Martes, 17 de Julio de 2018
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Cuba-EEUU

Embargo a Cuba, ¿sí o no?

Vuelta de nuevo a lo mismo. Resurge, con inusitada fuerza, la ofensiva política antiembargo. Se recurre a instrumentos de cabildeo, uso de influencias en medios de comunicación, foros académicos, financiamiento de encuestas de opinión y otras herramientas que promuevan la conclusión de que ha llegado el momento de levantarlo. No es esta la primera ocasión en que esto sucede y varias veces se ha estado muy próximo a lograrlo.

Sin embargo, quedaría por ver si esta vez La Habana no dinamita los puentes en el último minuto, como ocurrió a las administraciones de Ford, Carter, Clinton, e incluso a Obama. Igual le sucedió al diálogo con la Unión Europea en 2003.

Los falsos supuestos

Lo realmente novedoso en esta ocasión ha sido que se han sumado a la campaña antiembargo algunos de los más exitosos empresarios cubanoamericanos. Ha sido su credibilidad, cabildeo y financiamiento de esta operación de marketing político lo que ha persuadido a personalidades del establishment a reconsiderar su postura previa.

Este grupo limita su demanda al levantamiento unilateral de aquellas sanciones que puedan ser anuladas por vía ejecutiva. Creen honradamente que la expansión del sector privado en Cuba —que sin duda traería un alivio a las condiciones de vida en la Isla— fomentaría per se las tendencias y exigencias democráticas provocando de forma inexorable cambios en esa esfera. Pero emprender negocios privados no necesariamente fomenta una ciudadanía más proclive al activismo democrático.

Su error político ha sido limitarse a reclamar de EEUU el levantamiento de aquellas restricciones que afectan el desarrollo del sector privado cuando el principal embargo o "bloqueo" a ese grupo social lo constituye la decisión pública de Raúl Castro de no dar un paso que vaya más allá de su proyecto de actualización del totalitarismo.

Del lado opuesto, lanzando ataques apasionados —en ocasiones inaceptables— contra los miembros del grupo antes citado, se encuentran quienes se aferran al actual status quo. Parece escapárseles un dato esencial: el embargo no nació para ser "La Política hacia Cuba", sino apenas una herramienta más de ella. Atrás quedaron los años en que se empleaba como complemento coherente de una doctrina de roll back o de contención. No en balde nadie sabe explicar bien cuál es hoy su objetivo ni cómo medir su eficacia. Unos recuerdan que medio siglo de embargo no ha traído la democracia a Cuba y los otros responden que tampoco lo ha logrado el Compromiso Contructivo de Canada.

Curiosamente, los que se apuntan en las filas de los defensores del embargo o entre los que reclaman su levantamiento unilateral creen sinceramente en ello porque parten de un cuestionable criterio determinista de la historia que privilegia el factor económico.

Pero la esencia y prioridad de toda política de Raúl Castro es asegurar la dominación sobre la sociedad cubana por una elite de poder que "manda" mientras su burocracia "gobierna" y el clan Castro ejerce un control omnímodo sobre ambas. La mejora de los indicadores económicos y del bienestar de la población queda subordinada a ese axioma político. No es posible influir sobre el General Presidente si primero no se comprende que opera sobre una lógica diferente.

El levantamiento o no de las sanciones económicas no es el campo en el que se moldean hoy las percepciones ciudadanas. Y es ahí —no en la economía— donde está la clave del sostenimiento del poder castrista. Por ello resulta ineficaz la pregunta binaria: apoya usted el embargo a Cuba, ¿sí o no? El tema central a dilucidar no es la magnitud del impacto económico del embargo, sino el modo en que esa herramienta política es percibida por el ciudadano común cubano y si ello influye favorablemente en su preferencia por la democracia.

