. Ya salieron los troles desde Cuba o desde donde están anclados a echar pestes del artículo y de Blanco. Ya los movilizaron, y rápido. ¿Por qué les molestarán tanto los artículos de este autor? ¿Será porque dice cuatro verdades? Creo que por ahí van los tiros.  El sostenimiento del poder a como dé lugar ha sido siempre el objetivo de los Castro. No importa que el país se derrumbe, se enferme de hambre como en los 90, los aliados sean como Putin o Maduro, o los interlocutores del PP o el PSP. Mantenerse "pegados al jamón" es el asunto (las nuevas generaciones que averigüen sobre esa frase criolla).