Lunes, 18 de Diciembre de 2017
00:36 CET.
Sociedad

El desguace de los laureles del Instituto

Encuentro a un grupo de hombres, con una sierra eléctrica, mutilando indiscriminadamente los viejos y grandes laureles que se hallan frente al antiguo Instituto de Segunda Enseñanza, hoy Biblioteca Provincial,  en el centro de la ciudad de Ciego de Ávila.

A mi intervención y alarma, contestan: "Estamos podándolos". Y reacciono: "¡¿Pero ustedes llaman a esto una poda?! ¿Por qué este destrozo?".

Su respuesta: habían recibido la orden de podarlos, porque afectaban a los autos que pasaban por debajo.

Mientras hago algunas fotos, de cerca y de lejos, se inhiben un rato de seguir cortando. Pero, al rato, continúan. Y no paran hasta terminar lo que han venido a hacer.  Como fulminados por la mitad, de arriba abajo, dejan a los laureles. Hacen falta varios viajes de un tractor con una carreta para llevarse tantas ramas.

En toda la ciudad de Ciego de Ávila no existe otro lugar donde coincidan, así, árboles de gran frondosidad. Que sobreviviera uno solo en un lugar público, sería una proeza, pero que varios hayan resistido, y juntos, el embate y la barbarie de décadas, parece incluso difícil de creer. Fueron sembrados cuando se construyó una sede definitiva de una importante institución civil, el Instituto de Segunda Enseñanza (1949), por lo que con ellos se formarían y crecerían generaciones, entre profesionales, artistas, políticos y mártires.

Hasta no hace mucho, esos árboles armaban una bóveda natural, uniéndose a otro también gigante, que les quedaba al frente, pero este fue cercenado, desaparecido por capricho de un director de la Biblioteca Provincial cuando llegó al cargo, pues se le antojó que la cercanía de las ramas podía ser un peligro para los libros. Por cierto, entonces semejante capricho motivó una inusual polémica, aunque ya el daño, como ahora, estaba hecho.

Caminar bajo sus ramas amplias, cuando formaban una curiosa bóveda, era una experiencia muy agradable. Hacerlo después que desapareció la otra pared verde que ayudaba a crear una sensación de túnel vegetal, todavía tenía su encanto, por la sombra majestuosa que aún existía. No por gusto en esta especie de refugio, año tras año, se organizaba un área infantil de la Feria Internacional del Libro.

La persona que atiende Áreas Verdes en la Dirección Municipal de Comunales, a donde hago una llamada, me confirma que la "acción" ha sido ejecutada por una brigada de esta empresa, y se lanza a probar suerte con una sarta de justificaciones. Que afectaban el tendido eléctrico: error, porque las ramas cortadas son las que están  precisamente al otro lado de los cables. Que los vecinos se quejaban: error, porque estos árboles ni rozan la casa de ningún vecino, ¿o acaso es verosímil que transeúntes se quejen de recibir sombra?

Parece que estamos en medio de un caos social donde las instituciones y personas que "atienden" un área de la vida son las que tienen la capacidad de infligir más daño allí precisamente.

Llamé a Patrimonio Provincial, y comprobé lo que me temía: no contemplan nada que se parezca a "patrimonio natural" entre sus responsabilidades, ni en el llamado casco histórico de la ciudad. Pienso que, quizás, si se les ocurriera comenzar la tradición de darle una vuelta a estos árboles como a la ceiba de La Habana Vieja y lanzarles monedas, con fines turísticos, alguien se preocuparía.

El crimen está hecho. Coartadas, los culpables quizás poco a poco se inventen algunas. Aunque el verdadero móvil seguro permanecerá oculto. ¿O, por el contrario, estará a la vista? Tengo mis sospechas. Se ven flamantes autos parquear aquí, y recuerdo lo primero que me dijeron los encargados de hacer el trabajo sucio, y pienso que sí, que una rama podría rayarle la pintura a un auto. Y tratándose de una llamada de auxilio de un dirigente, cualquier "Lindoro Incapaz" puede aunar la fuerza necesaria para atraer rápido a las sierras eléctricas.

El proyecto de civismo republicano, abolido, nunca fue remplazado, y la naturaleza, incapaz de emigrar o simular, se quedó indefensa. Como resultado, hoy es tan fácil que la burocracia pase por encima de los árboles.

¿Cuántos vaivenes, cuántos malos tiempos, gobiernos y desgobiernos, debe sobrevivir un frágil árbol en medio de una ciudad, para alcanzar la contundencia de los años y el beneficio que se traduce en potentes ramas? Su presencia, la simple existencia, puede ser un monumento a la vida.

Hoy estos laureles del antiguo Instituto, los que quedan en pie, se muestran, de manera significativa y elocuente, depredados sin justificación.

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Comentarios [ 7 ]

Imagen de Anónimo

Recuerdo los arboles,los bancos, las vias del tren,el fuerte que quedaba en pie,el tostadero EL ROBLE,con su olor a cafe,El bar La Trocha,etc. Estos señores quieren solo su historia,no saben que nuestro pasado, fuera bueno o malo, es nuestra HISTORIA.Saludos  LA DIASPORA

Imagen de Anónimo

Cuando estudié el bachillerato en mi querido ICA (Instituto de Ciego de Avila) en los años 50, esos arboles eran todavía pequeños y luego se fueron convirtiendo en frondosos y muy hermosos arboles que conformaban un ambiente natural verde muy agradable. No me sorprende que los hayan destrozado, pues en Cuba desde hace medio siglo la tiranía lo ha destrozado todo.

Imagen de Anónimo

Quedaran como una muestra mas de la indolencia del regimen ante el patrimonio nacional.  En en todos los paises donde se respeta la ecologia esos actos son considerado un crimen.  Hay lugares donde jovenes indolentes an hecho lo mismo y han acabado en la carcel o multados con trabajos comunales o dinero.  Este acto muestra la ignorancia de los llamados "dirigentes" mientras mas ignorantes y insensible son, mejores son para los Castro.  

Imagen de Anónimo

La ordem es sembrar sólo árboles de moringa, los otros árboles deben ser talados! Fidel Castro

Imagen de Anónimo

Alla por la region de Bayamo la robolucion arraso con los arboles frutales que encontro a su pasao para plantar caña en la epoca de los diez millones. luego ni caña ni frutas. En Veguita acabaron con los platanales cuando la revolucion lechera para sembrar pangola pa las vacas, ni pangola, ni platanos ni leche... EL EXAGERAO

Imagen de Anónimo

Pero si han desguazado un país y nadie da cuenta por ello! Qué van a importar unos árboles, y más si son heredados del capitalismo

Imagen de Anónimo

Es un dolor grande ver las ramas cortadas. Crecí jugando entre sus troncos, al escondido, a las princesas y todo tipo de imaginaciones porque la tranquilidad y sociego de las grandes ramas, daban para mucho. Las personas mayores iban a sentarse por allí por las sombras y aire fresco que circulaban en los días de apagones o grandes calores. Se unían el olor a café del tostadero cercano y el paso del tren que es justo frente a estos árboles. Un lugar de recuerdos y de equilibrio con la naturaleza. Un lugar único de los avileños. Defenderlo.