La percepción y el poder

Es por ello que el Gobierno cubano se prepara incluso para presentar el levantamiento del embargo como una victoria histórica de su invencible poder. De hecho han iniciado una nueva campaña en reclamo de indemnizaciones. Así procuran mantener la confrontación en fase post embargo y sembrar la nueva percepción de que, de no materializarse aquellas, sería imposible que el pueblo cosechara los beneficios del fin de las sanciones.

Raúl Castro no ha logrado hacer crecer la economía ni el consumo, sus nuevas leyes no atraen inversionistas, la pobreza aumenta precisamente cuando disminuye en América Latina y, como veredicto silente sobre su gestión administrativa, el éxodo migratorio continúa envejeciendo a un país marcado por su baja productividad. Más aun: su mecenas venezolano ha destruido el aparato productivo que lo subsidia y parece estar al borde de una implosión.

Todo eso es rigurosamente cierto y seguramente no se pasa por alto cuando La Habana mide la conveniencia de acomodarse, finalmente, a una distensión. Pero la clave del poder castrista descansa en inculcar la aceptación de una realidad que se presenta inmutable y eterna. Un gigantesco Macondo al que ha de acomodarse tanto la población en la Isla, como Washington y los gobiernos europeos.

El General Presidente lo tiene claro: no importa cuánto se quejen los cubanos de su vida cotidiana mientras su sentido común les dicte que toda protesta organizada es peligrosa e inútil. Mientras el malestar por la depauperación creciente se traduzca en expresiones individuales de descontento y crecientes cifras migratorias, no tiene por qué perder el sueño.

Aquí no vale la admonición de James Carville ("Es la economía, estúpido"). La lucha por la democracia en Cuba no se decide en el campo de la economía aun cuando, sin duda, esta incida mucho sobre aquella. El conflicto entre la libertad y la sumisión se libra en la mente del ciudadano, no en la "paladar" cuentapropista. En este caso sería más exacto exclamar: "Es la percepción, idiota".

 


Este artículo apareció en Infolatam. Se reproduce con autorización del autor.

28 comentarios

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el embargo  ya no es contra los que gobiernan es  CONTRA EL PUEBLO CUBANO que ya ha sufrido bastante  y tambien  debe  retirase a  Cuba  de pais terrorista y sutituirse por  China o Mexico  donde todos los dias  aparecen cementerios ocultosLos cubanos retirados que  deseamos pasar nuestros ultimos dias en Cuba junto al resto de nuestra familia no podemos hacerlo porque  se nos  CONGELA  el retiro  y  entonces de que vamos  a vivir

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Cuba dice que es un Bloqueo, pero lo que tiene Cuba es un Embargo, yo soy partidario, de que se lo dejen hasta que aprendan a llamar las cosas, por su nombre y exagerer para que le cojan lastima !!!!

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Anónimo - 15 Oct 2014 - 5:32 pm: ¿bapuliados? ¿Haber? ¿habrieron?..really? ¡Ñó, metiste pa' pescao con el mataburro!...¿qué era lo que decias sobre la idiotez?

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Cuando Estados Unidos le levantó el embargo a Vietnam no le exigió que primero tenía que realizar 'elecciones libres' y que sería el Congreso de USA el que decidiría si esas elecciones eran libres o no. Tampoco le exigió una serie de medidas para llegar a esas elecciones. A nadie se le ocurre que un país pueda exigirle eso a otro. Con China, Estados Unidos tampoco lo hizo. Ahora mismo, el principla aliado de USA en el Medio Oriente es Arabia Saudita, un país sin democracia alguna y donde las mujeres todavía no consiguen el derecho a manejar. Donde hay decapitaciones públicas. Un país que armó a los terroristas del ISIL y ahora, a petición de USA, los combate. Sin mencionar muchos otros países con menos derechos que los cubanos. El embargo tuvo sus razones y, al principio, nada tuvieron que ver con 'cambio de régimen' ni 'democratización'. De lo que sí ha servido es para ganarle simpatías al gobierno cubano de parte de gente de diversas posiciones ideológicas. Sin enfrentamiento entre USA y Cuba, que es casi la razón de ser del gobierno cubano, lo demás será asunto del pueblo cubano, como siempre debió ser.  Será la labor de los diferentes segmentos de la población empujar a ese gobierno hacia políticas que los beneficien en todos los planos. Eso es lo que sucede en todos los países.  

