Martes, 27 de Septiembre de 2016
14:23 CEST.
Opinión

El regreso de Rusia al Caribe

La Crisis de los Misiles, que es como Occidente conoció lo que en Cuba se llamó la Crisis de Octubre, comenzó por el deseo de los gobernantes soviéticos de instalar una base de ojivas nucleares a la puerta de EEUU, su mismo traspatio. No funcionó entonces por muchos factores, entre ellos la existencia de unos EEUU fuertes, influyentes, que dirigían los compases de las democracias occidentales.

También la situación política del hemisferio occidental, y especialmente de América Latina, fue factor decisivo, a pesar de los "encantos" románticos de la revolución castrista. O, quizás, a pesar de esos mismos "encantos". No es lo mismo una "revolución" que se enfrenta con voluntad popular y casi nada más, que una "revolución" con ojivas nucleares.

De alguna forma, la Crisis de los Misiles destiñó de romanticismo, una vez más, otra de las revoluciones. El comienzo del final.

Desde entonces Cuba sirvió por lo que es, su estatus de colonia. Así lo veían los sucesores soviéticos en el Kremlin. Generoso dinero, generosa ayuda en tecnología atrasada, generosa instrucción tecnológica, visitas de ayudas, estudios universitarios y tecnológicos en los campus universitarios rusos, armas, víveres, tecnócratas y bases de vigilancia electrónica.

Cuba era lo que se alistó a ser: una colonia soviética, destinada a ser punta de lanza del imperialismo ruso en América. Y ya que hablan de tanto imperialismo, ponerlos todos sobre la mesa es importante.

Todo se acabó en 1991, o quizás un poco antes. Hoy retorna. ¿Por qué?

La razón principal puede hallarse en dos factores fundamentales: Putin y Ucrania. La democracia rusa nunca ha sido tal democracia, sino una suerte de club de mafiosos jugando al golf de la democracia en un campo de tiro. El mismo Putin fue miembro de la KGB, y nunca abandonó su espíritu de suspicacia. De ahí su aspiración al retorno de la grandeza rusa, aquella de la época de los misiles, la Guerra Fría y el juego de los dos imperios.

Hoy la situación es distinta a entonces. EEUU es débil, con un presidente que parece más un dandy de Hollywood invitando a fiestas musicales en la Casa Blanca. Una Europa que se desgrana en problemas, conflictos y cuyo euro ha estado perdiendo poder. Y una China que se agiganta artificialmente, extiende sus tentáculos a América Latina, también para invadir territorio que fue tradicionalmente americano.

Entonces surge Ucrania, y su respuesta es Cuba.

Putin sale a devolver la mano "amiga" a Cuba para amenazar, evidentemente, con el retorno a los tiempos coloniales rusos en Cuba y su estancia como punta de lanza en las puertas de América. Y la estación radioelectrónica de Lourdes, el fantasma de los misiles nucleares del 61 y la financiación a través de las venas cubanas de cuanta desestabilización latinoamericana podía aventurarse, vuelven a jugar un contrapeso en la política del Kremlin.

Putin va a La Habana, retorna a su vieja colonia como el antiguo monarca que se fue, y hoy retorna. No es ni el hijo pródigo, tampoco el padre pródigo. Perdona deudas, ofrece contratos ventajosos para deslumbrar el poscastrismo, vende viejas naves aéreas a una industria cubana altamente hambrienta de una necesaria renovación. Precios baratos, tecnologías viejas, sí. Viejos amigos en el campo del coloniaje.

Es lo mismo. Para el ruso la sicología es simple: "Si América juega en su traspatio con Ucrania, yo también sé hacerlo con Cuba".

El retorno ruso es aritmética geopolítica. Y ahí se insertan las declaraciones del ministro ruso de Defensa, Sergei Shoigu, de las negociaciones sobre el patrullaje de bombarderos putinescos por el Caribe. Entre los países que apoyarán el reabastecimiento de esos bombarderos está Cuba, y sus acólitos. Esos que son la sombrilla de su sostén económico, pero que también son sus rehenes diplomáticos, especialmente Nicaragua y Venezuela.

Y Putin conoce de esto, por supuesto.

Lo que viene a agravar la problemática de este retorno, no solo para los cubanos, sino para la región, es precisamente la debilidad norteamericana, la payasería musical de un individuo que, en la Casa Blanca, ha sabido ser más huésped de fiestas musicales que de verdadera diplomacia política.

Para Cuba tiene una doble consecuencia. Por una parte, el gobierno de Castro recibe a su antigua metrópolis de vuelta, lo que le da seguridad militar, estratégica. Por otra, expande su importancia diplomática. El raulismo ha entendido que el regreso de Moscú no se debe a otra cosa que a su posición estratégica frente a las costas americanas. Lo supo bien desde un inicio, desde aquellos misiles nucleares de entonces.

Hoy no necesita esos misiles. Es mucho más peligrosa una base cubana abasteciendo de combustible a bombarderos que las propias cabezas nucleares. Y todo ello no tiene el sesgo que disolvió el "encanto" romántico de aquella revolución que se fue a bolina un día de octubre de 1961.

Sin olvidar que el combustible será bien pagado. Operación doble, entiéndase.

