Lunes, 11 de Diciembre de 2017
15:38 CET.
Política

La Condesa de Revilla de Camargo contra Fidel Castro

El Museo Thyssen Bornemysza inaugura en Madrid por estos días una exposición de Hubert de Givenchy. La muestra sigue la tendencia impuesta por Diana Vreeland de llevar la alta costura a grandes museos de arte. De cara a esa retrospectiva, la edición española de Vanity Fair ha publicado un reportaje donde el modisto muestra su palacio del siglo XVI en las cercanías de París, rememora su carrera y habla en esos recuerdos de una clienta cubana: la Condesa de Revilla de Camargo.

"Había sido una gran terrateniente del azúcar en Cuba y había tenido que huir a Miami cuando la Revolución", cuenta. "Siempre venía al atelier con dos mucamas que traían bolsas de plástico llenas de algo pesadísimo en cada brazo y nos preguntábamos qué demonios llevarían ahí. Un día nos enteramos que eran kilos y kilos de zafiros, rubíes, esmeraldas y diamantes. ¡La señora iba con sus joyas a todas partes porque tenía miedo de que se las robasen!"

Hubert de Givenchy se carcajea en lo que el reportaje describe como un suntuoso comedor. Habla de Audrey Hepburn, de su maestro Balenciaga, de un Picasso colgado y del cuarto perro suyo que lleva el mismo nombre. Encuentra tiempo para otra anécdota de la aristócrata cubana.

"La condesa nos contó que muy pronto habría un desembarco estadounidense en las playas de Varadero. Era amiga del presidente Kennedy y poseía información privilegiada. A mí me quería hacer un encargo muy especial… ¡Un traje de camuflaje!", y vuelta a las carcajadas.

La invasión por Varadero es Bahía de Cochinos traducido a la alta costura. La Condesa de Revilla de Camargo en traje de camuflaje vendría a ser alguien así como Naty Abascal vestida de guerrillera en Bananas, el filme de Woody Allen.

Leí el reportaje de Vanity Fair y pensé enseguida en hacerle llegar esas anécdotas a María Antonia Cabrera Arus, autora del blog Cuba material. Ella tuvo a bien publicarlas y dos de los comentaristas usuales de su blog (y también de este diario: Zoraida Marrero y Joshua Ramir) dejaron un enlace a la carta que abajo reproduzco.

Joyas en bolsas y joyas escondidas

Quien escribió esta carta debió ser la antigua propietaria del palacete que hoy es Museo de Artes Decorativas de La Habana: María Luisa Gómez-Mena y Villa. Muchas veces ha sido confundida con su sobrina del mismo nombre, galerista de pintura cubana, productora de cine, mecenas retratada por Carlos Enríquez. Y es de suponer que estaríamos también confundiéndola si la asociamos con la condesa mencionada por Hubert de Givenchy, pues en 1959 María Luisa Gómez-Mena y Villa contaba con 79 años y difícilmente pretendería enfundarse en un traje de camuflaje.

Según los elencos de nobleza, el título (ella había sido condesa viuda y sin hijos) pasó en 1953 a un sobrino de su esposo, y debió ser la esposa de ese otro conde la clienta del modisto francés. Así que hay en toda esta historia dos condesas excéntricas de Revilla de Camargo: la acompañada siempre por sus joyas y la que pudo escribir una carta pública a su expropiador. De ellas dos, la última es la que nos interesa.

Al abandonar definitivamente La Habana, dejó un sobrino a cargo de su mansión y, cuando también su sobrino se marchó, la casa fue intervenida por el nuevo régimen y abierta al público como museo en 1964. Juntaron allí la colección de la condesa y la colección de Oscar B. Cintas. El Museo de Artes Decorativas constituyó un buen recurso pedagógico: ofrecía al pueblo lecciones de arte y lecciones políticas. Sus visitantes podían percibir cómo vivían los ricachones y cuán desprendidos eran los nuevos líderes, que colocaban todo aquello en exhibición sin acaparar nada.

En 1961 (otras fuentes dan 1963 como fecha) fueron descubiertas detrás de una pared falsa joyas y platería fina. La operación de rescate de aquel tesoro fue entendida como el desmantelamiento de un complot político. Pues al delito de amasar una riqueza a costa del pueblo, venía a sumarse la perfidia de escamotear los bienes dejados atrás.

