Lunes, 26 de Septiembre de 2016
02:28 CEST.
Opinión

¿Vale la pena invertir en Cuba?

Hacer negocios con el Gobierno cubano no es un buen negocio. Esas deben ser las conclusiones de los empresarios canadienses, Cy Tokmakjian , Marco Vinicio Puche Rodríguez y Claudio Franco Vetere, quienes fueron sentenciados en tribunales de la Isla a 15, 12 y 8 años de cárcel respectivamente por delitos de "cohecho, actos en perjuicio de la actividad económica o de la contratación, falsificación de documentos bancarios y de comercio, estafa, tráfico de divisas y evasión fiscal".

El juicio fue celebrado el pasado mes de septiembre. Tres años después del arresto.

Al margen de las imputaciones que presentó la fiscalía para justificar las condenas, es presumible que estas no sean del todo ciertas.

Las dudas surgen de modo natural. Es una insensatez confiar en tribunales administrados por un partido que gobierna el país sin contrapesos democráticos desde que asumió el poder.

Las decisiones, mucho más en este caso que trasciende las fronteras nacionales, tienen el visto bueno de Raúl Castro.

Es decir que el final del proceso ya estaba determinado. Para guardar las apariencias se llevaron a cabo los procedimientos afines, tal y como han hecho en ocasiones anteriores contra empresarios foráneos y activistas pro democracia. Basta recordar lo ocurrido en marzo de 2003 con la detención y juicios sumarios a 75 opositores e integrantes de la sociedad civil alternativa.

En un contexto donde no existe un poder judicial  independiente, es factible la desnaturalización de la verdad. Y las sospechas aumentan a partir del silencio de los medios de prensa, todos controlados por el oficialismo.

La opinión pública nacional no se ha enterado de este asunto, repitiéndose un patrón que favorece la preeminencia del rumor y las interrogantes.

Ante la crónica falta de transparencia, no convencen las figuras delictivas que le endilgaron a Tokmakjian y sus colegas. ¿Fue un ajuste de cuentas?, ¿Habrían violado algún "acuerdo especial" con sus socios de la Isla? Realmente es difícil conocer los entresijos de este episodio. Los inculpados insisten en proclamar su inocencia. El fallo del tribunal, aunque resulte paradójico, podría ser la antesala de la liberación. Los tres convictos regresarían a Canadá mediante algún arreglo político. No sería la primera vez que esto ocurre.

La libertad de Cy Tokmakjian ya tiene precio. Su empresa debe desembolsar 55 millones para ponerle fin al cautiverio. De Cuba se irá sin un céntimo. Todos sus activos fueron confiscados en el transcurso de las investigaciones que derivaron en una sanción que, a sus 74 años de edad, viene a ser como una cadena perpetua.

Los potenciales inversores deberían aprender la lección. El peligro de terminar en una cárcel sigue siendo alto.

Solo tienen que decidirlo los dueños absolutos del país.

Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

El Sr. Tokmakjian y sus compañeros de merienda acaban de descubrir el agua caliente...mala suerte...yo no compro ni siquiera un tabaco Cohíba

Imagen de Anónimo

Yo no veo nada malo ni extraños en estos procesos penales y sentencias. Las misma falta de transparencia que los atrajo a invirtir en Cuba, donde unos pocos billetes por arriba de la mesa y otros menos por debajo te hacen competitivo en un pais que solo unos pocos deciden quien compite, esa misma falta de transparencia es la que ahora los condena.

Si estos empresarios jugado con las reglas parejas y transparentes hubieran tenido que invertir en esa treintena de paises del primer mundo en los cuales es mas dificil competir y obtener ganacias; y dudo que estuvieran hoy presos.

Que se jodan!

GSG

Imagen de Anónimo

La miseria en el comunismo es autoinfligida. Ya Margaret Tatcher lo habia notado y lo comento llena de asombro. Algunos lideres chavistas, que son tan estupidos que no saben que hay que callar y que hay que decir, lo han dicho explicitamente. Por eso a cada rato le pasan la cuenta a un empresario extranjero, que se queda muy contrariado por que no estaba haciendo ni mas ni menos que lo que todos hacen. Hay que cortar todo lo que pueda traer propsperidad. Permitir solo lo indispensable para que la gente no se muera de hambre y para que la elite y sus familiares vivan confortablemente. Seguro alguien dira: y los chinos? Bueno, esos no son comunistas, esos practican el capitalismo mafioso de conpinches.  

Imagen de Armienne la Puta

Invertir en Cuba no sería cosas de locos sino de abusadores y de traidores.

Imagen de Anónimo

Invertir en Cuba...

Ni loco, ya sin apostar perdi hasta los calzoncillos y si tuviera que hacerlo pondria mi dinero al perdedor (los comuñangaras), pero ni asi porque son mafiosos y compran la pelea.

Imagen de Anónimo

Cohechos ha habido siempre. Prevaricación, también. En un sistema poco transparente las cosas se deciden así. Los empresarios españoles que fueron a Cuba atraídos por la miel del período especial eran lo "mejorcito" de cada casa, tipos duros acostumbrados al chalaneo y la negociación en corto con rufianes con cuentas en bancos en paraísos fiscales. ¿O es que se creen ustedes que esta es la primera vez? El problema es cuando el empresario no acepta las normas que le ponen y entonces lo convierten en infractor penal y acaban con todo. Ese es el funcionamiento del régimen, y de ello tendrán que responder, porque imagino que estos canadienses, que son igual de taimados que la cúpula comunista de Cuba, no se van a quedar quietos. Claro que no

Imagen de Anónimo

En el tema de los cohechos, hay un sujeto activo, que es el empresario extranjero, y otro pasivo, que es el funcionario (normalmente hay varias líneas de acción burocrática).

Las dos partes saben de las necesidades de cada uno. El que viene de afuera quiere hacer negocios de la forma más tranquila, en un mercado en el que no entra cualquiera, por lo que tiene características de oligopolio cartelizado, porque los oferentes se conocen e interactúan (normalmente) entre ellos, coordinando precios, calidades, etc.

Del lado de los funcionarios cubanos, por lo menos uno o dos saben que les pueden tumbar el negocio al yuma, así que presionan con los precios, los costos del flete o los tiempos en que la mercancía llegue a la TCH.

Todo esto es tan lógico que las dos partes entienden al otro. Y por eso hay tanta corrupción. Luego están las presiones directas de los más altos niveles (RC, familiares y amigos), que de manera coercitiva les exigen billetes a cambio de entrar a una licitación como único proveedor o acciones similares.

Imagen de Anónimo

sobretodo si el empresario es un corruptor.

Imagen de Anónimo

Bueno, todo el munde debería saber como se manejan las mafias en el Mundo, si algo ha quedado claro en ese asunto, un Gobierno que se dedica a secuestrar, confiscar, extorsionar y pedir rescate, solo puede ser calificado del mismo modo que los terroristas yihadistas..ya entiendo lo de patria o muerte ( patria = mis fulas).