Pero Rusia vuelve por el peso diplomático que Cuba tiene en sus neosatélites latinoamericanos. Los necesita en su bolsillo chejoviano.

El reverso de la moneda es, con muchas posibilidades, el desprecio a cualquier diplomacia occidental en los organismos internacionales por el recrudecimiento posible de las acciones contra la disidencia interna.

Con el banco financiero en Venezuela, el apoyo estratégico de la contraparte imperial rusa, la diplomacia de la sonrisa con China y su inyección en la economía cubana, el gobierno raulista tiene lo que necesita para abrirle las puertas al poscastrismo.

En cierta medida, el retorno de las botas rusas es más importante que la misma Venezuela, sobre todo en las condiciones en que está hoy Maduro.

¿Significara esto el retorno de la "danza de los millones" rusos de los 70 en Cuba?

No. No volverán. Putin puede ser generoso en lo estratégico, pero no tonto como sus antiguos jefes soviéticos. Los mafiosos no regalan dinero, pagan favores. Nada más.

Para aquellos que piensan que Cuba no es una amenaza para EEUU, deberían tomar bien en cuenta las palabras del ministro de Defensa ruso. Equivocarse puede costar caro, especialmente si es por segunda vez.

 


Este artículo apareció en el blog Open Cuba. Se reproduce con autorización del autor.

Comentarios [ 25 ]

Imagen de Anónimo

Una vez más nos damos cuenta de que el pataleo por que les quiten el embargo está dirigido al gallinero en este teatro que se montan porque lo que hace Raúl Castro con este acercamiento a Rusia es decirle de nuevo a los americanos: F**K YOU!!!

Imagen de Anónimo

Este sitio es digno de lastima y sobre todo de poca creatividad en sus medios de ataque contra Cuba, pues mencionar que Cuba fue y podria ser una colonia de los  Rusos es como pensar que los norteamericanos pudiesen volver a Cuba bajo el gobierno de Fulgencio Batista y Zaldivar.

Senores cambien el tema y sus opiniones, estan viviendo con 300 anos de atrasos.

Imagen de javier monzon velazques

El momento para actuar es ahora, luego cuando se hagan firmes y con Pactos las relaciones militares Cuba Rusia, sera tarde. Hasta Bahia de Cochinos, no existian lazos fuertes entre la URSS y Cuba, y los Castro solo dependian de ellos; ya cuando La Crisis de los Misiles era distinto. Se perdio la ocasion. Ocurrira ahora igual, y la Isla de los Castro volvera a convertirse en un porta aviones enemigo, ante la apatia del gobierno norteamericano?

Imagen de Anónimo

Mi respuesta al comentario que dice que eeuu esta 18 a 24 años por delante a Rusia le pido encarecidamente que lo demuestre y no comente sin fundamentos.

Por sitar unos pocos ejemplos: misiles s300 tiene 30 años de fabricado y hasta ahora son los mejores del mundo y usa con sus patriot actuales no les supera.

Base y tecnologia espacial hasta hoy no tienen los Rusos 30 años atras ya los tenian.

Por favor no tapes el sol con tu dedo que te vas a quemar. Una refleccion para ti, lee mas e informate, te hara mejor que jugar a el comentarista por que aun mucho te falta para intentar hacer el papel de desinformador frustrado.

Imagen de Anónimo

Los 13 dias de la crisis de los misiles no fue en el 61,sino en 1962.....Que no se pierda el autor en contenido igual que lo esta en fechas.....

Imagen de Anónimo

Lo que desconce mr. Putin, que segundas parte nunca fueron tan buenas! Lo que demuestra con todo este pataleta es que le han dado por donde mas le duele. Y que no se olvide que los EE.UU lleva la delanteraen tecnologia armamentista con unos 18 a 24 annos sobre todas las naciones del mundo. Puede muy bien que salga pelo a Putin cuando menos se lo imagine! Que aqui no manda Obama y si los intereses mas poderosos!

Imagen de Anónimo

CastrosCuba ya quebro' a la URSS, si regresan ahora como la Rusia de Putin vuelven y la quiebran de nuevo.

Imagen de Anónimo

Yo me alegro; porque es verdad  que los gobiernos norteamericanos son unos hijos de puta.....Ahora ya tienen el "EJE"   IRAN-CORÉA-CHINA-RUSIA-CUBA-VENEZUELA   y LOS QUE FALTAN ..........YA VIENEN LLEGANDO

Imagen de Anónimo

El gran error de los Estados Unidos desde hace 55 años ha sido minimizar el peligro que representa la dictadura castrista y cada día siguen pagando por ese error.Los Castros han sembrado el odio antiyanqui en toda América Latina,mantienen una red de inteligencia a nivel mundial,y grande también dentro de los mismos EEUU,les han restregado a los rusos,chinos e iraníes en sus propias narices, ahora lo que falta es que le quiten también el embargo,sería la gran victoria que esperan estos tiranos.La situación del pueblo de Cuba es,en parte,por culpa de USA.Nos han decepcionado.

El cosaco

Imagen de Anónimo

Putin llegó a Cuba con peste de macho porque en Europa no mete miedo. Ni su gas ni su petroleo son necesarios.....hace pocos dias USA vendió por primera vez en la historia petroleo a Italia, la "puta"  de Vladimir. Eso lo dice  todo.....