Y todavía en 2003, las paredes de la mansión resultaban capaces de ofrecer sorpresas: unos paneles de terciopelo necesitados de restauración y retirados dejaron ver cinco cuadros del siglo XVIII francés que enmascaraban.

Carta a un expropiador

Al inicio del régimen revolucionario, María Luisa Gómez-Mena y Villa pudo dirigir esta carta pública a Fidel Castro. Hasta donde he podido averiguar, fue publicada por Ernesto Montaner en Patria, un pequeño periódico miamense.

La carta empieza resolviendo un problema que es más que protocolar: ¿cómo dirigirse a quien lo ha despojado a uno de sus bienes y su casa?  Una cuestión gramatical, a propósito de una simple coma, se convierte en cuestión política. La carta  reconoce agudamente lo que ha sido una constante en los estudios sobre las dictaduras del siglo XX: cómo del maltrato al lenguaje se desprenden mayores maltratos, porque somos, en la cuestión pública, lenguaje.

Quien la escribió supo reconocer la carga de odio en su destinatario, y reconocer cuán esencial iba a serle ese odio: Fidel Castro estaba hecho de odio, Fidel Castro era odio. Y aventuró el desguace general del país que emprendería él.

Tuvo, al escribir esta carta, ciertas veleidades literarias. Imaginó un banquete de revolucionarios en su mansión, puso palabras en las bocas de esos nuevos bárbaros, se permitió parodiar una de las más conocidas frases de su destinatario, y llegó a suponer en el saqueador un miedo paralizante.

Ahora que por aquí y por allá empiezan a verse señales de cómo los Castro tratan de imponerse en tanto dinastía, resulta algo más que curioso leer esta excéntrica carta. María Luisa Gómez-Mena y Villa murió en 1963.

 


 

Carta de la condesa de Revilla de Camargo al doctor Fidel Castro

 

Doctor Fidel Castro:

Fíjese que le digo "doctor" en vez de "señor". Y no se asombre. Estoy dispuesta a llamarle "Premier", "Comandante", "Presidente" y todo eso a lo que, de un modo u otro, "se llega". Pero jamás le diría "señor", porque a eso no "se llega", se nace. Y usted no nació señor, doctor. Esta última coma lo explica todo; desde su inferioridad congénita hasta la destrucción de nuestra Patria. Porque las comas, doctor, tienen demasiada importancia en nuestro lenguaje; ese mismo lenguaje que usted estropea y destruye con idéntica crueldad con que destruye y estropea las demás cosas. Pero observe que una coma mal colocada, puede transformar no solo la Gramática, sino hasta la Historia, puesto que si en vez de decir: "y usted no nació señor, doctor", dijera "y usted no, nació señor, doctor", estaría ofendiendo a los señores, a Cuba y a Dios, Nuestro Señor.

Y ya, con las comas y los puntos en su sitio, pasemos a tratar sobre un tema que a usted le enfurece y a mí me entretiene y hasta me divierte: la crónica social.

La otra noche la emprendió usted contra los cronistas y contra la sociedad. Sobre todo, contra la sociedad. Se explica: ese es el único "latifundio" destruido y confiscado sin perjuicio de su familia.

¡Oh, ese odio suyo a la sociedad! Es irreconciliable. ¿Cómo se puede andar por la vida con tanto odio a cuestas? Es incomprensible. Y más aún en quien —como usted— ha tenido que escalar, porque todo lo ha obtenido escalando y trepando. ¿No le pesaba demasiado el odio? ¿No le estorbaba? Pregunta ingenua. No le estorbaba. De haberle estorbado, lo habría suprimido. Como ha suprimido cuanto le ha estorbado. Desde Camilo Cienfuegos, hasta la "patria potestad" que, de hecho, ya está suprimida, o trasladada como "función social" del Estado.

