Lunes, 26 de Septiembre de 2016
06:09 CEST.
Sindicatos

Los sindicatos no capacitan a los trabajadores

La oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC) insiste en que una de las tareas fundamentales que cumplen los sindicatos cubanos es la capacitación de los trabajadores. En consecuencia, los colectivos laborales conocerían los documentos que rigen la política laboral del país, y estarían al tanto de los cambios económicos que han ocurrido últimamente. Sin embargo, la realidad demuestra que no es así.

El propio secretario general de la CTC, Ulises Guilarte de Nacimiento, comprobó personalmente los vacíos informativos de "sus trabajadores". Según la prensa oficialista (Trabajadores, edición del 20 de octubre), el mandamás de la CTC puso en aprietos a varios dirigentes sindicales de la provincia de Matanzas, los que desconocían aspectos esenciales del Código de Trabajo. Si semejante descalabro tuvo lugar entre dirigentes sindicales, qué esperar si encuestamos a trabajadores simples.

Lo que sigue es la muestra de un tanteo realizado entre empleados de varios establecimientos estatales de los municipios Cerro y Plaza de la Revolución.

Más de un trabajador del laboratorio farmacéutico "Roberto Escudero" aseveró que el Código de Trabajo aún no está aprobado, y que solo se halla en fase de discusión. Cuando les preguntamos sobre los expedientes laborales, la mayoría afirmó que todo sigue igual; es decir, que los trabajadores no reciben los expedientes una vez que causen baja de su centro laboral.

Como se sabe, la Ley 116 que establece el Código de Trabajo está vigente desde el pasado 18 de junio, y en uno de sus acápites dispone un cambio en la custodia de los expedientes laborales. En lo adelante se elimina el traslado institucional de los expedientes. O sea, que la entidad lo entrega al trabajador cuando este vaya para otro centro, cause baja o se jubile.

"Muy bueno todo eso, pero ojalá en el futuro no se pierdan tantos expedientes como antes", fue el sentir de estos "despistados" trabajadores.

Con respecto a las prerrogativas otorgadas a las empresas estatales, no es mucho lo que conocen los obreros de la Unidad Empresarial de Base "Litográfica de La Habana". Cuando les comentamos que las normativas emitidas tienden a que las empresas cuenten con más autonomía, las respuestas rondaron el pesimismo. Dijeron que siempre, de una u otra forma, hay que esperar por las indicaciones "de arriba".

Y no sabían qué era el Organismo Superior de Dirección Empresarial (OSDE), la instancia que ha sustituido a los ministerios en la tarea de aprobar los planes de las empresas.

Por otra parte, no creen en la supuesta eliminación de las restricciones para la formación del fondo de salario. Opinan que siempre se inventa algún que otro indicador económico para impedir que los colectivos laborales ganen lo que corresponda con la producción obtenida. Que si la correlación salario medio-productividad del trabajo, que si el costo por peso de producción mercantil, que si el gasto de salario por peso de valor agregado bruto… Y lo más triste es que cuando se esgrime el no cumplimiento de un indicador para limitar el fondo de salario es la administración la que les da la cara a los trabajadores. Nunca viene un dirigente sindical a explicar el porqué de semejante medida.

La última etapa de nuestro cuestionario se vinculó con el control interno en las entidades, y aconteció entre varios empleados de mantenimiento de la Terminal de Ómnibus Nacionales. Según la señora Gladys Bejerano y su equipo de la Contraloría General de la República, el control interno es un mecanismo que poseen las entidades para autoevaluarse en lo referido al control de los recursos materiales y financieros. Sin embargo, estos empleados de la Terminal manifestaron no saber que algo así existía.

Para ellos la palabra "control" se asocia únicamente con visitas o auditorías que ejecutan los niveles superiores. "Pero total, tantos controles y auditorías, y nada mejora. Porque son los jefes los que más roban", concluyeron estos empleados con cierta ironía.

De todas las respuestas se deduce que las asambleas sindicales, que deben de efectuarse mensualmente, son un mero formalismo en la mayoría de los casos, algo como para cumplir una meta. Además —y esto ha sido reconocido más de una vez por las propias autoridades—, buena parte de los dirigentes sindicales a nivel de base no son las personas idóneas para esa responsabilidad. Los trabajadores más capaces e inteligentes no se dejan involucrar en faenas que no ameritan la pena.

Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

Lazaro Pe~a hubo dos

en etapas diferentes

en una ponia sus dientes

pro trabajador y en pos

luego sumandose al "dios"

con postiza dentadura

apreto con boca dura

al trabajador mordido

y fue socio del bandido

en armar la dictadura

     El Pitirre de Guaracabuya

Imagen de Anónimo

El sindicato en Cuba responde a los intereses del gobierno/partido, de donde mismo emana, ven al trabajador como masa usable para sus fines, el sindicato tiene que ser contraparte independiente no sumada al mismo que lo marea para darle espuela, el trabajador paga, el sindicato/partido cobra se da el vuelto y se mete el trago, es un circulo donde el trabajador siempre se muerde al rabo. El mismo expediente laboral es una aberracion que califica/descalifica por el comportamiento politico, una forma de presionar y meter por el aro al gusto del tutor, una especie de certificado/antecedente penal, que evalua mas lo adecuado politicamente que la calificacion laboral, es mas fiscal/juez que abogado defensor del trabajador. Si se pretende un sindicato real esa ecuacion hay que cambiarla, independencia de gobiernos, partidos y empleadores es la esencia para que un sindicato funcione, lo otro es una farsa. Hay que darle prioridad y apoyo a los sindicatos independientes si queremos sacarnos este eslabon que forma parte de la cadena. El sindicato representa al trabajador y emana de el, sin impotarle preferencias politicas o de otra indole de quien lo integre, y los que lo integren no pueden torcer los fines del sindicato.

     El Pitirre de Guaracabuya

Imagen de Anónimo

La unica construccion de arriba para abajo es el pozo. En Cuba el "socialismo" se quiso "construir de arriba para abajo" y ahora se pretende imponer una serie de leyes y mecanismos laborales igualmente de arriba para abajo, de donde no solo los trabajadores no conocen lo que está pasando, sino que además no les interesa porque saben que viniendo de arriba, van a resultar en lo mismo de siempre, de ahí la natural desconfianza.