Sábado, 16 de Diciembre de 2017
07:08 CET.
Salud

El que mucho da, a pedir se queda

Es un hecho irrefutable que la única vez que al Gobierno cubano le interesó realizar una consulta popular sobre sus decisiones, serían aquellas discusiones públicas sobre los Lineamientos del Congreso del PCC. Discusiones que serían bastante cuestionadas en tanto las dantescas cifras de temas en discusión –y otro tanto de intervenciones–  invitaban a sospechar sobre la seriedad del asunto. Los antecedentes sobre consultas públicas en Cuba no admiten discusión alguna: se sabe quién las reclamaba; cómo las realizaba, y dónde las convocaba.

En medio del innegable y creciente malestar que embarga a los cubanos respecto a la crisis que atraviesa al sistema de salud pública y sus servicios, donde suele ser recurrente la ausencia de personal médico cubano —a pesar de que el Gobierno se vanagloria de graduar miles de profesionales— se ha despachado hacia Sierra Leona, según cifras oficiales, a "165 colaboradores internacionalistas, integrado por 63 médicos y 102 enfermeros, provenientes de todas las provincias del país, con más de15 años de experiencia práctica" para combatir el brote de ébola que azota a la región africana.

Ningún individuo, en sano juicio, estaría en desacuerdo con la práctica de la solidaridad internacionalista, excepto cuando su finalidad adquiere carácter intervencionista. Pero sí resulta cuestionable cualquier decisión inconsulta que refrenda esa solidaridad en detrimento de un país.

El sinnúmero de quejas ciudadanas respecto a la salud pública en general no cabe en los esporádicos reportajes oficiales —fundamentalmente sobre los servicios de fisioterapia, estomatología y oftalmología— donde el Estado simula estar al tanto de las deficiencias, aceptar las críticas y promover soluciones objetivas. Pero todo desde el tratamiento de que los hechos son aislados en determinada región del país como resultado de la mala gestión de algún que otro directivo. Del resto puede ser culpado el bloqueo económico de EEUU contra Cuba.

"Todos los médicos, los buenos, los que acumulan años de experiencia, están repartidos por el mundo entero, fundamentalmente en Venezuela… y nosotros qué", esta suele ser una de las expresiones más comunes entre los ciudadanos.

En cualquier salón de espera, sea de un policlínico o cuerpo de guardia de un hospital, las personas prefieren esperar a que sean atendidos por médicos cubanos y no por extranjeros.

"Esos son estudiantes, no tienen experiencia y tampoco nos entienden… No se siente uno cómodo con ellos porque no se logra esa familiaridad necesaria entre médico y paciente", esta es otra de las imágenes que componen el gran retrato que no expone el relato oficial.

No ha sido nunca un secreto que gran parte de la migración interna de Cuba se acrecentaba por personas que buscaban mejores servicios de salud en especialidades médicas que en sus provincias eran deficitarias. Lejos de disminuir esta problemática, actualmente crece; o cuando menos se mantiene igual. Entre los chistes más amargos que se pueden escuchar en las familias habaneras sobresale aquel de "vino solamente para atenderse una dolencia en la cervical y se hizo ciudadano habanero".

Según reflejaba una nota de prensa, con un enfásis rayano en la epopeya, la delegación de profesionales "en pocos minutos estaría partiendo quizás al último lugar al que muchos quisieran ir. Esos que dijeron sí de un tirón, cuando les preguntaron su disposición para sanar en África. Cómo iban a dar otra respuesta, si desde que se sentaron por primera vez en un aula de la facultad médica les enseñaron a amar el don de salvar vidas".

Hasta donde se ha investigado, a ningún ciudadano cubano se le ha consultado si estaba de acuerdo o no en enviar a sus médicos más experimentados "al último lugar al que muchos quisieran ir".

"De haberme consultado", objeta una anciana mientras espera con paciencia que el personal técnico reemplace  la bombona de oxígeno para aerosoles en el policlínico del barrio, "hubiese planteado mis dudas. Es lamentable la mala fortuna que transita África en un mundo que se precia de sus avances en las ciencias médicas pero que es poco amistoso. Me solidarizo desde el corazón, como todo ser humano que sienta esa condición. Pero también existe un refrán que dice 'el que mucho da, a pedir se queda'; y tampoco debemos olvidar lo inútil que resulta desvestir a un santo para vestir a otro".

E insiste: "Sí, lo hubiese dicho así, si me hubiesen consultado por supuesto".

La decisión debió ser consultada.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

La Democracia, tiene muchos defectos, hay que consultar con mucha gente, para tomar una decision, aqui en Cuba, gracias a Mariela, ya los gays pueden decidir, por el resto del Pueblo, por eso Raul, es tan solidario con Africa y manda a cualquiera a combatir el Ebola!!! Que haria el Ebola si se encuentra en Africa con Fidel, yo no mate a nadie !!!

Imagen de Anónimo

Si Fidel Castro hubiera dedicado todos los recursos que dejó el capitalismo en el país, más los que obtuvo de sus concesiones estratégicas de la antigua URSS a beneficiar al pueblo cubano, esa isla hubiera podido demostrar si el régimen social establecido había triunfado o no. Pero en cambio, todo ese medio siglo del déspota en el poder se resume en quitar todo lo posible e imposible al pueblo y regalarlo a otros, con el único fin de enaltecer internacionalmente la imagen del "grande y generoso Fidel". Para muchos pobres del mundo su figura es venerable porque él los benefició en detrimento del pueblo al que como gobernante debió haberse entregado si hubiera sido justo y honesto. Hoy muchos afuera le alaban, adentro hasta los suyos le odian.El Chori