Usted, doctor, lo odia todo. Pero es lógico: odia lo que nunca tuvo y nunca tuvo nada. Si no me inspirara tanta repugnancia sentiría por usted una profunda lástima y hasta humana compasión. ¡Si se viera! ¡Es tan abominable! Es tan repulsivo que ha logrado que la humanidad llegara a sentir por usted lo que usted siempre ha sentido por la humanidad: asco, repulsión y desprecio.

Por eso, la otra noche, cuando desbarrando bajo la lluvia —porque llovía torrencialmente— usted lanzaba contra la sociedad cubana los dardos envenenados de sus insultos y calumnias, hube de transportarme —transporte mental, no se haga ilusiones— a mi residencia del Vedado, robada y tiznada por el "Premier Alí Babá y sus cuarenta mil ladrones".

Y eché a volar la imaginación. Lo vi a usted, en mi mesa, con seis milicianas, dos rusos, un chino, —el chino no era Kuchilán— dos checoslovacos y Almeida. Comiendo al estilo ruso, de la Rusia de hoy, donde todas las groserías están previstas. No a la rusa, como siempre se sirvió mi mesa, que era el estilo fino y elegante de la Rusia aristocrática y tradicional, cuyas elevadas costumbres no murieron bajo la metralla criminal que exterminó al Zar y a toda su familia.

Los vi metiendo las manos en los platos de caviar y llevándolas a las grandes bocas insaciables, tratando de limpiarse después, bocas y manos, en el mantel.

También vi a la plebe, con su jefe nato presidiendo la mesa, tomarse mi champán. El champán de mis bodegas. Y no lo sorbían, lo volcaban sobre las fauces, como si lo arrojaran al vertedero.

Los comentarios de los alfabetizadores no tenían desperdicios. Una de las milicianas decía:

—Esas "bolitas" (caviar) no me gustan. Parecen uvitas con sabor a pescado.

Y otro remataba:

—Yo quiero cerveza o ron. "Esto" está muy amargo. Pa’ mí que esta sidra se ha echao a perder con tanto tiempo guardada ahí.

Almeida aprovechó para poner el diálogo en su salsa:

—La verdá, compañero Fidel, yo prefiero la carne con papas y los huevos fritos con arroz. En estas comidas “fistas” se queda uno como si no hubiera comido.

Y usted no dijo nada, Fidel, porque decir algo le hubiese llevado mucho tiempo. Porque uno de los rusos se lo hubiera tenido que traducir al compañero ruso, a los compañeros checos y al compañero chino. Y eso le iba a embargar demasiado el tiempo que usted necesitaba para algo que advertí en sus ojos: el propósito de salir de allí, lo más pronto posible, para sumergirse en una fonda de chinos y "banquetearse" con un suculento plato de arroz frito, con chop suey y mariposas fritas.

No se extrañe, doctor Castro, "gato no come tomates".  Y la chusma —como si pesara sobre ella una maldición— es alérgica al champán, al caviar, a la mantelería de hilo y las cristalerías de Bohemia o de baccarat.

Por eso mi casa le es tan adversa a usted y los suyos, como los suyos y usted, a mi casa.

Es una consecuencia lógica. Y hasta una represalia justa.

A mí me da náuseas su peste.

Y a usted mi perfume.

El olfato me absolverá.

Usted me lo ha robado todo. Usted ha detentado mi casa. Usted ha convertido mi residencia en un chiquero.

¡Ah, pero en el pecado lleva la penitencia!

En mi casa —donde quiera— hay cosas finas y olor a limpio y a decencia.

¿Se asustó la primera vez que entró en ella, verdad?

¡Vea usted mi venganza!

Todos los ladrones, cuando entran en una casa, asustan a los dueños de la casa. Y esa es mi venganza: usted es el único ladrón que al entrar ha sido el asustado.

¿Le parece poca mi venganza?

A mí, Dios me perdone, me parece excesivamente cruel.

De usted, con todo mi perfume,

 

Condesa de Revilla de Camargo

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Comentarios [ 65 ]

Imagen de Anónimo

"A mi realmente no me preocupa si la carta es auténtica o no, porque es tan ocurrentemente divina que poco importa." Z. MarreroSuscribo!  No creo que haya existido tal carta, al menos, no escrita por una condesa. Se le ve la costura "de nuestros días", en un par de frases. Pero tampoco importa, la carta está muy bien escrita y el texto de Ponte es el marco perfecto.

