Jueves, 29 de Septiembre de 2016
18:33 CEST.
Literatura

El silencio de Fina

Casa de las Américas rindió homenaje al 70 aniversario de la revista Orígenes y a uno de sus poetas emblemáticos, la doctora Fina García Marruz, Premio Nacional de Literatura, Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en la ya tradicional Semana de Autor que desde el año 2000 ha convocado a escritores consagrados de Chile, Argentina, México, Brasil, Nicaragua, en alarde de trascendencia literaria y conciencia de latinoamericanidad.

A celebrar a la nonagenaria intelectual cristiana acudieron poetas, traductores, investigadores, narradores de cuatro generaciones, destacando, por su rigor, Enrique Saínz, quien centró su valoración en la insoslayable impronta martiana de Fina, dada en sus labores arqueológicas y de reflexión americana sobre la figura del Apóstol —Sala Martí de la Biblioteca Nacional, Centro de Estudios Martianos— y en su esencial, sensible ósmosis con el autor de Versos sencillos.

La calidad ensayística de la Marruz también era exaltada por Saínz: "su pensamiento se inscribe de hecho en un realismo trascendentalista, de suma importancia en la concepción de la poesía que trajo el grupo Orígenes a la  cultura cubana: el hallazgo de lo permanente en lo perecedero, en lo que el tiempo transforma y deshace…"

Roberto Méndez, también poeta, la acercaba a la danza, mientras Luisa Campuzano se detenía en Las miradas perdidas a través del Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos y Versos sencillos.

Investigadores como Milena Rodríguez Gutiérrez, Ianela Rodríguez Quintero, Sergio García Zamora, Ivette Fuentes, acechaban sus "metáforas lumínicas", todos alrededor de la poesía, que no de la prosa. Su sobrina, Josefina de Diego, leyó —y comentó— un texto inédito de innegable resonancia familiar, a la vez que los poetas Roberto Fernández Retamar, Nancy Morejón, Pablo Armando Fernández, Roberto Méndez, Laura Ruiz y Sergio García Zamora le dedicaron poemas y textos que iban del elogio retórico a las imágenes más certeras alrededor de una vida y obra afianzada en su deseo de universalidad, tónica estilística de autenticidad y "origenismo".

Con la presentación de Créditos de Charlot, en su nueva edición realizada por el Fondo Editorial de Casa de las Américas, se redondeaba el homenaje, con los poemas que dedicara la poeta al cine mudo: "no es que le falte/ el sonido,/ es que tiene/ el silencio", una de las obras de mayor recepción entre estudiosos y admiradores.

Y ella leyó dos poemas de este libro en el primer día de la Semana de Autor: no hubo nuevos.

Conciliando paradigmas

Bien pensado, la Semana de Autor de Casa de las Américas debería tomar un sesgo de mayor audacia y, al igual que hiciera el pasado año al invitar al escritor Leonardo Padura, invitar a autores de "afuera", cuyas obras se inscriban en las últimas décadas del pasado siglo y en las dos primeras del presente.

Un Néstor Díaz de Villegas, por ejemplo, sería interesante propuesta. Y, entre otros poetas y ensayistas, Rafael Rojas, Enrique del Risco o Antonio José Ponte, clasificarían en marea actualizadora de afuera hacia adentro; así como un Juan Carlos Flores, de adentro hacia afuera; especie de ritmo intelectual de la expresión sin omisiones, con todos los derechos de pertenencia.

Esto hablando de los cubanos, porque de la más reciente promoción de los latinoamericanos, también habría que dar buena cuenta.

Comentarios [ 21 ]

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En vez de hacer conjeturas absurdas sobre las relaciones de los Vitier-García Marruz con Lezama –o de acusarlos de cualquier cosa, como algunos, sin el menor recato, suelen hacer aquí a menudo– deberían (al menos) leer «La familia de Orígenes», testamento político de una gran mujer de Iberoamérica, como es doña Fina.  

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Nunca la Sra. Marruz defendio a Lezama, Piñera, Lidia Cabrera,......., sin embargo defendio a los Castros y su dictadura, su esposo Cintio Vitier apoyo el fusilamiento sin juicio de tres cubanos que secuestraron una embarcacion en 2003 siempre han servido a los Castros.

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Fina García Marruz, la tracatana de los Castro Ruz

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Para Doña Fina, una de las grandes de nuestras letras, mis respetos y mi abrazo solidario. Qué más da lo que digan (o escriban) de ella algunos. Honor al que honor merece. 

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Por favor dejad a Fina tranquila. Mirad cuantos disidentes y opositores teneis en Cuba y exigid a estos que salgan a luchar y se dejen de hacer boberias.

Joder!

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Ano 5.11. Su estrechez mental y su alma podrida causan nauseas. Seguramente detrás de tanta palabrería, se esconde un mediocre y frustrado escritorcillo, de esos que pululan fuera de Cuba.

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...........que Azucena Plasencia haga su propio homenaje a Fina e invite a quien le de la gana!!!!..............

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Anónimo 6:16 am, ¿y ahora porque ella fue censurada como católica hay que perdonarle que haya mostrado su adhesión al fusilamiento de unos jóvenes que no tuvieron un juicio como debe ser? ¿O hay que perdonárselo porque su marido era quien mandaba en casa?

En cuanto a marcar tarjeta, escritores más grandes que esta señora la han marcado, en Cuba y fuera de Cuba. ¿O ahora el genio literario exime a los empleados del horario de rigor?

Déjese de tonterías y disimulos. 

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No entiendo nada. Cuanto le pagaron a la autora del artículo algunos que han clasificado en su propuesta final,que considero un despropósito de poetas y ensayistas muy conocidos en su casa?

Imagen de Anónimo

Señor de las 5.11 pm: Estamos hablando de una señora de ¡91! años, por favor. En todo caso, el gran "pecado" de doña Fina ha sido vivir siempre a la sombra de su esposo, en una suerte de "auto opacamiento" que siempre prefirió estár a la sombra, sin estridencias. Olvidamos que tanto ella como Cintio también fueron perseguidos, desde su ostracismo en la Biblioteca Nacional hasta incluso en el Centro de Estudios Martianos, cuando a algún funcionario se le ocurrió la peregrina idea de hacerlos "marcar tarjeta" como a cualquier empleado de quinta. Olvidamos también que doña Fina fue censurada: un estudio valiosísimo de ella sobre Sor Juana Inés de la Cruz, presentado al mismo concurso donde ganó el premio Mirta Aguirre con su "Encausto a la sangre" (muy inferior al de Fina, por cierto) estuvo engavetado durante muchos años por apreciar algún otro funcionario (que se decía muy "liberal" entonces) que era "fuertemenete católico"... Fina -y Cintio- han sido víctimas también del desastre. Constantemente vieron frustradas sus esperanzas (hasta las de tener un ascensor que funcionara y contar con bombillos en la escalera...) Pertenezco a una generación de cubanos donde en casa nos enseñaron a respetar a los mayores y no insultarlos y no hablar de los muertos, que ya no pueden defenderse.