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El New York Times habla de Embardo y Cuba habla de Blokeo, quien esta respetando la Semantica!!! Yo oigo Radio Reloj todos los dias, y hablan de Bloqueo, no de embargo, alguien esta mintiendo y no soy yo!!!!Porque el New York Times, no le aclara a La Dictadura Cubana, cual es la diferencia y a la vez, le dice que Cuba, no aguanta un Blokeo por un Mes!!!

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Sigan discutiendo fuera de contexto. El levantamiento del embargo es cuestión de ley y depende nada más que de la correlación de fuerzas en el Congreso de USA. La ciudadanía cubana, la disidencia y todo lo demás no cuenta.

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Estimado comentarista de las 8:56: No es un problema de si o no. Ese tipo de emplazamiento dicotomico no contribuye a que se entienda que este tema no se decide por la economis exclsuivamente sino por la manera en los ciudadanos racionalizan su situacion y entienden quienes son culpables de ella. Levantar el embargo sirve a Castro si es percibido como una victoria historica suya y abre creditos al gobierno cubano que luego tendran que pagar los contribyentes en EEUU.  Levantarlo unilateralmente seria a mi juicio la peor opcion. Mantenerlo tiene sentido siempre que Washington sea capaz de usarlo de forma coherente e integral, como parte de una politica o doctrina mas amplia, conjugado con otras herramientas y con una diplomacia publica que explique sus limites y objetivos. Ademas es su carta de negociacion por las indeminizaciones no pagadas que le dieron origen. Pero creo tambien que no puede ser un simple listado de sanciones  sino debe acompannarse de incentivos para que los ciuadadanos de la isla vean que su levantamiento no va  a ser unilateral sino gradual y calibrado y va ligado a pasos del gobierno cubano en favor de los intereses y demandas ya expresadas por la poblacion por lo que son ellos los primeros que deben exigir a los Castro que adopten esas medidas. Las opciones no se reducen aqui a la inercia y una mala iniciativa. Puede haber otras.

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No pongas en boca de Blanco lo que tú quieres que diga. Un levantamiento del embargo, bien pensado como parte de una política verdaderamente puesta en función de la democratización del país, no necesariamente tiene que fortalecer al régimen.

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O sea, que todo parece indicar -- aunque no este explicito en el articulo que no toma partido a favor o en contra del embargo -- que Blanco entiende perfectamente que el levantamiento del embargo solo serviria para fortalecer el castrismo... en lo que estamos de acuerdo.

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Con todo repeto al anonimo de las &:38. Me parece muy buena su lista de razones y no, yo no las he olvidado. Alguna que otra incluso las menciono como propias en algun comentario mio a otro lector. Lo que yo digo serenamente es lo siguiente: a) el embargo no es la causa de los problemas de los ciudadanos sino el bloqueo al crecimiento  la iniciativa privada impuesto por el gobierno, por eso todo esto actua ahora como "diversionismo ideologico" de esa realidad aunque esa no sea la intencion de sus promotores, b) cualquier debate sobre el embargo que de veras se interese por la democracia en Cuba tiene que asegurarse de que esa interpretacion -que hoy prevalece entre la mayor parte de los ciudadanos- siga siendo la de la poblacion, porque el gobierno les dira que hasta los americanos reconocen que la culpa de todos sus problemas las tiene el embargo porque lo dice el NY Times, c) si el embargo ademas del valor simbolico que usted menciona pudiera tener en el futuro un valor adicional por estar vinculado a un proyecto de reconstruccion nacional en democracia (y dejar de ser solo un listado de sanciones) seria muy beneficioso. No se preocupe. Yo no olvido.

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