Imagen de Anónimo

Anónimo 23 de octubre, de las 3:52, no se da usted cuenta que el estilo adoptado por la Condesa en cuestión es una parodia para bajarle los humos de Dios que adoptó el Fidel Castro, al llegar al poder sin elecciones... ¡Hombre! a buenas horas una persona con el nivel cultural de esta familia iba a utilizar frases despectivas públicamente, a menos que se tratara de un elemento como Fidel Castro, que ya comenzaba a abusar del pueblo de Cuba metiéndose en la vida privada de todo el mundo, incluída la familia Gómez-Mena y por extensión Fanjul y Gómez-Mena en contra de la que se metió por aquel entonces públicamente. A ellos estaba vinculada familiarmente la Condesa de Revilla de Camargo.

Imagen de Anónimo

La carta esta muy bien redactada, y los insultos al cagandante estan bien, pero donde se atragantó la pija, y plástica de la condesa fue en llamar chusma o plebe a los que no podian permitirse tal ostentación y arrogancia, a mi me dan asco ambos en la vida aunque se nazca en cuna de oro, se coma con cubiertos incrustados en piedras preciosas, y se haga de cuerpo en inodros de plata, debe prevalecer la umildad, y sencillez de la cual carecían todos estos aristócratas, asco dan ambos, ella por pija, y el kkandante por ave de rapiña que tanto los criticó, y terminó mutando a la misma especie hipócrita de mierda.

Imagen de Anónimo

El No. 502 de la calle 17, en el Vedado, es actualmente el llamado Museo Nacional de Artes Decorativas. Pero originalmente esta misma edificación era la casa de Maria Luisa Gómez Mena, Condesa de Revilla de Camargo, y fue construida entre los años 1924 y 1927.Con el triunfo de la Revolución Cubana, en el 1959, la familia dejó el país, y, así mismo, una residencia que había sido recibidor para personalidades como los Duques de Winsord, la Duquesa de Alba y los Condes de Barcelona, en las décadas de 1940 y 1950. Sin volver nunca a su tierra, Maria Luisa murió en España en el 1965

Imagen de Anónimo

Sr. Pitirre de Guaracabuya, gracias por la carcajada que me hizo soltar con la adorable frase: «Esos dos tarecos». Gracias además por toda la alocución. El Faisán.

Imagen de Anónimo

Notas aclaratorias: 1-Jose Miro Cardona era hijo de Jose Miro Argenter,2- se presta a confusion lo de las Gomez Mena con el museo napoleonico en casa de Ferrara, pues la hija de Julio Lobo se llamaba tambien Maria Luisa, Lobo por supuesto.

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En realidad, la venta de los tesoros rusos comenzó con Lenin, desde el mismo principio. Así se pudo armar la Colección de los Huevos de Pascua Fabergé del dueño de la revista Forbes.¿Y nadie dice nada de los Sorollas del Museo Nacional? Los de Valencia están molestísimos porque después que ellos los restauraron, no les comentaron que los iban a vender en Sothebys de Londres.Lo de Napoleón es otro asunto: en realidad, en el Museo Napoleónico hay piuezas de varias colecciones privadas (el mismo Ferrara, Julio Lobo y el propio Batista). Pero los papeles (autógrafos de Luis XVI, Napoleón, Roberspierre y muchos más) fueron depositados en la Embajada de Francia en Cuba. Cuando años después volvió a la isla a tratar de recuperar esos papeles de su padre, María Luisa Lobo Montalvo, ella se vio -como dijo en aquel momento- "entre un anciano senil -su padre- un gobierno voraz -el francés- y un dictador insaciable..." No hay que decir quién es este último. Finalmente los papeles se divideron en tres lotes y cada uno agarró el suyo.¿Tampoco recuerdan que hace poco se "desaparecieron" muchas obras del Museo Nacional de Bellas Artes? Por ahí anda la lista que mandó Cernuda.La Colección del Conde de Lagunillas, Joaquín Herrera y Gumá, ha tenido -espero- mejor suerte...

Imagen de Anónimo

Antes de suicidarse Miguel Angel Quevedo en 1969 habia hecho par de intentos, uno de ellos en 1965 frustrado por Agustin Alles Sobereron y Ernesto Montaner, se sentia inmensamente culpable/estafado por haber entregado Bohemia a una causa que se volvio falsa, confio demasiado en Enrique de la Osa y Carlos Lechuga incluso en Jorge Quintana y Lisandro Otero que hasta armas escondieron en la revista. Luis Ortega que hasta el ultimo dia de su vida milito en el culipandeo:antimachadista, anti batistiano, batistiano(consejo consultivo),fidelista, antifidelista y de nuevo fidelista(a buen recaudo), fue quien la emprendio contra Ernesto por la carta de Quevedo, claro tuvo el apoyo inmediato de otro que culipandea sin tino, Max Lesnik: amigo de fidel, antifidelista/corredor y hoy amigo fiel de fidel. Esos dos tarecos,-llevandolos bien-, son los que crearon (entre otros) la escuela de la difamacion en el exilio, hoy con buen alumnado. La emprendieron con los que fueron amigos de fidel y luego fueron enemigos verticales ej.: Luis Conte Aguero, Ernesto Montaner, Luis Gomez Amador, Agustin Alles, Jose Ignacio Rasco, etc,etc; todo el que no se dejo tocar las nalgas, como ellos, es/fue candidato a que lo difamen y denigren. Como estas ti~osas alquilonas y vendibles, van a decirle al que fue en su momento guanajo/creyente, cabecipelao?. Claro que la motivacion principal es desacreditar a CAM, una piedra en el zapato que los atormenta. El Pitirre de Guracabuya

Imagen de Anónimo

No voy a poner en discusion si la carta fue escrita o no por tan ilustre SENORA. Lo que si deja claro es el robo y la usurpacion de los castros y banda de las propiedades legitimas de los cubanos.Y digo de los cubanos porque nos quito a nosotros, los pobres, del campo, sin nivel cultural, los que nacimos despues de la fecha de la carta, la posibilidad de ser LIBRES y de tener ELECCIONES DEMOCRATICAS.Si todos los SENORES se hubieran quedado quizas las cosas hubieran sido diferentes. Pero tambien a nosotros se nos hace imposible vivir bajo el regimen de los castros.Yo estoy de acuerdo que en una Cuba LIBRE de los castros se le devuelva TODO a sus dueños originales. Que la Condesa recupere su mansion y sus joyas, pero tambien que recupere los centrales y asi nos de empleo.Sabiendo que en Cuba los castros han sacado del pais todo lo robado; la Condesa pudiera recuperar su casa y algunas copias baratas de sus obras originales; pero sus joyas dudo mucho que las recuperen ya que los castros las sacaron del pais y los centrales azucareros fueron vendidos, pieza a pieza, a Nicaragua, Viet Nam y quien sabe que otro pais.Que los ricos recuperen hasta la mas minima bodega, para que surtan de productos la bodega, que recuperen sus plantas de telefono para los cubanos tener trabajo soterrando nuevos cables, que recuperen los edificios o los terrenos para nosotros poder trabajar en la construccion y ganar un salario digno.LIBERTAD Y EMPLEO.

Imagen de Anónimo

Ambas Marías Luisas Gómez-Mena: promovieron las artes, coleccionaron obras de arte y mal que le pese a Fidel Castro, que quiso vender la colección napoleónica (la del museo localizado en la casa de Ferrara) de Julio Lobo; pero no pudo subastarla al estar asegurada por el magnate azucarero...Mal que le pese al Fidel, el pueblo de Cuba goza de todo ese patrimonio atesorado por las familias que criticó Castro en su discurso, tomado como referencia por la Condesa para responderle. Patrimonio, que muchas de estas personas pensaban legar para disfrute de los cubanos, no para subastarlo o venderlo como ha hecho el Fidel en silencio, como Stalin con los tesoros del Palacio de Invierno en Rusia. Sí, todo ello, mal que le pese a esa ralea de comunistas y colaboradores del régimen por el mundo que ya se les ve de lejos. Con todo mi olor..., quien ya saben porque "mi olfato me absolverá y el de muchos de ustedes también".